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15 Julio 2024, Puebla, México.

Carta Puebla: Carta Puebla: Conciliar crecimiento urbano y calidad de vida  / Dr. Francisco Vidargas

Ciudad /Cultura /Universidades /Sociedad civil organizada | Ensayo | 10.JUN.2024

Carta Puebla: Carta Puebla: Conciliar crecimiento urbano y calidad de vida  / Dr. Francisco Vidargas

Inntroducción por Francisco M. Vélez Pliego


Después de un intenso trabajo previo realizamos el II Taller Internacional de las Universidades frente a los retos del estudio, conservación y restauración de los bienes históricos y culturales de la UNESCO. Durante tres días se expusieron los rasgos distintivos y fortalezas de las acciones de la BUAP en la materia relacionados con los bienes asociados, materiales e inmateriales, vinculados al patrimonio edificado de la institución y su dimensión urbana contenida en el concepto de Barrio Histórico Universitario.
El acompañamiento de la Dirección de Patrimonio Mundial del INAH a través del Dr. Francisco Vidargas ha sido fundamental para el éxito de esta etapa del proceso.
Las aportaciones y recomendaciones del Comité Científico han sido un material de gran valor para nutrir las reflexiones de los participantes del Taller y constituyen un invaluable material de trabajo para la siguiente etapa. La experiencia de los expertos de la Universidad de Alcalá, de Barcelona, Sevilla, Venezuela, la UNAM y de la Gerencia del Centro Histórico, han enriquecido también las aportaciones de nuestros propios académicos. Termina una etapa con la firma de la Carta Puebla y se encamina un nuevo esfuerzo de elaboración de materiales relativos a la extensión al criterio (vi) de la Convención el expediente de Puebla. Profundamente agradecidos por este apoyo; así como de las propias autoridades y funcionarios universitarios; seguros del acompañamiento académico de los expertos, el equipo de trabajo continuará con los tareas subsecuentes por Puebla y la Universidad. Francisco M. Vélez Pliego

 

Carta Puebla: Conciliar crecimiento urbano y calidad de vida 

Dr. Francisco Vidargas, subdirector de la Dirección de Patrimonio Mundial del INAH

Con la firma de la Carta de Puebla, concluyen los trabajos del II Taller Internacional “Las universidades frente a los retos del estudio, conservación y restauración de los bienes históricos y culturales de la UNESCO: el caso de la Ciudad de Puebla”. A lo largo de estos últimos días, se ha escuchado la diversidad de miradas y acercamientos, desde diversos ámbitos académicos, a esos retos que -hoy en día implica la reinterpretación de conceptos y la preservación del patrimonio mundial. Al respecto, quiero hacer unas breves reflexiones sobre las implicaciones y las responsabilidades que ustedes desde la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, junto con el Ayuntamiento de la ciudad, retoman al presentar ahora la nominación del Barrio Histórico Universitario como ampliación al criterio cultural (vi), del Centro Histórico de Puebla, reconocido por el Comité del Patrimonio Mundial e inscrito en la Lista del Patrimonio Mundial en 1987.

2016 fue el año en que se llevó a cabo en Quito, Ecuador, la Tercera Conferencia de Naciones Unidas sobre Vivienda y Desarrollo Urbano Sostenible (Hábitat III), donde fue adoptada una nueva agenda urbana para los próximos años. En el marco de esa reunión internacional, fue que la UNESCO presentó el Primer Informe Mundial sobre Cultura y Desarrollo Urbano Sostenible, que analizó el papel de la cultura y las tendencias, retos y oportunidades del desarrollo urbano y entregó recomendaciones enfocadas en el diseño de nuevas políticas y estrategias operativas para atender las problemáticas y lograr la conservación de las ciudades históricas del patrimonio mundial, frente al crecimiento poblacional, la urbanización masiva, los flujos migratorios, la diversidad cultural, los desastres naturales y antropogénicos y la infraestructura turística.

Los retos para la conservación de la autenticidad en las ciudades históricas del patrimonio mundial pueden exacerbarse por el impacto del turismo y el urbanismo descontrolados, particularmente en centros históricos, en los que puede ocurrir la exclusión de las poblaciones vulnerables.

Atendiendo las definiciones que a través del tiempo la UNESCO, el Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (ICOMOS) y otros organismos 2 internacionales han dado a los conjuntos históricos, las ciudades históricas y el patrimonio urbano, es que todo asentamiento humano como los lugares arqueológicos o paleontológicos, las ciudades históricas, antiguos barrios urbanos, aldeas y caseríos, además de los conjuntos monumentales homogéneos, deben ser “conservados cuidadosamente sin alteración.”1

Por lo anterior, es que el patrimonio urbano fue dividido en tres categorías que deben ser siempre contempladas en los programas de preservación y desarrollo sostenible, a fin de garantizar una conservación a largo término:

- El patrimonio monumental de excepcional valor cultural

- Los elementos del patrimonio que no son excepcionales, pero están presentes de forma coherente y relativamente abundante

- Los nuevos elementos urbanos que se deben tener en cuenta, por ejemplo:

  • La configuración urbanística
  • Los espacios abiertos: calles, espacios públicos al aire libre

Finalmente, la importancia del entorno y cultural del patrimonio urbano histórico, quedó plasmado en tres documentos fundamentales del ICOMOS:

- La Carta de Washington donde los conjuntos urbano-históricos, junto con su entorno natural o urbanizado, son concebidos como expresiones de los valores de culturas urbanas tradicionales.2

- La Declaración de Xi´an, que define al entorno de una estructura, un sitio o una zona del patrimonio como el medio característico, ya sea de naturaleza reducida o extensa, que forma parte -o contribuye- a su significado y carácter distintivo.3

- Y la Carta de Burra para sitios de significación cultural -documento fundamental para los trabajos de esta postulación-, que destaca la importancia cultural por los valores estéticos, históricos, científicos, sociales o espirituales que se manifiestan físicamente en los sitios, ya sea en su estructura, su entorno, su utilización, sus asociaciones, registros, significados y en los lugares y objetos relacionados con ellos, por lo que su conservación debe contemplar usos compatibles.4

En 2011, como ya lo he mencionado en este foro, la Conferencia General de la UNESCO aprobó la Recomendación sobre el Paisaje Urbano Histórico, hasta ahora el instrumento normativo más importante para la preservación de los conjuntos históricos urbanos desde una visión como capital social, cultural y económico,

 caracterizado por la estratificación histórica de los diversos valores generados por las culturas sucesivas y la acumulación de tradiciones y experiencias, reconocidas como tales en su diversidad.5

Así, debemos considerar que las buenas prácticas en los bienes del patrimonio mundial inscritos hasta ahora en la Lista del Patrimonio Mundial, en particular las ciudades históricas, son esenciales

para el bienestar espiritual de las poblaciones debido a sus fuertes dimensiones simbólicas. El reconocimiento y la preservación de la diversidad del patrimonio cultural y natural, el acceso igualitario a él y la participación equitativa en los beneficios derivados de su uso realzan la identidad del lugar y el sentimiento de pertenencia, el respeto mutuo y el sentimiento de tener un propósito y tener la capacidad. para mantener un bien común. Por tanto, el patrimonio puede contribuir a la cohesión social de una comunidad, así como a la libertad de elección y de acción individual y colectiva.6

Concluyendo, el futuro de la humanidad, mediante correctos programas de planificación, gestión y protección, ha convertido a la conservación del patrimonio mundial, cultural y natural, en una de las estrategias “de conciliación sostenible del crecimiento urbano y la calidad de vida [...] tomando en consideración la importancia de los procesos sociales, culturales y económicos en la preservación del patrimonio urbano”. Es decir que en el futuro Plan Integrado de Gestión y Conservación del Centro Histórico y el Barrio Histórico Universitario de Puebla, se requerirá sentar las bases

de un planteamiento global e integrado para la determinación, evaluación, conservación y gestión de los paisajes urbanos históricos como para de un plan general de desarrollo sostenible [de los bienes del patrimonio mundial].7

Las políticas patrimoniales deben adaptarse al contexto actual y vislumbrar una visión común de políticas públicas más puntuales en cuanto a la conservación y el desarrollo sostenible. Temas recurrentes son ahora, la presión de nuevas infraestructuras, la privatización de los espacios públicos, la congestión vial y peatonal, la especulación inmobiliaria y la exclusión de los residentes de sus lugares de vida.

Durante los trabajos de la 45ª sesión del Comité del Patrimonio Mundial (Riad, 2023), se incluyó en los documentos de evaluación sobre los problemas de conservación de los bienes del patrimonio mundial, apartados específicos sobre las presiones urbanas que afectan el valor universal excepcional de innumerables sitios y cuyos planes de gestión resultan insuficientes, obsoletos y no reconocidos oficialmente por las autoridades locales. Por ello, los planes de conservación del patrimonio mundial, en muchos casos, no pueden responder a los acelerados procesos de urbanización, al cambio climático y al incremento de los valores turísticos a partir de las inscripciones en la Lista del Patrimonio Mundial. Tampoco están respondiendo correctamente al apartado 11.4 de los Objetivos del Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030 de las Naciones Unidas, que reconoce el carácter esencial de la protección del patrimonio, a fin de que las ciudades históricas estén abiertas a todos, sean seguras, resilientes y sostenibles. El informe señala que “los impactos acumulados de un desarrollo urbano rápido y mal planificado [...] prosiguen siendo una amenaza importante para los bienes del patrimonio mundial.” El desarrollo de infraestructuras, entre ellas las del transporte y de infraestructura turística y comercial, ejercen una presión creciente en las zonas núcleo, de protección y los entornos medio ambientales.8

Ante innumerables casos que se suceden en el ámbito del patrimonio mundial, vale la pena retomar las reflexiones de Salvatore Settis, en cuanto que estamos frente al problema de muchas ciudades con crecimiento incontrolado, agresiva especulación inmobiliaria, sometimiento de los valores culturales, sociales y patrimoniales al turismo masivo, afectando a la ciudad como organismo y ecosistema de convivencia humana y preservación cultural. Por ello es que debemos trabajar todos, desde los ámbitos gubernamental, académico y de la sociedad, en la urgente recuperación de las ciudades históricas, evitando a toda costa su pérdida ambiental, histórica, patrimonial, de cohesión y vitalidad social.9

Objetivo primordial de la Convención sobre la protección del Patrimonio Mundial Cultural y Natural de 1972, es el de detener la ruptura del frágil equilibrio entre la obra humana y la naturaleza, concibiendo e implementando nuevos y efectivos pactos patrimoniales entre las autoridades nacionales y locales, la academia y la sociedad en su conjunto, a fin de que el patrimonio mundial y el desarrollo sostenible convivan y se beneficien permanentemente. La sostenibilidad del paisaje urbano histórico, del paisaje de entornos y del medio ambiente en las ciudades históricas patrimonio mundial, es uno de los recursos humanos más valiosos frente al futuro de las ciudades. En este sentido, al impulsar esta extensión del sitio ya reconocido internacionalmente, la BUAP debe contribuir a través del trabajo de todos sus destacados académicos y alumnos, a la consolidación y actualización de las políticas públicas para la conservación y la salvaguardia del vasto acervo patrimonial material e inmaterial que conforman, bien como valores directos, bien como atributos asociados, la excepcionalidad universal del Centro Histórico de Puebla. Todo ello sin olvidar la búsqueda permanente de ese espíritu de justicia social y cultural, de reconciliación histórica y de paz que es propósito fundamental de la UNESCO.

 

NOTAS

1 UNESCO (1977), “Recomendación relativa a la Salvaguardia de los Conjuntos Históricos Tradicionales y su función en la vida contemporánea” (1976), en Actas de la 19ª Conferencia General. Resoluciones. París: p. 138.

2 ICOMOS (1987). Carta Internacional para la Conservación de Ciudades Históricas y Áreas Urbanas Históricas. París.

3 ICOMOS (2005). Declaración de Xi´an sobre la Conservación del Entorno de las Estructuras, Sitios y Áreas Patrimoniales. Xi´an: p. 2.

4 ICOMOS (1979). Carta del ICOMOS Australia para Sitios de Significación Cultural (actualizada en 181, 1988 y 1999). París: p. 2.

5 UNESCO (2011). “Recomendación sobre el Paisaje Urbano Histórico” en Actas de la 36ª Conferencia General. Resoluciones. París: p. 2.

6 UNESCO (2023). Canopée du patrimoine mondial. Solutions patrimoniales pour des futurs durables. Paris: p. 6.

7 UNESCO (2010). Ibid., p. 4.

8 UNESCO (2023). Point 7 de l´ordre du jour provisoire : État de conservation des biens du patrimoine mondial. III. Problèmes de conservation. D. Pressions urbaines. E. Aménagement d´infraestructures (WHC/23/45.COM/7). Paris : pp. 26-27.

 9 Salvatore Settis (2014). Se Venezia muore. Giulio Einaudi editore. San Dorligo dela Valle.

Carta Puebla: Conciliar crecimiento urbano y calidad de vida / Dr. Francisco Vidargas, subdirector de la Dirección de Patrimonio Mundial del INAH

Con la firma de la Carta de Puebla, concluyen los trabajos del II Taller Internacional “Las universidades frente a los retos del estudio, conservación y restauración de los bienes históricos y culturales de la UNESCO: el caso de la Ciudad de Puebla”. A lo largo de estos últimos días, se ha escuchado la diversidad de miradas y acercamientos, desde diversos ámbitos académicos, a esos retos que -hoy en día implica la reinterpretación de conceptos y la preservación del patrimonio mundial. Al respecto, quiero hacer unas breves reflexiones sobre las implicaciones y las responsabilidades que ustedes desde la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, junto con el Ayuntamiento de la ciudad, retoman al presentar ahora la nominación del Barrio Histórico Universitario como ampliación al criterio cultural (vi), del Centro Histórico de Puebla, reconocido por el Comité del Patrimonio Mundial e inscrito en la Lista del Patrimonio Mundial en 1987.

2016 fue el año en que se llevó a cabo en Quito, Ecuador, la Tercera Conferencia de Naciones Unidas sobre Vivienda y Desarrollo Urbano Sostenible (Hábitat III), donde fue adoptada una nueva agenda urbana para los próximos años. En el marco de esa reunión internacional, fue que la UNESCO presentó el Primer Informe Mundial sobre Cultura y Desarrollo Urbano Sostenible, que analizó el papel de la cultura y las tendencias, retos y oportunidades del desarrollo urbano y entregó recomendaciones enfocadas en el diseño de nuevas políticas y estrategias operativas para atender las problemáticas y lograr la conservación de las ciudades históricas del patrimonio mundial, frente al crecimiento poblacional, la urbanización masiva, los flujos migratorios, la diversidad cultural, los desastres naturales y antropogénicos y la infraestructura turística.

Los retos para la conservación de la autenticidad en las ciudades históricas del patrimonio mundial pueden exacerbarse por el impacto del turismo y el urbanismo descontrolados, particularmente en centros históricos, en los que puede ocurrir la exclusión de las poblaciones vulnerables.

Atendiendo las definiciones que a través del tiempo la UNESCO, el Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (ICOMOS) y otros organismos 2 internacionales han dado a los conjuntos históricos, las ciudades históricas y el patrimonio urbano, es que todo asentamiento humano como los lugares arqueológicos o paleontológicos, las ciudades históricas, antiguos barrios urbanos, aldeas y caseríos, además de los conjuntos monumentales homogéneos, deben ser “conservados cuidadosamente sin alteración.”1

Por lo anterior, es que el patrimonio urbano fue dividido en tres categorías que deben ser siempre contempladas en los programas de preservación y desarrollo sostenible, a fin de garantizar una conservación a largo término:

- El patrimonio monumental de excepcional valor cultural

- Los elementos del patrimonio que no son excepcionales, pero están presentes de forma coherente y relativamente abundante

- Los nuevos elementos urbanos que se deben tener en cuenta, por ejemplo:

  • La configuración urbanística
  • Los espacios abiertos: calles, espacios públicos al aire libre

Finalmente, la importancia del entorno y cultural del patrimonio urbano histórico, quedó plasmado en tres documentos fundamentales del ICOMOS:

- La Carta de Washington donde los conjuntos urbano-históricos, junto con su entorno natural o urbanizado, son concebidos como expresiones de los valores de culturas urbanas tradicionales.2

- La Declaración de Xi´an, que define al entorno de una estructura, un sitio o una zona del patrimonio como el medio característico, ya sea de naturaleza reducida o extensa, que forma parte -o contribuye- a su significado y carácter distintivo.3

- Y la Carta de Burra para sitios de significación cultural -documento fundamental para los trabajos de esta postulación-, que destaca la importancia cultural por los valores estéticos, históricos, científicos, sociales o espirituales que se manifiestan físicamente en los sitios, ya sea en su estructura, su entorno, su utilización, sus asociaciones, registros, significados y en los lugares y objetos relacionados con ellos, por lo que su conservación debe contemplar usos compatibles.4

En 2011, como ya lo he mencionado en este foro, la Conferencia General de la UNESCO aprobó la Recomendación sobre el Paisaje Urbano Histórico, hasta ahora el instrumento normativo más importante para la preservación de los conjuntos históricos urbanos desde una visión como capital social, cultural y económico,

 caracterizado por la estratificación histórica de los diversos valores generados por las culturas sucesivas y la acumulación de tradiciones y experiencias, reconocidas como tales en su diversidad.5

Así, debemos considerar que las buenas prácticas en los bienes del patrimonio mundial inscritos hasta ahora en la Lista del Patrimonio Mundial, en particular las ciudades históricas, son esenciales

para el bienestar espiritual de las poblaciones debido a sus fuertes dimensiones simbólicas. El reconocimiento y la preservación de la diversidad del patrimonio cultural y natural, el acceso igualitario a él y la participación equitativa en los beneficios derivados de su uso realzan la identidad del lugar y el sentimiento de pertenencia, el respeto mutuo y el sentimiento de tener un propósito y tener la capacidad. para mantener un bien común. Por tanto, el patrimonio puede contribuir a la cohesión social de una comunidad, así como a la libertad de elección y de acción individual y colectiva.6

Concluyendo, el futuro de la humanidad, mediante correctos programas de planificación, gestión y protección, ha convertido a la conservación del patrimonio mundial, cultural y natural, en una de las estrategias “de conciliación sostenible del crecimiento urbano y la calidad de vida [...] tomando en consideración la importancia de los procesos sociales, culturales y económicos en la preservación del patrimonio urbano”. Es decir que en el futuro Plan Integrado de Gestión y Conservación del Centro Histórico y el Barrio Histórico Universitario de Puebla, se requerirá sentar las bases

de un planteamiento global e integrado para la determinación, evaluación, conservación y gestión de los paisajes urbanos históricos como para de un plan general de desarrollo sostenible [de los bienes del patrimonio mundial].7

Las políticas patrimoniales deben adaptarse al contexto actual y vislumbrar una visión común de políticas públicas más puntuales en cuanto a la conservación y el desarrollo sostenible. Temas recurrentes son ahora, la presión de nuevas infraestructuras, la privatización de los espacios públicos, la congestión vial y peatonal, la especulación inmobiliaria y la exclusión de los residentes de sus lugares de vida.

Durante los trabajos de la 45ª sesión del Comité del Patrimonio Mundial (Riad, 2023), se incluyó en los documentos de evaluación sobre los problemas de conservación de los bienes del patrimonio mundial, apartados específicos sobre las presiones urbanas que afectan el valor universal excepcional de innumerables sitios y cuyos planes de gestión resultan insuficientes, obsoletos y no reconocidos oficialmente por las autoridades locales. Por ello, los planes de conservación del patrimonio mundial, en muchos casos, no pueden responder a los acelerados procesos de urbanización, al cambio climático y al incremento de los valores turísticos a partir de las inscripciones en la Lista del Patrimonio Mundial. Tampoco están respondiendo correctamente al apartado 11.4 de los Objetivos del Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030 de las Naciones Unidas, que reconoce el carácter esencial de la protección del patrimonio, a fin de que las ciudades históricas estén abiertas a todos, sean seguras, resilientes y sostenibles. El informe señala que “los impactos acumulados de un desarrollo urbano rápido y mal planificado [...] prosiguen siendo una amenaza importante para los bienes del patrimonio mundial.” El desarrollo de infraestructuras, entre ellas las del transporte y de infraestructura turística y comercial, ejercen una presión creciente en las zonas núcleo, de protección y los entornos medio ambientales.8

Ante innumerables casos que se suceden en el ámbito del patrimonio mundial, vale la pena retomar las reflexiones de Salvatore Settis, en cuanto que estamos frente al problema de muchas ciudades con crecimiento incontrolado, agresiva especulación inmobiliaria, sometimiento de los valores culturales, sociales y patrimoniales al turismo masivo, afectando a la ciudad como organismo y ecosistema de convivencia humana y preservación cultural. Por ello es que debemos trabajar todos, desde los ámbitos gubernamental, académico y de la sociedad, en la urgente recuperación de las ciudades históricas, evitando a toda costa su pérdida ambiental, histórica, patrimonial, de cohesión y vitalidad social.9

Objetivo primordial de la Convención sobre la protección del Patrimonio Mundial Cultural y Natural de 1972, es el de detener la ruptura del frágil equilibrio entre la obra humana y la naturaleza, concibiendo e implementando nuevos y efectivos pactos patrimoniales entre las autoridades nacionales y locales, la academia y la sociedad en su conjunto, a fin de que el patrimonio mundial y el desarrollo sostenible convivan y se beneficien permanentemente. La sostenibilidad del paisaje urbano histórico, del paisaje de entornos y del medio ambiente en las ciudades históricas patrimonio mundial, es uno de los recursos humanos más valiosos frente al futuro de las ciudades. En este sentido, al impulsar esta extensión del sitio ya reconocido internacionalmente, la BUAP debe contribuir a través del trabajo de todos sus destacados académicos y alumnos, a la consolidación y actualización de las políticas públicas para la conservación y la salvaguardia del vasto acervo patrimonial material e inmaterial que conforman, bien como valores directos, bien como atributos asociados, la excepcionalidad universal del Centro Histórico de Puebla. Todo ello sin olvidar la búsqueda permanente de ese espíritu de justicia social y cultural, de reconciliación histórica y de paz que es propósito fundamental de la UNESCO.

 

NOTAS

1 UNESCO (1977), “Recomendación relativa a la Salvaguardia de los Conjuntos Históricos Tradicionales y su función en la vida contemporánea” (1976), en Actas de la 19ª Conferencia General. Resoluciones. París: p. 138.

2 ICOMOS (1987). Carta Internacional para la Conservación de Ciudades Históricas y Áreas Urbanas Históricas. París.

3 ICOMOS (2005). Declaración de Xi´an sobre la Conservación del Entorno de las Estructuras, Sitios y Áreas Patrimoniales. Xi´an: p. 2.

4 ICOMOS (1979). Carta del ICOMOS Australia para Sitios de Significación Cultural (actualizada en 181, 1988 y 1999). París: p. 2.

5 UNESCO (2011). “Recomendación sobre el Paisaje Urbano Histórico” en Actas de la 36ª Conferencia General. Resoluciones. París: p. 2.

6 UNESCO (2023). Canopée du patrimoine mondial. Solutions patrimoniales pour des futurs durables. Paris: p. 6.

7 UNESCO (2010). Ibid., p. 4.

8 UNESCO (2023). Point 7 de l´ordre du jour provisoire : État de conservation des biens du patrimoine mondial. III. Problèmes de conservation. D. Pressions urbaines. E. Aménagement d´infraestructures (WHC/23/45.COM/7). Paris : pp. 26-27.

 9 Salvatore Settis (2014). Se Venezia muore. Giulio Einaudi editore. San Dorligo dela Valle.

 

 

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