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13 Junio 2024, Puebla, México.

De comilonas, zalamerías y obnubilaciones de la clase política poblana / Sergio Mastretta (PARTE 1)

Política /Gobierno | Ensayo | 4.ABR.2023

De comilonas, zalamerías y obnubilaciones de la clase política poblana / Sergio Mastretta (PARTE 1)

Reflexiones a partir del texto México ayer y ahora, de Fernando Escalante Gonzalbo en la revista Nexos de abril

 

1

 

¿En qué momento un político poblano pierde la cabeza en el culto de su personalidad? Tal vez en el momento en el que más se parecen entre sí políticos tan disímbolos: en un mitin, en una comilona, en la efervescencia de la masa.

Cuando Manuel Bartlett candidato a gobernador entra a un banquete con empresarios poblanos en el otoño de 1992 y percibe en el silencio de sepulcro el miedo con el que lo contemplan sus anfitriones.

 

Cuatro datos que debes saber sobre Manuel Bartlett Díaz, director de la CFE  | CNN

Auditorio de la Reforma en Los fuertes. Manuel Bartlett y Carlos Salinas de Gortari en noviembre de 1992.

 

Cuando Melquiades Morales Flores, en una comilona en mayo de 1998, rebasa los 45 minutos en el reparto de abrazos antes de los discursos en los que se confirma que ha aplastado al alfil de Manuel Bartlett en la disputa por la candidatura.

 

Melquiades, el santón de los abrazos, candidato a goberndor en 1998.

 

 

Cuando Mario Marín Torres, en el privado del restaurante-bar-cuarto de guerra confirma que el PAN no impugnará por fraudulenta la elección municipal de noviembre de 1998, levanta la copa en el brindis y escucha la consigna triunfal de  sus operadores electorales, “¡de norte a sur se oye un clamor, Mario Marín gobernador!”.

 

Trepado en ese clamor, Mario Marín se mandó plasmar a sí mismo como el constructor de la ciudad de Puebla. En el mural, y aquí se vale especular, sus ojos contemplan el plano con la lista de los contratos de la obra pública administrados por su director de obras públicas Javier García Ramírez, prófugo de la justicia poblana desde el 2011, el primer año del gobiero de Rafael Moreno Valle.

 

Cuando Rafael Moreno Valle, recién convertido en panista, se reúne ya como candidato a senador en el 2006 por primera vez con la estructura electoral del PAN para preguntarles: “¿Y aquí en cuánto compran el voto…? ¿No lo compran? –se sorprende–. ¡Qué pendejos! ¿Así cómo van a ganar?”.

 

Hugo Alejo Domínguez, Guillermo Aréchiga, Rafael Moreno Valle, Leticia Jasso y Jesús Huerta durante una rueda de prensel 6 de marzo de 2006 en la que anuncian su reununcia al PRI para darse de alta en el PAN . La foto es de Rafael García Otero en La Jornada de Oriente,

 


Toni Gali, el predicador de la (arena) política en Puebla. Foto de Mundo Nuestro.

 

Cuando Antonio Gali cierra su campaña el 30 de mayo de 2016 en el estadio de beis junto al Cuauhtémoc, convertido en predicador, y en la ensoñación del arreglo electoral hacia el 2018 impuesto por Moreno Valle, escucha el altavoz que lo presenta ante la masa: “Aquí está Tony para ti, el candidato ganador, con él sigamos adelante, él lo dará todo por ti, todo por Puebla todo el día, los siete días de la semana, Gali lo dará todo por ti…”

 

 

Analistas auguran que en Puebla ganará López Obrador y no el candidato de  Morena - Infobae

Miguel Barbosa con AMLO el 23 de junio de 2018. No es el único político que supo trepar y obtener el beneficio de la ola obradorista.La foto se publicó en varios medios y es de Cuarto Obscuro.

 

Cuando el 25 de junio de 2018, en el mitin de cierre de campaña trepado en  Los Fuertes, Miguel Barbosa hace gritar a la masa que es un honor estar con Obrador, y el pragmático candidato a la presidencia que lo convierte en candidato le levanta el brazo en triunfo y le regala sin recato su carga masiva de votos para la elección de la siguiente semana.

 

Martha Érika Alonso, ya declarada gobernadora electa frente a la masa que la vitorea en el que ahora se llama Auditorio GNP, también junto al Cuauhtemoc, el domingo 8 de julio.

 

Cuando Martha Érika Alonso, el 8 de diciembre de 2018 por la noche, escucha la resolución del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación que confirma la validez de la elección al calificar la violencia ocurrida en la elección del 1 de julio de ese año en la que se asaltaron a balazos 24 secciones electorales con la determinación de que, “si bien esta es, en todo caso, reprobable, demerita a la democracia y debe ser sancionada, su presencia en la jornada electoral en Puebla fue marginal.”

 

Quién es Guillermo Pacheco Pulido, gobernador interino de Puebla? - Ángulo 7

Guillermo Pacheco Pulido esperó treinta años para alcanzar el control de los recursos públicos del Estado de Puebla. Tuvo que ser el azar el que lo pusiera en la galería de los gobernadores poblanos. 

 

Cuando Guillermo Pacheco Pulido, eterno santón y aspirante a la gubernatura poblana a los 86 años, la tarde del 24 de febrero de 2019 en la que lo nombran gobernador interino en el Congreso dominado por los diputados morenistas, dice para sí mismo y para quien lo quiera escuchar, pues a esas alturas ya le dará lo mismo: “La vida tiene que seguir…”. Y para lo que a él le toca, en los seis meses de mandato que tiene por delante seguirán licitaciones por 203 millones de pesos adjudicadas a empresas fantasmas.

 

 

Imagen

Si lo piensa un poco, no basta el azar para llegar a ser "el único jefe político de Puebla". Sergio Salomón Céspedes y quien lo ha llamado "pontífice" de la política en Puebla. Foto tomada de Ambas manos.

 

Cuando Sergio Salomón Céspedes Peregrina, en otra comilona apenas el viernes 31 de marzo pasado escucha impertérrito a su secretario de Gobernación Julio Huerta Gómez  --primo del fallecido Miguel Barbosa y quien se mira a sí mismo dentro de la competencia morenista por la candidatura el 2024—exclamar, y cambiar a modo, la más socorrida consigna obradorista: “¡Es un honor estar con Salomón!”

 

2

 

Al arrancar abril de 2023 es un hecho que todos aquellos que aspiran a formar parte de la lista de arriba están de lleno en su propósito.

Dos declaraciones recientes obligan a la consideración sobre la clase política local, sus personajes y sus preocupaciones. Y sirven para recordar que por lo pronto, la reyerta por el 2024 entre quienes quieren ocupar el cargo de gobernador se dirime en banquetes en los que abundan las zalamerías y las obnubilaciones:

Una, la del secretario de Gobernación heredado por el desaparecido Miguel Barbosa Huerta, su primo Julio Huerta Gómez, para entender que para subir por la escalinata del poder en Puebla es necesario tener el don de la zalamería:

“Quiero que quienes están aquí reunidos, me den la oportunidad de ser su vocero para decirle abiertamente al único jefe político que tiene hoy Puebla, a nuestro amigo común, el gobernador Sergio Salomón que lo reconocemos, que lo reconocemos como un experto, pontífice si nos remontamos a la Roma clásica”.

 

Puede ser una imagen de 8 personas y personas de pie

Eduardo Rivera en el arranque informal de su campaña por la gubernatura.

 

Otra, la del alcalde de la ciudad de Puebla, Eduardo Rivera, el sábado pasado ante al menos 1,600 seguidores en el Centro Mexicano Libanés, que permite recordar aquello de que alabanza en boca propia es vituperio al afirmar que el que encabeza es “el ayuntamiento más chingón de la historia”. La declaración, que da a conocer ell domingo 2 de abril Rodolfo Ruiz, confirma dos cosas: que Rivera se sabe ya candidato de la alianza con lo que queda del PRI en Puebla, y que es conciente de que o construye una estructura electoral a la manera de los priistas-morenovallistas-barbosistas que ya operan con Morena, o se quedará en la orilla.

Zalamería y obnubilación son dos requisitos que acompañan más allá de los colores partidistas a los políticos poblanos.

 

3

 

¿Quiénes son? ¿De dónde vienen? ¿Cómo se construyen a sí mismos estos políticos profesionales?

 

Ilustración: Víctor Solís

Ilustración en el exto México ayer y ahora, en revista Nexos.

 

Pensar en el país a partir de la reflexión crítica sobe el Estado de derecho, la clase política y la crisis que enfrenta la democracia mexicana, como lo intenta y logra significativamente en la revista Nexos de este mes de abril Fernando Escalante Gonzalbo (México ayer y ahora):

“De un lado está el polo de la autoridad (más exactamente, de la autoridad pública), cuyo término de referencia ideal es el Estado: racional, unificado, vertical, unívoco. Del otro lado está el polo de las necesidades, lo que podemos llamar el sistema-de-las-necesidades, que incluye desde el comer y abrigarse hasta transportarse, educarse o jugar. Es la vida humana como posibilidad, como exigencia. Y entre esos dos polos, como mediación entre la autoridad y las necesidades, la clase política, en la que hay que contar a quienes profesional u ocasionalmente se hacen cargo de representar, organizar, moderar, las necesidades, en su relación con los recursos de la autoridad.”

“El poder de la clase política --sigue Escalante Gonzalbo-- es inversamente proporcional al poder del Estado. Donde todos: funcionarios, policías, fiscales, todos se anulan como personas para que prevalezca la lógica del Estado, donde se impone el mecanismo terminante de la ley, la clase política no tiene mucho margen de acción, es decir, que es débil. Por el contrario, donde la idea del Estado tiene escasa vigencia, donde las leyes pueden torcerse y acomodarse con facilidad, la clase política es más fuerte, puede imponer sus términos, y la gente tiene que estar bien con los políticos.”

En la perspectiva histórica el país ha vivido en los últimos treinta años una transición  democrática que logró construir nuevas instituciones arrebatadas por la insurgencia ciudadana a la sujeción de un partido de Estado como era el PRI. Las reformas constitucionales promovidas por el presidente López Obrador que le quieren devolver al gobierno de la república el control de las instituciones que adquirieron autonomía respecto del poder ejecutivo, como el propio INE, el INAI, la CNDH, la CNC, entre otras, y las controversias interpuestas contra ellas en la Suprema Corte de Justicia indican con certeza esta crisis. Comparto con Escalante Gonzalbo que, desde la perspectiva del proceso nacional, vivimos una etapa de franca crisis de la transición democrática que se desarrolló en México en los últimos treinta años.

Pero si la mirada se atiene a la región –la entidad poblana-- lo que reconocemos como desmantelamiento del poder autoritario no ha seguido el derrotero de la Federación. La figura del gobernador del estado en esos mismos treinta años ha logrado mantener el control del conjunto de las instituciones a la manera en la que en el régimen priista lo tenía el presidente de la república.

Para comprenderlo volvamos al banquete de los cien días de Salomón Céspedes. A la manera de Melquiades, se llevó cerca de tres horas de abrazos y fotografías con los que cumplieron con el papel de la masa y que apuntaron en su cabeza que el interino es “el único jefe político que tiene hoy Puebla”.

No es fácil llegar a ser el Jefe Político. No bastan el azar y la zalamería. El gobernador en Puebla es el Jefe Político Dominante y, como lo perfilamos en el texto Guía para observadores electorales escrito para la organización civil Puebla Contra la Corrupción y la Impunidad en el año 2021, llega a tener el control de la compleja trama de relaciones sociales que se concentran en la categoría analítica denominada “estructura electoral:

“Es la organización y control de las estructuras de operación electoral bajo control del presidente o del gobernador de un estado. Controla organismos de los poderes ejecutivo, legislativo y judicial, así como estructuras de partidos y organizaciones sociales; establece alianzas con empresas de capital local, nacional y trasnacional. Puede mantener acuerdos y relaciones con organizaciones del crimen organizado. Opera por dentro y por fuera del aparato de gobierno. Con la fuerza del poder ejecutivo controla el conjunto del aparato del Estado: el manejo del presupuesto, las dependencias de gobierno, los procesos internos de los partidos, el congreso, los tribunales de justicia, los órganos electorales y los órganos ciudadanos establecidos en la Constitución. La estructura que encabeza opera todo el tiempo.”

A Fernando Escalante Gonzalbo este control que llega a ejercer un poder así en manos del político le recuerda lo que el novelista italiano Leonardo Sciascia llama el orden de la mafia.

Reflexionar sobre este proceso poblano y los personajes de la clase política en sus comilonas hacia la elección del 2024 es la tarea a la que les invito en esta serie.

(CONTINUARÁ)