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18 Mayo 2021, Puebla, México.

CUARTOSCURO: la foto de la niña del papalote

Sociedad | Crónica | 7.MAR.2021

CUARTOSCURO: la foto de la niña del papalote

Verónica Mastretta

Se le ve ligera, feliz, segura,  como toda niña de su edad debiera serlo...

Vida y milagros

 

"No habrá nuca murallas tan altas que mujeres organizadas no puedan derribar". Letrero sobre las vallas que protegen al Palacio Nacional

 

El movimiento más poderoso que hoy existe en México es el de la lucha a favor de los derechos de las mujeres. No será posible detenerlo ni descabezarlo porque es un movimiento horizontal que no tiene cabezas visibles. La marcha de hace un año fue impresionante, una  vibrante onda expansiva que se extendió por todo México y que en parte fue frenada por la aparición del virus del Covid. El presidente de la república no ha podido comprender este movimiento, al que toma  e interpreta como algo contra su gobierno y su persona. No es así, este movimiento viene desde muy lejos, tan lejos que no hay un punto de arranque ni fecha específica que debiera marcarlo, aunque en 1975 la ONU declaró el 8 de marzo  como "Día Internacional de la mujer". Hoy este día tiene una connotación muchísimo más plural que entonces  y cada persona y cada país tendrá su propia memoria de cuándo es que identificó por primera vez que algo estaba muy mal equilibrado entre los derechos de hombres y mujeres. Mi momento fue cuando siendo una niña oí contar a mi madre que lo que ella quería cuando tenía 18 años era entrar a la universidad, estudiar, saber más. Su hermano mayor y su hermano menor estudiaron una carrera. Ni ella ni sus dos hermanas tuvieron ese privilegio.  Tendrían que pasar 45 años para que finalmente, después de cursar la prepa abierta  lograra inscribirse en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla a cursar la carrera de antropología social. Millones de historias en que la limitante para tantas cosas era el solo hecho de ser mujer. Por eso digo que  este movimiento no tiene nada de personal contra un específico gobierno, es mucho más amplio que eso, pero hay acciones en el momento presente que sí echan ácido sobre la llaga del abuso contra las mujeres, como la de proteger con un manto de impunidad lo que una vez sabido jamás debiera disculparse. Las denuncias múltiples contra  Roemer o Salgado Macedonio son solo dos de los cientos de casos que hoy están en la mira pública, como lo han estado otros, mientras que la fuerza de la costumbre a este horror intenta borrarlos, minimizarlos, descalificarlos. Por eso no sorprenden estos días de la ira

 

Se espera una marcha tormentosa este lunes 8 de marzo. Prueba de ello es el blindaje de acero con el que amaneció rodeado todo el polígono del Palacio Nacional desde el viernes. Detrás de las vallas grises,  el viejo edificio colonial se ve oscuro, lejano. Hace dos días, manos anónimas empezaron a pintar sobre las vallas, con letras blancas,  una larga lista de nombres de mujeres víctimas de feminicidio. -"Nos faltan vallas para poner todos los nombres" -decía un tweet. El feminicidio en México  se tipificó así desde 2012; es un asesinato que llevan a cabo hombres motivados por la misoginia y el sexismo. Entre los cientos de nombres aparecieron los nombres de dos que el año pasado fueron particularmente tristes: el de Ingrid Escamilla, asesinada, descuartizada y arrojada a la vía pública por su pareja motivado por los celos, y el de Fátima Aldrighetti, particularmente desgarrador  porque era un niña de solo siete años , a la que una mujer que la conocía secuestró a la salida de su escuela  para llevarle a su marido la "novia joven" que éste criminal le había pedido a cambio de no meterse con sus propias hijas, niñas también. El cuerpo de Fátima fue arrojado a la vía pública, igual que el de Ingrid. El exhibir el cuerpo de la víctima en un espacio público forma parte de la tipificación de un caso como "feminicidio".

 

Este fin de semana CUARTOSCURO, agencia mexicana de fotoperiodismo y Revista de fotografía  publicó una foto excepcional. Difícilmente veremos una foto más emblemática, más bella y más completa para retratar el momento por el que cruza el movimiento feminista en México. La foto de CUARTOSCURO retrata a una niña volando un papalote en la plancha del zócalo de la ciudad de México.  Una niña sonriente, cuyos pies calzados con unos zapatos de plástico  color rosa encendido están despegados del suelo. Toda ella es una nota de color, un atisbo de esperanza sobre los colores oscuros de las vallas tapizadas de nombres que cercan el palacio. En la mano lleva el hilo del papalote y sus ojos miran hacia arriba, aunque al papalote, como una futura promesa de verdadera libertad, no aparece en la foto. Se le ve ligera, feliz, segura,  como toda niña de su edad debiera serlo.

 

La firma de quien tomó esa foto no aparece.  Hay que agradecer esa mirada oportuna que en una imagen ha logrado reflejar todo el momento de tensión alrededor de este movimiento y lo que se juega hoy para el futuro de las niñas y jóvenes de nuestro país. No vemos el papalote, pero sabemos que existe, que ahí está, unido al hilo tenso que sostiene una mano firme,  que juega, jubilosa.   

 

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