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12 Junio 2024, Puebla, México.

Vivienda y eficiencia energética en Puebla / Assenet Lavalle Arenas

Ciudad | Opinión | 26.FEB.2022

Vivienda y eficiencia energética en Puebla / Assenet Lavalle Arenas

 

No existe una agenda en Puebla para el desarrollo habitacional sostenible. Recién escuché a un diputado afirmar que la relación entre vivienda y ambiente tiene que ver con el impacto ambiental generado durante la construcción y que se busca que el ambiente “sufra lo menos posible por el desarrollo de vivienda” (sic). Parecería que en nuestro estado y municipios, quienes nos representan y nos gobiernan no perciben claramente hacia dónde se dirigen las estrategias en el mundo acerca de este tema.

Asuntos como el acceso universal al agua y al saneamiento para superar las inequidades urbanas; los procesos participativos hacia el espacio construido confortable y habitable, adaptado a las condiciones bioclimáticas y de expresión cultural de las diferentes regiones del estado; el uso de materiales de construcción sostenibles y los criterios de diseño para el aprovechamiento de los recursos naturales, considerando las prioridades de la población; el uso innovador de técnicas, herramientas y sistemas constructivos de los espacios habitacionales que contribuyan a disminuir el consumo de los diversos tipos de energía y con ello reducir el gasto económico familiar o la eficiencia hídrica y energética en la vivienda, simplemente no son parte del diálogo público en Puebla.

La GIZ, la agencia alemana de cooperación para el desarrollo sostenible señala que “la incorporación de medidas de eficiencia energética y energías renovables en edificaciones residenciales permite reducir el consumo de electricidad y la dependencia de combustibles fósiles, así como contribuir en la disminución de emisiones de gases de efecto invernadero. Con ello se busca aprovechar al máximo los recursos naturales de la ubicación geográfica de la construcción de las viviendas para reducir la necesidad de sistemas artificiales de refrigeración, calefacción e iluminación. El ahorro y uso eficiente de la energía trae grandes beneficios en lo individual, pues cada hogar ahorra dinero, a escala nacional aumenta la competitividad al producir más bienes y servicios con menos energía, a escala global se reducen los impactos ambientales”.

 

 

Imagen 1 (seguridad y pobreza energética)

 

En el país existen ya algunos esfuerzos para desarrollar estrategias de eficiencia energética en la vivienda en ciertas comunidades y contextos diversos dada la alta variabilidad de condiciones de México. Uno de ellos es un trabajo en curso en varias entidades por parte de la importante organización Hábitat para la Humanidad México en cooperación, justamente, con la GIZ.

La transición energética de la vivienda en Puebla bien pudiera tener un arranque de inicio con proyectos piloto en nuestras ciudades. Para ello es necesario empezar por elegir las comunidades y las poblaciones objetivo; implementar medidas claras tendientes a la eficiencia energética; medir su impacto social, ambiental y económico; sistematizar las experiencias; generar y adecuar los marcos normativos locales y ajustar las políticas públicas de los tres ámbitos de gobierno. En otra entrega comentaré acerca de la eficiencia hídrica y la vivienda. De momento, podemos concluir que es apremiante la voluntad política para iniciar en Puebla con la acción climática.

 

Imagen 2 (tecnologías de pequeña escala)

 

Assenet Lavalle

Febrero, 2022