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2 Marzo 2024, Puebla, México.

Crónica de otra pésima experiencia en el Hospital Regional del ISSSTE-Puebla / Gerardo Pérez Muñoz

Salud y enfermedad /Sociedad /Gobierno | Crónica | 18.OCT.2023

Crónica de otra pésima experiencia en el Hospital Regional del ISSSTE-Puebla / Gerardo Pérez Muñoz

El día de ayer me presenté al Hospital Regional del ISSSTE para, para al fin, tener mi consulta con el Otorrinolaringólo. Mi cita estaba programada a las cinco de la tarde. Vana ilusión o dicho de otra forma, el gozo muy pronto se fue al pozo.


Llegué un poco antes de las cinco para, en esa vana ilusión, no hubiese problema. Primer tropiezo, al preguntarle a algunos/as trabajadores/as, ninguna/no me supo decir correctamente dónde se encontraba el consultorio. Finalmente pude localizar el dichoso consultorio.

 

 

Segundo tropiezo. Al diez para las cinco toqué a la puerta del mismo y la asistente me dijo que tenía q bajar al sótano para que me hicieran mi expediente. Una trabajadora con cara de fastidio  me hizo dar vueltas para hacerme el expediente pues al pase médico le faltaba una de las seis firmas que debe tener el pase para que nos puedan dar una consulta con el especialista. Más Kafkiano, imposible.
De vuelta a la sala del consultorio y pasadas  las cinco de la tarde, nuevamente toque la puerta del consultorio sin que me respondiera alguien. Aproveché para platicar con otros pacientes que, entre  desesperados y "pacientes", también aguardaban que los llamarán el médico. Me llamó la atención una señora que estaba con su hija y venía de Tehuacán. Ella llegó a las tres y media de la tarde. Finalmente y después de las seis de la tarde, pude entrar a consulta con el Otorrino; en términos generales, tuve un buen trato y revisión, sin problema. Tercer tropiezo. El médico me dió un pase con otro especialista y una receta. Me comentó que al salir del consultorio y fuese a sacar mi consulta con la trabajadora del módulo que está frente a su consultorio y oh sorpresa; ya no estaba la trabajadora, se había ido cuando su horario de salida según me enteré, era hasta las nueve de la noche y apenas eran las siete. Canongía sindical, me dijo una persona al bajar las escaleras rumbo al sótano; a la farmacia.


Al estar en farmacia me atendió una Sra. de apellido Viveros quién  me dijo que no ma podía surtir la receta  porque le faltaba una etiqueta, con esa amabilidad que les caracteriza a no pocos burócratas; me pidió subir y hablar con el especialista para que le pusiera la famosa etiqueta. Cabe señalar que la receta tiene un código de barras. Nuevamente, a subir escaleras. El médico se negó, creo yo con justa razón a ponerle la estrellita. De vuelta, a bajar escaleras. La señora de la farmacia se aferró a no surtirme el medicamento y en forma autoritaria me pedía que fuera con el médico y me pusiera la estrellita, cosa que por supuesto, me negué a hacerlo ¿En qué manual de procedimiento del ISSSTE se encuentran tales estupidez tanto de la recopilación de las seis firmas para el pase médico y la etiqueta en las recetas? Todo ello a costa del esfuerzo y energía de los pacientes Quisiera conocer e dicho manual de procedimientos. Acaso ¿estos procedimientos  sustituyen al artículo cuarto constitucional (Derecho a la salud) y a la Ley General de Salud?  Me quedó claro que para los burócratas que hoy me atendieron- salvo el médico y su asistente- los pacientes no les interesamos en lo   absoluto.


Finalmente hablé a la Subdirección Médica del ISSSTE con una persona de apellido Suárez a quien le describí mis tribulaciones. Esta persona, palabras más, palabras menos, primero justificó a la trabajadora de la Farmacia y me dijo que no era su área. Ya no entendí nada. El espíritu de Kafka se hacía presente. Me quedé con una certeza: estamos muy muy lejos de Dinamarca, Noruega, o Cuba en lo que se refiere a atención a la salud con un muy mal servicio  y con un enorme déficit de médicos en general y demás personal médico y en particular, con un gran déficit de especialistas. Por ejemplo, este viacrucis me permitió enterarme que solo hay tres Geriatras en el ISSSTE -Puebla para ¿40, 50, 70 mil derecho habientes?


Para documentar mi pésimo, parafraseando a Monsiváis, ayer por la mañana me enteré que un oficio que le mandé en el mes de junio del presente año al Director General de Culturas Populares e Indígenas-Secretaria de Cultura del gobierno federal, en el cuál le solicito que se me dé la parte proporcional del aumento salarial del presente año que me corresponde por derecho, está traspapelado. 
Estoy de acuerdo con el presidente López Obrador que este elefante (burocracia federal, estatal y municipal) no sólo está reumático, es mañoso y no pocas veces, es mafioso. Urge hacerle una cirugía mayor.


Por último, insisto en que todos los funcionarios públicos y representantes populares de todos los niveles que incluye a la burocracia dorada de los llamados órganos autónomos, por ley se deberían atender en el ISSSTE y utilizar el transporte público. Quizá así se sensibilicen  y conozcan, un poco de las tribulaciones de la gente de a pie, del pueblo al que siempre aluden, pero que en realidad no conocen sus necesidades cotidianas