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25 Mayo 2022, Puebla, México.

El caminante y el peregrino- Porfirio Tepox Cuatlayotl

Naturaleza y sociedad /Cultura | Crónica | 21.ENE.2022

El caminante y el peregrino- Porfirio Tepox Cuatlayotl

Academia de Lenguas Clásicas Fray Alonso de la Veracruz

Ir de camino por la naturaleza/ vigésima segunda crónica

Peregrino, a través de los campos, palabra compuesta de la preposición latina per, a través de y del sustantivo ager, campo. La razón de esta denominación es de sobra conocida, pues muchos sabemos que un peregrino es quien camina a través de los campos.  Peregrino también es un vocablo con un rico atesoramiento semántico. De acuerdo al Diccionario de la lengua española, Edición del Tricentenario, 2021 y al NUEVO DICCIONARIO LATINO-ESPAÑOL ETIMOLÓGICO DE RAIMUNDO DE MIGUEL Y DEL MARQUÉS DE MORANTE, 1867, un peregrino es la persona que anda por tierras extrañas, persona que por devoción visita un santuario, ave que pasa de un lugar a otro, extranjero, viajante, el que anda de viaje, el que pasa por un país, viajero. Es por esto que sugerimos que un peregrino es quien siempre está en movimiento, quien pone un pie delante del otro para congregarse en los lugares sagrados. 

Con el párrafo anterior, iniciamos este nuevo recorrido a través de la definición nominal de la palabra peregrino, pues, al reconocer su noción inicial y mínima, los senderistas debemos tener presente que en muchas ocasiones somos peregrinos y nuestras caminatas son una peregrinación. En otras palabras, los senderistas, semejantes al peregrino, caminamos a través diversas ciudades para llegar a los pueblos, recorremos muchos pueblos para llegar a los campos, marchamos por muchos campos para llegar a las praderas, a la montaña y a los lugares con bellos paisajes naturales. Es así que los caminantes ya cansados por la marcha como auténticos peregrinos, nos abrazamos a una esperanza firme y así transitamos horas en los caminos artesanales para situarnos en la zona silenciosa del bosque, en el lugar idóneo para realizar una plegaria.    

Ahora bien, conviene sugerir que los que nos consideramos senderistas, como auténticos extranjeros, debemos tener en cuenta que cada comunidad, cada pueblo que recorremos para llegar a los parajes naturales anhelados tiene sus tradiciones, sus costumbres, sus formas de alimentación, sus oficios, sus creencias, sus leyendas, su geografía local, sus denominaciones de los lugares que habitan, sus formas de saludo, esto es, su propia cosmovisión, la cual por un lado debemos respetar, y por el otro lado valorar, pues cada uno de estos elementos son vitales en las formas de vida de cada comunidad. Cumplido esto, el paso que sigue, es que poco a poco, en cada una de nuestras visitas a estos pueblos, debemos ir asimilando cada uno de los elementos que integran su cosmovisión para superar la extranjería que es propia del peregrinar, para ser parte de la misma comunidad que visitamos, para vivir con un mismo latido.  

También conviene subrayar que el senderista es un peregrino, un extranjero en el momento en el que está inmerso en la naturaleza: en el bosque, en la pradera, en las riberas y en los caminos artesanales, dado que estos lugares naturales son el hogar de una gran diversidad de seres vivos, son la morada donde viven y conviven desde el pequeño escarabajo hasta los gigantes pinos. Con respecto a este punto que trata sobre la estancia de los senderistas, montañistas, ciclistas y corredores de montaña en los espacios naturales, Francesc Torralba escribe: “el corredor de montaña se encuentra inmerso en un conjunto de vidas armónicas como la vegetal y animal, en la cual irrumpe la vida humana”. Francesc Torralba prosigue: “Cuando corro por los bosques, de entrada, me siento más un huésped que no un anfitrión. Me veo como alguien que entra en una casa que no es la suya. Todo es nuevo y extraño para mí, y por eso intento no hacer mucho ruido, para no alterar la frágil ley que rige esa casa.” No agregamos más en este párrafo, pues consideramos que, aunque breve, ha sido clara la idea del caminante como extranjero en los escenarios naturales que debe respetar en su estancia.    

Una característica más del peregrino es aquella que señala que, además de ser un extranjero, es el homo viator, es decir, el hombre que camina en la búsqueda de los lugares santos tal como expone David Le Breton: “El peregrino abandona la seguridad de su hogar y su pueblo para acudir a un santo lugar, un lugar santificado a sus ojos por la presencia divina”. En este sentido, el senderista que considera a la naturaleza, a los pastizales, al río, al bosque, a la montaña, como un lugar sagrado, como un auténtico santuario, hace de su caminar un peregrinar, hace de cada paso una oración y, mientras camina, repite suavemente hasta memorizar y llevar consigo las siguientes palabras de David Le Breton: “El peregrinaje es entonces una permanente devoción a Dios, una larga plegaria ejecutada por el cuerpo.”

Para dar termino a este escrito, el senderista debe grabar en lo más íntimo de su ser que, en muchas ocasiones, cada paso de su caminata, cada kilómetro recorrido, cada día de marcha, el cansancio, la sed, el hambre, los malestares del cuerpo,  a los cuales, muchas veces se suman las inclemencias del tiempo, todas estas características, una en continuación de la otra, se convierten, por un lado, en una “penitencia”, y por el otro lado, en una “plegaria” tal como lo expone David Le Breton quien también agrega que todo esto es “para ganar la eternidad al dar el último paso del camino”. Finalmente, el senderista y el peregrino jamás interrumpen su caminar en la vida, pues saben que llegará el momento de habitar la tierra sagrada, la tierra celestial, llena y rebosante de flores de la que hablaron nuestros abuelos mexicanos y que dejaron escrito en su libro Cantares Mexicanos, edición de Miguel León Portilla: “en la tierra de variadas flores, en donde en verdad hay alegría, en el lugar del contento. Allí donde hay lluvia con resplandores de rocío, donde cantan y cantan las variadas aves preciosas, donde lanza sus cantos el coyoltototl y resuenan sus voces con que alegran al Dueño del cerca y del junto, a aquel que es Dios.”

 

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