marzo 17, 2026, Puebla, México

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Razones y sinrazones del cuatroteísmo / Luis Alberto Fernández G.

El apoyo que recibe el régimen cuatroteísta no proviene exclusivamente de los grupos de ingresos bajos y que reciben alguna beca o pensión del gobierno federal. También recibe la venia y aun la defensa de personas que no dependen de la ayuda social o gubernamental, que tienen formación universitaria y que solían ser críticos de los errores de los gobiernos y de las condiciones estructurales que preservan y reproducen las injusticias.

Más aún, parecieran ser ciegos ante cualquier error del régimen o, al menos, no manifiestan nunca una opinión crítica; muestran una enorme indulgencia con el régimen ¿A qué puede deberse esa conducta? La pregunta acerca de por qué personas con formación política, inteligencia y espíritu crítico no aquilatan los riesgos es pertinente. ¿Qué los lleva a ocultar las deficiencias del modelo y sus riesgos para el futuro? Algunas personas con este perfil trabajan para gobiernos morenistas y ello puede explicar la tolerancia de algunos. Sería previsible que en algún momento recuperen el sentido crítico y autocrítico. Pero eso no puede ser lo único.

A falta de estudios de la opinión pública sobre el tema, solo nos queda formular hipótesis.

 

  1. El régimen que instauró AMLO y que continúa la Dra. Sheinbaum es “de izquierda”.

 

  1. El gobierno ha favorecido un incremento notable a los salarios mínimos, lo que ha empujado hacia arriba el salario medio de los trabajadores. La postura sintetizada en la frase “por el bien de todos, primero los pobres” es ciertamente de izquierda; se ha logrado que millones de personas dejen esa categoría.

 

  1. De haber ganado las elecciones en 2018 y en 2024 cualquiera de las opciones diferentes a MORENA, el país se hubiera dirigido a situaciones intolerables, en las cuales solo se seguirían viendo favorecidas las capas sociales de mayores ingresos, mientras se condenaría a las mayorías, en el mejor de los casos, al estancamiento. No hay opciones mejores a la vista.

 

  1. La corrupción de los funcionarios a todos los niveles era ya moral y políticamente intolerable y, dado que el fundador de MORENA es incorruptible, el asunto se ha convertido en algo menor y en extinción. Por su parte, los casos recién conocidos de grandes entramados de corrupción no muestran que el régimen sea corrupto sino, por el contrario, que se está combatiendo lo que no parecen ser sino casos aislados.

 

  1. Las reformas institucionales eran indispensables y no preocupa que solo refuercen al poder del Estado en detrimento del de los ciudadanos, porque la presidenta y su predecesor son personas buenas y nunca abusarán de esa fuerza renovada. La corrupción y elitismo en el poder judicial urgían una reforma que no tendría otro remedio que el de formarlo a partir del voto popular. Los organismos públicos que hacían contrapeso al ejecutivo -los otros dos poderes y los órganos dotados de autonomía constitucional- también estaban corrompidos e impedían la libre acción del gobierno y la instauración de su régimen de justicia y equidad.

 

  1. Los partidos del Trabajo y Verde Ecologista no son (tan) oportunistas y, de cualquier manera, la próxima reforma electoral los llevará a la extinción.

 

  1. Aunque las instituciones de la democracia representativa y liberal se menoscaban, se ha arribado a una democracia participativa.

 

  1. No importa que los militares tengan mayor poder político y económico pues sus comandantes son más decentes que los empresarios de derecha y, sobre todo, gozan de la aceptación popular. Es más, la militarización no es militarización (¿?).

 

  1. La inseguridad va a la baja.

 

  1. El que millones de personas salgan de la pobreza bien vale la pena tolerar los defectos que, en todo caso, son pequeños.

 

  1. Vamos bien en todo o casi en todo.

Las razones no son banales y es necesario encontrar explicaciones racionales a la conducta de millones de personas. No es objetivo (además del elitismo y racismo manifiestos) pensar que las mayorías son estúpidas e ignorantes.

Pero las razones que se oponen al rumbo que ha tomado la 4T tampoco son de despreciarse:

  1. Muchas posturas del fundador son retrógradas y, en algunas cuestiones tan cruciales como el manejo de la macroeconomía, su perfil coincide con lo que los morenistas mismos llaman neoliberalismo.

 

  1. El comportamiento de la economía permite augurar que los caminos se cerrarán pronto, toda vez que se han basado más en el déficit público y el consecuente endeudamiento.

 

  1. Amén del raquitismo de toda la oposición, las propias decisiones del grupo gobernante llevan a extinguir hasta el menor barrunto de disenso y, por tanto, a borrar todo tipo de pluralidad.

 

  1. Todos los días se conocen “casos aislados”. Llama la atención que personas formadas en unas ciencias que otorgan gran importancia al peso de las estructuras sostengan que las personas “buenas” superan ese peso.

 

  1. Otra vez el olvido del peso de las estructuras. Pero, suponiendo que la bondad personal permitiera pensar que no habrá abusos de poder, ¿qué ocurrirá cuando un “malo” ocupe el asiento? Cuando se tiene la oportunidad de establecer reglas que permanecerán en el futuro, es conveniente pensar que los próximos ocupantes del trono serán los más detestables que se pudiera imaginar y que uno quedará del otro lado.

 

  1. Independientemente de la función que la izquierda siempre ha reconocido en las fuerzas armadas como “aparato de represión”, ha sido muy conocida la corrupción en altos mandos de las fuerzas armadas. Además, por definición, su desempeño es carente de transparencia. Ello es independiente del aprecio que la mayoría expresa hacia el ejército y a la marina, derivado, seguramente, de la función que se le suele encomendar en las catástrofes.

 

  1. Ciertamente, se perciben cambios en las formas de relacionarse con los grandes grupos delincuenciales. Sin embargo, los reiterados anuncios de que la seguridad mejora se basan en la disminución reconocida de los homicidios dolosos. Pero mientras no se explique el simultáneo incremento en el número de personas desaparecidas, cabe la presunción de que son los muertos los que desaparecen en la catalogación de las instituciones de seguridad.

 

Luis Alberto Fernández G

(Imagen tomada de Revista Nexos)