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15 Julio 2024, Puebla, México.

La devastación hídrica subterránea, superficial y atmosférica en la cuenca Libres-Oriental

Naturaleza y sociedad | Investigación | 28.FEB.2021

La devastación hídrica subterránea, superficial y atmosférica en la cuenca Libres-Oriental

Sólo el pueblo políticamente organizado podrá revertir la grave problemática hídrica de la región

Gerardo Romero Bartolo

Mundo Nuestro. Este texto fue presentado en el foro En defensa del campo, los territorios, los bienes comunes, el agua y la vida, realizado recientemente en Huauchinango el pasado 20 de febrero. 

Gerardo Romero Bartolo es un joven originario de San Salvador el Seco (Puebla). Nació en el seno de una familia campesino-artesana y posteriormente estudió en Zacapoaxtla, en la Sierra Norte de Puebla. Actualmente estudia una maestría en la UNAM en la que elabora una investigación acerca del avance territorial de la minería submarina en los mares de América Latina, específicamente en México, Chile y Perú, así como de las posibles afectaciones sociales, económicas y ambientales de esta actividad inédita y potencialmente devastadora.

Es también el realizador del documental Sierra Norte de Puebla: la geografía del despojo, material audiovisual que documenta la resistencia comunitaria de numerosas comunidades campesinas e indígenas de la Sierra Norte de Puebla ante los megaproyectos de muerte como las minas, el fracking y la hidroeléctricas. Cabe mencionar que su tesis de licenciatura fue premiada en 2018 con el Premio Ángel Bassols Batalla (distinción que se otorga a la mejor tesis de licenciatura de geografía en la UNAM) y en 2019 con el Premio Arturo Warman (distinción que otorgan diversas instituciones y universidades a la mejor tesis de licenciatura).

La devastación hídrica subterránea, superficial y atmosférica en la cuenca Libres-Oriental[1]

1.- Introducción

Como resultado de la dinámica productiva -extractiva e industrial- de la región que comprende el acuífero Libres-Oriental, actualmente están siendo acaparadas, sobreexplotadas y contaminadas las fuentes hídricas subterráneas, superficiales y atmosféricas de las que dependen los ciclos naturales, las actividades económicas y las propias poblaciones asentadas en esta región poblana. A continuación se presenta una breve radiografía territorial de las devastación hídrica en dicha zona a partir de la cual es posible identificar los estrechos vínculos de la problemática hídrica, ambiental y de salud con la operación de numerosas empresas nacionales y transnacionales que se ha emplazado en la región durante las últimas décadas, como resultado de la imposición del neoliberalismo. Por razones particulares, se excluye del texto lo referente a las luchas populares y comunitarias en defensa del agua y la cuenca a la cual nos referiremos en este texto con el nombre de Libres-Oriental.

2.- Riqueza hídrica de la cuenca Libres-Oriental

En primer lugar, habría que decir que el acuífero[2] Libres-Oriental se encuentra en el oriente del eje neo volcánico y pertenece a la región hidrológica Balsas. Es un acuífero que forma parte de una enorme cuenca endorreica que no tiene salidas superficiales y que abarca los estados de Puebla, Tlaxcala y Veracruz. Dicha cuenca tiene una superficie de 5250 km2, mientras que el acuífero Libres-Oriental tiene una extensión de 3,973 km2 y abarca 22 municipios[3] que en su conjunto cuentan con una población de entre 380 y 420 mil habitantes.

La cuenca Libres-Oriental se localiza en una planicie cubierta parcialmente por lagunas temporales y someras, y está rodeada por altas montañas, cuyas cimas constituyen los parteaguas de la cuenca. El parteaguas norte está delimitado por Los Humeros y la Sierra de San Antonio (al sur de Teziutlán); la zona occidental por la Malinche; la parte sur por la Sierra de Soltepec; y la zona oriental por la Sierra del Citlaltépetl, la Sierra Negra y el Cofre de Perote. En el centro-oeste de la cuenca se encuentran Las Derrumbadas y el Cerro Pinto, el Cerro Pizarro en la parte noreste y al sur de la cuenca, en el área de San Salvador el Seco, existe un conjunto de aparatos volcánicos que representan, con los anteriores, las topografías más elevadas. La recarga natural proviene principalmente de la Sierra del Citlaltépetl y la Malinche. Asimismo, en la zona existen dos enormes lagos intermitentes: El Carmen (Totolcingo) y El Salado (Tepeyahualco). También existen axalapascos como Alchichica, Atexcac, Quecholac, La Preciosa, Aljojuca y Tecuitlapa.

Respecto a la profundidad de los niveles estáticos del acuífero, estos varían entre menos de 2 m a poco más de 100 m. La profundidad es somera en el área lacustre, como en el lago Totolcingo donde llega a ser de menos de 2 m. Aumenta en un rango de 40 y 100 m en las estribaciones de las sierras que rodean al valle. De hecho, los campesinos del Llano de San Juan relatan que hace tan sólo unos años el agua se encontraba a menos de 1 m, bastaba con rascar un para ver el espejo de agua.

La mayoría de los escurrimientos se infiltran hacia el subsuelo, formando un manto acuífero extenso. La relevancia de la cuenca, como almacenadora de agua subterránea, estriba en el hecho de que el 40% de ésta presenta materiales de alta permeabilidad con altas posibilidades de presencia de recursos hídricos subterráneos. Dichos materiales se encuentran en toda el área baja de la cuenca. Y es que la constitución litológica de la planicie da como resultado una alta permeabilidad, por lo que tal como se observa en el primer mapa, su red hidrográfica (drenaje radial centrífuga-subdendrítica) no está desarrollada a nivel superficial y sólo se encuentran cauces bien definidos en las faldas de los volcanes mayores. Asimismo, existen algunas áreas impermeables donde se desarrollan lagos efímeros en temporadas de lluvia.

Gran parte del agua disponible del estado se encuentra en este acuífero. Debido a su gran disponibilidad hídrica, hace algunos años, se pensó seriamente en construir un acueducto hacia la Ciudad de Puebla, e incluso a la Ciudad de México; acueducto que extraería del acuífero 7 mil litros por segundo (l/seg.). No obstante, hasta la actualidad dicho proyecto no se ha concretado.

3.- Devastación hídrica subterránea, superficial y atmosférica en la cuenca Libres-Oriental

Frente a esta devastación hídrica en la cuenca, existen dos hipótesis básicas que explicarían dicha situación particular. La primera es que la devastación hídrica regional es producto de la dinámica productiva regional, misma que ha propiciado la sobreexplotación del acuífero Libres-Oriental por parte de grandes capitales. Y la segunda es que dicha devastación sería un efecto del mal llamado “cambio climático”. Desde nuestra perspectiva, y sin descartar la segunda hipótesis, nos parece más elocuente la primera hipótesis pues, como a continuación se esbozará, crisis y la devastación hídrica de la región es un fenómeno reciente y fundamentalmente artificial, producto de la dinámica productiva de nuestra región, la cual ha experimentado grandes transformaciones durante los últimos años, especialmente durante el neoliberalismo.

En primer lugar habría que tener en cuenta que como resultado de la prosperidad de los agronegocios, la extracción de agua subterránea del acuífero Libres-Oriental -acuífero sobre el que se asienta el “granero” del estado- se ha incrementado en los últimos años. Actualmente, los grandes terratenientes y agroempresarios sobreexplotan los suelos y los recursos hídricos de la región. Al respecto, se debe considerar que en la región operan diversas empresas agrícolas transnacionales que fomentan el uso de agrotóxicos asociados a la actividad agropecuaria.

A raíz de la perforación de una gran cantidad de pozos, el nivel del acuífero ha comenzado a descender durante los últimos años. En consecuencia, los lagos de Totolcingo y El Salado se encuentran en proceso de desaparición, ya que el nivel del agua ha descendido a más de 5 m. Aunado a esto, en la actualidad el acuífero recibe menos aportaciones de la zona de Huamantla, además sus salidas han disminuido, debido al incremento en el bombeo de los aprovechamientos de la región. En realidad, recientemente la cuenca se ha convertido en una de las cuencas más contaminadas no sólo del estado de Puebla, sino del propio país. Considérese que recientemente el propio CONACYT ha clasificado a la cuenca Libres-Oriental como una Región de Emergencia Ambiental. En el caso particular del acuífero Libres-Oriental, este presenta un déficit preocupante y se encuentra en riesgo de abatimiento de acuerdo a los propios estudios de la CONAGUA, institución que declaró su veda en 2014. En Puebla, los dos acuíferos sobreexplotados y en riesgo de abatimiento son justo el Tecamachalco y el Libres-Oriental. En dichos acuíferos se extrae más agua de la que se almacena en los mantos freáticos. En caso específico del acuífero Libres-Oriental, la zona centro-sur, que se localiza entre las Derrumbadas y El Brujo, es la zona que presenta los niveles más preocupantes de abatimiento, los cuales son de entre 0.5 y 1 m anual.

La desertificación y desecación de lagos que se experimenta en la región han sido aceleradas por la dinámica productiva de la región, misma que provoca procesos de deforestación, cambio de uso de suelo y desecación de lagos. Los lagos El Carmen y el Salado se han vuelto estacionales y más esporádicos, mientras el Totoloapan prácticamente ya desapareció y el análisis de precipitación de los últimos años presenta una tendencia a la baja. En el caso de Nopalucan, la laguna de Santa Cruz reporta ya el nivel más bajo en su historia.

Tabla tomada de los informes de CONAGUA.

Aparte de los agronegocios, otro factor que ha favorecido la devastación hídrica de la región -y que lo hará en el futuro- es la industria automotriz asentada en la región, específicamente aquella que gira en torno a la empresa alemana AUDI.[4] Y es que la disponibilidad hídrica es un factor decisivo para el asentamiento de grandes capitales automotrices. En otras palabras, las automotrices llegan donde hay agua; se asientan en paraísos ambientales/laborales en donde existen abundantes recursos hídricos y fuerza de trabajo barata. Sin duda alguna, no es lo mismo para las empresas pagar a los trabajadores 19 dólares por hora (Estados Unidos) que pagar 5 dólares por hora (México). Es decir, las ensambladoras automotrices se emplazan de acuerdo a la “vocación” de los territorios, en regiones hidrológicamente ricas, en zonas de fácil exportación y en territorios con ventajas fiscales. No es casualidad que las plantas automotrices de México se localicen en los estados fronterizos del norte y en el eje neo volcánico transversal, una de las zonas más ricas a nivel hídrico, poblacional e industrial. En el caso poblano, Volkswagen y AUDI se asientan justo en territorios con excelente conectividad con el puerto de Veracruz, puerto donde se exportan los autos hacia Europa y Estados Unidos.[5]

Imagen tomada de: https://oma96o.wordpress.com/2014/03/31/plantas-armadoras-en-mexico/

En pocas palabras, la riqueza hídrica del acuífero Libres-Oriental ha favorecido el asentamiento de un conjunto de grandes empresas industriales y extractivas, entre ellas aquellas relacionadas a la industria automotriz, una industria altamente automatizada que genera pocos empleos dada su extrema automatización, nada de prosperidad social y muchos pasivos ambientales. Y es que hoy día la región está exportando millones de metros cúbicos de agua en forma de autos, agua que en el caso de Volkswagen y AUDI, proviene de la precipitación en la cuenca, la Malinche y otras elevaciones importantes. No es fortuito que ambas empresas se encuentren precisamente en las faldas de la Malinche. De esta manera, es posible notar el enorme riesgo de devastación hídrica en los municipios asentado en el acuífero Libres-Oriental, y específicamente de San José Chiapa y pueblo aledaños, los cuales comienzan a experimentar la escasez del agua, misma que está siendo acaparada y contaminada por un puñado de capitales. Al respecto habría que valorar el caso de San Francisco Ocotlán, comunidad cuyas ciénegas y acuíferos han sido devastados legal y clandestinamente desde los setenta por parte de Volkswagen. Y es que decir que la industria acapara el agua no es una exageración, pues es bien sabido que la huella hídrica de un auto supera los 200 mil litros de agua. Ahora pensemos en la cantidad de agua despojada en un lapso de tiempo acotado, valorando que tan sólo de enero a junio del 2020, AUDI produjo 90,929 autos. Esto a pesar de que el acuífero está en veda y presenta riesgo de abatimiento.

Por si fuera poco, de acuerdo con datos oficiales, Ciudad AUDI -localizada en San José Chiapa- demandará cada año entre 11 y 15 millones de m3 de agua para abastecer a los 200 mil habitantes que se espera que albergue dentro de los próximos 50 años. Recordemos que el decreto publicado en el DOE (enero de 2017) quitó la facultad a 5 municipios para ofrecer servicio de agua y saneamiento, a pesar de que es una facultad constitucional.[6]

Relacionado al problema anterior, precisamente en el corredor industrial que se extiende a partir de las faldas de la Malinche, en la zona de Huamantla-San José Chiapa, se concentra un gran número de empresas usuarias de aguas nacionales que descargan aguas sin permiso, y además sin ningún tipo de monitoreo ambiental por parte de las autoridades correspondientes. En el mapa se pueden observar en color negro y gris los usuarios industriales sin permisos de descargas subterráneas, y en color morado los usuarios de aguas superficiales sin permisos de descarga.[7] Este es otro problema hídrico de la región.

Además de la apropiación del agua superficial y subterránea, en los últimos años se ha desarrollado una nueva modalidad de despojo hídrico en la región asociada al uso de cañones antigranizo. Con esta nueva modalidad se cierra el circuito de despojo y control hídrico que incluye el agua subterránea, superficial y atmosférica de la cuenca. Y es que debido a la enorme cantidad de vehículos producidos, antes de realizarlos en el mercado, las empresas los almacenan en la intemperie, lo cual representa un riesgo debido a los fenómenos atmosféricos relacionados al granizo, el cual puede afectar severamente a los autos producidos. Por esta razón, desde hace varios años, las empresas automotrices -AUDI y Volkswagen- han venido utilizando cañones antigranizo que de acuerdo con los habitantes de la región, inhiben las lluvias, de las cuales depende la agricultura campesina. Según los propios pobladores de la región, el uso de cañones antigranizo en pleno contexto de “cambio” climático, empeora cada vez más el régimen de lluvias y afecta severamente los ciclos agrícolas de los campesinos. Estos últimos han sido testigos de cómo las nubes se dispersan por las ondas generadas por los dispositivos sónicos que emplean las automotrices y otras empresas.

Además de los agronegocios (del tipo de la transnacional estadounidense Driscoll’s) y la industria automotriz alemana y nacional, otras industrias que favorecen el despojo y la contaminación hídrica en la región, son la industria cervecera (Cuauhtémoc-Moctezuma-Heineken)  y embotelladora de agua dulce (tal como Nestlé o la estadounidense Living Water en Ocotepec), la industria avícola, las mega granjas porcinas Carroll (pertenecientes a la transnacional norteamericana Smithfield) y recientemente el complejo de fabricación de armamento militar (en Oriental). Por si fuera poco, dentro de la región se desarrollan diversos proyectos mineros, principalmente en el centro-norte de la cuenca (minería no metálica), mismos que igualmente utilizan grandes cantidades de agua.

 

A la par de los proyectos en operación de minería no metálica, existe la amenaza específica de la minería metálica (metales industriales y preciosos) en la zona del Lago de Totolcingo y en el corredor central que va de Libres a Ixtacamaxtitlán, lugar donde han puesto sus ojos voraces mineras provenientes de China, Estados Unidos y Canadá, entre ellas el caso emblemático de Almaden Minerals en Canadá. La posible aprobación de los proyectos mineros metálicos en la región representa una nueva y grave amenaza para los habitantes de la región a nivel hídrico, ambiental, de salud y económico.

Otro problema ambiental y de salud grave es la operación regional de las megas granjas porcinas Carroll, las cuales no sólo están emplazadas en Puebla, sino también en el Bajío y la Península de Yucatán. En este caso, dichas mega granjas porcinas se asientan en el extenso corredor que va de Serdán a Perote, y actualmente se están extendiendo hacia Oriental. En tal corredor existen más de 100 mega granjas que albergan más de 1 millón de cerdos, mismos que son alimentados con granos transgénicos y gallinaza -entre otros alimentos-. Como resultado de la producción industrial porcina, se genera diariamente una gran cantidad de desechos tóxicos, derivados de la alimentación industrial de los cerdos y la aplicación intensiva de diversos fármacos; desechos tóxicos que luego de ser vertidos al aire libre en lagunas de lixiviación (que se pueden observar desde Google Earth), se terminan infiltrando a los mantos acuíferos. En realidad, teóricamente las megagranjas tienen megalonas para evitar dicha infiltración tóxica. No obstante, es posible que se infiltren a los acuíferos diversas sustancias provenientes de los excrementos porcinos y los fármacos empleados, sobre todo en época de lluvias cuando dichas lagunas de lixiviación se desbordan. Como dijimos arriba, estas megagranjas porcinas son propiedad de la transnacional norteamericana Smithfield y operan en la región desde hace más de 20 años. No obstante, su boom se dio con los gobiernos estatales prianistas, mismos que les brindaron todas las facilidades para apropiarse de la riqueza hídrica de la región y evitar cualquier monitoreo ambiental y sanitario.

Para dar una idea de las cantidades de agua que se apropia Smithfield consideremos lo siguiente. Sin una legislación ambiental apropiada, durante 2016 Granjas Carroll (Smithfield) produjo 1 millón 250 mil cerdos en la región (con un peso promedio de 120 kg). Cifra que se traduce en 150 mil toneladas de carne anuales. Y si, por otro lado, consideramos que de acuerdo con la FAO, para producir 1 kilogramo de carne se necesitan en promedio 15 mil litros de agua. Pues así, son evidentes las enormes cantidades de agua que utilizan las megagranjas porcinas, las cuales además contaminan el agua, reducen la fertilidad de los suelos, emiten grandes cantidades de gases efecto invernadero y son caldo de cultivo de enfermedades, entre ellas las respiratorias y gastrointestinales, tal como lo han denunciado desde hace años los diversos pueblos en resistencia que luchan contra estos negocios empresariales en la región. No se puede olvidar que precisamente en la localidad de Chichicuatla (Alchichica) surgió el paciente cero del virus H1N1, un virus mortal que causó miles de muertes. Y es que en la región los virus provenientes de las granjas avícolas interactúan con los virus provenientes de las megagranjas porcinas, además de aquellos provenientes de los humanos. Situación que favorece el desarrollo de enfermedades digestivas y respiratorias, además de generar olores fétidos insoportables, pues una práctica común de estas empresas, es arrojar al aire libre los cuerpos de cerdos muertos, situación que genera múltiples moscos y bacterias. Dado el posible origen del COVID-19, se vuelve fundamental regular la producción industrial de cerdos en la región.

Como se aprecia en el conjunto de mapas, la dinámica productiva neoliberal de la región favorece la apropiación privada y la contaminación ambiental en términos amplios a lo largo y ancho de la cuenca Libres-Oriental. Dicha dinámica ha provocado que durante los últimos años la región haya experimentado la mayor transformación territorial desde el boom de las haciendas durante el porfiriato. Y es que un común denominador de las empresas antes aludidas es que están abocadas a la producción de diversas mercancías de exportación (dirigidas fundamentalmente al mercado estadounidense), es decir, ajenas a las necesidades locales-nacionales, del mercado interno pues. Por ejemplo, es evidente que un habitante promedio de la región no tiene la capacidad adquisitiva para comprar un auto de lujo como el AUDI Q5. Pero, aunque la producción está dirigida al mercado externo, las empresas se han instalado en la región pues durante el neoliberalismo se han visto favorecidas por esquemas jurídicos que han convertido a Puebla y a México en auténticos paraísos ambientales y laborales donde los capitales sobreexplotan a grandes franjas de obreros y a la propia madre naturaleza.

Sin embargo, urge valorar en su justa dimensión el impacto hídrico de la actividad agrícola en la región (especialmente de la agricultura industrial), misma que ha agudizado procesos de descampesinización y reconversión productiva hacia una agricultura tóxica industrial anti soberana que hace dependientes de las grandes transnacionales a miles de campesinos de la región. Y es que gran parte de los recursos hídricos subterráneos de la región están concesionados a grandes terratenientes y agroempresarios, mismos que se han visto favorecidos por instituciones como la CONAGUA, institución que les ha otorgado pozos de manera preferente y opaca -en contraste con los pequeños y medianos productores- a pesar de que el acuífero está en veda desde 2014. Este es el caso de los pozos de Driscoll’s. Y es que a las empresas transnacionales y a los terratenientes de la región se les concesionan pozos, mientras los pobladores y pequeños campesinos de la zona reciben un abasto de agua potable irregular e intermitente, además de que se les condiciona para acceder a permisos para extraer agua. Estos últimos benefician de manera preferencial a las grandes empresas y a los agroempresarios de la región. La población paga el agua más cara y recibe la más contaminada, mientras las empresas pagan poco y adquieren las mejores aguas.

En suma, la extracción hídrica intensa y extensa por parte de grandes empresas industriales y extractivas que se han asentado en la región durante los últimos años está acaparando y contaminando los mantos acuíferos comunes de la cuenca Libres-Oriental. Otros problemas asociados a la crisis hídrica, son la crisis ambiental generalizada y la crisis de salud que se experimenta en la región, una situación lamentablemente desconocida y ocultada por empresas y autoridades públicas ya que lamentablemente no existe monitoreo ambiental y sanitario, mucho menos estudios toxicológicos que den cuenta de la situación ambiental y de salud asociada a los megaproyectos extractivos e industriales de la región. Por algo la CONAGUA desconoce la situación de más de la mitad de los acuíferos del país (653 acuíferos).

La grave situación hídrica ya se experimenta en la región y amenaza con agudizarse en el futuro. Ello sin que las empresas responsables y autoridades públicas intervengan en favor de la población. Aunque ha habido avances a nivel federal, es preocupante que a nivel estatal y municipal, no haya avances significativos en materia hídrica y ambiental. Es lamentable que el gobierno de MORENA -a nivel federal, estatal y municipal- no tenga una sólida política popular en materia hídrica. Al respecto, hay que mencionar que la propuesta popular de Ley de Aguas propuesta por la organización Agua para Todos está en la congeladora. Tal es el caso de numerosas demandas ambientales.

4.- La política neoliberal antiecológica

Es importante señalar que la crisis hídrica no es exclusiva de la región Libres-Oriental, sino que es una problemática territorialmente generalizada en nuestro país. Además, dicha crisis no es cualquier tipo de crisis, sino que es una crisis específicamente capitalista, resultado de la acumulación de capital y de la producción industrial-extractiva con pautas salvajes anti ambientales, mismas que se han salido de control durante el neoliberalismo. Esta política neoliberal genocida y ecocida ha sido apuntalada de manera sistemática durante más de 35 años por la clase política (PRI, PAN, PRD, PV...) y por el Estado mexicano a través de una desregulación ambiental y leyes privatizadoras, antipopulares, anticonstitucionales y violentas, subordinadas a los intereses imperialistas de Estados Unidos; leyes y políticas que han sido apoyadas por empresas transnacionales y organismos imperialistas como la OMC, el BM, el BID y el FMI. En su conjunto, dicha política neoliberal es responsable de la muerte lenta y generalizada de nuestras comunidades y de nuestra nación.

Y es que el resultado de la política neoliberal en nuestro país ha sido la exclusión de las poblaciones locales pues es una lógica que las despoja de sus recursos naturales y que vende sus territorios a empresas voraces que privatizan los recursos naturales y contaminan los territorios. El saldo de dicha política neoliberal es la contaminación profunda de ríos, la sobreexplotación/contaminación de acuíferos, el escaso tratamiento de aguas residuales, un sistema de abasto hídrico deficiente/obsoleto y graves problemas asociados a la privatización de las fuentes públicas de agua. Problemáticas que lamentablemente no han sido estudiadas y visibilizadas en su justa dimensión.

Ante tal situación, reivindicamos que sólo el pueblo políticamente organizado podrá revertir la grave problemática hídrica de la región. La transformación real de la vida pública de nuestra nación tiene que incorporar el ámbito hídrico, ambiental y de salud. En este camino es fundamental la articulación de un frente popular que unificado en las diferencias, sea capaz de revertir la situación de praxis política fragmentada y local de las clases populares y pase a la ofensiva, a proponer alternativas populares y comunitarias. En esta tarea, las resistencias son fundamentales pues son el punto de partida.

¡Sin justicia ambiental no habrá justicia social!

 

FUENTES

BARREDA. (2020). Economía política del impacto ambiental. Curso optativo impartido en la Facultad de Economía, UNAM. Semestre 2020-2.

BERGER, et al. (2012). Water Footprint of European Cars: Potential Impacts of Water Consumption along Automobile Life Cycles. Environmental science & technology, num. 46.

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CONAGUA. (2020). REPDA. Autor.

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MASTRETTA, S. (2019). La trama Audi. Componendas de un gobierno autoritario. Puebla. Puebla Contra la Corrupción y la Impunidad.

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NOTAS

[1] Material extraído de la ponencia de Gerardo Romero Bartolo en la Mesa 3 del “Encuentro de las y los activistas del movimiento social y popular democrático, marxistas, comunistas y socialistas de Puebla, 2021”. El material presentado es resultado de una investigación personal en proceso e inacabada.

[2] Un acuífero es una formación geológica hidráulicamente conectada entre sí, por las que circulan o se almacenan aguas del subsuelo que pueden ser extraídas para su explotación y cuyos límites laterales y verticales se definen convencionalmente para fines de evaluación, manejo y administración.

[3] Aljojuca, Cuyoaco, Serdán, Chichiquila, Chilchotla, Guadalupe Victoria, Ixtacamaxtitlán, La Fragua, Libres, Mazapiltepec, Nopalucan, Ocotepec, Oriental, Quimixtlán, Grajales, San José Chiapa, San Juan Atenco, San Nicolás Buenos Aires, El Seco, Tepeyahualco de Hidalgo y Tlachichuca. Parcialmente le corresponden: Aquixtla, Atzitzintla, Chignautla, Esperanza, Soltepec, Tetela de Ocampo, Tlatlauquitepec, Zaragoza, Zacapoaxtla y Zautla.

[4] De acuerdo con Mastretta (2019), AUDI es parte de la herencia morenovallista y peñista. Recuérdese que Rafael Moreno Valle (RMV) hizo todo lo posible con tal de atraer a los capitales alemanes a Puebla. Y es que de acuerdo con el propio RMV,  AUDI le “prometía” la Presidencia de la República. Así que a través de AUDI, RMV se lanzó para la Presidencia de la República a través de alianzas políticas con el grupo de Peña Nieto y personajes como C. Hank Rohn y P. Aspe. Entre las estrategias empleadas por RMV para imponer el proyecto AUDI estuvo la compra de tierras a los ejidatarios de San José Chiapa a precios de entre 8 y 20 pesos por m2, funcionarios públicos que se hicieron pasar como ejidatarios para facilitar la compra de tierras (despojo favorecido por F. Manzanilla, Leobardo Soto, T. Gali y L. Bank) y el hacer de Puebla un paraíso fiscal. Téngase en consideración que RMV invirtió 17 mmp para que AUDI se instalara en Puebla. En contraste con la inversión de AUDI (1,300 mdd), los poblanos han transferido a AUDI en tan solo 6 años 1,321 mdd, un tercio del presupuesto anual del estado, mismos que han sido orientados a obra pública e infraestructura para la ensambladora y que fueron empleados bajo la figura del contrato de deuda pública, sin que públicamente se reconociera como tal. De modo que en los próximos 15 años los poblanos pagaremos 10,800 millones de pesos como resultado de dicho negocio privado. Obviamente hacemos la invitación a leer la excelente obra coordinada por Mastretta (2019).

[5] México ocupa el sexto lugar en exportación de automóviles a nivel mundial. En 2019 se produjeron más de 3.9 millones. De acuerdo con Expansión, entre enero de 2010 y diciembre de 2019 México produjo 32.3 millones de autos.

[6] Contrario al progreso, desarrollo y empleo, AUDI solo ha traído endeudamiento público, despojo campesino, corrupción y devastación hídrica/ambiental. A cambio de unos cuantos millones de pesos, los neoliberales vendieron las tierras, las aguas y el futuro de la población que habita y depende de la cuenca. De acuerdo con Mastretta (2019), todo este proceso hubo violaciones a la autonomía municipal, se condonaron impuestos a AUDI de manera absoluta, existió opacidad en la información y se dieron adjudicaciones directas. Por si fuera poco, RMV le otorgó el derecho a la compañía alemana de contaminar, y en caso de que enfrente sanciones por tal motivo, las multas o sanciones se cubrirán con fondos del erario poblano. Hay que mencionar que el “blindaje de uso de suelo” le otorga el derecho a AUDI para que en toda la región en donde se asentó pueda decidir qué actividades económicas y qué construcciones se pueden realizar. En el famoso Contrato de Desarrollo se establece una cláusula que resulta extraordinaria y abusiva a todas luces. En ella se dice: “El Estado se obliga a liberar, indemnizar y mantener a salvo a la empresa de cualquier demanda ambiental y cubrirá todas las multas y penalizaciones en materia ambiental”. En pocas palabras, a AUDI se le dio impunidad para depredar el medio ambiente. Otra cláusula establece que, durante tres años, el gobierno va a destinar anualmente unos 2 mdd para pagar las actividades de mercadeo, tales como ceremonias de inauguración, eventos de relaciones públicas y campañas en medios de comunicación. Dicho contrato establece, además, que habrá exenciones en los pagos de derechos, impuestos, licencias y permisos. Y cuando AUDI no pueda evadir tales obligaciones, el gobierno le va a reembolsar el dinero hasta por un monto de 40 millones de pesos. Otra parte del contrato dice literalmente: “El Estado pone a disposición de la empresa los precios de los servicios de agua a las cuotas más bajas posibles”. Como se aprecia, dicho contrato es un monumento a la impunidad y el saqueo de los recursos públicos de Puebla.

[7] Las empresas referidas son Altech (Serdán), Cuauhtémoc Moctezuma (Grajales) Tonalli (Grajales), Productos de Vinagre (Nopalucan),  Morena (Grajales) y AUDI (San José Chiapa). En el caso de esta última empresa, descarga 242 mil metros cúbicos en el acuífero Libres-Oriental. Cabe mencionar que todas las empresas que hacen uso de aguas nacionales para fines industriales y que no cuentan con permisos de descarga, no son inspeccionadas y no pagan derechos por ello.