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21 Abril 2021, Puebla, México.

La meta hacia el gran silencio…  y también Jim Clark la ha traspuesto / Carlos Mastretta Arista

Deportes | Crónica | 4.ABR.2021

La meta hacia el gran silencio…  y también Jim Clark la ha traspuesto / Carlos Mastretta Arista

Carlos Mastretta Arista

Un nombre que brillará legendario en el recuerdo y en la historia de la conquista de la velocidad…

Mundo Nuestro. El 11 de mayo de 2021 se umplen cincuanta años de la muerte del periodista poblano-italiano Carlos Mastretta Arista. Con esta crónica publicada en El Sol de Puebla el lunes 8 de abril de 1968 iniciamos en Mundo Nuestro Tercera Época un recuento de sus textos escritos a lo largo de las decadas de 1950 y 1960 en los diarios poblanos El Sol y la Voz de Puebla.

Y para arrancar esta crónica en la que Carlos Mastretta Arista enfrenta la muerte de uno de los más grandes pilotos de la Fórmula 1, Jim Clark, ocurrida el domingo 10 de abril de 1968.

 

 

La meta hacia el gran silencio…  y también Jim Clark la ha traspuesto

Por Carlos Mastretta Arista

Mañana silente de un domingo cualquiera.  En la habitación donde he recogido a través de los años, una discreta biblioteca automovilística, me entretengo revisando el calendario automovilístico deportivo, recordando que por Pascua, en Europa, comienza con el despuntar de las flores en los almendros y los cerezos la actividad automovilística...Sí—pienso—hoy se corre en Hockenheim, circuito difícil y tortuoso en Formula “2”. Es la carrera que abre prácticamente la temporada. En Fórmula “2”, o sea en el escalón inmediatamente inferior a la Fórmula mayor. Ordinaria administración, con los ases piloteando para mantenerse en forma en vista del verdadero comienzo que este año será en Madrid, en el Circuito de Jarama, que el otoño pasado se estrenará precisamente en Formula Dos, con una victoria de Jim Clark…Clark, el invulnerable, pienso. Sólo dos accidentes: uno, tremendo, cuando su auto atropelló al piloto alemán Von Trips en Monza y otro en Brands Hacht. El primero en 1961, en 1966 el segundo. Como Fangio, que sólo tuvo dos y como Ascari, al cual el segundo le fue fatal…A lo lejos turbando el silencio de la mañana se oye la musiquilla de un radio de transistores que alguno de mis hijos debe estar escuchando…

Seguro, Jim Clark este año conseguirá su tercer campeonato: lo ha demostrado en Africa del Sur y en Australia, precisamente en Fórmula “2” o casi. Sigo hojeando una revista. Es de febrero. Gran Premio de Australia.  El Jim de siempre: aquí en esta foto está jugando golf.  En esa otra está con Mónica Vitti. Chismes que se bordan alrededor de la amistad entre una hermosa mujer y un Campeón del mundo que, además, es soltero y millonario…

 

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A lo lejos la musiquilla del radio se ha interrumpido. Ahora se percibe una voz. Debe ser el noticiero o una secuela de inacabables anuncios…Repentinamente, la puerta de la habitación se abre y todo impresionado y con voz entrecortada mi hijo Daniel me dice:  “Acaban de decir por radio que se mató Jim Clark en un lugar que no entendí bien...”  Me limité a preguntarle: “¿Fue en Hockenheim?” Al recibir una respuesta afirmativa y posteriormente la confirmación telefónica que me dio Enrique Moreno Ponce, comprendí que la “Meta hacia el Gran Silencio”, título de un capítulo del libro que el Maestro Canestrini escribió hace dos años compendiando 50 años de automovilismo deportivo, había sido traspuesta por Jim, a quien suponía yo invulnerable.

Los restos del Lotus de Jim Clark. Al fondo, la carrera continúa...

 

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Y como en una película de largo metraje comencé a recorrer la espectacular carrera de este muchacho escocés que vivía tranquilo en su fabulosa granja de la verde Escocia criando ovejas finas y que un día necesitó un motor para una motobomba que iba a colocar en un abrevadero de su finca y que se fue a Coventry a la Fábrica Clímax a comprarlo…Corría el año 1959.  Y en la antesala de la fábrica le indicaron que ese pulcro caballero de gafas negras era el famoso  constructor de los LOTUS Colin Chapman. Aficionado a los deportes del motor, el granjero hizo lo posible por entablar conversación sobre carreras mientras esperaban ser atendidos. De la conversación nació una invitación del constructor al ganadero para que probara un LOTUS en la pista de Silverston…

Tres meses después, en Fórmula Dos, Jim debutaba en Montecarlo y, cual meteoro, como quien tiene prisa de vivir y de vivir intensamente, ahí están sus 27 grandes premios ganados y sus dos campeonatos mundiales en 1962 y 1965 a demostrar lo que era este muchacho de franca y abierta sonrisa, de estatura media, frío y calculador y al mismo tiempo impetuoso como torrente desbordado cuando materialmente “forrado” de láminas endebles se lanzaba a 300 kilómetros por hora a conquistar una carrera…

 

Jim Clark en 1963, en el Primer Gran Premio de México, carrera que ganño de punta a punta...

 

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Parecía invulnerable, pero también para el gran Jim llegó la hora de trasponer la meta hacia el gran silencio. Su nombre  queda escrito en el libro de oro de los Grandes Premios como el piloto más excelso por su número de victorias. Supo especializarse, únicamente, en correr autos de gran premio rehuyendo por principio las carreras de larga duración con automóviles tipo sport.  En esto, quizá fue inferior a Fangio o a Nuvolari, ambos pilotos completos por su versatilidad, pero las hazañas de Jim, vencedor de punta a punta de tantos eventos, difícilmente podrán ser superadas…

¿Una explicación a su accidente mortal? Quizás la encontremos en sus mismas palabras, dichas a un periodista británico hace menos de un mes y que precisamente se referían a las prestaciones del LOTUS de Fórmula DOS con el que se encontrara la muerte:  “No estoy muy satisfecho de cómo se porta el Fórmula Dos—dijo Clark al reportero—especialmente cuando se comienza una carrera con los tanques de combustible llenos a toda la capacidad.  No reacciona normalmente en las curvas…Pero a partir de los 100 kilómetros de recorrido la cosa se hace perfectamente controlable con la disminución de peso” . Esto dijo, y su accidente fue en una curva, piso mojado y tanques llenos…Esto es lo que podemos técnicamente decir. 

Sentimentalmente, sólo agregaremos que a la ya larga lista de campeones que se han inmolado por su ideal, hoy fatalmente agregamos un gran nombre, un nombre que brillará legendario en el recuerdo y en la historia de la conquista de la velocidad…

 

 

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