marzo 13, 2026, Puebla, México

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Un gobierno mediático, indolente, omiso o indiferente / Daniel Flores Meza

Las nuevas técnicas para tener controlada a la ciudadanía se relacionan con la manipulación de las emociones para hacer creer a las personas que se vive en libertad, que el país va bien, y que hay que mantener viva la esperanza porque lo mejor viene por delante. Y en esa falsa esperanza,  corre la vida y los sueños de los creyentes de “La esperanza de México”.

El uso de mensajes esperanzadores por parte de los gobiernos puede servir como una herramienta legítima de comunicación para motivar a la población; sin embrago, en términos reales en un cuestionado gobernante, se usa como herramienta mediática de manipulación.  Dicha manipulación ocurre cuando la información es falsa, sesgada, engañosa, descontextualizada o parcial, con el fin de persuadir o confundir a la ciudadanía en favor de los intereses del gobierno en el poder,  o para no cumplir su responsabilidad. 

Cuando un gobierno tiene interés genuino en servir a la sociedad, jamás recurrirá a la persuasión engañosa, aunque esto solo sea un sueño; por lo que, recurrirá a continuos y permanentes mensajes llenos de esperanza con el propósito de  ocultar su ineficiencia y la falta de resultados.  La estrategia consiste en mantener a una buena parte de la sociedad, generalmente son los “beneficiados, los pobres y poco letrados”, emocionalmente atrapados y manipulados con mensajes esperanzadores.

El político apela a la emoción de la esperanza para conseguir apoyo masivo, generalmente sin un plan de acción concreto o realista, muchas veces ocurrencias, improvisaciones y disparates. La retórica se centra en un futuro utópico, desviando la atención de los problemas actuales, culpando al pasado, ante la falta de soluciones inmediatas.

En este proceso de declaraciones, la publicidad y propaganda mediática,  es toda una estrategia que lleva promesas, pero también mentiras y manipulación, jugando un papel importante que solo le rinde frutos a quien gobierna.   

La lista de promesas, mensajes esperanzadores y manipuladores que se escucha a diario es numerosa en los tres niveles de gobierno; su único propósito es conseguir que el pueblo dirija la mirada en lo más llamativo,  y olvidarse de los problemas y asuntos que preocupan a la sociedad.

La posibilidad de manipulación es menor cuando la ciudadanía está informada y es consciente de esas prácticas perversas. Una población inteligente, letrada y crítica, con acceso a información diversa, tiene más herramientas para discernir entre la comunicación legítima y la propaganda manipuladora del gobierno.

Si hablamos de Seguridad Pública, la absurda estrategia denominada  “abrazos, no balazos” , ha sido duramente criticada, atribuido a la supuesta omisión de la autoridad federal y algunos gobiernos locales; dando como resultado un aumento de la violencia, la extorsión, el narcotráfico, homicidios, secuestros y el reclutamiento de jóvenes por grupos delictivos. El mensaje esperanzador es: “Estamos atendiendo las causas”, aunque a diario sigan cayendo víctimas.

Desde tiempo atrás Michoacán es un foco rojo con alta presencia del crimen organizado dedicado al cobro de derecho de piso al comercio y la agricultura, la extorsión, amenazas, reclutamiento de jóvenes, secuestros y homicidios.  Primero, Bernardo Bravo Manríquez, Presidente Nacional de los Citricultores; y después en pleno festival público, el homicidio de Carlos Manzo Rodríguez, Presidente Municipal de Uruapan.  Levantar la voz, denunciar y pedir la intervención de instancias superiores para proteger a la población y sus representados, tuvo un alto precio ante un gobernador morenista omiso, presuntamente ligado al crimen organizado.  En cuanto a la federación, se dice que no dio respuesta inmediata ni adecuada, simplemente como quien agacha la cabeza.  El mensaje esperanzador y mediático es seguir culpando al pasado después de siete años de gobierno con  expresiones retrogradas para ocultar la omisión.

Las conferencias mañaneras como herramienta mediática, debiera ser un espacio para informar con transparencia y rendir cuentas claras a la sociedad; sin embargo, da la impresión de ser un despacho de defensoría de oficio para  servidores públicos morenistas señalados por presunto quebranto a la ley.  El argumento de defensa es la inexistencia de denuncia  en su contra, o simplemente el cuestionamiento se cierra con la respuesta: “Se está investigando; tengo otra información; no voy a discutir ese tema, etc.” Esas respuestas aunque no son esperanzadoras, resultan una manera hábil de desviar el tema relevante.

Presidenta Sheinbaum, no es ético seguir culpando al pasado; de ser así, Morena esta infestada de ese pasado con personajes de dudosa reputación, el pasado se ha apoderado de Morena.  Presidenta, con mucho respeto, es urgente que asuma el presente, el pasado queda en lecciones y aprendizajes; el presente es urgente atenderlo.

En materia de Salud Pública, es el caso más notorio de publicidad persuasiva a la población, al decir que “Ahora si los medicamentos llegaran a finales de noviembre, las recetas médicas serán surtidas a través de las tiendas de bienestar”. Se trata de mantener viva la esperanza de las personas a base de discursos repetidos y llenos de falsas promesas. El sector salud vive su peor crisis, haberlo comparado con Dinamarca, es la más grave humillación que un mandatario haya hecho a sus gobernados.

Los desastres naturales provocados porel huracán Priscilla y la tormenta tropical Raymond el pasado mes de octubre, deja al descubierto la falta de capacidad operativa  y pronta respuesta de los gobiernos locales en torno a las afectaciones, las improvisaciones, y la falta de estrategia. Tener al frente de la Coordinación Nacional de Protección Civil, a Laura Velázquez Alzúa, licenciada en  Historia y Arte, que carece de experiencia en materia de protección civil, es sinónimo de lealtad total a quien la puso, aunque sin perfil y cero experiencia.  Por supuesto, en estas contingencias salió a la luz la desaparición del FONDEN, señalado por supuesta corrupción; sin embargo, su exdirector, el priista José María Tapia, ahora es abrigado con cariño por Morena y la presidenta Sheinbaum.  Lo hicieron  candidato de Morena a la alcaldía de Querétaro en 2024, pero perdió la elección; no obstante, hoy busca la candidatura al gobierno de Querétaro por Morena. Nuevamente el discurso meloso brilla como estrategia de publicidad diciendo: “No somos iguales, somos diferentes” para distraer de lo sustantivo a la población sobre un personaje señalado por corrupción incluso por la propia 4T.

Si hablamos de la agricultura nacional, el mensaje propagandístico y esperanzador,  es poner a la soberanía alimentaria en el centro del discurso con tono de romanticismo y folclor, pero asignándole al sector un presupuesto raquítico, dispersando programas sociales al estilo de propinas públicas; cuando lo que se requiere,  es un cambio de política agrícola basada en la creación de bienes públicos.  La culpa se puede ocultar con la indiferencia, al decir que detrás de los bloqueos carreteros de los agricultores, están los partidos políticos, es una forma de desestimar los esfuerzos y reclamos legítimos de los productores de maíz y de la agricultura nacional.

Si se habla de educación, de infraestructura, de ciencia y tecnología, etc. la narrativa no cambia mucho, se trata de conservar el mensaje esperanzador, romántico y humanista para disfrazar la indolencia, la omisión o la indiferencia.

Las nuevas técnicas para tener controlada a la ciudadanía se relacionan con la manipulación de las emociones para hacer creer a las personas que se vive en libertad, que el país va bien, y que hay que mantener viva la esperanza porque lo mejor viene por delante. Y en esa falsa esperanza,  corre la vida y los sueños de los creyentes de “La esperanza de México”.

En la publicidad y propaganda de gobierno, generalmente va envuelta en una retórica de persuasión para deleitar o conmover a un “pueblo bueno y sabio”,  que lleva de propina la indolencia, la omisión y la indiferencia para ocultar la realidad, distrayendo a la sociedad de las prioridades y los problemas urgentes de atender.

Daniel Flores Meza