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18 Septiembre 2021, Puebla, México.

Los Retos de la Nueva Agenda Universitaria. Hacia una plataforma programática para la BUAP

Universidades | Noticia | 23.AGO.2021

Los Retos de la Nueva Agenda Universitaria. Hacia una plataforma programática para la BUAP

Mundo Nuestro

Comité Organizador del Foro Retos hacia la Educación Superior en México

Mundo Nuestro.  En el último año, a partir del día 18 de agosto de 2020, la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla ha vivido un proceso de reflexión y busqueda de alternativas sobre su papel en la sociedad mexicana. Ha sido un esfuerzo impulsado por decenas de académicos comprometidos con el futuro de esta institución. Nunca antes en la historia de la universidad, ni siquiera el movimiento político de la Reforma Universitaria en los años sesenta, la universidad pública poblana había vivido una experiencia así.  Con el propósito de responder a los retos de una nueva agenda universitaria, a lo largo de 30 sesiones y con la participación de 165 académicos universitarios y de la sociedad civil se ha logrado resumir este esfuerzo en este documento que hoy presentamos, Hacia una plataforma programática para la BUAP. En un época en la que poco se analiza y debate colectivamente, este esfuerzo es una prueba de que sí es posible un debate público democrático constructivo. Este documento que publicamos hoy es el resultado de este enorme esfuerzo de reflexión colectiva sobre el papel que tiene que cumplir la universidad pública en una sociedad precaria y convulsionada como la nuestra.

De la lectura del documento se extraen algunas afirmaciones fundamentales:

Sí existe un proyecto universitario alternativo a lo que la BUAP ha vivido en los últmos treinta años. No es una ocurrencia esta construcción alternativa. No es aventurerismo de unos cuantos. Hay una proyección académica, administrativa y financiera, y se plantean  modelos educativos, de docencia e investigaciòn, de educaciòn media superior, de universidad y culltura,  de universidad y género. Todas las posturas se concentran en este documento. El propio rector Alfonzo Esparza Ortiz participó con el tema de los retos que la pandemia impuso a la universidad, con la necesidad de enfrentar la emergencia con una idea de futuro, de hacer uso de la tecnología como nuna antes por la obligada educaciòn a distancia. María del Carmen de la Peza, del CONACYT, habló de la urgencia de pensar a la universidad y la investigación como pertinencia social, Luciano Concheiro, subsecretario de la SEP hablo de la autonomía universitaria como un hecho civilizatorio que coadyuva a la democratizaciòn de la sociedad, Melitón Lozano, secretario de Educación en el gobierno estatal confirmó la educaciòn como un derecho humano y Santiago Nieto, al frente de la Unidad de Inteligencia Finacieraen el gobierno federal hablo de los procedimientos científicos que se utilizan para enfrentar a la corrupción y los fondos ilícitos.

Este proceso debemos entenderlo en el marco de la coyuntura electoral que vive la universidad y las condiciones en las que se lleva a cabo. Lo que ocurre al interior de la más importante organización pública que tiene la sociedad poblana no es un asunto que competa sólo a los universitarios. Es una obligación civil involucrase en este proceso. Y tal es el ánimo de nuestra revista digital de contribuir a la reflexión de uno de los temas estratégicos de Puebla: el futuro inmediato de nuestra universidad pública.

 

 

Comité Organizador del Foro Retos hacia la Educación Superior en México en una época de cambios y de una Nueva Agenda Universitaria

 

 

Dra. María Eugenia Mendoza Álvarez (Instituto de Física “Luis Rivera Terrazas”, BUAP), Dra. Martha Palomino Ovando (Facultad de Físico Matemáticas, BUAP), Dra. Carolina Morán Raya (Instituto de Ciencias BUAP),  Dr. Francisco Vélez Pliego (Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades “Alfonso Vélez Pliego”, BUAP), Dra. Ada Celsa Cabrera (Centro de Estudios del Desarrollo Social, Facultad de Economía), Dr. Jesús López Olguín (Instituto de Ciencias BUAP).

 

Cuerpo Académico 195 Sociología política y del desarrollo (ICSYH/BUAP): Dra. Blanca

Cordero Díaz, Dr. Carlos Figueroa Ibarra, Dr. Hugo Moreno Hernández, Dr. Giuseppe Lo Brutto.

Cuerpo Académico 93 Evaluación, Manejo y Conservación de Sistemas Agroproductivos y

Forestales (ICUAP): Dra. Rosalía Castelán Vega, Dr. Víctor Tamariz Flores.

Cuerpo Académico 130 Análisis Económico (Facultad de Economía).

Instituto de Física “Luis Rivera Terrazas” (Instituto de Física “Luis Rivera Terrazas”,

BUAP): Dr. José Luis Carrillo.

Facultad de Ciencias Químicas (BUAP): Dr. Jesús Sandoval Ramírez.

Preparatoria Enrique Cabrera Barroso Urbana: Mtra. Aleida Pardo Martínez.

Sociedad Mexicana del Suelo: Dra. Lisett Santa Cruz Ludwig.

Facultad de Piscología: Mtra. Verónica Hernández Escobar.

Facultad de Biología: Antrop. Erika Sánchez Cruz, Dra. Angélica Trujillo Hernández, Mtra. María Concepción López Téllez.

 

I. Introducción

 

La construcción de una Nueva Agenda Universitaria debe estar animada por tres principios esenciales: la preservación de una conquista histórica cual es la Autonomía Universitaria; el respeto al pluralismo y la diversidad que debe existir al interior del recinto universitario. Finalmente, la visión holística que deben tener los universitarios para enfrentar los desafíos haciendo a un lado horizontes parciales o reducidos a unidades académicas específicas. En otras palabras, los únicos  que tienen la potestad para definir el rumbo de la universidad y las soluciones a los retos que ésta enfrenta en su devenir cotidiano son los propios universitarios. La universidad  no puede estar vinculada a ninguna ideología o postura política en particular sino debe reflejar la heterogeneidad de pensamiento que enriquece la vida científica y los procedimientos democráticos que rigen su actuación cotidiana. Finalmente, la solución integral de los desafíos que cotidianamente enfrenta una universidad debe tomar en cuenta los intereses de las distintas disciplinas, quehaceres y unidades académicas que la conforman.

 

Es con este espíritu con el que a continuación se presenta lo que se considera un planteamiento programático para la renovación de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. Se parte del fundamento de que el mundo está viviendo  un cambio de época y que en México se ha expresado también una voluntad de cambio con respecto a la cual nuestra Universidad no puede quedar al margen.

 

II. Resumen Ejecutivo.

 

  1. La Autonomía Universitaria es una conquista histórica y debe ser defendida irrestrictamente. El rumbo de la universidad y la solución a los diferentes retos que enfrenta deben ser definidos por los propios universitarios en el marco de un respeto a la diversidad de pensamiento y una visión holística de la institución.

 

  1. La Autonomía Universitaria es el espacio para ejercer la libertad de pensamiento, la libertad de cátedra y  el libre el acceso a la información. También para ejercer la democracia que favorece al desarrollo del conocimiento.  Base fundamental de tal ejercicio parte del fortalecimiento de sus distintas comunidades académicas y atender con diligencia sus requerimientos a efecto de que puedan cumplir  las funciones sustantivas de nuestra institución.

 

  1. Igualmente importante es la preservación de los derechos y libertades que contemplados el estatuto en su artículo 10: libertad de información, discusión y crítica; igualdad de oportunidades para estudiantes, profesores e investigadores  el ingreso a la Universidad sin discriminación alguna a sus programas de enseñanza, investigación, extensión y difusión cultural; elección en forma libre y directa de los representantes de los distintos sectores universitarios  ante las autoridades colegiadas; participación conjunta de los mismos en la elección de las autoridades personales; condiciones adecuadas para la realización de las tareas académicas y administrativas.

 

  1. La Autonomía Universitaria es también el ámbito  en el cual se deben garantizar los derechos universitarios y las obligaciones de transparencia y rendición de cuentas. La Autonomía Universitaria no excluye el rendimiento de cuentas dentro y fuera de la institución con respecto al uso  de los recursos que la sociedad a través del estado le dispensa  para cumplir sus funciones sustantivas. También con respecto al manejo  del patrimonio universitario, el cual no se circunscribe al financiamiento público sino que debe incluir además los ingresos propios y el manejo de los bienes universitarios.

 

  1. Nuestra universidad debe fortalecer su capacidad de gestión en diversas direcciones: en materia de derechos humanos y perspectiva de género;  en materia de administración y tecnología de su planta administrativa; en el mejoramiento de infraestructura tecnológica para los procesos administrativos que son competencia de la Rectoria; en la unificación  de las bases de datos de los resultados de las actividades universitarias; en la toma de decisiones descentralizada y colegiada; en la fluidez de los sistemas de información de consulta; en el fortalecimiento de la capacidad de gestión de infraestructura y equipamiento de apoyo a la docencia e investigación.

 

  1. Fortalecer el seguimiento y evaluación de la movilidad de alumnos y profesores investigadores revisando el marco normativo que regula la cooperación y el intercambio. Deben homologarse los criterios académicos de seguimiento y evaluación de las estancias de nuestros alumnos con respecto a los avances internacionales en la materia; desarrollar la co-tutela y doble titulación.

 

  1. Debe revisarse la estructura y el tabulador de ingreso, promoción y la eventual movilidad del personal administrativo hacia el trabajo docente y de investigación cuando sea factible. Cada vez más personal adscrito a entidades administrativas cuentan con los perfiles académicos para desempeñar dichas funciones.

 

  1. Los procesos de ingreso, permanencia, capacitación del personal adscrito a actividades de gestión, así como su nivel de ingresos y el sistema de estímulos y recompensas por su trabajo deben entonces ser regulados conforme a prioridades de orden académico y de apoyo a las actividades sustantivas.

 

  1. El financiamiento público a la educación debe ser la fuente fundamental de los ingresos universitarios. Sin embargo deben aprovecharse mediante convenios otras fuentes de ingresos, dadas las características de la institución, toda vez que cuenta con profesionales altamente especializados e infraestructura tecnológica  de alta gama. Las fuentes alternas de ingresos derivados de operaciones comerciales deberán normarse rigurosamente cumpliendo con los criterios de transparencia y rendición de cuentas.

 

  1. Deberá establecerse, en este marco, una estrategia financiera sólida que fortalezca el cumplimiento de las obligaciones contractuales para jubilados y pensionados, los análisis actuariales deberán ser públicos y revisados a la luz de la evolución de la planta de trabajadores, académicos y administrativos que efectivamente laboran para la institución.

 

  1. Las instituciones de educación superior en todo el mundo, en particular nuestra universidad, se enfrenta a grandes retos provocados por una crisis civilizatoria que pone en cuestión la manera en que producimos y consumimos y la manera en la que nos relacionamos con la naturaleza.

 

  1. Lo anterior hace necesario un cuestionamiento a los paradigmas epistémicos y epistemológicos que han sido predominantes en nuestra universidad. Es necesaria una crítica al pensamiento positivista, cuantitivista, hiperespecializado y fragmentario predominante en la educación superior y su sustitución por la combinación del pensamiento complejo con el pensamiento crítico.

 

  1. Nuestra universidad, como todas las instituciones de educación superior, también enfrenta con premura los desafíos provocados por la pandemia del SARS-CoV-2: aceleración del tránsito hacia nuevas tecnologías de información y comunicación para realizar sus funciones sustantivas, la agudización de los problemas estructurales de la sociedad y su repercusión en nuestras labores.

 

  1. Este contexto hace necesario que revisemos el modelo educativo que nos ha normado desde hace más de una década. El modelo Minerva ha  girado en torno a la idea de que los mercados laborales prefiguran habilidades y competencias. Urge  el abandono del paradigma gerencial, productivista, empresarial o neoliberal  el cual ha regido la vida de la educación superior en las últimas cuatro décadas.

 

  1. Desde el referido paradigma, los mercados se vuelven determinantes de los programas formativos, los contenidos teórico-metodológicos de la docencia e investigación y entrenamientos específicos. Las necesidades sociales que deben atender las universidades se circunscriben entonces, a las demandas de los mercados de trabajo globalizados  como criterio de formación de los estudiantes universitarios.

 

  1. El pensar de nueva cuenta al modelo educativo y superar sus deficiencias anteriores implica pensar una estrategia pedagógica y metodológica para desarrollar un nuevo modelo humanista y crítico, plural, diverso y vinculado a todos los sectores de la sociedad. La vinculación social de la universidad debe atender las necesidades de todos los sectores sociales, no solamente las empresariales.

 

  1. El nuevo modelo educativo deben adecuarse al contexto en el que se implementa. Debe hacer más énfasis en lo regional, situarse más en la medición de las competencias propias del contexto en que deberán de aplicarse y también en la capacidad de solventar las necesidades específicas del país. Los Complejos Regionales que han estado dedicados a la docencia  deben ser convertidos  en lugares de generación del conocimiento y la investigación. Deben también generar  un conocimiento regional.

 

  1. El nuevo modelo educativo debe poner énfasis en el cultivo a la diversidad y la inclusividad, flexibilidad curricular, sensibilidad a las diferencias y preferencias de aprendizaje, reconocer los desafíos de la economía globalizada y el comienzo de la cuarta revolución industrial. Debe equilibrar y hacer una sinergia entre lo disciplinario y lo interdisciplinario Debe  fomentar las habilidades del siglo XXI tales como el pensamiento crítico y creativo, el pensamiento complejo.

 

  1. También deberá fomentar habilidades como flexibilidad cognitiva, creatividad, razonamiento lógico, sensibilidad para problemas, razonamiento matemático, visualización así como destrezas básicas  como aprendizaje activo, expresión oral, lectura comprehensiva, expresión escrita,   tecnologías de información y comunicación y sensibilidad hacia el arte. En un nuevo contexto mundial  producto de la pandemia, nuestra universidad debe poner especial atención  a la docencia e investigación en el campo de ciencias de la salud.

 

  1. Docencia e investigación deben ser concebidas como partes indispensables de una división académica del trabajo. Docentes e investigadores  deben ser valorados y remunerados con base en sus labores primordiales. La nueva agenda universitaria debe abandonar los sistemas de evaluación fragmentados y focalizados que conducen a la infravalorizacón de la docencia y supravalorizacion de los puntajes  solamente para algunas de las múltiples tareas que conlleva la docencia, la investigación y la difusión cultural.

 

  1. Debe fomentarse una relación de cooperación de los investigadores con la docencia en el posgrado y de manera importante con los niveles de licenciatura y preparatoria. La interacción de la docencia y la investigación debe tener dos planos. El primero  concierne a las actividades conjuntas por medio de los cuerpos académicos, grupos interinstitucionales de docencia-investigación y otros espacios académicos. El segundo a dar condiciones a los docentes para que puedan desarrollar tareas asociadas a proyectos de  investigación  y a los investigadores darles la oportunidad de ejercer docencia en la licenciatura y/o actividades docentes en las preparatorias.

 

  1. Nuestra universidad debe formular un sistema integral de evaluación que permita el registro sistemático, permanente y completo. Los criterios de ponderación ser relacionados con la forma en que dichas tareas contribuyen a las actividades sustantivas de la universidad. Actualmente estos criterios de ponderación ignoran la multiplicidad de tareas académicas, de gestión y divulgación, derivadas de las actividades de docencia e investigación de los profesores investigadores. La Universidad debe facilitar las tareas de evaluación uniformando las bases de datos y cargándolas automáticamente en las plataformas en las cuales se hace la evaluación.

 

  1. La precarización salarial y más aún la precarización laboral  no ayudan en nada a la calidad docente y a las posibilidades de realizar investigación. De eso se deriva la necesidad una política sostenible de estabilidad y  promoción laboral así como el mantenimiento de una política que permita un número creciente de profesores de carrera. La nueva administración universitaria deberá gestionar ante las autoridades correspondientes una dignificación laboral y salarial  para los trabajadores académicos y administrativos.

 

  1. La elevación de la calidad de la investigación en ciencias naturales y exactas atraviesa por un cuidado especial en expandir y elevar la calidad de su infraestructura. La ampliación, mejora y mantenimiento de los laboratorios forma parte de esta labor.

 

  1. La Educación Media Superior debe ser concebida como una etapa estratégica en la formación de los estudiantes universitarios. Debe ser pensada como el fundamento de la solidez académica que nuestra universidad tiene que alcanzar. Debe desarrollarse un plan estratégico que exprese la concepción que va a articular las preparatorias con las licenciaturas con el objetivo de crear una sinergia en la elevación del nivel académico de las primeras, lo que tendrá un efecto virtuoso en el nivel académico de las segundas.

 

  1. Es necesario dignificar la labor del docente medio superior no solamente considerando su hacer como igualmente importante  al de un docente o investigador de los niveles de grado y posgrado, sino también en lo que se refiere a su remuneración. A los docentes de las preparatorias se les debe estimular y facilitar la superación académica y los cursos de actualización.

 

  1. Un gran reto académico y financiero de nuestra Universidad implica imaginar de qué manera puede dársele a los docentes de las preparatorias una vía de dignificación laboral en materia de definitividades, promoción laboral, superación académica, investigación, relación con los cuerpos académicos, participación en el ESDEPED así como también en la participación en la actualización de planes y programas.

 

  1. La relación de nuestra universidad con la cultura debe partir de cuatro principios: la cultura no es mercancía; la cultura no es un servicio; la cultura no es sólo entretenimiento; la cultura es un derecho. Puede abundarse más en este último sentido: la cultura es un bien social y un derecho humano universal.

 

  1. La nueva agenda cultural universitaria debe concebir a la cultura  como un eficaz medio  educativo y transformador, estimulador de sensibilidades. Debe  impulsar  nuestra historia y  cultura  Debe fomentar que la ciudadanía sea creadora y consumidora de la cultura propia y aprovechar la multiplicidad de culturas e identidades en Puebla y México.

 

  1. Nuestra universidad debe auspiciar las labores creativas de artistas y creadores nacionales de dentro y fuera de nuestra institución. Debe propiciar la difusión de las obras de creadores mexicanos de alta cultura y también las expresiones de cultura popular y tradicional.  Radio BUAP y la naciente TV BUAP deben ser vigorosos vehículos de difusión de éstas últimas y apartarse de la seudo cultura comercial.

 

  1. Al mismo tiempo la nueva política cultural universitaria debe tender puentes y abrir vínculos en el marco de un diálogo horizontal con las creaciones culturales de las más diversas partes del mundo. El fomento de la universalidad  no debe ser confundido con la colonialidad.

 

  1. La preservación del patrimonio cultural de nuestra universidad debe ser ajeno a una mercantilización que teñido de ánimo lucrativo a menudo lo daña. El patrimonio cultural universitario y su preservación  deben ser  concebidos como fuente de conocimiento científico de frontera y también como un recurso  de difusión científica y cultural para la ciudadanía.

 

  1. La universidad debe potencializar sus espacios propiamente culturales. Debe convertir sus museos,  archivos, bibliotecas, conjuntos monumentales e instituciones de documentación y promoción de la cultura en  centros de difusión cultural y científica y también en centros educativos y de prácticas profesionales para nuestros estudiantes y egresados. Los museos deben ser concebidos también como  centros de entretenimiento en el mejor sentido de la palabra.

 

  1. Parte importante de la nueva agenda cultural universitaria es la difusión editorial de la cultura y la ciencia. Nuestra universidad debe afrontar con creatividad la transición que se empieza a observar de las publicaciones impresas a las de carácter digital. Debe sostener un modelo híbrido y por tanto fomentar a la librería como un centro de encuentro intelectual y artístico.

 

  1. La difusión de las ciencias y las humanidades a través de las revistas indexadas y arbitradas propias debe consolidarse en nuestra universidad. Debe examinarse la posibilidad de revivir nuestras revistas prestigiadas y hoy desaparecidas como Crítica y Dialéctica.

 

  1. Los centros regionales de nuestra universidad deben ser espacios para proyectos culturales que incluyan actividades artísticas, exposiciones, salas de lectura, talleres de arte y espacios para la implementación de actividades creativas en arte y cultura.

 

  1. Debe explorarse las posibilidades de la recuperación de una instancia académica como lo fue el Centro de Investigación y Documentación de la Cultura Audiovisual (CIDCAV) que existió en el pasado. Debe localizarse y centralizarse para su mejor cuidado y preservación el extraordinario acervo universitario que tuvo dicho centro y convertirlo en un espacio interdisciplinario de comunicación científica y cultural.

 

  1. Crear un Programa Universitario Internacional para la Investigación y Gestión del Patrimonio Cultural como un espacio multidisciplinario e interinstitucional de articulación de arte y ciencia y de los programas formativos, de investigación, gestión, difusión e intervención, Su objeto será el estudio del patrimonio mueble, inmueble, material   e inmaterial  y tendrá como eje principal  la realización de actividades de docencia, investigación y asistencia técnica.

 

  1. En materia de la relación Universidad y Género deberá instituirse en nuestra universidad un Programa de Estudios de Género y Feminismo de carácter interdisciplinario, multidisciplinario, transdisciplinario y desde la perspectiva del pensamiento complejo que provea de insumos a las instancias universitarias  de conducción y toma de decisiones en materia de género.

 

  1. Propiciar una formación de lo/as jóvenes a lo largo de la educación media y superior no solamente de carácter informativo sino esencialmente pedagógico en el sentido ético, en los valores de la responsabilidad social, sensibilidad humanista, amor a la naturaleza y de manera muy importante en lo que se refiere a la perspectiva de género. Es necesario inculcar en los estudiantes  la idea de una nueva masculinidad en una perspectiva igualitaria.

 

  1. Las múltiples vías y formas de violencia sexual y de género, el acoso sexual, las más diversas actitudes discriminatorias, deberán ser sometidos a un estricto escrutinio por parte de las autoridades universitarias en sus distintos niveles y  sancionados de manera firme,  garantizando la seguridad de las víctimas.

 

  1. Instituir un observatorio de violencia de género y violencia sexual, que  construya un mapa y un diagnóstico de estas violencias en nuestra universidad tanto en lo que se refiere a su locación como a sus distintas vías,  formas e intensidades.

 

  1. Auscultar con las distintas organizaciones feministas que actúan en nuestra universidad así como académicas, estudiantes y trabajadoras administración una evaluación del actual Protocolo para la prevención y atención a la violencia de género que rige en nuestra universidad, a efecto de introducir las modificaciones y actualizaciones que sean necesarias.

 

  1. Las víctimas de violencia de género y sexual deben estar amparado/as en un protocolo de acompañamiento institucional de nuestra universidad con respecto a las víctimas. Este protocolo debe permitir su recuperación psicológica, la reparación del daño, su seguridad, alejamiento del agresor, garantía de no repetición y establecimiento de un archivo que identifique agresores y agresiones.

 

  1. Las evaluaciones a las que estamos sometidos lo/as trabajadores académico/as deberán contemplar una perspectiva de género. En el marco del abandono de criterios gerenciales y productivistas los nuevos esquemas de estímulos y evaluación cualitativa deberán contemplar la situación diferenciada en la que se encuentran las trabajadoras académicas de nuestra universidad.

 

  1. Estas consideraciones deben tomarse también en cuenta para el caso de las estudiantes que enfrentan situaciones de maternidad y obligaciones familiares que ocasionan que enfrenten de manera desigual las labores relativas al desempeño y evaluación escolar.

 

  1. Procurar una participación con equidad de género en los distintos niveles de conducción académica de la universidad: academias, comités académicos, consejos de unidad y Consejo Universitario.

 

  1. La perspectiva de equidad de género y feminismo deberá estar presente también en el ámbito laboral y de derechos de las y los trabajadores académico/as y administrativo/as en los procesos de contratación, búsqueda de estabilidad laboral, prestaciones y trabajo digno.

 

II, Contexto social y Académico para una Nueva Agenda Universitaria

 

La reflexión sobre el sentido de una transformación de las instituciones de educación superior  en general y en particular en lo que se refiere a nuestra universidad, se ha visto catapultada por un fenómeno cuyas dimensiones no imaginábamos a principios de 2020.  Nos referimos a la pandemia que hemos vivido desde el año pasado. Este azote universal reveló problemas estructurales en la sociedad y también en las universidades. Fue un fenómeno global que a buena parte del planeta encontró desprevenido y poco preparado.   Un efecto importante  de esta situación extraordinaria  fue que aceleró el tránsito hacia el futuro en muchas actividades  del planeta,  en particular  en  los procesos educativos. El riesgo del contagio  y la imposibilidad de realizar actividades presenciales aceleró el tránsito hacia el uso de las tecnologías  propias del ciberespacio. La diseminación planetaria de la Covid-19 reveló problemas estructurales en la sociedad y también en las universidades. En lo que se refiere a lo primero, la crisis económica derivada de la contingencia sanitaria ha provocado en todo el mundo desempleo, aumento de la economía informal, precarización  y disminución de ingresos.

 

La pandemia ha revelado un problema de mayores alcances: nos enfrentamos una crisis civilizatoria  que pone en cuestión la manera en que producimos y consumimos y la manera en la que nos relacionamos con la naturaleza. Caminamos hacia un colapso civilizacional previsto para 2050.  La civilización productivista, industrialista, corporativa capitalista, ha tenido efectos en la manera en que la ciencia se produce hoy en día.  Por ello, la crisis civilizatoria nos está llevando a la necesidad de un cambio sustancial del paradigma epistémico y epistemológico hasta ahora dominante.  Para enfrentar dicho colapso debemos sustentarnos en tres pilares: la biodiversidad, la diversidad cultural que junto a la biodiversidad sustenta la biocultura y finalmente la capacidad organizativa de la sociedad. Es necesaria una crítica al pensamiento positivista, cuantitivista, hiperespecializado y fragmentario predominante en la educación superior y su sustitución por la combinación del pensamiento complejo con el pensamiento crítico. Urge una educación superior de carácter alternativo con un pacto eco-social sustentado en un diálogo de saberes de carácter transdisciplinario, interdisciplinario e intercultural. Urge también el abandono del paradigma gerencial, productivista, empresarial o neoliberal  el cual ha regido la vida de la educación superior en las últimas cuatro décadas. Deben ser los requerimientos de la sociedad los que marquen la pauta de la docencia y de la investigación, no solamente  los requerimientos de las empresas.

 

III. Plataforma programática para una Nueva Universidad

1 Gestión Académica, administrativa y Financiera [1]

 

  1. A. Justificación

 

Parte fundamental de un planteamiento programático para renovar la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla es el referente a la gestión académica, financiera, administrativa y de los servicios especializados que la institución presta, tanto a miembros de la comunidad como a diversos actores de la sociedad que demandan el apoyo o la vinculación temporal o sistemática, en función de la convergencia de intereses o funciones sociales, culturales que desempeñan. En efecto nuestro esfuerzo se vería incompleto si no incluimos una reflexión sobre la creciente complejidad que representa la gestión de nuestra institución. Esta complejidad proviene en primera instancia  de la ampliación, diversificación y descentralización regional de sus actividades sustantivas con la concomitante ampliación de su infraestructura, equipamiento e instalaciones que demandan recursos y de un mantenimiento especializado permanente. Por  otro lado, observamos una multiplicación de las formas particulares de administración de recursos relacionadas con las reglas de operación de los fondos de financiamiento específico que han originado procesos de gestión dependientes de la relación de la institución con entidades del sector público. Estas reglas de operación están relacionadas  con algunas de las actividades sustantivas o de gestión de los recursos públicos, mediante los cuales se integran y financia el gasto corriente, operativo y los proyectos y programas de docencia e investigación en la institución.

 

Las reglas de operación contemplan  las normas generales derivadas de la ley general de disciplina financiera; las relacionadas con la homologación de la contabilidad de las entidades que disponen de recursos públicos; el nuevo marco jurídico que regula entre otras cosas  la vigilancia de los ejercicios financieros para combatir eficazmente el lavado de dinero, las operaciones simuladas, el desvío de recursos; las diversas reglas de operación de los fondos específicos para programas de apoyo focalizados  en el ámbito de la docencia, la investigación la extensión y la difusión. Estas son algunas de las normatividades que constituyen un entramado cada vez más amplio y complejo. Este entramado debe ser atendido de manera especializada y sistemática a través de profesionales de distintas disciplinas y con el concurso de las comunidades académicas. Éstas últimas a través de sus órganos colegiados e individuales de representación institucional para la toma de decisiones.

 

Al mismo tiempo, la Universidad ha debido incorporar normas e instrumentos de gestión directamente vinculados a sus obligaciones sociales y las relacionadas con las garantías en el ejercicio de los derechos fundamentales de sus comunidades o de manejo de sus bienes, como son los casos de los ámbitos de la Transparencia y Rendición de Cuentas, los Derechos Humanos, la Protección Civil, el manejo del patrimonio universitario, entre otros.

 

En este contexto se ha considerado indispensable incluir en los ejes de reflexión y en el diseño de una nueva Agenda Universitaria, muchas interrogantes que se desprenden de estas preocupaciones. He aquí algunas de ellas:

 

  • ¿Cuáles son las principales debilidades, fortalezas y oportunidades para continuar desarrollando la capacidad de respuesta de la institución ante los cambios en el entorno?
  • ¿Cuáles serían los principales aspectos normativos sujetos a revisión a fin de mejorar la relación entre las entidades de la administración central y las funciones sustantivas de la institución?
  • ¿Cuáles son las agendas de capacitación y programas de estímulos y recompensas al personal a cargo de la gestión de los programas de apoyo a la docencia e investigación?
  • ¿Cuáles son las implicaciones de la gestión del modelo educativo?
  • ¿Cuáles los principales retos financieros y técnicos en la gestión, mantenimiento y ampliación de la infraestructura, equipamientos y servicios?
  • ¿Cuáles son los retos que enfrenta la gestión universitaria en un contexto de pandemia y pos-pandemia frente a la construcción de la Nueva Agenda Universitaria?
  • ¿Qué opinión tenemos sobre el marco jurídico y que aspectos de ese marco tienen debilidades?
  • ¿Cómo plantear la estructura misma de la gestión?
  • ¿Cómo armonizar las características de cada unidad académica con respecto a los indicadores cualitativos y cuantitativos de los evaluadores?
  • ¿Qué implicaciones tiene disponer de un sistema que contempla recursos materiales y humanos orientados a ese fin y que constantemente está trabajando con estos indicadores?
  • ¿Cómo entender la gestión financiera frente a los cambios que vivimos?
  • ¿Cuáles son los retos que enfrenta la gestión universitaria para cubrir las obligaciones contractuales de los trabajadores activos y de los jubilados?
  • ¿Cuáles las obras a realizar en las instalaciones y las aulas para un eventual retorno a clases presenciales?
  • ¿Qué papel han jugado los fondos y las reglas de operaciones en relación con las decisiones que la universidad ha tomado?
  • ¿Cómo ver la gestión académica internacional en el contexto de pandemia y pos pandemia?

 

 

B: Conclusiones y propuestas.

 

  1. Fortalecimiento de las distintas comunidades académicas de la universidad a efecto de que nuestra institución se sustente en una base sólida y democrática en la toma de sus decisiones fundamentales. Las comunidades académicas de nuestra institución deberán tener una atención constante a sus diversos requerimientos relacionados con los trámites administrativos que deben realizar para mantener en orden y vigente el acceso a los seminarios, laboratorios y en general actividades curriculares de las carreras o programas educativos en los que están inscritos.

 

  1. Fortalecimiento de las capacidades de gestión para garantizar los derechos universitarios y las obligaciones de transparencia y rendición de cuentas. La Autonomía Universitaria no excluye el rendimiento de cuentas dentro y fuera de la institución con respecto al uso de los recursos que la sociedad a través del estado le dispensa para cumplir sus funciones sustantivas.

 

  1. Erigir una estructura institucional que permita el acceso a la información de manera ágil y oportuna, la revisión del marco jurídico en materia de transparencia y rendición de cuentas deberá en consecuencia ser una prioridad, especialmente en todo lo relacionado con el manejo del patrimonio universitario, el cual no se circunscribe al financiamiento público sino que debe incluir además los ingresos propios y el manejo de los bienes universitarios.

 

  1. La estructura organizativa de administración, finanzas y gobierno de la institución deberá ser revisada y adecuada a un modelo que priorice el apoyo a las actividades sustantivas. La gestión desde el punto de vista operativo debe ser entonces altamente especializada y sujeta a las instancias y prioridades de orden académico. Los procesos de ingreso, permanencia, capacitación del personal adscrito a actividades de gestión, así como su nivel de ingresos y el sistema de estímulos y recompensas por su trabajo deben entonces ser regulados conforme a estos criterios.

 

  1. Preservar los derechos y libertades que contemplados el estatuto en su artículo 10: libertad de información, discusión y crítica; igualdad de oportunidades para estudiantes, profesores e investigadores el ingreso a la Universidad sin discriminación alguna a sus programas de enseñanza, investigación, extensión y difusión cultural; elección en forma libre y directa de los representantes de los distintos sectores universitarios  ante las autoridades colegiadas; participación conjunta de los mismos en la elección de las autoridades personales; condiciones adecuadas para la realización de las tareas académicas y administrativas.

 

  1. Para que dichos derechos y libertades puedan ser ejercidos efectivamente se requiere de programas permanentes de capacitación al personal académico y administrativo de la institución que incluye entre otros temas los relacionados con los derechos humanos y la perspectiva de género, particularmente en materia de los protocolos, entre otros, de atención en materia de violencia, seguridad, acompañamiento.

 

  1. Nuestra universidad debe fortalecer su capacidad de gestión en diversas direcciones. En primer término debemos ampliar nuestra capacidad de adaptación a través del diseño de nuevas estructuras institucionales que permitan dar respuesta a las modificaciones del entorno. También debemos diseñar los instrumentos que nos permitan evaluar oportunamente el modelo de gestión que ha sido desarrollado en la universidad. Es necesaria además  una modificación sistemática y congruente desde la perspectiva técnica y jurídica del marco normativo que regula las distintas actividades y procesos administrativos, financieros y las diversas plataformas tecnológicas que las facilitan o proveen.

 

  1. Mejorar y ampliar la infraestructura tecnológica para los procesos administrativos de los cuales es responsable la Rectoría y sus dependencias: entre otras la Dirección de Administración Escolar (DAE), la Dirección de Recursos Humanos, la Dirección de Apoyo y Seguridad Universitaria (DASU), la Dirección de Infraestructura Educativa (DIE) y la Dirección General de Cómputo y Tecnologías de la Información y Comunicaciones (DCyTIC).

 

  1. Establecer programas permanentes de capacitación sistemática a todos los integrantes de la planta administrativa de la universidad, tanto en el ámbito del manejo de las herramientas tecnológicas como de la comprensión de las características de las actividades académicas que están apoyando.

 

  1. La administración de las bases de datos en los que se integran los resultados cuantitativos de las actividades universitarias, deben ser un apoyo a la toma de decisiones descentralizada y colegiada de la institución.

 

  1. Los sistemas de información y de consulta deben ser rediseñados de manera integral, no fragmentaria y deben facilitar su flujo hacia los diferentes órganos de autoridad colegiada y unipersonal de la universidad.

 

  1. Fortalecer el seguimiento y evaluación de la movilidad de alumnos y profesores investigadores. Dicha movilidad además de tener una relación directa con los indicadores de desarrollo de la institución, sustentar a diversos objetivos de los modelos educativos actuales, como la flexibilización curricular, el quiebre de formaciones endogámicas, la cooperación internacional, la integración e incremento de capacidades propias complementadas a través de redes de investigación y de cooperación con otros programas educativos.

 

  1. Revisar el marco normativo que regula la cooperación e intercambio; homologar los criterios académicos de seguimiento y evaluación de las estancias de nuestros alumnos con respecto a los avances internacionales en la materia; desarrollar las capacidades de co-tutela y doble titulación entre otros temas: adecuar las funciones y la estructura administrativa en la universidad con el objeto de establecer reglas claras en el ejercicio de la responsabilidades del personal adscrito a estas políticas.

 

  1. Fortalecimiento de la capacidad de gestión de infraestructura y equipamiento de apoyo a la docencia e investigación. La pandemia ha puesto al descubierto las fortalezas y debilidades de la institución en materia de infraestructura educativa. Las plataformas hasta ahora utilizadas han contribuido a darle continuidad a los programas de docencia, sin embargo está claro que en el ámbito particular de las ciencias naturales y exactas así como en las ciencias sociales y humanidades, el aislamiento afectó significativamente los procesos de aprendizaje vinculados a los laboratorios, las prácticas de campo y de vinculación, entre otros aspectos significativos de la formación en los distintos niveles educativos.

 

  1. La especialización en el ámbito administrativo ha establecido nuevas condiciones de los profesionales que trabajan en las diversas esferas de gestión de la institución, por lo que se deberá revisar la estructura y tabulador correspondiente de manera que el ingreso, promoción y eventual movilidad hacia el trabajo docente y de investigación sea factible; la revisión de la normatividad relacionada con ambas esferas deberá considerar que no son estructuras estanco y que cada vez más personal adscrito a entidades administrativas cuentan con los perfiles académicos para desempeñar dichas funciones.

 

  1. El financiamiento público a la educación debe ser la fuente fundamental de los ingresos universitarios. Sin embargo deben aprovecharse mediante convenios otras fuentes de ingresos, dadas las características de la institución, toda vez que cuenta con profesionales altamente especializados e infraestructura tecnológica de alta gama. Por tanto existe capacidad en nuestra universidad  para desarrollar proyectos, programas y servicios hacia diversos grupos sociales y entidades del sector público y privado, interesados en los resultados de nuestras actividades de docencia e investigación.

 

  1. Asimismo las fuentes alternas de ingresos derivados de operaciones comerciales deberán normarse rigurosamente. Es indispensable desarrollar la reglamentación correspondiente a fin de fiscalizar adecuadamente estos procesos y el manejo de estos ingresos. Esta reglamentación deberá elaborarse teniendo como propósito fundamental cumplir con los criterios de transparencia y rendición de cuentas a los que hemos hecho referencia.

 

  1. Deberá establecerse, en este marco, una estrategia financiera sólida que fortalezca el cumplimiento de las obligaciones contractuales para jubilados y pensionados, los análisis actuariales deberán ser públicos y revisados a la luz de la evolución de la planta de trabajadores, académicos y administrativos que efectivamente laboran para la institución.

 

2. Modelos Educativos en la BUAP. Contexto y Conclusiones[2]

 

A. Desenvolvimiento de los modelos educativos en nuestra Universidad

 

  1. A lo largo de los últimos 25 años la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla ha buscado imaginar e implementar modelos educativos que sean eficaces en lo que se refiere al objetivo de elevar la calidad del proceso de enseñanza-aprendizaje y al mismo tiempo lograr una educación que sea formativa en los valores de la responsabilidad social y humanística. Para poder explicitar el contenido de la noción de Modelo Educativo es necesario diferenciar entre éste último, la propuesta educativa y en un último nivel de concreción lo que es el plan de estudios. Entendemos por Modelo Educativo los principios teóricos y metodológicos que se empiezan a llevar a la práctica a través de la propuesta educativa y que culminan en el plan de estudios. Es el Modelo Educativo el espíritu general que anima a una propuesta pedagógica y didáctica así como a sus fines últimos.

 

  1. En suma el Modelo Educativo es una manera de plantear, describir, comprender e interpretar y explicar el fenómeno de la educación. En nuestra universidad se ha concebido a éste último como una expresión intercultural, intersubjetiva y como sistema complejo abierto.[3] De ese espíritu se deriva la concreción de los objetivos educativos y la toma de decisiones con respecto a la organización horizontal y vertical por niveles, áreas de conocimientos y objetivos. En suma la forma organizativa en que el Modelo Educativo se plasma en la realidad. A su vez la propuesta educativa tiene un nivel mayor de concreción en el plan de estudios a través de sus objetivos, perfil de ingreso y egreso, mapa curricular, requisitos, temporalidad. A esto habría que agregar que el Modelo Educativo tiene tres dimensiones. La primera de  ellas es la dimensión propiamente teórica constituida  por los fundamentos filosóficos, metodológicos, ideario educativos y los conceptos vinculados al proceso enseñanza-aprendizaje. Una segunda dimensión está constituida por el contexto socio-cultural, la normatividad universitaria, el perfil deseable del docente y la estructura y organización curricular. Finalmente  una dimensión constituida por  las estrategias de acción procedimental  en los ámbitos social, académico y personal y que tienen en el aula un escenario fundamental.

 

  1. En la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla podemos distinguir al menos tres períodos en lo que se refiere a modelos y propuestas educativas. El primero de ellos comenzó durante el período del Rector José Doger Corte (1990-1997)  cuando arrancó en 1997 el Proyecto Fénix que favoreció la flexibilidad mediante la movilidad estudiantil, la interdisciplinariedad, flexibilidad curricular, sistema de créditos, el tronco común de materias humanísticas y sociales. En 2001 durante el periodo del Rector Enrique Doger Guerrero (1997-2004) se ejecutó  el proyecto Profesiones 2000 cuyo  objetivo fue actualizar  los planes de estudios modificando asignaturas en los diferentes programas educativos. Al final de este período, el balance del Proyecto Fénix resaltó la falta de interacción orgánica entre la docencia y la investigación, así como la necesidad de un currículo flexible y pertinente, la diversificación de las opciones de titulación y la creación de salidas laterales. Se planteó también la aspiración de la doble titulación y el desarrollo de programas educativos interinstitucionales.

 

  1. En noviembre de 2006, ya siendo Rector Enrique Agüera Ibáñez (2004-2013) fue aprobado el Modelo Universitario Minerva orientado hacia una “formación integral y pertinente” del estudiante y sustentado en el humanismo crítico y el constructivismo sociocultural. El Modelo Minerva finalmente instituido en 2009, mantuvo el sistema de créditos, la flexibilidad curricular, se sustituyó el tronco común por lo que se denominó “Formación General Universitaria” articulada en torno a los ejes del pensamiento complejo, la Formación Humana y Social, Desarrollo de Habilidades en las TIC, Educación para la Investigación y el aprendizaje de un segundo idioma. Finalmente, en 2016 durante el período del Rector Alfonso Esparza (2013-2021) se actualizó el Modelo Universitario Minerva modificando los planes de estudio a través del sistema  “por competencias”. En el modelo de competencias, que se adopta sin dejar de lado el Modelo Universitario Minerva, se persiguió que el currículo se centrara en el educando buscando la convergencia entre lo individual y lo social ligando esto con lo cognoscitivo, afectivo y psicológico y la potencialización de la capacidad adaptativa al entorno.

 

  1. El repaso del acontecer de nuestra universidad en el último cuarto de siglo nos hace concluir que  contamos con éxitos importantes en materia de la función sustantiva de la docencia.  También que el momento actual que vive el mundo, el inicio de una nueva etapa en la vida nacional y los efectos que ha tenido y tendrá la pandemia, nos indican que ha llegado el momento de hacer un balance de nuestros éxitos y empezar a diseñar una agenda que actualice nuestro modelo educativo. Empezando por nuestros éxitos y aciertos podemos decir que en el haber de la BUAP está el que se ha convertido en una de las IES más importantes del país y la producción científica de sus investigadores es de las más altas del país si la medimos con respecto a la proporción de profesores de tiempo completo con los que cuenta. Cuenta además con un significativo número de profesores investigadores reconocidos por el Sistema Nacional de Investigadores (SNI) y del Programa de para el Desarrollo del Profesional Docente (PRODEP). La BUAP además es líder en Cuerpos Académicos Consolidados en el sistema universitario nacional. El cumplimiento de estos indicadores académicos nos ha permitido acceder a todas las bolsas de recursos extraordinarios en materia de educación. En años pasados se establecieron concursos de oposición y la promoción se realizó en base a la evaluación curricular. Aprovechando el uso de las tecnologías de información y comunicación  y modalidades alternativas se ha empezado a poner en práctica la política de rechazo cero en el nivel medio superior. Finalmente es de destacar la estabilidad financiera que ha permitido pagar oportunamente el pago de sueldos y prestaciones laborales.

 

  1. En medio de todos estos logros es necesario destacar el contexto laboral y salarial en el cual se desenvuelve la puesta en práctica de las propuestas y modelos educativos en la BUAP. Este puede resumirse diciendo que desde 1982, los profesores investigadores y el personal administrativo de la BUAP ha vivido un significativo proceso de precarización laboral y salarial. Entre 2002 y 2020 la matrícula escolar aumentó 118% y la planta académica lo hizo en 39%, pero ese aumento se basó en los profesores hora-clase (aumento de 124%) y no en los profesores de carrera (5%). En suma la masificación estudiantil en la BUAP se ha resuelto con los profesores-hora clase y es previsible  que su situación se agrave con la política de rechazo cero. Los profesores hora-clase constituían en 2019 el 46% de la planta laboral y su salario era 9 veces más bajo que el de un profesor de tiempo completo y para compensar esos salarios exiguos los primeros tenían en promedio 1.9 plazas mientras que la mitad de ellos tenían que trabajar 20 horas de clase a la semana. La mayor parte de los profesores hora-clase trabajan en dos unidades académicas, semestralmente les cambian la materia que imparten, no les pagan todos los meses del año,  no tienen derecho a descargas por superación académica, ni cubículo  ni derecho a viáticos para asistir a eventos académicos. En suma de los 5,157 trabajadores académicos que se contabilizaban en el ciclo 2019-2020, 2,387 constituían una suerte de proletariado intelectual sometido a muy malas condiciones laborales.

 

  1. La situación de los profesores de carrera a pesar de su distancia con respecto a la precariedad laboral y salarial de los profesores hora-clase tampoco es buena. La promoción laboral es lenta, trabajosa y burocratizada y los salarios también son exiguos. Las políticas neoliberales inventaron el Sistema Nacional de Investigadores (SNI) en 1984 y  el Programa de Evaluación y Estímulos al Desempeño del Personal Docente (ESDEPED) en 1997) como sucedáneos del salario. La totalidad de los profesores hora-clase son  excluidos de tales estímulos a la productividad además de los profesores de tiempo completo o medio tiempo que no cuentan con definitividad. Del total de profesores de carrera solamente el 57% acceden al ESDEPED y únicamente el 25% al SNI. Del total de la planta académica que estaba registrada en el ciclo 2019-2020 solamente el 13%  contaba con el SNI y el ESDEPED, casi 20% contaba solamente con el ESDEPED y el 70% no contaba  más que solamente con su salario base.

 

  1. Decir que los profesores de carrera reconocidos con estímulos a la productividad constituyen una élite solamente se puede sostener observando la precariedad laboral y salarial del conjunto de la planta académica de la BUAP: el salario tabulado real de un profesor titular en 2019 era tan solo 42 por ciento respecto al existente en 1978. La precarización salarial de los trabajadores académicos de la BUAP comenzó  en 1982 y resulta revelador que la caída libre de los salarios académicos coincide con la caída libre del salario mínimo en el país.  La precarización laboral de los trabajadores académicos de la BUAP comenzó  en los primeros años de este siglo: en el ciclo escolar 2002-2003 eran 247 profesores de carrera por cada 100 profesores hora-clase  y en el ciclo 2019-2020 habían 116 profesores por cada 100 profesores hora-clase . La relación alumnos por profesor de carrera también cambió para mal: 18 alumnos en 2002-2003 y 38 en 2019-2020.[4]

 

  1. Los éxitos obtenidos por la BUAP en los últimos años en materia académica de la aplicación del Modelo Educativo y su articulación con las labores de investigación, se sustentan en esta precariedad laboral y salarial. Así las cosas, del total de plazas de tiempo completo reconocidas por el PRODEP, 94% tenía estudios de posgrado, dos terceras partes tenían el Perfil Deseable exigido por dicho programa, el 50% pertenecía al Padrón de Investigadores y más del 30% eran integrantes del SNI. Los profesores de tiempo completo que tenían el perfil deseable PROMEP aumentaron 247 por ciento entre los ciclos 2002-2003 y 2019-2020, los que pertenecen al Padrón de Investigadores lo hicieron en 137 por ciento y los que pertenecen al SNI aumentaron 211 por ciento entre ambos ciclos escolares. Mientras el Modelo Educativo  de nuestra universidad se asienta en una planta académica cuyo 50% se encuentra sumamente precarizada en términos laborales,  los casi cien programas de posgrado (la mayoría de los cuales pertenecen al Padrón Nacional de Posgrados de Calidad) (PNPC) están sustentados en una planta académica sumamente precarizada salarialmente.

 

B. Conclusiones

 

  1. El modelo Minerva, con sus fortalezas y debilidades, sintetiza una aplicación específica, desde la perspectiva del constructivismo, del proceso de enseñanza-aprendizaje pero primordialmente se funda en una propuesta conceptual de los procesos cognitivos y de gestión de los conocimientos. Anclado en la propuesta de la definición de habilidades y competencias, centra su aproximación en torno a la idea de que los mercados laborales prefiguran estas habilidades y competencias. Como consecuencia de ello, se derivan de los referidos mercados laborales los programas formativos, los contenidos teórico-metodológicos orientados a la acción, entrenamientos específicos y desarrollo de actitudes colaborativas del conjunto de los campos disciplinarios y programas educativos. 

 

  1. Esta visión de las necesidades sociales que deben atender las universidades se circunscribe a las demandas de los mercados de trabajo globalizados como criterio de formación de los estudiantes universitarios. Esta perspectiva  hace que dicha formación se centre en el adiestramiento en las innovaciones tecnológicas con el fin de aplicarlas a los procesos de producción y gestión de riqueza. El resultado de dicha perspectiva ha originado el abandono  de disciplinas y campos disciplinarios completos, en particular las ciencias sociales, las humanidades, las artes, la diversidad de saberes sociales, profesiones, prácticas y oficios tradicionales. Todo ello se observa en un contexto de centralización geopolítica del conocimiento y profundización de la desigualdad en detrimento de los países periféricos que quedan excluidos de las actividades estratégicas en ciencia básica y desarrollo tecnológico de frontera.

 

  1. Las debilidades anteriormente señaladas del modelo educativo Minerva deben ser superadas a través de al menos tres grandes ejes que también son campos de trabajo e investigación, fundantes de una estrategia pedagógica de la enseñanza-aprendizaje y contenidos de programas educativos: El análisis sistemático de los conocimientos de frontera que en diversas disciplinas se están produciendo; el estudio sistemático de las prácticas profesionales y seguimiento de los egresados; las problemáticas socioculturales y diversidad de tecnologías aplicadas en la resolución de problemas económicos, sociales y culturales en las comunidades de nuestro país. Lo anterior debe hacerse en el marco de un mejor aprovechamiento de las tecnologías de información y comunicación.

 

  1. El pensar de nueva cuenta al modelo educativo y superar las deficiencias anteriores también implica pensar una estrategia pedagógica y metodológica para desarrollar un nuevo modelo humanista y crítico, plural, diverso y vinculado a todos los sectores de la sociedad. Esto se ha planteado en el Proyecto Educativo Fénix y en el Modelo Educativo Minerva pero no se ha logrado plenamente o se ha vuelto una formalidad. Una nueva agenda universitaria debe buscar nuevas rutas para lograrlo.

 

  1. El nuevo modelo educativo deben adecuarse al contexto en el que se implementa. Hacer más énfasis en lo regional, más situado en el medir las competencias propias del contexto en que deberán de aplicarse. Partir de que las influencias que son propias de cada individuo, favorecen y enriquecen no solo la discusión sino también la investigación. La educación es un proceso dinámico y continuo por lo tanto, nuestros modelos de enseñanza y aprendizaje deben de cumplir estos estándares y renovarse. Debemos aumentar nuestra capacidad no solamente de ingreso y permanencia, sino también nuestra capacidad de solventar las necesidades específicas del país

 

  1. Una nueva concepción educativa debe poner énfasis en el cultivo a la diversidad y la inclusividad, construir entornos de aprendizaje elaborativo, con flexibilidad curricular, sensibilidad a las diferencias y preferencias de aprendizaje. Y la inclusividad, diferencias y preferencias en el aprendizaje deben plasmarse en una infraestructura adecuada a esos objetivos. Los docentes deben ser conocedores del tema que enseñan (profesionales), mediadores ente el saber cultural y el aprendizaje de conocimientos, y empoderados en el sentido de actuar de acuerdo con sus ideas e influir en eventos e instituciones, tener liderazgo confianza y mejora en sus prácticas docentes y adueñados de lo que enseñan.

 

  1. El nuevo modelo educativo debe reconocer los desafíos de la economía globalizada y el comienzo de la cuarta revolución industrial. Las máquinas inteligentes realizan cada día más trabajos rutinarios y los programas inteligentes aparecen a un ritmo impresionante: inteligencia artificial, robótica, internet de las cosas (IoT), vehículos autónomos, impresión 3-D, nanotecnología, biotecnología, nuevos materiales, almacenamiento de energía y computadoras cuánticas. En este contexto se requiere un rediseño de la educación y el fomento de las habilidades del siglo XXI tales como el pensamiento crítico, la colaboración, comunicación y creatividad. La resolución de los problemas no rutinarios requiere una sinergia de pensamiento creativo y pensamiento crítico. Se necesitan más “comunicación compleja” y “pensamiento experto” y menos “rutinas manuales” y “pensamiento rutinario”.

 

  1. El nuevo modelo educativo deberá fomentar habilidades como flexibilidad cognitiva, creatividad, razonamiento lógico, sensibilidad para problemas, razonamiento matemático, visualización así como destrezas básicas como aprendizaje activo, expresión oral, lectura comprehensiva, expresión escrita,  cultura de la tecnología de información y comunicación, monitoreo de sí mismo y de los demás y además del pensamiento crítico y creativo, el pensamiento complejo. Deberá premiar las soluciones creativas

 

  1. Se requiere incorporar dentro de los principios del nuevo modelo educativo a los objetivos de la Agenda 2030 para el desarrollo Sostenible como hoja de ruta para erradicar la pobreza, proteger al planeta y asegurar la prosperidad para todos sin comprometer los recursos para futuras generaciones. El aprendizaje debe ser visto como una actividad social a través de la creación de currículos que incorporen la formación integral y pertinente en el proceso de aprendizaje-enseñanza e incluir la visión sociocultural en dicho proceso.

 

  1. La actualización de los planes de estudio debe contemplar las asignaturas integradoras y la práctica profesional crítica. Para ello es necesario rescatar de la estructura curricular del Modelo Minerva, estructura que ya existe, el concepto de asignaturas integradoras de currículos y de la práctica profesional crítica.

 

  1. Los Complejos Regionales que han estado dedicados a la docencia deben ser convertidos en lugares de generación del conocimiento y la investigación. Deben también generar  un conocimiento regional, y  ser el espacio para que los estudiantes complementen su formación. Su creación contribuiría además a la movilidad de los estudiantes y profesores entre los complejos regionales y los institutos y facultades de la ciudad de Puebla lo que permitiría una mayor integración de la comunidad universitaria. Con ello, la universidad podría contribuir al desarrollo sostenible desde la investigación y la innovación, aportando respuestas tecnológicas adecuadas y socialmente legitimadas que brinden respuesta a los problemas que plantea la agenda 2030.

 

  1. El nuevo modelo educativo debe equilibrar y hacer una sinergia entre lo disciplinario y lo interdisciplinario. Y las academias deben ser el ámbito de esa sinergia, deben ser recuperadas éstas como espacios de deliberación docente y espacio docente colectivo. La docencia a su vez debe combinar creativamente la teoría propia de la asignatura con las actividades prácticas como recurso pedagógico. Estas actividades deben ser un vehículo para que la docencia se vincule con el entorno social de docentes y estudiantes.

 

  1. En un nuevo contexto mundial producto de la pandemia que ha azotado al mundo desde 2020, nuestra universidad debe poner especial atención a la docencia e investigación en el campo de ciencias de la salud.  La pandemia SARS COV -2  evidenció una deficiencia mundial en el sistema de salud, independientemente de si se vive en un país de primer mundo o en vías de desarrollo, un déficit en recursos humanos, especialistas de distinto orden, en la infraestructura. El que vivamos una situación de salud no experimentada en los  últimos cien años, amerita que expongamos con detalle los retos que presentan las ciencias de la salud para el nuevo modelo educativo.

 

  1. Nuestra universidad tiene el reto de lograr un nivel académico de excelencia en la formación de profesionales de las ciencias de la salud. En 2017 el entonces Secretario de Salud aseveraba  que de las 50 escuelas que se  habían abierto en los cinco años anteriores, el 70% no cubrían los requisitos y representaban un fraude para alumnos y padres de familia. Debemos cumplir con creces los objetivos que se plantean en la visión de la BUAP para los profesionales de la salud.

 

  1. La pandemia provocó un aprendizaje acelerado de nuevas tecnologías del aprendizaje y nuevas tecnologías de la enseñanza, cuyos resultados todavía falta por evaluar. Además se perdieron las prácticas clínicas al salir los internos  y  los estudiantes de medicina  de los hospitales. Todo ello provocó la falta de práctica y enseñanza presencial.

 

  1. En un contexto en el cual el internado y la práctica son vitales para los estudiantes de medicina y en general para los estudiantes de ciencias de la salud, en  los últimos  diez años  los espacios de práctica hospitalaria se han ido cerrando. Las instituciones hospitalarias no cubren la necesidad de atender en el internado a los estudiantes que se forman,  debido a que no hay recursos económicos para brindar el espacio a los estudiantes. En nuestra universidad  el Hospital Universitario no es suficiente para brindar espacios a los estudiantes.

 

  1. En México en el momento actual hay un déficit aproximado de 200 mil médicos y aproximadamente 46 mil especialistas. Nuestra universidad necesita hacer su aporte para formar microbiólogos, químicos, virólogos, enfermeros generales y especialistas, médicos especialistas y subespecialistas. El nuevo modelo educativo debe contemplar también la necesidad de formar una cantidad apreciable de médicos generales.

 

  1. Aun cuando en 2020 el presupuesto para la salud en México se incrementó en un 1.8% (ascendió a 692,430 millones de pesos), se mantuvo una brecha presupuestaria de más de 3 puntos del PIB. Existía un 0.55 a 0.69 especialista por cada mil habitantes  y solamente 75 especialistas por cada 100 mil. La situación aparece todavía más grave cuando sabemos que en los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) el promedio de especialistas por cada mil habitantes es de 3.5.  Es un contrasentido entonces que con esas necesidades formativas en los últimos cinco años de los 8,140 egresados de medicina que presentaron el Examen Nacional de  Aspirantes Residentes Médicos (ENARM) solamente hayan sido aceptados 1,807 y que el puntaje promedio  haya sido de 58.

 

  1. El modelo educativo en el campo de ciencias de la salud necesita urgentemente revisar el financiamiento y la contratación del personal, reorganizar los espacios clínicos, revisar el ingreso de los estudiantes porque hay un desfase entre el aumento de la matrícula y el número de docentes con los que se cuenta. También necesita crear una sinergia entre las licenciaturas, los posgrados y los centros hospitalarios.

 

  1. El mejoramiento educativo en ciencias de la salud enfrenta factores que no pueden ser modificables como  son la educación básica, infraestructura hospitalaria existente, la capacidad de recepción de residentes hospitalarios en centros hospitalarios y modelos actuales de certificación. Así mismo, dentro de los que si son modificables  y que competen a la universidad se encuentran los objetivos de formación, modelos educativos hospitalarios y modelos de evaluación. Además  mejoramiento de  las tecnologías de la enseñanza  tales como el  uso de simuladores cada vez más reales. Finalmente, orientación eficaz durante la licenciatura, creación de más convenios nacionales e internacionales y una conducta proactiva que genere un impulso en el desarrollo de los centros hospitalarios.

 

  1. Docencia e investigación un binomio de desafíos. Contexto y conclusiones[5]

 

A. El Contexto actual de la docencia y la investigación

 

  1. La elaboración de una nueva agenda universitaria para la docencia y la investigación debe partir de las fortalezas acumuladas que tiene la Benemérita Universidad Autónoma que la colocan en un lugar preponderante dentro de las Instituciones de Educación Superior del país.  A las carreras iniciales para la formación de profesionistas liberales como los son  la  Escuela de  Derecho,  de Medicina, en diversas ingenierías o técnico económicas como Comercio y Administración, recién en la primera mitad del siglo XX inició la formación profesional en ciencias básicas con la fundación de la Escuela de Físico Matemáticas. De manera aún más reciente, durante la primera mitad de la década de los sesenta se inició la formación de profesionistas en el ámbito de las ciencias sociales y las humanidades con la fundación de las escuelas de Economía y Filosofía y Letras.  Debe resaltarse que  nuestra universidad empezó de manera tardía a cultivar sistemáticmente  la investigación en matemáticas, la astronomía y otros campos de la física, todos ellos esenciales en la formación de un pensamiento científico. En las décadas de los setenta y ochenta, el Programa de Reforma Universitaria permitió un renacimiento de la Escuela de Físico-Matemáticas, apertura de las carreras de computación, electrónica y matemáticas y la fundación de cuatro departamentos de investigación entre ellos  de los de semiconductores, microcomputadores. Por su parte la Escuela de Filosofía y Letras conoció un nuevo impulso en las humanidades con la fundación del Colegio de Antropología y la renovación de los contenidos curriculares de los colegios de Historia, Filosofía, Letras y Psicología, emergiendo el primer programa de posgrado en ciencias sociales. 

 

  1. Un hito fue el surgimiento del Instituto de Ciencias (ICUAP) en 1973 que agrupó investigación en ciencias naturales y exactas pero también ciencias sociales. Sin temor a equivocaciones puede decirse que fue el ICUAP el ámbito del cual partió buena parte del desarrollo académico en la BUAP que conocimos en los años posteriores. De él surgieron en la década de los noventa los Institutos de Física, de Fisiología, de Ciencias Sociales y Humanidades. Fueron académicos vinculados al ICUAP los que junto con otros provenientes de las diversas licenciaturas hicieron surgir la carrera de Antropología Social y el fortalecimiento de los programas académicos y el inicio de las agendas de investigación en la Escuela de Filosofía y Letras a fines de los años setenta en las actividades académicas de los colegios de Historia y Lingüística y Literatura.  Hay que mencionar también el surgimiento de las ciencias políticas y sociales en la Facultad de Derecho en la década de los noventa. Durante la gestión rectoral de Alfonso Vélez Pliego (1981-1987) fue fortalecido el programa de superación académica, iniciado para la creación del ICUAP y el cual durante éste periodo rectoral tuvo un auge sin precedentes, permitiendo un crecimiento notable de profesores-investigadores con maestrías y doctorados. Esta historia, apretadamente resumida, es la que explica el significativo capital académico con el que cuenta en la actualidad nuestra universidad.

 

  1. De acuerdo con datos actualizados hasta 2019, la BUAP contaba con aproximadamente 2,184 profesores de tiempo completo, de los cuales 2,042 contaban con algún posgrado (93%) y 1,352 (66%) tenían  el Perfil Deseable que propugna el Programa para el Desarrollo Profesional Docente (PRODEP). En ese año, 695 eran integrantes del Sistema Nacional de Investigadores (SNI) en alguno de sus niveles. Una revisión de los datos referentes a integrantes del SNI en la BUAP revela que entre 2013 y 2018 el número de ellos no cesó de crecer pasando de  442 en 2013,  a 622 en 2018 y finalmente a 695 en 2020, en tanto que las expectativas para el 2021 se encontraban en 708. En 2020 se contaban con 26 doctorados, 53 maestrías, y 14 especialidades, en total 93. El 37% de sus posgrados era  de investigación, el 63% profesionalizante. De los 93 posgrados,   67 (es decir el 72%) eran parte del Padrón Nacional de Posgrados de Calidad (PNPC). En 2015 existían en nuestra universidad 3,563 estudiantes en los distintos posgrados de los cuales  1,484 (41%) eran estudiantes en  PNPC. En 2020  el número de estudiantes había descendido a 2,854 pero de estos 1955 (68.5%) eran estudiantes de PNPC. La BUAP  aprovechó los programas de retención y repatriación del CONACYT ente 2014 y 2017 adquiriendo  a 66 académicos por esa vía.

 

  1. Es necesario reiterar la preocupación ya expresada en otra parte [6]: Entre 2003 y 2019 el número de estudiantes en la BUAP creció en más del 100% mientras el número de profesores  creció en apenas 23%. Los profesores de carrera crecieron  entre 2003 y 2018  en un 6% mientras los profesores hora clase aumentaron en un  89%. Se ha observado entonces, un aumento de la demanda educativa para las IES, contracción de la contratación de profesores de tiempo completo y contratación de trabajadores horarios para hacerle frente a la referida demanda educativa. En suma un crecimiento de la población académica precarizada y con muy bajos salarios y pocas perspectivas laborales. La situación se presenta preocupante para el ciclo 2020-2021, pues se contabilizan 91,476 aspirantes cifra que representa el 86.5% de la matricula total reportada para el período 2019-2020.

 

  1. La Nueva Agenda Universitaria para la Docencia y la Investigación también debe partir de la percepción de la realidad mundial y nacional que hoy enfrentamos. El contexto actual que vive el mundo actual obliga a repensar a la docencia y a la investigación al igual que a la relación que las une. La nueva agenda universitaria para la docencia e investigación se enfrenta al reto ineludible de revisar el paradigma gerencial, productivista, empresarial o neoliberal  que ha regido la vida de la educación superior en las últimas cuatro décadas. Los requerimientos sociales deben marcar la pauta de la docencia y de la investigación de igual manera deben ser cambiadas sus prioridades, los parámetros para evaluarla  y los criterios para remunerarla. Es necesario desarrollar trabajos colectivos y que persigan no sólo la publicación de artículos sino la incidencia social y la búsqueda de soluciones a problemas nacionales. Además del rigor científico y la pertinencia teórica, la docencia y la investigación deben tener una pertinencia social.

 

  1. Es necesario pues recuperar la Autonomía Universitaria para definir nuestros planes, proyectos y evaluaciones. Tendremos que fomentar la movilidad de los profesores en todos los niveles para mejorar la docencia y la investigación. A ello habría que agregar  programas de actualización disciplinaria útil para el profesorado, programas de formación docente institucionales interdisciplinarios, multidisciplinarios y transdisciplinarios. Debemos imaginar  la fusión institucional de la docencia con la investigación y la vinculación  a la investigación de los estudiantes. Debe impulsarse la docencia en la BUAP con la aplicación y desarrollo de  modernas técnicas docentes, la docencia fuera de la BUAP para apoyos en laboratorios y técnicas docentes, atender al desarrollo de tecnología patentable, fomentar programas de divulgación y la modificación del sistema de becas de profesores y estudiantes.

 

B. Conclusiones.

 

  1. Un punto de arranque fundamental en la profundización de la sinergia entre docencia e investigación  es considerarlas actividades académicas igualmente importantes, mutuamente dependientes  en tanto que tienen ambas relaciones de retroalimentación o de mutua transferencia. Docencia e investigación deben ser concebidas como partes indispensables de una división académica del trabajo y  docentes e investigadores  deben ser valorados y remunerados con base en sus labores primordiales.

 

  1. La nueva agenda universitaria debe abandonar los sistemas de evaluación fragmentados y focalizados que conducen a la infravalorizacón de la docencia y supravalorizacion de los puntajes solamente para algunas de las múltiples tareas que conlleva la docencia, la investigación y la difusión cultural. Este sesgo conducen a distorsionar los propósitos del quehacer universitario induciendo conductas individualistas y menosprecio a tareas no reconocidas en los sistemas de puntajes impuestos. La visión productivista que emana de esta competencia por puntajes degrada la calidad académica y fomenta la simulación. Esto incluye a las acreditaciones en las licenciaturas que aligeran sus contenidos con tal de alcanzar los indicadores.

 

  1. Debe fomentarse una relación de cooperación de los investigadores con la docencia en el posgrado y de manera importante con los niveles de licenciatura y preparatoria. Debe buscarse la articulación de los posgrados con las licenciaturas y elevar la tasa de transición de estudiantes de licenciatura a posgrado. En este contexto tendría que encontrarse la manera de vincular a los posgrados a profesores con doctorado que no participan en ellos.

 

  1. La interacción de la docencia y la investigación tiene dos planos. Uno de ellos es la interacción entre docentes e investigadores que debe fomentarse a través de actividades conjuntas por medio de los cuerpos académicos, grupos interinstitucionales de docencia-investigación, talleres y laboratorios de divulgación, creación e innovación, entre otras formas de colaboración. Otro más es crear condiciones a los docentes para que puedan desarrollar, desde tareas asociadas hasta proyectos de investigación y a los investigadores darles la oportunidad de ejercer docencia en la licenciatura y/o actividades docentes en las preparatorias. Deben abrirse oportunidades de publicación para los docentes y valorar más las actividades de divulgación.

 

  1. En relación con el primer punto, la creación de oportunidades de investigación a los docentes, puede lograrse evitando la sobrecarga laboral que hoy sufren, abriendo la posibilidad de asociarlos a tareas de investigación. Esta sobrecarga laboral también incluye la inversión excesiva de tiempo que los académico/as tienen cumpliendo labores administrativas o cumpliendo los requisitos burocráticos de las distintos instrumentos de evaluación. La Universidad debe formular un sistema integral de evaluación que permita el registro sistemático, permanente y completo, con criterios de ponderación relacionados con la forma en que dichas tareas contribuyen a las actividades sustantivas de la universidad. Estos criterios de ponderación no deben ser diseñados para cumplir solamente con las reglas de operación de fondos que ignoran la multiplicidad de tareas académicas, de gestión y divulgación, derivadas de las actividades de docencia e investigación de los profesores investigadores. La Universidad facilitar las tareas de evaluación uniformando las bases de datos y cargándolas automáticamente en las plataformas en las cuales se hace la evaluación.

 

  1. Otro elemento importante para mejorar la relación entre docencia e investigación y la calidad de ambas, es de índole laboral. La precarización salarial y más aún la precarización laboral  no ayudan en nada a la calidad docente y a las posibilidades de realizar investigación. Si una proporción  cada vez mayor de los docentes son horas clase, abrumados  por el número de grupos que atienden,  no puede esperarse mucho de lo que puedan hacer en materia de investigación. De eso se deriva la necesidad una política sostenible de estabilidad y  promoción laboral así como el mantenimiento de una política que permita un número creciente de profesores de carrera.

 

  1. A la sobrecarga laboral derivada de un exceso de horas pizarrón, labores administrativas, llenado de formularios de evaluación y cumplimiento de los requisitos para enfrentar con éxito estas evaluaciones, hay que agregar una dimensión de género en esta situación adversa. Las académicas enfrentan no solamente lo anterior sino la doble jornada de trabajo, actitudes discriminatorias y condiciones aún más adversas para la docencia y la investigación. Es necesario destacar que la pandemia evidenció y profundizó estas desigualdades.

 

  1. Una tarea cardinal en la nueva agenda universitaria en por lo menos tres vertientes prioritarias, a saber: el fomento al desarrollo de un amplio programa multidisciplinario y transdisciplinaria de docencia e investigación de estudios universitarios con perspectiva de género; la implementación de talleres y foros que construyan una nueva forma de convivencia social basada en el pleno respeto a la diversidad y en el ejercicio pleno de los derechos humanos; el diseño de mecanismos institucionales efectivos que prevengan y sancionen las conductas que auspicien la violencia de género y la discriminación.

 

  1. La Universidad debe continuar de manera sostenida con el fomento de la superación académica. Debe profundizar y ampliar el aprendizaje de docentes e investigadores en las tecnologías digitales de información y comunicación. La obtención de maestrías y doctorados por parte de los académico/as de nuestra universidad, el aprovechamiento de los sabáticos,  redundará en una elevación de  la calidad de la investigación y la docencia así como su articulación. La superación académica y  la promoción laboral son base indispensable para el relevo generacional.

 

  1. Debe fomentarse la creación de grupos de investigación con investigadores externos en el sentido de abandonar el conocimiento monodisciplinario, en rumbo hacia el diálogo de saberes, la interculturalidad, la multi y transdisciplinariedad con una perspectiva holística ajena a la hiperespecialización y en ámbitos no herméticos. Se tendría que explorar la sinergia que puede haber entre ciencias sociales y humanidades y ciencias naturales y exactas Y una relación intra e inter División de Estudios Superiores (DES). Asimismo la investigación debe estar en la perspectiva de la vinculación social.

 

  1. Además del fomento a la superación académica y promoción laboral, la Universidad debe mirar hacia afuera y buscar la incorporación de nuevos profesores de tiempo completo según las necesidades de los programas educativos. Igualmente debe mirar hacia adentro y satisfacer las necesidades de los docentes de las preparatorias y complejos regionales a través posgrados multidisciplinarios, multimodales y flexibles.

 

  1. La elevación de la calidad de la investigación en ciencias naturales y exactas atraviesa por un cuidado especial en expandir y elevar la calidad de su infraestructura. La ampliación, mejora y mantenimiento de los laboratorios forma parte de esta labor. El laboratorio y en general la cultura de la investigación deben ser llevados al nivel de las preparatorias y las licenciaturas a efecto de ir creando vocaciones investigadoras.  Hay que partir de la idea de que la cultura científica se forma desde las etapas tempranas de la vida.

 

  1. La Nueva agenda en la Educación Media Superior. Antecedentes, contexto y conclusiones.[7]

 

 A. Antecedentes y Contexto.

 

  1. Es necesario recordar que las preparatorias en la BUAP son producto una historia de lucha que incluía la demanda de acceso a la educación, cuando más de un millar de aspirantes no lograron el ingreso a la educación media. La imposibilidad de la Preparatoria Benito Juárez para aceptar a estos jóvenes, ocasionó que los alumnos que no fueron aceptados al lado de sus padres y con  estudiantes de varias carreras se organizaran para la creación de una preparatoria popular. Muchos de los investigadores y científicos de esta universidad iniciaron su trayectoria académica siendo maestros de preparatoria que daban clases sin cobrar un salario movidos únicamente por los ideales plasmados en el proyecto de  Reforma Universitaria  que cristalizaría a mediados de los años setenta en el planteamiento de la Universidad Crítica, Democrática y Popular.
  2. Las preparatorias de la BUAP en la actualidad son el resultado de las importantes reformas curriculares que desde 1984 se han observado cuando se pasó del sistema anual al semestral y se adoptó un tronco común. En 2007 se adoptó el modelo Minerva y en 2008 surgió la Reforma Integral de la Educación Media Superior que se vertebró en torno a un enfoque pedagógico por competencias, en 2012 se adoptó el plan 06 y finalmente en 2018 se asumió un nuevo modelo educativo denominado Plan 07.
  3. Todas las reformas que se mencionaron anteriormente han tenido aspectos relevantes y han dado respuesta a ciertas necesidades en un determinado momento histórico, sin embargo no podemos dejar de cuestionar cómo a la visión humanista de nuestra institución la fue rebasando la visión empresarial que permeó en el sector educativo después de 1990. Esta visión empresarial se vio reflejada en las modificaciones de planes y programas de estudio de nivel medio, superior y posgrado que consideraban como criterio la opinión de empleadores como consta en el convenio entre la SEP y el sector productivo nacional firmado en febrero de ese mismo año
  4. La Educación Media Superior en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla ya es una realidad sumamente significativa por lo que  además de ponderar su importancia cualitativa es necesario reconocer sus dimensiones cuantitativas. En la actualidad existen a nivel preparatorio 26 unidades académicas que atienden a 22,381 estudiantes. En el nivel preparatorio existen 1,104 docentes distribuidos en 14 academias y 5 áreas de conocimiento. Se  ha transitado del Plan 06 al Plan 07, se cuenta con un Bachillerato Internacional (BI), un Bachillerato Tecnológico (BT), Preparatoria a Distancia (PaD)  y un bachillerato Universitario Mixto (BUM).
  5. La Educación Media Superior de nuestra Universidad está enfrentando en la actualidad el gran reto de la extensión extraordinaria de su matrícula debido a que se ha adoptado la opción de rechazo cero. Esto nos hace enfrentar nuevos desafíos en lo que se refiere a infraestructura, nuevas metodologías y técnicas de enseñanza-aprendizaje y nuevas contrataciones. El que los jóvenes estén inmersos en las redes sociales no necesariamente los hace diestros en las tecnologías de información y comunicación. Un gran reto será la combinación de la educación presencial y la educación a distancia. Esta última presenta ventajas pero también dificultades que deben resolverse.
  6. Aun cuando existen en las preparatorias de nuestra Universidad Programas de Superación Docente tales como cursos, talleres, diplomados y adiestramientos en tecnologías de información y comunicación, solamente una parte muy reducida de los docentes de preparatoria tienen acceso a la oportunidad de realizar Maestrías y Doctorados. No existe un programa de investigación  como los que se observan en el nivel superior y la investigación, la participación en congresos, foros y seminarios así como la realización de publicaciones parte en lo esencial de la iniciativa personal.
  7. La existencia de docentes en las preparatorias que cotidianamente realizan actividades creativas extracurriculares que sirven de manera decisiva en la formación de los estudiantes en materia de ciencias naturales y exactas, ciencias sociales y en arte. Resulta conmovedor el esfuerzo de algunos docentes para desarrollar los talentos de los jóvenes con capacidades diferentes.
  8. Existe una necesidad del reconocimiento a las labores que realizan los docentes de las preparatorias que muestran una conmovedora y genuina vocación docente. Los maestros/as de las preparatorias realizan en las condiciones laborales más adversas tareas pedagógicas de gran creatividad al extremo de que podemos hablar de un currículo oculto que no es valorado ni remunerado. Estas manifestaciones de gran creatividad docente, de la existencia de actividades pedagógicas que se realizan por iniciativa propia, se da en un contexto en el que de acuerdo al Anuario Estadístico 2019-2020 de la BUAP el 62% de los docentes de las preparatorias son hora-clase, un 15% son de medio tiempo y un 22.7% son de tiempo completo.

 

B. Conclusiones.

 

  1. La Educación Media Superior debe ser concebida como una etapa estratégica en la formación de los estudiantes universitarios. Debe ser pensada como el fundamento de la solidez académica que nuestra universidad tiene que alcanzar. Debe partirse de la idea de que la universidad es una gran comunidad y no un conjunto de compartimientos estancos. Esta concepción debe ser asumida no solamente de manera declarativa sino que debe tener consecuencias prácticas en la vida cotidiana de nuestra universidad.
  2. Nuestra Universidad debe desarrollar un plan estratégico que exprese la concepción que va a articular las preparatorias con las licenciaturas en el objetivo de crear una sinergia en la elevación del nivel académico de las primeras lo que tendrá un efecto virtuoso en el nivel académico de las segundas. Deberá fomentarse la articulación de proyectos conjuntos en materia de docencia, investigación y publicaciones entre académico/as de ambos niveles y una relación de colaboración entre las distintas disciplinas.
  3. Es necesario dignificar la labor del docente medio superior no solamente considerando su hacer como igualmente importante al de un docente o investigador de los niveles de grado y posgrado sino también en lo que se refiere a su remuneración. A los docentes de las preparatorias se les debe estimular y facilitar la superación académica y los cursos de actualización.
  4. Es necesaria la realización de una investigación con respecto a las necesidades educativas, emocionales y sociales de los jóvenes que ingresan a las preparatorias. Es necesario que la Universidad conozca con mayor profundidad el entorno social, las ventajas y adversidades que ellos viven cotidianamente. También ser sensible al hecho de que los estudiantes de preparatoria como adolescentes se encuentran en un momento de sus vidas emocionalmente crucial y complejo.
  5. La formación de los jóvenes a lo largo de la educación preparatoria no debe ser solamente informativa sino esencialmente formativa en el sentido ético, en los valores de la responsabilidad social, sensibilidad humanista, amor a la naturaleza y de manera muy importante en lo que se refiere a la perspectiva de género. Es necesario inculcar en los estudiantes la idea de una nueva masculinidad en una perspectiva igualitaria.
  6. Igualmente resulta esencial que el nivel de preparatoria desarrolle institucionalmente la capacidad para atender las necesidades de los estudiantes que arriban a los planteles con capacidades diferentes. Esto implicará la erradicación de prácticas discriminatorias.
  7. El contexto generado por la pandemia ha acelerado la necesidad de que estudiantes y docentes adquieran destreza en el manejo de las nuevas tecnologías comunicativas. Parte importante de la formación en las preparatorias debe dirigirse al adiestramiento en las mismas.

8: Las preparatorias deben aprovechar la movilidad como un recurso para elevar el nivel académico de los estudiantes y expandir su horizonte cultural. Para ello debe fomentarse la enseñanza de idiomas y difundir más ampliamente la información acerca de las oportunidades de intercambio que ya existen en nuestra universidad.

  1. El espíritu pedagógico en las preparatorias debe partir de la combinación del pensamiento crítico y el pensamiento complejo. Del desarrollo de las habilidades de compresión de lectura, de investigación y sensibilidad hacia el arte. También de la formación en habilidades para la vida. Esto implica una educación que no fomente el conformismo y al mismo tiempo propicie una aprendizaje holístico y multidisciplinario. El aprendizaje de los jóvenes debe ser participativo y de retroalimentación entre docentes y estudiantes. Y los docentes deben ser proactivos en la orientación vocacional de los estudiantes.
  2. Además del currículo formal la experiencia ha mostrado que actividades extracurriculares como los talleres o formación de Clubs de Conocimiento eleva de manera sustancial el nivel formativo e informativo de los estudiantes preparatorianos. Estas actividades extracurriculares deben fomentarse y reconocerse.
  3. Al mismo tiempo que la Universidad debe reconocerse como una gran comunidad, debe también reconocer la diversidad de los roles y haceres universitarios en los distintos niveles formativos y en lo que se refiere a la difusión y la creación del conocimiento. Este reconocimiento nos debe llevar a un sistema de evaluación y remuneración más complejo que no resulte discriminatorio.
  4. El gran reto académico y financiero de nuestra Universidad implica imaginar de qué manera puede dársele a los docentes de las preparatorias una vía de dignificación laboral en materia de definitividades, promoción laboral, superación académica, investigación, relación con los cuerpos académicos, participación en el ESDEPED así como también en la participación en la actualización de planes y programas.

 

  1. Universidad y Cultura. Consideraciones generales y propuestas específicas[8]

 

A. Consideraciones generales

 

  1. La reflexión sobre la relación que la universidad, en particular la nuestra, debe tener con la cultura debe partir de al menos tres consideraciones básicas. En primer lugar debe abrirse una reflexión sobre la cultura en lo que se refiere a su creación, preservación, gestión y difusión. Además debe hacerse una evaluación sobre los medios  con los cuales  la institución cuenta para llevar a cabo estas tareas y también sobre su eficacia. Finalmente  debe pensarse acerca de la responsabilidad de la institución en lo que se refiere a un diálogo con la sociedad en materia de la cultura. Partimos de cuatro principios acerca de la cultura que deben regir el quehacer cultural de nuestra universidad: la cultura no es mercancía; la cultura no es un servicio; la cultura no es sólo entretenimiento; la cultura es un derecho. Puede abundarse más en este último sentido: la cultura es un bien social y un derecho humano universal.

 

  1. También emprendemos esta reflexión sobre universidad y cultura entendiendo a ésta no solamente como alta cultura, es decir las grandes creaciones intelectuales y artísticas de carácter universal. Concebimos a la cultura como el quehacer del conjunto de la sociedad independientemente del nivel de instrucción que se posea. Por tanto, la cultura es algo inmanente en todos los ámbitos de la sociedad, aunque no necesariamente seamos concientes de ello.  Así las cosas, la cultura abarca al conjunto de obras materiales, espirituales y simbólicas que una sociedad produce y hereda a las siguientes generaciones, las cuales  las reciben, las preservan y también inevitablemente  las modifican  como resultado  de las nuevas necesidades sociales y circunstancias históricas. Consideramos pues que es una falsa disyuntiva el supuesto conflicto que habría entre tradición y modernidad. La conservación de la cultura tradicional no evita su propia transformación por lo que el patrimonio cultural y biocultural que debe preservarse inevitablemente se modifica, aunque tales modificaciones  no pueden ser producto de imposiciones de agentes externos, ni alteraciones agresivas o indeseadas.

 

  1. Partimos de una idea de cultura que es crítica de una idea de lo humano fuertemente impregnada de la ideología mercantilista que se ha vuelto dominante en las últimas décadas. Esta antropología define a lo humano desde la perspectiva del homo economicus y su consecuencia es la de convertir a la cultura en una mercancía. Las derivaciones de esta concepción son entre otras, la de concebir la difusión de la cultura en una gestión comercializada de la misma o la de promover la difusión de supuestos bienes culturales que en realidad son productos desechables y de baja calidad. Podemos denominar a esta práctica cultural, seudocultura comercial o coloquialmente denominarla “cultura chatarra”. En ese sentido debemos comenzar por desechar términos como “industria de la cultura”.

 

  1. En el contexto de profunda crisis ambiental en la que el mundo se encuentra, la visión de la cultura que nuestra universidad debe propiciar es aquella que se sustenta en la concepción socio-metabólica de la misma. Parte de abandonar la visión antropocéntrica de las relaciones con la naturaleza y concebir a dichas relaciones como parte de un metabolismo social que no es otra cosa que un equilibrio  entre la apropiación de los recursos naturales, su transformación, la circulación de lo producido, el consumo sustentado en las necesidades sociales, y la excreción sustentable de lo que se ha consumido sea materia, energía o como sucede con la cultura como creación de ideas, información social. El correlato cultural de este enfoque socio-metabólico, es una perspectiva   igualmente metabólica de la cultura en la que   se la concibe como uno de los productos del metabolismo social y es la expresión de los distintos tipos de relaciones que la humanidad ha tenido con la naturaleza a lo largo de su existencia. El enfoque debe partir de una interrelación que busca la co-evolución, la resiliencia y la sustentabilidad.

 

  1. El patrimonio cultural y biocultural de una sociedad es el sustrato de la identidad de dicha sociedad. Esto implica que la cultura como un medio poderoso de construcción de la memoria y cohesión de una sociedad. La universidad debe coadyuvar con la sociedad en ese proceso de preservación y cambio que inevitablemente se observa en el ámbito de la cultural. Debe hacer una contribución  en lo que se refiere a la conservación y transmisión de la cultura en el sentido de recreación de las tradiciones culturales preservando sus características esenciales. Esto significa la preservación cultural en el espíritu de que las tradiciones culturales mantienen una relación de “ósmosis” con el ambiente cultural de la época que es su contexto y que esto precisamente hace que las mismas mantengan  su vitalidad y renueve la identidad de las nuevas generaciones con dichas tradiciones. La preservación de nuestro patrimonio cultural debe  ir más allá de eventos oficiales o actitudes folklorizantes, sino debe sustentarse en una labor que facilite el carácter vivo y cambiante del patrimonio cultural y biocultural.

 

  1. En lo que se refiere al patrimonio cultural tangible, por ejemplo el que se encuentra en la arquitectura de carácter histórico, es necesario recordar que nuestra universidad fue pionera en lo que se refiere a su recuperación y preservación. En el contexto del Programa de la Universidad Crítica, Democrática y Popular iniciado en 1971-1972, nuestra casa de estudios abrió brecha en relación a acciones de rescate, preservación y difusión del patrimonio cultural universitario y de la ciudad de Puebla. Este programa fue ampliado y profundizado durante el Rectorado 1981-1987, período en el cual se adquirieron 15 de los 46 inmuebles que tiene la institución en el centro histórico, razón por la cual se le otorgó en 1986 el premio Francisco de la Maza. También se rescataron colecciones que se integraron al Gabinete de Física y el de Historia Natural, fondos bibliográficos y documentales y fondos hemerográficos de carácter histórico. Se realizó el rescate y restauración de bienes artísticos  como el acervo pictórico virreinal y la estampería europea propiedad de la universidad. Finalmente se formó el Taller de Preservación y Restauración de Material Gráfico, se fundó el Museo Universitario y proyectos de vinculación interdisciplinaria relacionados con el patrimonio natural tales como el Jardín Botánico, el Herbario Universitario y el rescate de la parte baja de la Laguna de San Baltasar Campeche.

 

  1. La cultura de una sociedad es sustrato de identidad, fuente de la memoria y de cohesión social. La universidad debe promover una cultura que afiance nuestra identidad, debe promover una difusión cultural que promueva una cultura nacional-popular. La cultura nacional-popular está integrada por la cultura popular urbana y las culturas tradicionales integradas por las costumbres y tradiciones de las comunidades indígenas y campesinas de nuestro país. La cultura popular no debe ser equiparada a la seudocultura  comercial de carácter desechable destinada a un consumidor pasivo, a menudo identificada con patrones culturales ajenos a nuestra realidad y por tanto expresión de un colonialismo cultural. La labor cultural de la universidad debe partir del diagnóstico de una proliferación de esta práctica cultural de bajo nivel, de la disminución  de la  lectura, de la asistencia a museos y espectáculos de calidad y de la realización de actividades artísticas en el hogar y su sustitución  por la televisión, la radio comercial o las redes sociales que fomentan esta seudocultura comercial frecuentemente colonizante.

 

  1. Sustentándonos en la concepción de que la cultura no es un lujo y que la cultura se gesta en todos lados porque es parte de la naturaleza social del ser humano, por tanto es parte consustancial de la vida social, también debemos pensar que la cultura es un fenómeno universal y por tanto de diversas procedencias y manifestaciones. La universidad debe propiciar la preservación de nuestro patrimonio cultural y biocultural y al mismo tiempo abrir las puertas a las manifestaciones culturales procedentes de las más diversas partes del mundo. A la preservación en el sentido antes empleado, se une entonces la difusión cultural que la universidad debe propiciar dentro y fuera de su ámbito. La cultura y su difusión es una manera de construir ciudadanía como sabiamente lo expresó alguna vez José Martí cuando dijo  que “Solamente un pueblo culto puede ser verdaderamente libre”. En ese sentido la universidad debe ser un agente que traiga al ámbito universitario las diversas manifestaciones de la cultura nacional-popular  y lleve a los más diversos lugares de la sociedad las creaciones artísticas y literarias de carácter universal.

 

  1. Las comunidades humanas estamos constantemente produciendo objetos materiales y prácticas sociales que son en sí mismos bienes culturales, es decir son productos del quehacer humano. Estos bienes y prácticas son objeto permanente de análisis y valoraciones diversas, que en algunos casos han derivado en lo que llamamos procesos de patrimonialización. Esta patrimonialización de objetos y prácticas, es un proceso sociocultural complejo en el que actores sociales diversos participan, en algunos casos desde parámetros y formas de evaluación cualitativos y disciplinarios desde un enfoque eurocentrista, en otros, en una perspectiva de identidades y elementos simbólicos asociados a territorio, a sitios, a lugares que contienen y son parte de una dimensión y prácticas culturales de nuestras comunidades. En este contexto hemos promovido y desarrollado una perspectiva operativa de la relevancia de las universidades públicas en nuestro país como espacios articuladores que pueden coadyuvar desde una metodología, como la propuesta para el desarrollo de nuevas formas de puesta en valor de los bienes culturales en las comunidades, ciudades y nuestras propias instituciones educativas.
  2. Una agenda cultural universitaria de carácter renovado y ajeno a la mercantilización exacerbada que nos rodea, debe asentarse en concebir a la universidad como un espacio que fomenta la creación cultural articulando el patrimonio cultural y biocultural y las manifestaciones universales de la cultura; que concibe la difusión cultural como una retroalimentación  entre la cultura universal y la nacional-popular, concibiéndolas a ambas como manifestaciones culturales igualmente valiosas; que impulsa a la cultura como un medio de construcción ciudadana; que coadyuva  a una cosmovisión de equilibrio entre el ser humano y la naturaleza; que se convierte en un medio para la construcción de identidad, memoria y cohesión social; que contribuye a un contexto favorable a la preservación de las tradiciones culturales y finalmente que se aleja de una visión productivista o de rentabilidad del quehacer cultural. En suma la universidad debe ser un detonante cultural entendiendo a la cultura como anteriormente la hemos argumentado.

 

 

B. Propuestas específicas.

 

  1. La nueva agenda cultural universitaria debe concebir a la cultura como un eficaz medio  educativo y transformador, estimulador de sensibilidades. Debe  impulsar  nuestra historia y la cultura  nacional. Debe fomentar que la ciudadanía sea creadora y consumidora de la cultura propia y aprovechar la multiplicidad de culturas e identidades en Puebla y México.

 

  1. Al mismo tiempo la nueva política cultural universitaria debe tender puentes y abrir vínculos en el marco de un diálogo horizontal con las creaciones culturales de las más diversas partes del mundo. El fomento de la universalidad no debe ser confundido con la colonialidad. La cultura en nuestra universidad debe ser cultivada en el espíritu de lo que José Martí alguna vez expresó: “Injértese en nuestras repúblicas el mundo; pero el tronco ha de ser el de nuestras repúblicas”.

 

  1. Nuestra universidad debe auspiciar las labores creativas de artistas y creadores nacionales de dentro y fuera de nuestra institución. Debe propiciar la difusión de las obras de creadores mexicanos de alta cultura y también las expresiones de cultura popular y tradicional. Radio BUAP y la naciente TV BUAP deben ser vigorosos vehículos de difusión de estas labores creativas y apartarse de la seudo cultura comercial.

 

  1. La nueva política cultural universitaria debe promover la interculturalidad, en el sentido de un diálogo horizontal de saberes en términos de respeto y equidad. La interculturalidad no debe ser confundida con una relación desigual en el que una cultura permea a la otra. La interculturalidad no es colonialidad. En ese sentido nuestra universidad debe tener una relación estratégica con el Instituto Poblano de los Pueblos Indígenas y establecer una relación de coadyuvancia en materia de preservación de las culturas originarias.

 

  1. La preservación del patrimonio cultural de nuestra universidad debe ser ajeno a una mercantilización que teñido de ánimo lucrativo a menudo lo daña. El patrimonio cultural universitario y su preservación deben ser  concebidos como fuente de conocimiento científico de frontera y también como un recurso  de difusión científica y cultural para la ciudadanía.

 

  1. Dicho lo anterior, la nueva política cultural universitaria debe estar conciente de que la cultura es una actividad de gran importancia económica en el mundo. De esta manera las actividades culturales universitarias pueden ser una fuente de ingresos para nuestra casa de estudios, pero esos ingresos deben estar destinados al desarrollo de la preservación, creación y difusión cultural universitaria. Y debe dejarse de lado la idea de que la cultura debe ser autofinanciable.

 

  1. El edificio Carolino en su nueva etapa debe ser un centro cultural en el pleno sentido de la palabra. Debe remarcarse su sentido histórico y el carácter icónico que tiene para nuestra universidad. De igual manera el Centro Cultural Universitario debe ser concebido en el espíritu de que lo universitario debe alejarse en lo posible de lo mercantil.

 

  1. La universidad debe potencializar sus espacios propiamente culturales. Debe convertir sus museos, archivos, bibliotecas, conjuntos monumentales e instituciones de documentación y promoción de la cultura en  centros de difusión cultural y científica y también en centros educativos y de prácticas profesionales para nuestros estudiantes y egresados. Los museos deben ser concebidos también como  centros de entretenimiento en el mejor sentido de la palabra. Estos espacios deben ser dotados de recursos humanos y materiales que permitan el cumplimiento de su misión en la investigación, preservación y difusión del patrimonio que estas instituciones tiene encomendado.

 

  1. En una relación de sinergia con las autoridades municipales y del estado, nuestra universidad debe tener una incidencia distinta a través de la difusión cultural y de esa manera tener una relación distinta con la ciudad. Debe pensar en el desarrollo de los corredores culturales y convertir a la ciudad en un espacio cultural con diversas estaciones. 

 

  1. Esta concepción de la difusión cultural debe abandonar una perspectiva centralista. Nuestra universidad debe aprovechar la presencia de los centros regionales para construir  en esos lugares proyectos culturales que incluyan actividades artísticas, exposiciones, salas de lectura, talleres de arte y espacios para la implementación de  actividades creativas en arte y cultura. Así mismo, los centros regionales pueden ser un escenario privilegiado de la articulación de la difusión con la vinculación.

 

  1. Parte importante de la nueva agenda cultural universitaria es la difusión editorial de la cultura y la ciencia. Las labores editoriales y su difusión están enfrentando retos que ya empezaban a observarse antes de la pandemia y que han sido incrementados por esta. Nuestra universidad debe afrontar con creatividad la transición que se empieza a observar de las publicaciones impresas a las de carácter digital. Debe sostener un modelo híbrido y por tanto fomentar a la librería como un centro de encuentro intelectual y artístico.

 

  1. La difusión de las ciencias y las humanidades a través de las revistas indexadas y arbitradas propias debe consolidarse en nuestra universidad. Por ello mismo, la figura del editor de revista adquiere singular importancia y debe ser apoyada, como apoyadas deben ser todas las actividades para posicionar a nuestras revistas como publicaciones de alto impacto. Debe examinarse la posibilidad de revivir nuestras revistas prestigiadas y hoy desaparecidas como Crítica y Dialéctica.

 

  1. La nueva agenda cultural universitaria debe pensar en propiciar el surgimiento de gestores culturales propiamente dichos. Los creadores de cultura tienen en su quehacer una ardua labor que exige concentración y dedicación en lo que  se refiere a investigación y producción así como la adquisición de las habilidades expresivas que el arte y la cultura requieren. Debe propiciarse la existencia de trabajadores de la cultura cuya actividad se enfoque a las complejas tareas de montaje, producción, promoción y difusión de las actividades culturales.

 

  1. La difusión cultural debe ser concebida como una labor cultural sumamente compleja que está antecedida por la gestión de proyectos, obtención de fondos, registro, preservación, restauración, investigación, creación artística, procesos interdisciplinarios y transdisciplinarios, producción, promoción y distribución.

 

  1. La gestión cultural no puede ser encabezada por simples cuadros administrativos ni las designaciones de estos funcionarios debe tener motivaciones políticas. La persona que encabece la gestión cultural debe ser una persona de amplia cultura y sensibilidad artística que genere por ello relaciones de empatía con los creadores.

 

  1. Una de las primeras tareas que es menester emprender en el marco de la nueva agenda cultural universitaria es un directorio de creadores de la cultura en Puebla. Eso permitirá su fácil localización  e integración a las actividades culturales que la universidad emprenda. Se trata de incluirlos  en la medida de lo posible en las actividades de preservación, gestión y creación que nuestra universidad propicie.

 

  1. Debe explorarse las posibilidades de la recuperación de una instancia académica como lo fue el Centro de Investigación y Documentación de la Cultura Audiovisual (CIDCAV) que existió en el pasado. Este centro concentró la fonoteca, fototeca, cineteca, videoteca, laboratorio fotográfico, centro de edición y restauración de materiales audiovisuales así como un espacio dedicado al estudio, documentación, restauración de tesoros audiovisuales y testimonios históricos de Puebla y México. Debe localizarse y centralizarse para su mejor cuidado y preservación este extraordinario acervo universitario y convertirlo en un espacio interdisciplinario de comunicación científica y cultural.

 

  1. Crear un Programa Universitario Internacional para la Investigación y Gestión del Patrimonio Cultural como un espacio multidisciplinario e interinstitucional de articulación de arte y ciencia y de los programas formativos, de investigación, gestión, difusión e intervención, que sirva como herramienta para coordinar esfuerzos internos y con el entorno, organizar y coordinar recursos humanos especializados e infraestructura. Su objeto será el estudio del patrimonio mueble, inmueble, material e inmaterial  y tendrá como eje principal  la realización de actividades de docencia, investigación y asistencia técnica.
  2. Generar programas académicos para la formación de especialistas en materia de bienes culturales en los que se considere una capacitación tanto técnica como científica para el adecuado manejo, intervención material, lectura e interpretación de estos bienes.
  3. Registro, Documentación, Investigación, Salvaguarda y Difusión del patrimonio cultural universitario y colaboración con las autoridades correspondientes en acciones relacionadas con el patrimonio cultural de la entidad. Proponer que se adopten medidas que permitan evitar o minimizar los agentes causales de la degradación de los materiales constitutivos del patrimonio cultural. Uno de los objetivos sería el lograr que los ciudadanos en general y los universitarios en particular, participen en la defensa, disfrute y procesos de puesta en valor de este patrimonio.
  4. Promover, mediante la firma de convenios, la participación constante de los programas universitarios relacionados con el patrimonio cultural con los organismos federales, estatales y municipales así como con las actividades que tengan al patrimonio como uno de sus recursos principales. Propiciar e instrumentar acciones de coordinación e intercambio de resultados de la investigación en todas las áreas de estudio de los bienes culturales desde los centros e institutos de esta casa de estudios, con el fin de mejorar e incrementar el conocimiento y definir los criterios, métodos y técnicas apropiados para su protección, preservación, restauración, difusión, administración y gestión de los mismos.

 

  1. En el ámbito de la Administración, Gestión del Patrimonio y Capacitación se persigue coadyuvar a lograr una gestión de calidad de los recursos culturales, independientemente de su dependencia institucional: estatales y/o universitarios, que incluya a museos, bibliotecas, conjuntos monumentales y acervos documentales. También definir un sistema de evaluación de la calidad con la que debe realizarse la gestión de los bienes culturales y finalmente, impulsar la creación de programas académicos a nivel de especialización y posgrado que permitan contar con recursos humanos altamente calificados en materia de interpretación, catalogación, manejo de la información, museografía, curaduría, documentación, nuevas tecnologías y otras áreas ligadas al estudio, preservación y difusión del patrimonio.

 

  1. Universidad y Género. Planteamiento general y propuestas[9]

 

A. Planteamiento General.

 

  1. A lo largo del último siglo, el mundo ha asistido a los paulatinos efectos civilizatorios de los movimientos de mujeres, las luchas feministas y sus formulaciones en la teoría feminista y estudios de género. Son estas luchas y sus sistematizaciones en el pensamiento las que han logrado poner en entredicho a la cultura y sistema patriarcales. Además de ello, el mundo ha presenciado la creciente lucha del movimiento LGBTIA en pro del respeto a la diversidad sexual. Como consecuencia de ello la humanidad paulatinamente se ha ido sensibilizando con respecto  a la desigualdad de género, las diferentes expresiones de discriminación hacia las mujeres  y las sexualidades alternativas y ha ido construyendo un conjunto de valores que repudian  al machismo, la homofobia y la transfobia en todas sus expresiones.

 

  1. Han sido pues, estas luchas sociales y su teorización las que han cuestionado al sistema patriarcal, han construido una nueva visión de las relaciones entre mujeres y hombres, una concepción no binaria acerca de la sexualidad, un nuevo pensamiento acerca de la masculinidad  y sobre todo una tolerancia cero hacia todas las manifestaciones  de intolerancia sexista, manifestaciones de odio de género y las violencias que les son consustanciales. Las luchas de las mujeres y de las feministas, las luchas de las sexualidades alternativas, han logrado un proceso civilizatorio que ha contribuido a humanizar a la humanidad. Asimismo desde los abordajes epistémicos y teóricos feministas del pensamiento complejo y la teoría crítica de la decolonialidad en nuestro continente, se ha fortalecido el análisis de las raíces coloniales que han venido reforzando el sistema patriarcal y sus prácticas. Estas raíces del sistema patriarcal y sus prácticas,  es necesario develarlas y deconstruirlas de manera sistemática desde una visión interdisciplinaria, multidisciplinaria y transdisciplinaria que se proyecte tanto en la estructura académica y en los diseños y contenidos curriculares de las diferentes facultades y escuelas de las Universidades.

 

  1. Es necesario que esta nueva cultura de género se vuelva predominante en cada uno de los rincones de la sociedad. En cada una de las diversas instituciones que la constituyen. Entre éstas últimas se encuentran las instituciones de educación superior y en lo que nos atañe, la propia Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. La nueva agenda universitaria debe incluir de manera prioritaria los contenidos académicos y disposiciones jurídicas, organizativas, culturales que garanticen esta nueva visión de las relaciones de género que la humanidad ha ido conquistando en el siglo XX y en lo que va del siglo XXI. La perspectiva de género debe ser concebida como un tema transversal a todos los grandes temas que constituyen a la nueva agenda universitaria. Por ello la relación universidad y genero ha sido abordada en esta plataforma programática no solo en este epígrafe sino también en los restantes.

 

  1. El ámbito universitario no es ajeno a las más diversas formas de violencia sexual y de género, que por lo demás forman parte de una atmósfera social reproducida cultural e institucionalmente, como expresión del sistema patriarcal predominante que tiene como su piedra angular el control del cuerpo y de la sexualidad de las mujeres. Concebimos a la violencia sexual y de género como todas aquellas agresiones o acercamientos no deseados  de carácter físico y emocional, verbal y simbólico  que degradan o dañan la autoestima, el cuerpo y/o sexualidad de la víctima y que por tanto atentan contra su libertad, dignidad e integridad física y que provocan daño psicológico, biológico o social. Estas agresiones van más allá de la corporalidad o del coito.

 

  1. El acoso sexual, manifestación de violencia sexual o de género, es una realidad cotidiana  que permea las relaciones de poder que se observan en la universidad. La violencia de género y sexual es expresión de relaciones asimétricas de poder entre los distintos sectores de la universidad. Los espacios para estas formas de violencia son reales, simbólicos y virtuales. Académicas, trabajadoras administrativas, mujeres estudiantes son sometidas a las más diversas formas de agresión y las viven de manera diferente. Las agresiones de género y sexuales  gozan de la impunidad patriarcal y por ello son silenciadas  con vergüenza por las víctimas, o bien a través de otras prácticas machistas son neutralizadas o e invisibilizadas por el poder. La violencia sexual es la piedra angular de la dominación patriarcal y los cuerpos de las mujeres son los  rehenes para  reproducirla.

 

  1. Concebimos a la Autonomía Universitaria como una práctica social que debe favorecer la creación y difusión de conocimientos que articulen el pensamiento feminista y la perspectiva de género, a la vez que favorezca otras formas de deliberación democrática sobre todo si la universidad es sensible a los planteamientos de los movimientos sociales. Este es el espacio institucional que nuestra universidad puede ofrecer a la lucha por la transformación de las relaciones de clase, etnia, raza y  para el tema que estamos tocando en esta parte de la plataforma programática, las relaciones de género, con una visión de interseccionalidad. Se trata de que este espacio, en el marco de sus funciones sustantivas, coadyuve a lograr un cambio cultural que haga surgir una nueva subjetividad masculina o masculinizada.

 

B. Propuestas para una nueva visión universitaria de genero.

 

  1. La nueva agenda universitaria debe contemplar por lo menos tres vertientes prioritarias, a saber: el fomento al desarrollo de un amplio programa interdisciplinario, multidisciplinario y transdisciplinario de docencia e investigación de estudios universitarios con perspectiva de género; la implementación de talleres y foros que construyan una nueva forma de convivencia social basada en el pleno respeto a la diversidad y en el ejercicio pleno de los derechos humanos; el diseño de mecanismos institucionales efectivos que prevengan y sancionen las conductas que auspicien la violencia de género y la discriminación.

 

  1. En relación a la primera vertiente señalada en el numeral anterior deberá instituirse en nuestra universidad un Programa de Estudios de Género y Feminismo de carácter interdisciplinario, multidisciplinario, transdisciplinario y desde la perspectiva del pensamiento complejo que provea de insumos a las instancias universitarias de conducción y toma de decisiones en materia de género.

 

  1. Propiciar una formación de lo/as jóvenes a lo largo de la educación media y superior no solamente de carácter informativo sino esencialmente pedagógico en el sentido ético, en los valores de la responsabilidad social, sensibilidad humanista, amor a la naturaleza y de manera muy importante en lo que se refiere a la perspectiva de género. Es necesario construir con las y los estudiantes nuevas masculinidades, nuevas femineidades desde una perspectiva de igualdad sustantiva.

 

  1. Propiciar un diseño curricular en las diferentes disciplinas procurando que los contenidos y bibliografías sean atravesados por la perspectiva de género y del feminismo. Visibilizar en las bibliografías  aportaciones de académicas. De igual manera buscar la participación equitativa de investigadores e investigadoras, así como de mujeres docentes en los cuerpos académicos y en las diferentes instancias de los procesos de docencia e investigación, para que se vayan construyendo tomas de decisiones incluyentes.

 

5: Las evaluaciones a las que estamos sometidos lo/as trabajadores académico/as deberán contemplar una perspectiva de género. Las académicas enfrentan la doble jornada de trabajo, actitudes discriminatorias y condiciones aún más adversas para la docencia y la investigación. En el marco del abandono de criterios gerenciales y productivistas los nuevos esquemas de estímulos y evaluación cualitativa deberán contemplar la situación diferenciada en la que se encuentran las trabajadoras académicas de nuestra universidad.

 

  1. Generar un Programa de Estudios de Género y Feminismo en la Universidad, que articule el que hacer académico de todas las disciplinas de nuestra Alma Mater, para garantizar la transversalidad de este enfoque en todos los procesos sustantivos de nuestra Universidad.

 

  1. Estas consideraciones deben tomarse también en cuenta para el caso de las estudiantes que enfrentan situaciones de maternidad y obligaciones familiares que ocasionan que enfrenten de manera desigual las labores relativas al desempeño y evaluación escolar.

 

  1. Procurar una participación con equidad de género en los distintos niveles de conducción académica y administrativa de la universidad: desde las academias, comités académicos, consejos de unidad y hasta el Consejo Universitario.

 

  1. La perspectiva de equidad de género y feminismo deberá estar presente también en el ámbito laboral y de derechos de las y los trabajadores académico/as y administrativo/as en los procesos de contratación, búsqueda de estabilidad laboral, prestaciones y trabajo digno.

 

  1. Auscultar participativamente con las distintas organizaciones feministas que actúan en nuestra universidad así como académicas, estudiantes y trabajadoras administrativas una evaluación del actual Protocolo para la prevención y atención a la violencia de género que rige en nuestra universidad, a efecto de introducir las modificaciones y actualizaciones que sean necesarias.

 

11: Las múltiples vías y formas de violencia sexual y de género, el acoso  y hostigamiento sexual, así como las más diversas actitudes discriminatorias,  deberán ser sometidos a un estricto escrutinio por parte de las autoridades universitarias en sus distintos niveles y  sancionados de manera firme  garantizando la seguridad de las víctimas.

 

  1. Instituir un observatorio de violencia de género y violencia sexual, que construya un mapa y un diagnóstico de estas violencias en nuestra universidad tanto en lo que se refiere a su locación como a sus distintas vías,  formas, manifestaciones e intensidades. Un procedimiento útil para la erradicación de las violencias contra las mujeres es conocer sus diferentes tipos.

 

  1. Las víctimas de violencia de género y sexual deben estar amparadas en un protocolo de acompañamiento institucional de nuestra universidad con respecto a las víctimas. Este protocolo debe que permitir su recuperación psicológica, la reparación del daño, su seguridad, alejamiento del agresor, garantía de no repetición y establecimiento de un archivo que identifique agresores y agresiones.

 

 

Notas

 

[1] Esta parte del documento es producto de intercambio de ideas entre integrantes del Comité Organizador de los Foros Los Retos de la Educación Pública Superior en una época de cambios y Los Retos de una Nueva Agenda Universitaria celebrados entre agosto y diciembre  de 2020 y entre enero y agosto de 2021 respectivamente. También sirvieron de fuente de inspiración el evento Retos de la gestión y financiamiento académico en las universidades públicas celebrado el 22 de junio de 2021, la conferencia magistral y  los comentarios del Dr. Santiago Nieto Castillo, Dr. Sandro Rojas García Castillo y Dra. Karla Valenzuela Pérez  en el evento Prevención de operaciones con fondos de procedencia ilícita realizado el 29 de junio de 2021 y la conferencia magistral impartida por el Dr. Hugo Casanova Cardiel y los comentarios del Dr. Francisco Vélez Pliego en el evento La Autonomía Universitaria en el contexto actual celebrado el 10 de agosto de 2021.

 

2 Esta parte del documento fue elaborado en base a las ponencias presentadas por los participantes en  el Foro El Modelo Educativo de la BUAP ante los nuevos escenarios celebrado en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla  los días  16,  23 de marzo y 6 de abril de 2021.  También se recogen las intervenciones verbales y escritas que hicieron los asistentes a dicho foro.

3 Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP). Modelo educativo académico. Modelo Universitario Minerva. Puebla, México BUAP 2007.

4 Sánchez Daza, Germán. Salarios y condiciones  laborales en la UAP. Ponencia presentada en el SUNTUAP el 20 de marzo de 2021.

5 Esta parte del documento fue elaborado en base a las ponencias presentadas por los participantes en  el Foro Docencia e investigación un binomio de desafíos celebrado en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla  los días  16 y 23 de febrero y  2 de marzo de 2021.  También se recogen las intervenciones verbales y escritas que hicieron los asistentes a dicho foro.

 

6 Los Retos de la Educación Pública Superior en México en una época de cambios. Resumen Ejecutivo y Síntesis General. Documento emanado del evento realizado en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla en  ocho sesiones entre el 18 de agosto y el 27 de octubre y una sesión final realizada en 1 de diciembre de  2020. Esta sesión final fue también el punto de arranque del Evento Retos de la Nueva Agenda Universitaria.

 

7 Esta parte del documento fue elaborado en base a las ponencias presentadas por los participantes en  el Foro La Nueva Agenda en la Educación Media Superior celebrado en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla  los días  19 y 26 de enero y 2 de febrero de 2021.  También se recogen las intervenciones verbales y escritas que hicieron los asistentes a dicho foro.

8 Esta parte del documento fue elaborado en base a las ponencias presentadas por los participantes en  el Foro Hacia una nueva agenda cultural para la universidad, celebrado en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla  los días 20, 27 de abril  y 4 de mayo de 2021.  También se recogen las intervenciones verbales y escritas que hicieron los asistentes a dicho foro.

9 Esta parte del documento fue elaborado en base a todos los planteamientos que se hicieron con respecto a la relación entre universidad y género en los distintos eventos académicos realizados en el marco del Foro Los Retos de la Educación Pública Superior en México en una época de cambios celebrado entre agosto y diciembre de 2020 y el Foro Los retos de la nueva agenda universitaria celebrados entre marzo y junio de 2021. Fueron especialmente recogidas las opiniones vertidas por ponentes y asistentes en los eventos Violencia sexual contra las mujeres en los ámbitos universitarios realizado el 8 de junio de 2021 y  Participación de las estudiantes hacia una agenda universitaria antipatriarcal realizado el 15 de junio de 2021.