SUSCRIBETE

2 Marzo 2024, Puebla, México.

Pánuco: el acoso mortal al río de la Venus de Tamtoc / Sergio Mastretta

Naturaleza y sociedad | Crónica | 11.MAR.2023

Pánuco: el acoso mortal al río de la Venus de Tamtoc / Sergio Mastretta

Viaje a un país que construye su salvación 3

 

Del territorio del Totonacapan a la planicie costera del Pánuco, la tierra que habita todavía el pueblo originario Téneek en la huasteca potosina. Es la segunda etapa de un viaje que busca mirar de cerca esfuerzos concretos de reconstrucción de un país que bien nos parece se cae a pedazos.

 

 

Los tiempos del Pánuco

 

El Pánuco del altiplano, de la montaña, de la planicie costera. Nace en centenares de arroyos y barranquillas en la meseta central,  rompe a tajo la montaña igual reseca que florida en la Sierra Madre y escurre rejego en mil meandros en la llanura del Golfo Norte. Cuánto país se guarda en él. Cuánta resistencia la suya a pesar del acoso que sufre y lo tiene sometido. Cuántas imágenes que lo explican y al tiempo lo diluyen, tal como se disuelve en el resplandor de las lagunas que encierran contra el mar a Tampico y Altamira.

Valen las preguntas desde la persistencia de una piedra milenaria, la Venus de Tamtoc, a la que por fin conoceremos.

Frente a ella, en el sitio arqueológico en la vega del río Tampaón, uno de los dos últimos afluentes, los más grandes y caudalosos, del Pánuco, la perspectiva del tiempo inmediato: lo que encontramos en estos días finales del mes de enero de 2023 es la degradación socioambiental que de manera implacable provoca la avaricia desarrollista en la región: Pemex y la industria petroquímica trasnacional; Cemex y el extractivismo minero; Iberdrola y la privatización sin escrúpulos de la industria eléctrica; Grupo GUSI y Praderas Huastecas con el monopolio de la industria agropecuaria; los ingenios azucareros del Higo y Ciudad Valles, el monocultivo cañero.

Y como sustento de todo, al agua abatida del río.

El viaje al Bajo Pánuco sirve para constatar que también en la Huasteca, como en el Totonacapan, no hay otro paisaje que el de la la catástrofe socioambiental generada en el último siglo, nuestro tiempo. Perdidas las selvas, es el turno del agua de los ríos Valles, Tampaón, Moctezuma y Tempoal, atrapados todos por la culebra nerviosa del río al que fin la geografía le reconoce el apelativo. La degradación ecológica de su sistema lacustre es simplemente irreparable por la extracción, la contaminación por desechos humanos, la salinización por los agroquímicos y la sequía generalizada por el cambio climático y por lo que quieras. Tal es el paso del tiempo valorado desde la propuesta del historiador francés Fernad Braudel  en su El Mediterráneo (FCE, 1953) en un territorio que contemplas a golpe de carretera en cuatro días.

El tiempo geográfico medido en el letargo con el que se forjan los meandros del Tampoán y el Moctezuma, en él difuminados los sistemas productivos de la plantación, la hacienda, el trapiche y el ingenio, la propiedad de la tierra y la explotación del trabajo que conformaron desde la colonia las relaciones de poder y sometimiento en la estructura social de la huasteca.

El tiempo social del Estado petrolero en quiebra en el arranque del siglo XXI, con los pozos que sólo el mortal sistema de extracción llamado fracking puede rescatar, apostado su desatino al enclave de las petroquímicas trasnacionales en Altamira.

El tiempo individual de los caciques de horca y cuchillo que se hicieron con la revolución mexicana a la manera de Gonzalo N. Santos y su rancho el Gargaleote, el tiempo que ahora dominan dos hermanos con sus empresas exportadoras de una matanza de más de 1,300 reses al día, y los impenetrables Consejos de Administración de Cemex e Iberdrola, carne, cemento y electricidad fundados en el despojo de la tierra.

También el tiempo biológico, aquel que nos mira ínfimos a los humanos si la perspectiva alumbra las glaciaciones, un tiempo que sabe contemplar la científica Alicia Mastretta en el paredón de la sierra madre por la que se descuelgan los ríos que forman el Pánuco y todavía resisten en remansos de bosque: los chijoles, los framboyanes, orejones, ceibas y cedros, las jacarandas, las lluvias de oro, los palos de sol y los almendros, las guajimas, ojites, chicozapotes, guayabos, anonas, jabos, ébanos, higueras y chotes en una cuenta arbolaria que los campesinos rescatadores de la Venus de Tamtoc preservan con el entusiasmo con el que velan por la que a mi parecer es la más extraordinaria memoria en piedra de Mesoamérica: la Venus de Tamtoc, ella misma también el tiempo geológico.

 

La Venus de Tamtoc, conocida también como Mujer Escarificada, descubierta en el año 2005 por un equipo de arqueólogos y campesinos encabezados por Guillermo Ahuja Ormaechea.

 

Ciudadela en Tamtoc. Al fondo, la matanza de la industria agropecuaria GUSI. Foto Mundo Nuestro.

 

Son los tiempos del Pánuco. La ilusión vital por la fertilidad. El poder espiritual en la era de la piedra arenisca.  El poder en la era del petróleo y la electricidad, el cemento, la carne, la petroquímica. La ambición mortal por el dinero.

 

Venus

 

La descubrieron en el año 2005, desmembrada, al fondo de un espejo negro de agua, debajo del inmenso monolito de La Sacerdotisa. Sin cabeza. Brazos y piernas desgajados por la piedra contra la piedra.. Y Venus la llamaron los campesinos del pueblito El Aserradero, a la orilla del río Tampaón, quienes sin reparo se convirtieron en arqueólogos. Y si el sitio entero, Tamtoc, a cargo del Instituto Nacional de Antropología e Historia, se mantiene impecable en el resguardo de su riqueza arqueológica, no hay duda de que se les debe a ellos.

 

Ana y la Venus. Contemplarla en sí misma: el esfuerzo de la artista plástica. La piedra fuera del tiempo. La belleza simple, pura. Foto de Mundo Nuestro.

 

El cuerpo de la mujer esculpida para su sacrificio, extraordinaria en su belleza y misterio. Realismo puro, la figuración de una mujer rotunda y plena, la tersa piel en la piedra, sacrificada. ¿Qué significa su desmembramiento? ¿Vale un interrogante así para intentar comprender el tiempo guardado por ella?

La historia larga del Pánuco es la de la relación entre el agua y la piedra labrada. Por ella se puede comprender la violencia geológica en el mundo sin seres humanos. Y la contradicción absoluta de la sociedad humana: aquella capaz de esta belleza esculpida en arenisca frente a la violencia llana que destruye el torrente por el que los antiguos Téneek trasladaron desde el monte los bloques para sus escultores.

Cuando nos asomamos al fondo oscuro del manantial en el que encontraron a la escultura de La Venus de Tamtoc, disperso su cuerpo desmembrado en el cieno de la fosa de lajas labradas que la ocultaron por 2,300 años, vale la pregunta por el agua y su significado para la existencia la humana.

 

El manantial al pie del monolito de La Sacerdotiza. Por más de 2,300 años permeció la Venus en el silencio de la ciénega oscura.  El monumento 32, según el arqueólogo Vìctor Ahuja Ormaechea "data de entre el año 1150 y 700 a.C. y es un calendario lunar monumental que supera en tamaño al Calendario Azteca, de ocho metros de largo y cuatro metros de altura y con 24 toneladas de peso." Foto de Mundo Nuestro.

 

Arqueólogos y sus ayudantes campesinos accionan la motobomba para extraer el agua del recièn descubierto manantial en el que encontrarán a la Venus. A la vista las losas quebradas del enorme monolito que guarda a La Sacerdotiza. La foto es de año 2005, y està a la vista de los turistas en la cabaña principal de Tamtoc.

 

Cuenca

 

La historia al final del río Pánuco, entonces, cuando tras inundarlo todo, deja de serlo para disolverse en los detritus del complejo industrial urbano de Tampico-Altamira. La historia al principio del río, cuando todavía no lo es, al otro lado del país, donde el agua dominada del río Cutzamala, en la otra cuenca que nace en el altiplano central, la del Balsas, corre a contracorriente por bombas y tuberías hacia el cuenco cerrado y mortal de la ciudad de México, de la que sale podrida hacia el río Tula, el más largo de los afluentes del Pánuco.

No es la del Pánuco una corriente de agua cualquiera. Petróleo y petroquímica. Energía eléctrica y Cemento. Azúcar y carne. Tales industrias dependen de ella.

510 kilómetros en la línea del cauce principal de la cuenca del río Pánuco –600 si se cuenta desde el lago de Valle de Bravo, más allá de la ciudad de Toluca, ya en plena cuenca del río Balsas--, y 77 subcuencas con sus afluentes que han labrado las montañas en más de 84 mil kilómetros cuadrados de los estados de Puebla, Hidalgo, Estado de México, Querétaro, Guanajuato, San Luis Potosí, Veracruz y Tamaulipas, con un escurrimiento natural medio anual de 56,044.20 Mm³ (millones de metros cúbicos). Sumadas las descargas de la Zona Metropolitana del Valle de México a través del río Tula, que se encuentra conectado con el Gran Canal -rio Salado con 67.5 m3/s, Túnel Emisor Oriente (150 m3/s)(CDMX-PETAR Atotonilco)Túnel Emisor Central con 180 m3/s (CDMX-Presa Endho), al río Panuco van a dar 550 m3/s (metros cúbicos por segundo) de aguas residuales del estado de México y CDMX.  La carga de contaminantes supera los límites que impone la norma NOM-127-SSA1-2021 y convierten a la cuenca en la más contaminada del país. La otra medida, la del propio caudal, apuntan a la catástrofe: según cifras disponibles de la Comisión Nacional del Agua en la última década, la cuenca ha perdido al menos el 36 por ciento de su caudal.

 

 

Cuenca del río Pánuco. Conagua, 2013.

 

Vista satelital con trazo de los principales afluentes del Pánuco. Elaboración Mundo Nuestro.

 

A la vista de la pérdida de su caudal histórico, pánico debe ser la palabra que lo comprenda. La cuenca baja del río Pánuco, el río de la Venus de Tamtoc, sufre el embate de la ambición humana por el agua. Al norte, la ciudad de Monterrey, en el extremo ya de la sed, la tiene en la mira desde hace años con la propuesta –si se la permiten, y más ahora con el anuncio de la implantación de Tesla-- de extraer para llevarse por un acueducto 157 millones de metros cúbicos anuales. A su lado, los estados de Coahuila y Tamaulipas se asoman con sus propias sequías. Al oeste, al otro lado de la Sierra Madre Oriental, en los lejanos llanos del altiplano de Hidalgo, Querétaro y San Luis Potosí le cargan la mano y tienen bien medidos los metros cúbicos que nunca llegarán al Bajo Pánuco. Y aquí mismo, en la rural Huasteca Potosina, a la orilla del Tampaón y el Moctezuma, el Choy y el Tempoal, exuberantes todavía en su tendedero de meandros y humedales, la industria lo exprime sin escrúpulos sometida por el monocultivo ganadero, azucarero, cementero y eléctrico que le impone.

 

Concesiones agrícolas en los diez municipios en la planicie costera del Golfo. REPDA a diciembre de 2022.

 

Concesiones de extracción de agua para las empresas termoeléctricas de Iberdrola. REPDA-Conagua, diciembre de 2022.

 

Concesiones de extracción de agua para termoeléctrica de Iberdrola en el río Moctezuma, en Tamazunchale. REPDA-Conagua, diciembre de 2022.

 

 

Concesiones de extracción de agua para el ingenio El Higo en el río Moctezuma, en El Higo, Veracruz . REPDA-Conagua, diciembre de 2022.

Río Tampaón: toma de agua de las empresas CEMEX e Iberdrola. Foto de Mundo Nuestro.

 

Porque aquí mandan los dueños del agua. Como tales han de pensarse los empresarios de la caña, de la carne, de la energía eléctrica, del cemento. Aquí, en las ciudades de Valles y Tamuín la vida tiene sentido porque depende de los empleos y los estados financieros que sus empresas generan. Están en su derecho, afirman, y lo confirman sucesivos alcaldes, diputados, gobernadores y presidentes. El desarrollo y el progreso son el fundamento del derecho.

Hay un derecho humano al agua. La que tomamos. La que hierve en los cuencos de la termoeléctrica, la que alienta el verde de los pastos que se comen las reses y los cañaverales que endulzan las panaderías. Con esa bandera nos enfrentamos unos y otros.

Pero por lo que veremos estos días, no hay derecho que valga para el río.

 

Definiciones

 

La vista desde el puente que cruza el Pánuco en Tampico, al borde del mar del Golfo, se extiende por la ribera y se fija primero en el complejo de Pemex, y hacia el norte, el resplandor vaporoso de Altamira, el espacio escogido por la industria petroquímica trasnacional para extender el proyecto histórico industrial de este viejo puerto petrolero.

Señalo desde ahí el riesgo mortal de la cuenca en el Bajo Pánuco: la devastación de la región lacustre en Tampico y Altamira, en la desembocadura del río, por la industria petroquímica; la dependencia absoluta de los procesos económicos fundamentales de la extracción del agua superficial para la producción de caña, pastos, carne, cementos y electricidad, en la región en la que confluyen los ríos Tampaón y Moctezuma, con la tendencia, al parecer irreversible, a la pérdida de la capacidad generadora de agua de la cuenca, el 40 por ciento en los últimos quince años.

Estamos entonces en la región huasteca, un término en el que se enreda una compleja trama histórica que contiene una extensa región del noreste del país, al sur de Tamaulipas, el sureste de San Luis Potosí y el norte de Veracruz. Con esa palabra náhuatl denominaron los mexicas a los Téneek, los habitantes de estas llanuras costeras. Como se le quiera ver, este extenso territorio es un lugar de colonización y, por consiguiente, de ocupación de tierras indígenas y de mestizajes culturales y biológicos desde la época de la conquista. Los tennek, sus más antiguos pobladores, son hoy uno de varios grupos étnicos, y a la fecha, el de mayor marginación en el entorno del mestizaje histórico ocurrido.

El conflicto del periodista: ajonjolí de todos los moles, decimos. Necesitamos de la historia, la economía, la antropología, la sociología, la psicología, y por supuesto, la geografía. Malamente abusamos y queremos ser politólogos. Y además, debemos encontrar las palabras precisas, concisas, claras. A pesar de todo, me atrevo a escribir una escueta crónica de viaje con esas palabras, Téneek y Pánuco, rondando siempre en el aire.

Sigo a Fernand Braudel mientras recorremos la planicie costera hacia el Golfo Norte,  para llegar a este puente fronterizo entre el trópico y lo que llaman Aridoaméica, muy cerca ya, entones, del Trópico de Cáncer, con la carretera a saltos de las corrientes superficiales que identifican los ingenieros a cargo de las aguas nacionales, y me hago el propósito de comprender las corrientes subterráneas que explican a un país tan complejo como el nuestro. “Ninguna inteligencia puede captar hoy la realidad social de una sola vez y en toda su viviente amplitud”, dice el historiador francés.

 

El tiempo salvaje

 

La selva perdida al paso de la carretera a Tampico. A donde se mire, potreros y naranjales. Doce millones de hectáreas ocupaban las selvas de la planicie del golfo desde el sureste del país, del mundo maya al territorio teenek. Hoy no quedan juntas más de 400 mil hectáreas en el extremo sur, en Montes Azules. Sin remedio, a la vista de esos páramos veracruzanos, la conciencia de la gran catástrofe ambiental mexicana.

Dejamos atrás el último de los grandes ríos serranos que bajan al Totonacapan, el Tuxpan, que cae a saltos desde las cañadas de Huayacocotla. En adelante, la autopista corre recta en un lomerío bajo que deja en el olvido pueblos, ya ciudades, de nombres naturales: Álamo, Cerro Azul, Naranjos. Tampoco vemos el nacionalista Potrero del Llano. Igual tenemos que imaginar a la laguna de Tamiahua. No la veremos. La carretera obliga a imaginar el paisaje que perdimos.

Joyel del Viento de Hexaplex fulvescens. Proyecto Origen y Desarrollo del Paisaje Urbano de Tamtoc, SLP.

 

Vasijas cerámicas antropomorfas y zoomorfas procedentes de Tamtoc, que representan personajes que portan Joyeles del Viento. Proyecto Origen y Desarrollo del Paisaje Urbano de Tamtoc, SLP.

 

El viento encerrado en el caracol. Leo en  la ficha técnica que acompaña los  joyeles del viento en el Museo de las Culturas Huastecas en tampico: “Al barredor de las nubes de lluvia, asociado a los vientos del norte, los ciclones y los huracanes que azotan cíclicamente las costas del Golfo, los huastecos lo representan únicamente con un pectoral de caracol cortado. Es decir, el joyel del viento.”

“Cerca de Loma Larga, un poblado teenek de la Huasteca veracruzana –escribe el puebll Téneek de Tantoyuca, Anath Ariel de Vidas en El trueno ya no vive aquí--, se eleva un cerro en donde antes, se dice, vivía el Trueno pero que se fue a otro lugar porque no quería segur cerca de quienes fueron llegando a establecerse en los alrededores. El Trueno, el dios mesoamericano del viento y de la lluvia, ya no está entre los teenek de loma Larga, pero su presencia permanece viva en la memoria de este grupo indígena a pesar de la acción “civilizadora” que ha experimentado desde la conquista. El Trueno ya no vive aquí es una aserción indígena que refleja un antiguo sistema de representación así como un proceso moderno de aculturación.”

Pero el viento ya no bate las selvas. Cítricos, pastizales, caña de azucar es lo que barren los nortes y huracanes que golpean la llanura costera sin mayor foresta que los contenga.

 

 

vista satelital de la carretera Tuxpan-Tampico. La selva y la tierra Téneek perdidas. Google Earth.

 

Aprender a leer el paisaje en la planicie costera. Asimilar la violencia sistemática aplicada a una geografía. Intentar resumir en un párrafo un siglo de acciones sistemáticas contra el río. Leer su derrota desde el despojo del paisaje Ténnek original:

Todas las tierras Téenek de La Huasteca –escribe el politólogo Federico Anaya Gallardo en Santos, El Salvaje-- habían sido rodeadas y absorbidas, en los 150 años previos, por ranchos ganaderos de militares criollos que aseguraron esa provincia para la Corona Española primero y para la República Mexicana después.”

 

Álvaro Obregón y Gonzalo N. Santos. La relación entre el cacique regional y el poder central. Fotografía de dominio público.

 

En la huasteca potosina la revolución mexicana le hizo justicia a tipos como Gonzalo N. Santos, convertidos en jefes políticos de la mano de Obregón, Calles y Cárdenas, y por su fuerza hacendados ganaderos decididos a impedir lo que huela a reparto agrario. “Encierro, destierro, entierro” eran los hierros utilizados por Santos para los territorios en los que por cuarenta años él fue la Revolución. Así hasta mediados de los años setenta, cuando al Estado mexicano le explota una nueva rebelión campesina en demanda de tierras y figuras como las del viejo general Santos se vuelven insostenibles.

Comprender entonces el cacicazgo y su función en el fortalecimiento del Estado mexicano posrevolucionario. En ese tiempo individual al que se refiere Braudel, un personaje que explica de fondo lo ocurrido en esta tierra.

 

No hay ninguna descripción de la foto disponible.

En la pared de la casa abandonada en el Gargaleote, un rancho de 600 hectáras propiedad del cacique huasteco Gonzalo N. Santos,este cudro con el general a caballo. (Foto de Facebook Alerta Valles).

 

Decía el cacique Gonzalo N. Santos, apodado el Alazán Tostado, el Pelón Tenebroso, el Preboste de San Luis Potosí y el Señor de El Gargaleote, pero también Wajuts, el Búho en lengua Tennek: “Yo no fui a la Revolución por hambre. Lo hice por idealismo. Mi familia era de ganaderos acomodados, con recursos económicos, no como otros que se enrolaron por muertos de hambre…”. El cacique se describe y con él la relación del mundo rural huasteco, el de los indios téneek sometidos por los ganaderos criollos: “Me crié en plena jungla, entre vaqueros e indios huastecos”; sobre su rancho El Gargaleote: “Lo fundé conquistando la selva y dominando a las fieras, no siempre de cuatro patas”.  Y sobre la violencia: “En nuestros ranchos siempre había armas, mucha decisión para no dejarse atropellar y magníficas posiciones estratégicas en el campo para emboscadas defensivas.” (Memorias: Una vida azarosa, novelesca y tormentosa (México: Grijalbo, 1984)).

“Santos era un huasteco salvaje –lo explica Anaya Gallardo-- que se posicionaba enfrentándose a los “catrines” de la capital federal y a los “curros” de la capital potosina como representante “natural” y “popular” de un orden “natural” en el que los valientes huastecos (blancos) dominan sus tierras (y sus indios) frente a los ilegítimos “fuereños” que pretenden dominarlos. Este posicionamiento les permite enarbolar las banderas del federalismo y del municipio libre al tiempo que sostienen dentro de su región un orden semifeudal para controlar a sus trabajadores –orden heredado directamente de la era colonial. Contradictorio, pero efectivo.”

 Cuando la relación de fuerzas se trastoca ante la insurgencia campesina, laa solución la encuentran los presidentes Luis Echeverría y José López Portillo con planes mesiánicos como el de la Chontalpa, en tabasco, o el imaginado para el Pánuco, el proyecto Pujal-Coy, iniciado en 1973 con el reparto al fin de 70 mil hectáreas de haciendas cañeras y selvas cerradas para los labriegos insurrectos del altiplano aventados a su suerte en Nuevos Centros de Población, sin más caminos que los ríos agrestes y sin otra fórmula que el machete y la bendición para el jefe de familia. Nada más en los alrededores de Tamuín se identifican estos nuevos poblados agraristas: Nuevo Aquismón, Santa Martha, Ponciano Arriaga, Aurelio Manrique, Estación Aura, Pujal Coy, Nuevo Tampaón, Plan  de Iguala, Nuevo Ahuacatitla, La Bolsa, Francisco Villa. De manera similar a la política que envió hacia las cañadas lacandonas a los campesinos sin tierra de Chiapas y medio país, en la gran derrota de la Selva Lacandona. Y en la Huasteca Potosina la tierra que anegan los ríos Tampaón y Moctezuma.

La mirada larga: la cultura ganadera

 

¿Cómo surgieron las comunidades teenek o huastecas que conocemos hoy en día al norte del estado de Veracruz? ¿Desde cuándo están allí? ¿Quiénes son los miembros de estas comunidades y qué es lo que los relaciona entre ellos? Esas preguntas del investigador Anath Ariel de Vidas, autor del libro Huastecos a pesar de todo, las llevo en la libreta reportera. Casi extinguidos por la viruela en el siglo XVI, los pobladores indígenas de la región huasteca, particularmente los Téneek, se refugiaron en la montaña y desde entonces contemplan la transformación de su territorio.  “Estas condiciones, topográficas y sociales –afirma de Vidas en El trueno ya no vive aquí--, parecen ofrecer todas las condiciones favorables para un proceso de mestizaje cultural acelerado y generalizado, para la movilidad social y para el abandono del apego a un grupo étnico estigmatizado.”

Al final de todo ello, queda para entenderlo la cultura ganadera que se desarrolló aquí desde las décadas posteriores a la conquista. Busco en la mirada de los otros que ha logrado quedar escrita una perspectiva de la humanidad que ha construido este entorno de selvas devastadas por los potreros. George Francis Lyon, un militar de la armada inglesa contratado para investigar la situación de los fundos mineros que Inglaterra tiene en el país recién lograda la independencia, navega por el Panuco hacia San Vicente Tancualyalab en abril de 1826, y en un párrafo nos ayuda a comprender la raíz  profunda de la cultura ganadera de la huasteca:

 “24 de abril.- Al despertar por la mañana encontré a la hija de mi patrona parada a mi lado con pan dulce y café hervido con leche y el jugo puro exprimido de la caña de azúcar, preparación que nunca he visto superada como desayuno. Luego me uní a un grupo de rancheros que se habían reunido para matar una vaca y cortar su carne en una operación que realizaron con extraordinaria habilidad y rapidez, separando los tendones de la carne con precisión anatómica. Dos hombres se dedicaban a cortar la carne en largas ristras o cuerdas, que arrojaban a otro que las frotaba bien con sal: después de esto no quedaba otro proceso que colgar la carne en festones sobre largos palos para que se secara al sol. Desayuné con los rancheros, cuando terminaron su trabajo, carne seca con salsa de chile y tortillas muy calientes servidas en rápida sucesión. Nuestro segundo plato fue un plato de sangre de vaca guisada con hierbas dulces: y habiendo precedido nuestra comida con una copa de aguardiente blanco destilado en el Rancho, todos comimos con entusiasmo. Cuando terminó la comida, un niño pequeño que nos había atendido se arrodilló frente a la esquina de la imagen de la habitación y recitó una oración y acción de gracias a la Virgen. Mis compañeros se santiguaron con devoción y luego procedieron a examinar mis curiosidades. Eran tipos salvajes de buen carácter, con barbillas sin afeitar y ropas de cuero grasiento; y formamos un grupo muy alegre, estando yo encantado de tener en mi poder divertirlos.” (George Francis Lyon. Journal of a Residence and Tour in the Republic of Mexico in the Year 826: With Some Account of the Mines of that Country Volume 1 (Posición en Kindle2-3). J. Murray. Edición de Kindle.)

 

Escena de un corral en cualquiera de las regiones ganaderas latinoamericanas, igual en el golfo norte de México que en las sabanas colombianas o las pampas cercanas al río Paraná. (Fuente: PUEBLOS DE DOCTRINA JESUITA EN LOS LLANOS, SIGLO XVII-XVIII. Revista Credencial, junio 2019. Colomia)

 

Litografía de la vida ranchera en los llanos del norte de México. Carl Nebel, Voyage pittoresque et archéologique dans la partie la plus intéressante du Mexique par C. Nebel, Architecte. 50 Planches Lithographiées avec texte explicatif., Paris: Chez M. Moench, imprimé chez Paul Renouard; 1836.

 

La devastación

 

Ese es el territorio que rodea a la Venus de Tamtoc, la escultura de piedra arenisca que un arqueólogo y sus ayudantes campesinos encontraron al fondo de un manantial en el año 2025, en el que fuera El Aserradero, uno de tantos ranchos de los que se hizo el cacique potosino Gonzalo N. Santos.  Las imágenes de la agricultura capitalista se imponen contundentes en el entorno de Tamtoc. Son un recuerdo certero de nuestra capacidad de destrucción de las selvas: las cercas electrificadas en los potreros de la vaquería Productores Ganaderos Gusi SPR de RL de CV; los corralones techados en los que se apretujan las reses en cautiverio en los establos de la empresa Praderas Huastecas; los silos laminados de la industria forrajera; los cañaverales a punto de corte en la zafra de enero; los tractores que rompen la tierra negra y la caña nueva. Azúcar y carne para el mercado. Todo lo envuelve la paciente serpentina del río Tampaón, dispuesta siempre en meandros que recuerdan su voluntad de mando sobre el paisaje milenario.

 

El petróleo

 

En el Bajo Pánuco los petroleros descubrieron veneros del diablo. Al ingeniero mexicano Ezequiel Ordóñez le hicieron caso en su intuición geológica y en abril de 1904, perforaron en un punto cercano al Cerro de la Pez, en el pueblo de Ébano, en la frontera de San Luis Potosí y Veracruz, a unos pocos kilómetros del río Pánuco.

 

Pozos petroleros en Ébano, San Luis Potosí. Fototeca INAH.

 

El chorro negro que se admira en las películas bañando a sus descubridores en éxtasis brotó con facilidad desde los 503 metros de profundidad. En adelante, seguirían miles, y con ellos los veneros del diablo en la suave patria del poeta Ramón López Velarde. El Activo de Producción Poza Rica-Altamira sumó en el 2001 un total de 1,407 pozos perforados.

 

El cerro de La Pez, en El Ébano, a principios del siglo XX. Dominio público.

 

El Pozo La Pez, en la laguna de La Marland.

 

Pozos petroleros en el puerto petroquímico de Altamira.

 

Pozo petrolero en en los campos al oesta del puerto de Altamira. Foto de Google Earth.

 

El puerto petroquímico de Altamira. Foto de Sur de Tamaulipas Investment Handbook

 

 

Mexichem, Absormex, Akra Polyester, Kaltex, Alpek, Posco, Flex Américas, México Carbon Manufacturing, Styrolution y Chemours, entre otras empresas forman el corredor petroquímico en Altamira, con la disposición de 9,500 hectáreas y con una inversión acumulada de 5,500 millones de dólares, a capacidad instalada de las empresas participantes de la industria química y petroquímica con base en #Altamira alcanza los 2.6 millones de toneladas anuales. Más de 80% se destina a la exportación.

 

Contaminación en el puerto de Altamira. Foto de redes sociales.

 

La vida dejó de sonreír a Pemex hace varios años ya. Para el año 2019 las cifras para región Poza Rica-Altamira dejan en 935 los pozos existentes. Y a la alternativa del fracking como la única para recuperar la capacidad productiva de la paraestatal. Según la Asociación Mexicana de Empresas de Hidrocarburos (Amexhi), un organismo que integra a las 47 empresas del ramo con presencia en México, entre las que están las trasnacionales BP, Shell y Chevron, alrededor de 62 mil millones de barriles de petróleo se encuentran en aguas profundas o en yacimientos no convencionales, productivos estos últimos sólo por la vía del fracking.

Pero en la desembocadura del Pánuco, como en el Totonacapan petrolero al sur de Tuxpan, hace tiempo que ocurrió la catástrofe. Los estudiosos la definen como “la muerte del paraíso”. Dice de la Cruz Rock:

“Los servicios ambientales que la zona costera ofrece son considerables, ya que existe una gran diversidad de recursos naturales, así como una importante reserva de agua dulce, barreras naturales como marismas y bosques de mangle que brindan protección contra huracanes, ciclones y avenidas de agua. El modelo regional de desarrollo costero ha venido destruyendo y contaminando los ecosistemas que es necesario conservar y proteger, pues cumplen una función reguladora importante ante los efectos del cambio climático.” (Ensayos sobre riesgo y vulnerabilidad social en la desembocadura del río Pánuco. José Luis de la Cruz Rock, Alfonso Tello Iturbe, coordinadores. México: Universidad Autónoma de Tamaulipas ; Plaza y Valdés, 2015).

 

Tampico inundado 1955. Foto Grupo Tampico Antiguo

 

 

Tampico inundado, 2008.

 

Remata Alfonso Tello Iturbe, en la misma publicación, con una idea de la vulnerabilidad alcanzada:

“En septiembre de 2007, el río Tamesí incrementó su caudal a más de dos metros de su nivel normal, de 7.50 metros, lo que ocasionó su desbordamiento, inundando las comunidades asentadas en sus márgenes. A una semana de la crecida del río Tamesí el agua no bajaba en las zonas afectadas. Autoridades del gobierno estatal y municipal cuantificaron entonces 100 000 damnificados, señalando que 42000 familias perdieron sus bienes patrimoniales al quedar sus casas bajo el agua. Alrededor de 140 barrios en las principales zonas urbanas de Tamaulipas permanecieron inundados dos semanas después del término de las lluvias, en ese lapso el nivel del río Tamesí había bajado 63 centímetros y el del Pánuco 32 centímetros; mientras el nivel de la laguna el Chairel aumentó 1.95 metros (Treviño, 2007). Hay que sumar 281 comunidades rurales y poblados del municipio de Altamira, las cuales quedaron incomunicadas; también fueron afectadas al menos 12 comunidades ejidales y unas 20 colonias densamente pobladas que se ubican en las márgenes del río Tamesí. En la contingencia sólo 3 500 personas fueron atendidas en albergues instalados por las autoridades (Agencias, 2008).”

 

El cemento

 

“Mi patrimonio está en el ejido”, me dice Ernesto Márquez, un hombre de 55 años que lleva veinte en la defensa de la tierra del ejido Las Palmas contra el despojo sufrido a manos de la empresa cementera CEMEX.

“Me han ofrecido mucho dinero, me han metido a la cárcel, pero no dejaré de denunciar el despojo de nuestro patrimonio avalado por las autoridades del municipio, del gobierno estatal y de la federación”.

 

Ernesto Márquez Torres: veinte años lleva en la defensa contra el despojo de las tierras ejidales por CEMEX.

 

La historia del ejido Las Palmas es similar a todas aquellas en las que el Estado ha intervenido con el argumento de la utilidad pública para fundamentar una expropiación: el despojo ilegal de la tierra ejidal en favor de empresas privadas. En Puebla tenemos dos ejemplos extremos: el Programa Regional Angelópolis, con Manuel Bartlett, y la implantación de la armadora alemana AUDI, con Rafael Moreno Valle. En Tamuín, los beneficiados son los propietarios de CEMEX e Iberdrola.

 

Imagen Google Earth Cemex-Iberdrola

 

En la región de Tamuín este reparto para Las Palmas fue uno de los primeros al término de la revolución: 2,900 hectáreas para 145 campesinos en 1924; la ampliación de 1939 sumó 4,110 hectáreas más y otros 76 beneficiados. La primera expropiación, de 1,266 hectáreas, ocurre en 1964 con el gobierno estatal como promotor de un corredor industrial que ya identifica la instalación de una empresa cementera. La expropiación identifica estrictamente tierras en plano, y deja a la cementera sin tierra para la extracción de la materia prima. Ese mismo año se produce una ampliación al ejido, con 3,510 hectáreas y 41 nuevos beneficiarios que luego se reducirán a 2,800 hectáreas –y tal número es el que aparece en el Padrón e Historial de Núcleos Agrarios, del Registro Agrario Nacional--, y que nunca serán adjudicadas; esas tierras ya corresponden a un área de cerro de las que es posible extraer el material pétreo para la cementera.

 

Padrón e Historial de Núcleos Agrarios, del Registro Agrario Nacional correspondiente al ejido Las Palmas.

 

En 1966 el gobierno expropia 830 hectáreas también para el gobierno estatal, y entre 1979 y 2002, 47 hectáreas a cargo de la Comisión Federal de Electricidad. Lo que sigue es la elaboración desde las oficinas públicas del arreglo por el que se legaliza la entrega de la tierra expropiada a las empresas CEMEX e Iberdrola. Aquí el PDF con el convenio de reversión:

 

 

Y en esta imagen el detalle:

 

En el año 2000 el gobierno estatal solicitó a la dependencia federal FIFONAFE que se desistiera de los juicios de reversión de la expropiación de la tierra del ejido Las Palmas por el incumplimiento de la causa de utilidad pública. El argumento: la afectación de las inversiones millonarias realizada por empresarios mexicanos y extranjeros.

 

Sin embargo, al día de hoy, el SIG del Registro Agrario Nacional, da por desaparecido al ejido, pues simplemente no aparece en el plano. Tampoco lo registra el INEGI, ni aparece en el padrón para el programa Sembrando Vida. ¿Qué ocurrió entonces con el ejido Las Palmas en el municipio de Tamuín?

La respuesta es simple: la cementera CEMEX  y la española Iberdrola con las termoeléctricas Peñoles y Golfo le pasaron por encima.

 

Plano SIG-RAN que desaparece el ejido Las Palmas. En verde, los ejidos en el entorno de Tamuín. En azul, el polígono expropiado y escriturado por el gobierno estatal a CEMEX. En blanco, ilegalmente desaparecido por el SIG del Registro Agrario Nacional, el ejido Las Palmas.

 

La historia la cuenta Ernesto Márquez Torres, un tiempo comisariado ejidal y hoy Apoderado Legal del Ejido Las Palmas:

“La cementera Cemex y las Termoeléctrica del Golfo y Peñoles contaminan sin piedad el medio ambiente y depredan la sierra de Tanchipa, y lo hacen con el amparo de todas las autoridades –me dice en entrevista--. Con la explotación de la piedra en la sierra de Tanchipa están acabado con el nacimiento natural del río Choy.”

Y explica: El despojo de la tierra del ejido supera las dos mil hectáreas. Los ex mandatarios Estatales Fernando Silva Nieto y Marcelo de los Santos fueron los más beneficiados en sus transacciones con la empresa CEMEX, de manera ilegal le vendieron las 2 mil hectáreas, a 900 pesos cada una.

 

Las dos termoeléctricas en un mismo emplazamiento.

 

“Vea cómo están las calles del poblado, jamás se ha dignado en pavimentar al menos una calle en el Ejido", dice Ernesto Márquez Torres.

 

“El Gobierno del Estado realizó una expropiación por causa de utilidad pública en 1964 de mil 266.12.74 hectáreas, para un presunto corredor industrial del municipio de Tamuín, que debería favorecer la actividad industrial pública, pero solo se instaló el negocio privado, Cementos Anáhuac. El dueño era  Julio Serrano, pero como dentro de los terrenos expropiados no contaban con la materia prima para la elaboración del cemento, el gobierno del estado, en contubernio con el presidente del comisariado, Eliseo Caldero Moctezuma, solicitaron una segunda ampliación del Ejido Las Palmas, concediendo al Ejido un lote de 3,510 hectáreas en la zona cerril (pura piedra), para supuestamente beneficiar a 41 jefes de familia, cuando algunos de ellos todavía no nacían. Con tal ampliación solo fue beneficiado Cementos Anáhuac, ya que el gobierno del Estado solicito una segunda  expropiación por causa de utilidad pública beneficiando a Cementos Anáhuac con 830 hectáreas que es de donde actualmente extrae la materia prima. A la fecha no se han entregado los terrenos a los supuestos 41 beneficiados, pura simulación, ya que para que se requiriera una ampliación del corredor industrial debería estar con un 100% de industrias ya en función, y no hacerlo solo para beneficiar a algunos o dañar a los demás. La expropiación fue para ayudar a Julio Serrano y pudiera extraer piedra para el cemento.

“Yo entro como presidente del comisariado en el 2002. Desde entonces le hemos ganado al gobierno todos los juicios. En el 2005 metimos el amparo Indirecto en el Juzgado Quinto de Distrito. En el 2011 el juicio 356/2011, y apenas el 380/2022, contra la alteración ilegal del padrón de ejidatarios. Es una historia larga de chicanas y transas en el Registro Agrario Nacional.

El gobernador Fernando Silva Nieto vende los terrenos Expropiados a CEMEX MEXICO, en la cual se incluyeron más de 400 hectáreas de terrenos que nunca fueron expropiados, ya que lo que físicamente el Gobierno del Estado vendió a CEMEX discrepa con la ejecución de los planos, ya no coincide con las actas de posesión y deslinde. Cementos Anáhuac cambió en diferentes etapas su razón social, cuando se fusiona con Cemex, su razón social era Cementos Anáhuac del Atlántico, luego queda como Cemex México, ya que como accionista mayoritario, domina el negocio.

“Si vendieron las mil 800 hectáreas, se debieron deslindar y hacer una entrega física. Somos colindantes, no nos llamaron para presenciar que todo fuera correcto. Cemex solicita con las escrituras que le hizo el gobierno del estado, un préstamo al Banco Interamericano y las deja en garantía, para decir que tenía solvencia económica. Le prestaron una millonada de dólares para que construyan dos plantas la Termoeléctrica del Golfo, que surte de luz a todas las cementeras del país y a empresas como General Motors, BANAMEX, EL PALACIO DE HIERRO y otras más. Todos los mandatarios aquí en San Luis Potosí, después de Silva, están de acuerdo con la empresa CEMEX.”

 

La toma de agua de CEMEX -IBERDROLA EN EL RÍO Tampaón:

 

La caña

 

La caña es el cultivo que viene de más lejos en la llanura de Valles y Tamuín. Muy pronto la introdujeron los españoles. Hoy le disputa todavía el campo a los pastizales en los potreros. El río Valles, afluente del Tampaón en derrotero final hacia el Pánuco, es prueba fiel de que el agua se abate sin remedio.

Los cultivos cañeros en los municipios de Valles y El Naranjo suman 588 concesiones que permiten la extracción 112 millones de metros cúbicos de agua del río Valles. Mucho o poco, es difícil saberlo. Lo que sí se conoce es el resultado para las selvas de la región. La devastación de la cuenca del Pánuco se revela en el detalle de su afluente, el río Valles. La descripción la hace CONAGUA en el año 2010:

En total, la cuenca del Río Valles ha perdido 544.26 km2 de selvas y 10.84 km2 de bosques, entre 1976 y 2000. En relación con el aprovechamiento de las aguas superficiales, existen 3 Títulos de concesión para generación de energía hidroeléctrica (Ing. Camilo Arriaga, Electroquímica y Micos) por un volumen total de 476.523 millones de m3, para uso agrícola existen 276 títulos de concesión con un volumen de 86.201 Millones de m3 anuales, mientras que para uso público urbano existen 141 títulos de concesión por un volumen de 15.312 millones de m3 anuales.

 

544 kilómetros cuadrados equivalen a un área similar a la de la zona metropolitana de la Ciudad de Puebla. Eso han significado los cañaverales para la cuenca del río Valles.

 

Riego de cañavarales con agua del Tampaón. Foto de redes soiciales.

 

Manguera para sistema de riego por aspersiòn utilizado en un cañaveral cercano al sitio arqueológico de Tamtoc. Foto de Mundo Nuestro.

 

Otro estudio, esta vez de Sagarpa, explicaba desde el 2002 esta pérdida de selva contra el crecimiento de la superficie destinada a la caña de azúcar:

La tendencia es al crecimiento de la superficie sembrada con caña de azúcar. El Ingenio Plan de Ayala captaba la producción de 2,845 ha en 1964 y esta superficie creció a 16,964 ha en el 2005; es decir, durante ese período hubo un incremento del 596.27% en la superficie agrícola destinada al cultivo en cuestión. El Ingenio San Miguel del Naranjo pasó de 3,989 ha en 1975 a 18,228 ha en la zafra del 2005, lo que implica un incremento del 457% en 30 años. En el caso del Ingenio Plan de San Luis el incremento en 20 años fue de 859.4%, ya que pasó de 2,137 ha en 1984 a 18,366 ha en el 2005. En el 2002, en el municipio de El Naranjo se cultivaron 10,155 ha de caña de azúcar bajo riego y temporal (SIAP- SAGARPA, 2002).

El estudio Agricultura industrial en la Huasteca Potosina: la caña de azúcar (Dr. Carlos Ernesto Arcudia Hernández et al, Revista Tlatemani, Abril 2018), que mapeó las zonas de cultivo de caña de azúcar con fotos satelitales y evaluó el estado de salud de los cultivos de caña mediante el algoritmo NDVI (Índice Normalizado de Vegetación) da cuenta del sinsentido de la pérdida de selva: sólo el 7.92 de los cultivos cañeros logra un nivel alto de productividad, contra el 44.1 por ciento que califica con nivel bajo. La causa de este bajo rendimiento está en el alto estrés hídrico, la sequía.

En mayo de 2021 la Conagua  anunció la suspensión total de los riegos agrícolas desde  Ciudad Valles hasta el Naranjo, tras reunirse los tres niveles de gobierno con productores agrícolas, industria y municipios. “¡A partir de ya!” fueron las palabras del Director local de la CONAGUA, Joel Félix Díaz.

 

Denuncia del abatimiento del río Valles en el medio Monitor Huasteco.

La carne

 

En Tamuín la carne ha marcado el trazo de los desmontes en el río Tambaón desde tiempos coloniales. Ya desde 1527 se registra el ingreso de rumiantes por Tampico –vacas a cambio de esclavos huastecos para las islas caribes, a la manera de Nuño de Guzmán,  como lo refiere Narciso Barrera Bassols--, así que la economía ganadera anduvo de la mano de las plantaciones cañeras en el Bajo Pánuco y sobrevivió a las mudanzas que las revoluciones dejaron por estos campos en los siglos XIX y XX. Hacienda y ejido, si bien exponen calidades distintas en las relaciones sociales de producción, los detentadores de ella al final de cuentas desmontaron lomas y llanos para dejar el campo libre al pasto. Y para deslindar posesiones y litigios el Estado mexicano no ha tenido empacho en otorgar concesiones para el uso del principal de los recursos: el agua. En los rubros “agrícola” y “diferentes usos” el registro de Conagua (Repda 2022) identifica 203 concesiones para un total de 122.7 millones de metros cúbicos para consumo de ejidatarios, pequeños propietarios y empresas y sus reses. Grupo GUSI tiene a su nombre varias cuentas en el REPDA, y tan solo una de ellas, la del título 09SLP102190/26IADL12, le da derecho a la extracción de 7.49 millones de metros cúbicos al año.

 

Planta del Grupo GUSI en Tamuín, S.L.P. Fotograma de 5to Informa de Gobierno de Enrique Peña Nieto en 2017.

 

En el imperio de la carne hay patrones. Grupo Gusi es una de las empresas establecidas desde fines de los años sesenta que en la planicie de Tamuín realizan la matanza de al menos 1,200 cabezas al día en un rastro TIF en el que invirtieron 279 millones de pesos –al menos cien de ellos financiados por Nacional Financiera--. Genera dos mil empleos directos y 9 mil indirectos. Es lo que afirman en sus comerciales. La otra es Praderas Huastecas. Los propietarios son dos hermanos de origen michoacano, casados y avecindados en Tamuín. Pasto de  potreros y pienso en los establos. Música para tranquilizarlos. Tienen clientela Estados Unidos, China, Rusia, Canadá, Japón y otros países de África, Asia y América Latina, pero los qataríes son los consentidos: funcionarios de Qatar viven de planta en algún hotel de Tamuín para realizar en la matanza de sus embarques una ceremonia que apacigüe la conciencia del Emirato con la bendición por el profeta de las partes de la res que los contratos precisan.

 

Miguel Gutiérrez Mendoza, de Grupo GUSI y Enrique Peña Nieto en el 2017.

 

“GUSI se apropió de la ganadería –me dice un ganadero en Tamuín que solicita anonimato--, y siempre con el apoyo del gobierno. Aquí vino a dar su último informe Peña Nieto. Ellos compraron completitos los ejidos. No me equivoco si le digo que GUSI sola controla 50 mil hectáreas.”

Dice Miguel Gutiérrez Mendoza, el propietario de Grupo GUSI: “eLprecio de la carne de res se estandariza de acuerdo con la Bolsa de Valores de la ciudad de Chicago, y son valoraciones que se deben respetar a nivel mundial. Ojalá yo tuviera la facultad de controlar los precios de kilogramo en la región como lo suponen muchos productores menores. No tiene caso discutir con quien piensa cosas como las que han especulado de que puedo imponer el precio de la carne.”

 

La venus y su casa

 

Pensar en la recuperación del tiempo biológico en el contexto de esta trama de acoso y exterminio de la cuenca del río Pánuco por el desarrollo industrial. Admirar el esfuerzo que llevan adelante los campesinos que trabajan en el sitio arqueológico de Tamtoc. Encontraron a la Venus. Y ahora están decididos a recuperar su casa.

Este ocelote tiene un nombre científico, Leopardus pardalis. Fue rescata

 

Este felino es un ocelote. Se encuentra hoy en la reserva Selva Téneek, y fue hallado en  mal estado físico en un punto de la carretera cercana a Tamuín en el 2020. Foto de Selva Ténnek

 

do por un campesino en un camino cercano a Tamuín en enero de 2020. “Estaba en condición crítica después de haber sido atropellado –informan los responsables del proyecto ambientalista Selva Téneek-- estaba con parasitosis (común en ejemplares de vida silvestre) deshidratado y con diversas mordidas en su cuerpo, especialmente una en el dorso estaba profundamente infectada lo que le provocaba tener fiebre y temblar; al revisarlo a profundidad se determinó que no era apto para su liberación a raíz de que sus colmillos estan con alto grado de desgaste, este ejemplar se calcula que tiene más de 5 años de edad (2020) por lo que ya estaba a punto de cumplir su periodo promedio de vida de un ejemplar de vida silvestre. La persona que lo encontró, se dirigía al ejido “Las palmas” y se detuvo al verlo atropellado en el camino, viendo que estaba inconsciente lo colocó en su cajuela y posteriormente lo entregó en la comandancia municipal quienes lo resguardaron hasta que fuimos a recibirlo acompañados de PROFEPA.”

El polígono del sitio arqueológico de Tamtoc lo compró el gobierno del estado en el 2001 tierra a una familia Castrejón, la que lo había adquirido en algún momento de la caída en desgracia del cacique Santos al final de los años setenta.

Ya no se ven micos en Tamtoc. Pero la vida de los animales puedes escucharla e imaginarla desde los 39 metros de altura de la pirámide de El Tizate, construída por los Téneek de pura tierra en el preclásico, tierra de vega, caliza, choy, le dicen por aquí, negra. Al recuento del arbolado Alfredo suma el de la fauna en la selva que han recuperado para la Venus y la Sacerdotiza en las 133 hectáreas del sitio arqueológico. Las víboras abundan: cascabel, coralillo, falsa coralillo, auché, negra, mazacuata, codorniz o mano de metate. Y más reptiles, caimanes y lagartos, y las Iguanas negras y verdes. Y por ahí los anfibios, como la rana Toro y una gran abundancia de sapos. También los voladores: por supuesto los murciélagos por las noches; y de las emplumadas hay de todo, faisanes, loros, cotorros, carpinteros, chachalacas, calandrias, codornices, palomas morada y tunera, colibríes, cardenales, papanes, quebrantahuesos, pisitos, zopilotes, gavilanes, búhos, luchuzas, picamates, coas.

 

La higuera y su sombra en el entorno de el manantial en donse se yergue el monolito de La Sacerdotiza, sitio en el que el arqueólogo Guillermo Ahuja Ormaechea encabezé el descubrimiento de la Venus de Tamtoc.

 

Pero en Tamtoc hay un aliento nuevo, el de la selva que se restaura también por la voluntad humana. Siete mil árboles han plantado los trabajadores del INAH en las 133 hectáreas que encuadran el recinto arqueológico en el que fuera un rancho El Aserradero, propiedad del Tigre Gonzalo N. Santos, el general de horca y cuchillo que la revolución le dejó de herencia a los potosinos. Dos ceibas de dieciocho años de vida dan cuenta de ello y recuerdan con soltura juvenil que en estos llanos agropecuarios existió una selva densa por miles de años hasta el arribo del malhadado siglo pasado.

 

El polígono de Tamtoc en el 2006.

 

El polígono de Tamtoc en el 2021.

 

La imagen satelital no lo desmiente: 2006 contra 2021, el ejemplo de lo que se puede recuperar la selva en quince años. Las ceibas encabezan en solitario el ánimo de restauración que los trabajadores del INAH han tenido para el campo que resguardan y en el que se han hecho expertos excavadores, arqueólogos e historiadores desde su origen campesino. Iniciaron en el año 2003 una cuenta de plantación anual de árboles que han transformado el paisaje baldío de los agostadores del vecindario: la lista de sus nombres la desgrana sin reparos Alfredo Gámez, uno de los descubridores una mañana tórrida del 2005 de La Venus de Tamtoc, motivo fundamental de nuestro viaje: chijol, framboyán, orejón, ceiba, lluvia de oro, palo de sol, almendro, guajima, ojotes, chicozapaote, guayabo, anona, habo, ébano, higuera, chote.A este monte en recuperación ha vuelto personajes que no encuentran reposo en otros sitios. También los nombra Alfredo Gámez: ocelote, venado, jabalí, onsa, conejo, armadillo, zorro, mapache. 

 

 

El tiempo recuperado. A Tamtoc vuelve la selva. Foto de Mundo Nuestro. 

 

Al final de la cuenca

 

¿Es irreversible la devastación ambiental del Pánuco? Todo indica que si. La contaminación de sus aguas, el abatimiento de su caudal, la degradación socioambiental en pueblos y ciudades, si se miran desde la inercia brutal del desarrollo económico, simplemente se profundizarán. En el tiempo social se impone la avaricia natural escondida en la palabra progreso.

Pero ahora mismo que escribo el cierre de esta crónica, conservo las miradas de Ernesto Márquez y Alfredo Gámez, la del activista defensor de la tierra campesina y la del campesino convertido en rescatador de la memoria más antigua de la piedra. Con ellos construyo una mejor memoria de estos tiempos revisados en la tierra Téneek. Con ellos conservo la confianza en el que mejores  tiempos pueden venir.

Son los nuevos talladores de la piedra arenisca.

 

Alfredo Gámez, campesino, trabajador del Instituto Nacional de Antropología e Historia.

 

La Venus de Tamtoc

 

(Esta crónica continuará en su cuarta parte: La Sierra Gorda como alternativa de reconstrucción socioambiental en México)