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4 Abril 2025, Puebla, México.

Empleos de muerte: reclutado por el crimen / Héctor Aguilar Camín

Justicia | Opinión | 25.SEP.2023

Empleos de muerte: reclutado por el crimen / Héctor Aguilar Camín

Día con día

La historia de un reclutado

Las bandas criminales de México tienen entre 160 y 180 mil “empleados”, reclutan un promedio de 750 personas a la semana, según la medición de Rafael Prieto-Curiel, Gian Maria Campedelli y Alejandro Hope publicado en Science, y glosada ayer aquí.

¿Qué sucede con esos reclutas? Mueren en promedio a los 10 años de engancharse.

Hay la historia publicada de un recluta superviviente, contada por él mismo.*

La historia de “José” demuestra que si la vida de quienes viven oprimidos por el crimen es atroz, también lo es la de quienes están dentro del crimen.

“José” fue reclutado como narcomenudista, luego ascendido a chofer, luego llevado a una diestra (campo de entrenamiento militar/criminal); luego ascendido a ejecutor, luego aprehendido por miembros de una banda contraria, a la que le dio por no matarlo.

“José” pudo regresar a su vida anterior, como una especie de muerto en vida, gustoso de volver al mundo normal pero íntimamente anormalizado, por su experiencia.

Claudio Lomnitz (“Zacatecas: la zona del silencio”, nexos, junio 2023) desmenuza los saltos laborales, morales y criminales de “José”, en el centro de una organización burocrática y jerárquica, que tiene perfectamente establecidos sueldos y tareas para sus reclutados.

A quien rompe las reglas, lo llevan una noche a un paraje del monte, en cuyo centro hay un tanque alumbrado por los faros de “trocas” dispuestas en círculo.

Luego de un juicio sumario, en que le informan de sus culpas, amarran al recluta de pies y manos con cinta canela.

Un comandante grita: “Va a haber tanque”. Los presentes caen sobre el transgresor a golpes y patadas. El comandante advierte: “Por las pendejadas que hagan, así van a acabar, güeyes”. Entonces bañan al transgresor en diésel y le prenden fuego.

“José” describe torturas, desmembramientos y asesinatos en los que participó. Describe el olor de la sangre, el de una persona al quemarse, el peso de una cabeza humana…

De vuelta a la vida normal, no hay vida normal. Dice José: “Yo no siento como las demás personas. Ni miedo ni amor. Todo eso se pierde”.

* En: Oscar Espinosa Cisneros: “Filosofía e inscripción. Vida y muerte en tiempos de excepción”. (Ediciones Navarra, 2020)

Empleos de muerte

La primera noticia la tuve en la cuenta de Ioan Grillo (@ioangrillo): tres investigadores, Rafael Prieto-Curiel, Gian María Campedelli y Alejandro Hope, publicaron en Science un modelo matemático que calcula cuánta gente trabaja para el crimen organizado en México.

 

Según ese modelo, si se le toma como un todo, el crimen organizado es el quinto proveedor de “empleo” del país.

 

Le da “empleo” a entre 160 mil y 180 mil personas, cantidad sólo inferior a la de América Móvil, que emplea a 181 mil personas; Manpower, 203 mil; Walmart, 231 mil, y Femsa, el empleador número uno de México, con 321 mil empleados.

 

El estudio se llama “Reducing cartel recruitment is the only way to lower violence in Mexico”, Science, 21/09/2023.

 

 

Las cifras mencionadas quieren decir que las distintas bandas del crimen organizado del país reclutan 750 personas cada semana, por su mayor parte hombres jóvenes, cuyo tiempo estimado de vida, a partir de su reclutamiento, no es mayor de diez años.

 

La lógica del “empleo” criminal tiene sólo dos ofertas terminales: matar y morir. Y en medio tablear, torturar, desmembrar, decapitar, depredar, aterrorizar.

 

Las tendencias del reclutamiento de jóvenes van al alza, según el estudio. Sabemos, por otras fuentes, que en muchas regiones hay reclutamiento forzado, leva criminal.

 

Si el proceso no se interrumpe, dice Prieto-Curiel a Ioan Grillo, en los próximos cinco años aumentará un 25% el ingreso de jóvenes al crimen.

 

El estudio analiza 150 bandas criminales, no sólo las asociadas al narcotráfico, también a la extorsión, al derecho de piso y de paso, al secuestro, a la trata de personas, a la captura de mercados, de pueblos, de ciudades. Hoy, en Chiapas, de fronteras.

 

De los 160-180 mil personas activas en esas bandas, los autores adscriben poco más de 28 mil al Cártel Jalisco Nueva Generación y cerca de 17 mil al cártel de Sinaloa.

 

El resto, más de cien mil halcones, narcomenudistas, sicarios, torturadores, forman un enorme archipiélago en el que nadie manda centralmente, un archipiélago en expansión, menos controlable entre más fragmentario y más cruel entre más local.