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18 Mayo 2024, Puebla, México.

1989, la 28 de Octubre de Simitrio / Tercera parte

Ciudad /Economía /Política /Gobierno /Sociedad civil organizada | Entrevista | 27.OCT.2023

1989, la 28 de Octubre de Simitrio / Tercera parte

Mal el campo y la ciudad

Mundo Nuestro. presenta en esta coyuntura de los cincuenta años de la organización popular 28 de Octubre una entrevista realizada al dirigente de la organización  en los últimos días de junio de 1989, apenas cuatro o cinco días antes de su detención. La entrevista publicada en tres partes en el periódico Cambio los días 29 y 30 de junio y 3 de julio, fue elaborada por Sergio Mastretta y Fernando Crisanto. 

San Martín Texmelucan, Pue.- Simitrio ha hablado del fundamento histórico del conflicto que vive su organización.  Ha dado sus razonamientos políticos que explican desde su punto de vista la coyuntura actual. Ha hecho una autocrítica y desmenuzado los errores cometidos por la dirigencia del 28 de octubre. Pero falta considerar las motivaciones políticas y sociales de quienes han encabezado un movimiento popular desde hace quince años, una organización metida en el estómago de la ciudad, muestra palpable tanto del deterioro de las estructuras tradicionales de control político, como de la efervescencia de los nuevos grupos y fuerzas impulsadas por una crisis económica que ha echado a la calle a miles de campesinos y ciudadanos pobres. Los ambulantes y la alternativa arcaica de los mexicanos: el mercado y vender lo que sea a quien se deje.

De la demanda y la reivindicación al proyecto social. Una trayectoria de la que se habla poco. Aquí la tercera parte del diálogo con Simitrio. Las elecciones, la democracia, el proyecto nacional, la razón de ser del 28 de octubre, la nueva realidad del 6 de julio, de todo esto habla el dirigente. También del plano inmediato, de los intentos de entablar comunicación con el gobernador Piña Olaya y la búsqueda de negociación con el gobierno federal. El conflicto está en un impasse. Por el momento todos pagan tiempo.

―Esta situación de enfrentamiento directo ha encubierto los propósitos a largo plazo de su organización. ¿Qué quiere el 28, en que país se ubica, como entiende los cambios sociales y políticos que se han producido en los últimos tiempos?

―Nosotros pensamos que la situación que atraviesa el país es de una crisis cada vez más profunda a pesar del discurso oficial y de la iniciativa privada, y que genera un descontento tanto en el campo como en la ciudad. Es una situación derivada en primer lugar del tipo de desarrollo que el país se ha dado, capitalista dependiente, y en segundo lugar la dependencia medular de la economía al imperialismo norteamericano. Por eso la política económica más que atender a las necesidades del país atiende a los requerimientos del imperialismo norteamericano. Hay que ver tan sólo los asuntos de la deuda externa. Nosotros creemos que es necesario acabar con esas causas de las crisis: romper nuestra dependencia del imperialismo, desarrollar un modelo económico que permita resolver las tareas inconclusas de la revolución de 1910-17, que principalmente se refieren a las cuestiones en el campo, una reforma agraria que atienda a las necesidades del país, y un desarrollo democrático que permita avanzar a la sociedad en el terreno de la producción, en la satisfacción de las necesidades elementales y en el conocimiento y en las elecciones.

--¿Cómo concibes ese desarrollo democrático? ¿Qué opinas de la lucha por el poder por la vía pacífica?

―No participamos electoralmente porque pensamos que los cambios sociales se dan por el grado de movilidad de la fuerza social, más que por el voto que nunca es respetado. El mejor ejemplo de esta movilidad es el 68, un parteaguas en la vida nacional, antes de eso la participación de la sociedad en la toma de decisiones no era tan amplia como ahora.

―Pero mal que bien, el 6 de julio, por la vía legal, la del sistema, en las elecciones la gente expresó su deseo de cambios y trasformaciones. ¿No cambiaron las circunstancias del análisis que hacen ustedes? Ahí hubo una gran movilidad social.

―Lo entendemos y hacemos dos consideraciones. La primera es que el 28 no es una organización antielectoral de por sí, nos oponemos a la forma en que se desarrollan las elecciones. Por otro lado registramos los acontecimientos del 6 de julio en el sentido de que esa fuerza social que se presentó entonces, más que ser una movilidad en torno de un proyecto, de un planteamiento, es una movilidad de contestación negativa a la forma conducción de las cosas en el país. Hoy veremos que mucha de esa fuerza se está dispersando. No hay una manera todavía de captar esa fuerza política y convertirla en militante político, que se una categoría totalmente diferente. En ese sentido, lo que falta es un proyecto de nación que permita aglutinar en torno suyo a esa fuerza movilizada el 6 de julio en contra del sistema, e incluso la que no lo hizo como una forma de respuesta pasiva en contra. El hecho de que ahora los partidos se dispersen significa que no existe un programa común. Y eso no se hace de la noche a la mañana ni sobre las rodillas.

―¿Entonces qué aglutina al 28, las demandas circunstanciales y de corto plazo o la búsqueda de ese proyecto de nación? ¿Y cuál sería entonces esa vía?

―La organización no puede limitarse a ser reivindicativa de sus bases. Hemos hecho esfuerzos por crear una organización nacional de vendedores ambulantes y el intento por un Frente Nacional de Organizaciones de Masas, que está prácticamente disuelto. Ahí se plantea algo en torno de ese proyecto nacional, pero la organización no ha alcanzado ese desarrollo porque no es un partido. Respecto al futuro del país yo considero que las elecciones no van a resolver el problema de México, porque estamos entrampados en la dominación económica y política del imperialismo, y mientras eso sea así, las cosas no van a resolverse por la vía pacífica. Basta ver como tratan al gobierno de Noriega en Panamá, que fue y ha sido un gran servidor del gobierno americano y que hoy, por las diferencias que se presentan, el imperialismo sentencia y maneja el conflicto por la vía de la fuerza.

― ¿Pero un planteamiento así en las actuales circunstancias mexicanas no aísla a la organización?

―Todo depende del concepto de democracia que uno suma.

--¿Cuál es tu concepto de democracia?

―No es el de que algunos de nuestros compañeros tengan tales o cuales carteras. En el primer lugar que sean las bases quienes se movilicen en torno a las cuestiones que están en juego. En segundo, que esas mismas bases tengan una estructura organizacional que les permita hacer uso de su derecho de voz y voto incluso de veto. Se trata de la incorporación de las bases a la actividad política en la lucha por la democracia en México y democratización de esas cosas concretas, sindicatos, juntas auxiliares, etc., generar un movimiento social que rescate para sí institucionales reales. A eso no renunciamos, nosotros apoyamos las luchas en contra de los fraudes, las imposiciones que se producen, por ejemplo, en las juntas auxiliares o sindicatos. Casos concretos son los de San Pablo Xochimehuacán, San Baltazar, La Libertad, Huexcolatla, ahí participamos como fuerza de apoyo, donde la gente enfrentó la antidemocracia, aunque hayan perdido.

― ¿Ese apoyo es por abajo del agua?

―No, es abierto. Lo que nosotros hacemos con claridad es que no luchamos por puestos para la organización.

―En este proyecto modernizador de Salinas de Gortari hay ejemplos de alianzas como en el caso de Tierra y Libertad en Monterrey o en Durango y Chihuahua. Alianzas donde no necesariamente se tiene que participar en el PRI, sino que son alianzas por ciertos objetivos concretos, ¿no es esa también una posibilidad para movimientos sociales como el de ustedes?

―Sí es una posibilidad, lo que pasa es que nos la niegan a nosotros.

― ¿Ustedes ya buscaron en esta coyuntura una negociación con el gobierno de la República?

Con el gobierno de Jiménez Morales, la organización planteó la desconcentración comercial de manera integral, una posibilidad de marchar, por así decirlo, juntos en la atención de un problema común.

Desgraciadamente nos jugaron chueco, nos robaron el planteamiento y luego le dieron el nombre que todos conocemos. Nuestro planteamiento se llamaba “descentralización comercial” y ellos le llamaron “desconcentración comercial”, pero ambos están estructurados en los mismos términos, sin embargo, en lo esencial, ellos dejan de lado la atención integral del problema, desde los centros de producción a los centros de almacenamiento, creando toda una infraestructura que permita garantizar calidad, cantidad y precios bajos. Esto lo modifican porque, evidentemente afectarían intereses de los acaparadores en los centros de producción, los coyotes, etc. Los espectaculares en general. Por esa vía, entonces, nos cierran la posibilidad de marchar en los términos que se comentan. Para el gobierno actual, de Mariano Piña Olaya, descubrimos que no se tenía un proyecto de vivienda para la población, a partir de ahí y tomando en cuenta nuestra experiencia tanto con los inquilinos como con los colonos, nos propusimos elaborar un anteproyecto para la vivienda que en discusión con el gobernador o con el equipo que él señalara pudiéramos darle el valor de proyecto y ¡adelante! El gobernador se mostró interesado, pero bueno, nada más eso, hasta ahí. Ahora algunas de las cosas que nosotros mencionábamos, como la cuestión de crear parques y para la construcción y fondos para ésta o cosas por el estilo están saliendo a relucir ahora con el asunto del Infonavit. No sé si eso sea parte de la política del gobierno del estado o del gobierno federal, pero ahí están tres aspectos que nosotros manejamos: primero los parques de construcción, los fondos para la construcción y evidentemente hacer que instituciones públicas como el Infonavit, Fonapo, etc, pudieran dar los créditos a familiares que nos son asalariados.

―Visto está que el gobierno no ha actuado conforme a las reglas, no las ha respetado. El gobierno se ha negado a las salidas de estas posibles en objetivos concretos. Pero, ¿no ha habido en esta coyuntura una búsqueda de nuevos acuerdos vía ya no el Estado y sí la federación, porque los acuerdos los hicieron con los gobernadores, no con el presidente directamente?

―No, con el gobernador. Bueno, primero, en el caso de Jiménez Morales, a él se le expuso el planteamiento.

―Pero ¿Con la federación? Ahora los movimientos populares logran alianza en el país mediante la federación y no con los estados.

―Así es. Nosotros buscamos hablar con el secretario de gobernación, Fernando Gutiérrez Barrios, pero lamentablemente no hemos tenido la oportunidad de hacerlo personalmente.

--Los hicieron los compañeros de la SNTE, compañeros del frente Popular Tierra y Libertad, del Comité de Defensa Popular.

--Evidentemente la cuestión central que ellos manejaron fue la cuestión de parar la bronca en Puebla. Para esto Fernando Gutiérrez Barrios se comprometió a hablar con el gobernador para dar una respuesta en el trascurso de esta semana, de si habrá o no entrevista con el gobernador. En cuanto a los otros proyectos está visto que los compañeros no los plantearon porque no los conocen.

--En el corto plazo, ¿cuál es la resolución, esperar esta entrevista y llegar a determinaciones, que los dirigentes salgan de la organización, la organización continué con sus líderes naturales de los que hablan y existen, para dónde van desde tu perspectiva y conocimiento?

―Evidentemente que en una confrontación uno no puede normar su conducta en función de lo que haga o deje de hacer el adversario, uno tiene que hacer sus propios planteamientos y en función de ellos determinar su conducta, claro sin dejar de considerar las posibles acciones del adversario. En ese sentido, concebimos que en este momento una política de confrontación sería dar justamente el argumento fundamental para que el gobierno justificara nuestro aniquilamiento total. Cosa que sería un error demasiado grave de nuestra parte. Por tanto, consideramos que la situación está viviéndose con nosotros en Puebla fundamentalmente es de negociación, el diálogo y concertación. Para esto estamos elaborando una propuesta política de solución, que permita atender por un lado los requerimientos del gobierno, pero por el otro, que es lo más importante, garantizar la sobrevivencia de la organización. Para esto, se requiere del conocimiento exacto de las pretensiones del gobierno para poder, en base en ellas, elaborar una propuesta lo más concreta posible. En términos generales y en lo fundamental existe el planteamiento gubernamental de que nosotros salgamos de la organización y, bueno, no hay bronca, salimos. Habría que ver en qué condiciones y circunstancias en primer lugar. En segundo si es pretensión del gobierno evitar que la organización de vendedores siga recibiendo en su seno a otras agrupaciones tampoco hay problema, lo aceptamos. Sobre la base de que, en la última instancia, la organización de vendedores como tal ha venido creando organizaciones de otros sectores. En tercer lugar, si el gobierno plantea la cuestión de que nuestra organización no tome una actitud beligerante en el periodo preelectoral, bueno pues no lo asumimos. Porque clásicamente nosotros convocamos a no votar y cosas por el estilo, si eso quieren nos abstendríamos a esa cuestión.

--¿Se trata de claudicar del movimiento popular o este tipo de organizaciones existe por sobre la existencia de dirigentes como ustedes?

―De ninguna manera es una claudicación, sin embargo es cumpliendo con estos planteamientos de evadir la ofensiva que se nos presenta y ajustamos a las nuevas circunstancias, es como se nos permitirán mejores condiciones para continuar desarrollado el trabajo u organización de otros sectores en los términos de la división que habíamos hecho entre nosotros a nivel de asesoría. Sería entonces que los vendedores deben limitarse a los mercados. No tienen por qué hacer nada con los taxis, con las combis, con los colonos o con los inquilinos. Nosotros deducimos que los vendedores. Si ese es el planteamiento del gobierno, de acuerdo, en su última instancia ese es un problema para nosotros de tipo orgánico y no político. Lo que nos respetamos son las formas y criterios con las que los funcionarios aplican la ley. El caso del ingeniero es ilustrativo, a él le dictan una orden de aprehensión que no se cumple. Hay una resolución de un juzgado que tampoco se cumple, sin embargo, hay órdenes de aprehensión, resolutivos de juzgados en contra de gente que no tiene dinero y automáticamente se cumplen, ya no hablemos gente de la organización, sino de gente común y corriente. Eso habla de los criterios de los funcionarios para aplicar la ley. En segundo lugar estamos en contra del hecho de que algunos ordenamientos legales no se han ajustado a las condiciones de desarrollo de la sociedad, en general mexicana y particularmente la poblana. Es increíble que en Puebla a estas alturas del siglo XX no exista una legislación que norme la relación entre arrendador y arrendatario. Solo hay un artículo del Nuevo Código de Defensa Social que se refiere a la cuestión del arrendamiento. Esto habla de un gran rezago.

Un conflicto no ha terminado. Ya lo dijimos arriba. Simitrio se va a su paraje clandestino. El gobierno espera. El tiempo pasa, quién sabe si se gana o se pierde.