Este texto fue publicado originalmente en la revista Nexos del mes de mayo de 2026
La ciudad que no sabe
La ciudad de Puebla se pierde en la violencia y pareciera no saberlo, como si no se escucharan los tiroteos en las madrugadas. Solo se reproducen mal en las notas policíacas y en los apelativos de sus sicarios y sus muertos. Una infinidad de Fulanos N. y Menganos N.
¿Cuándo sabe una ciudad que va perdiendo la guerra contra la violencia? Cuando nos acostumbramos a ella, me dice reflexivo Tadeo Luna de la Mora, responsable del Laboratorio de Paz con Reconciliación de la IBERO Puebla.
Se sabe que pierde cuando los muertos tienen un nombre y una historia que contar. Si no se nombran y no se escuchan preferimos no pensar.
Elianis Betsalie tiene 18 años cuando emigra en el 2023 a México desde el pueblo de Banes, en la provincia cubana de Holguín, para trabajar en tabledance de la ciudad de Puebla. Ahí bautizaron como “La China” a la bailarina migrante de veinte años. Y así trabaja hasta las 4 de la mañana del martes 18 de noviembre de 2025, cuando un grupo armado integrado por seis hombres a bordo de motocicletas sin placas ingresa al Bar Lacoss, ubicado en una calle de la colonia Popular, realiza disparos al aire, encierra a catorce personas y con garrafas de gasolina incendian el bar. Elianis Betsalie y seis personas mueren asfixiados en ese infierno. Narcomenudeo y extorsión son las palabras que utiliza a fiscalía poblana para explicar esta matanza. El hecho no pasa del reporte policiaco en los medios de comunicación locales. Nadie protesta. No se sabe si los restos de la joven bailarina han sido repatriados a Cuba. Salvo Elianis Betsalie, ninguna de las víctimas es identificada por su nombre en las notas de prensa. Días después esdetenidos Gabriel “N”, alias “El Tato” como autor material del incendio, vinculado al grupo “Los Toscano” en una disputa entre bandas del crimen organizado.
En la madrugada del 14 de febrero Gisel Ortiz, psicóloga de 33 años, egresada de la Universidad Iberoamericana Puebla, Joaquín Wright, arquitecto de 33 años, egresado de la UDLAP y Emmanuel Campaña, entrenador en un gimnasio, tienen la mala fortuna de salir del bar “Sala del Despecho”, ubicado en la exclusiva zona de Angelópolis, para ser confundidos al momento de subir a su Mercedes con Javier N., alias “El Medrano”, presunto distribuidor de drogas y objetivo real pretendido por sicarios de la célula delictiva “La Barredora” del CJNG. En un hecho inédito para la procuración de justicia poblana, cuatro matones, Gabriel N., Bryan N., Héctor Hugo N. y Edwin N., son aprehendidos un par de horas después tras un presumido despliegue de drones y helicópteros. La exigencia de justicia por grupos civiles obliga a las autoridades a declinar la versión con la que involucra a una de las víctimas con el crimen organizado y a confirmar la participación de la rama poblana del cártel del Mencho. “El Medrano” fue detenido el 6 de marzo en un operativo en San Martín Texmelucan.
El territorio favorito
No son los únicos crímenes cometidos en bares poblanos en los últimos años. Es, de hecho, el territorio favorito para los llamados “ajustes de cuentas” entre malandrines. Un recuento breve de algunas de estas ejecuciones:
El 23 de junio de 2023 un comando irrumpió en el bar Pinochos, ubicado en el municipio conurbado de Amozoc, para levantar a una bailarina llamada Beatriz que trabajaba en ese lugar. Los sicarios abrieron fuego contra los presentes y en el lugar quedaron muertas cinco personas y 11 resultaron heridas. Es el primer asesinato múltiple de la Barredora.
El 10 de julio de 2024 matan a dos personas en Big Bola de Sonata Lomas de Angelópolis, en San Andrés Cholula. La Fiscalía refiere “disputa entre grupos de narcomenudeo” y los identifica como Alberto (sin apellido) y Alexis, alias ‘El Jaguar”, ambos relacionados con al menos tres asesinatos en Canoa, Amozoc, Tehuacán y un enfrentamiento con policías. ‘El Jaguar’, era un supuesto narco que llegó a Puebla desde Chiapas. El asesinato se lo atribuye el CJNG.
El 8 de septiembre de 2024 el empresario César Eduardo Garrido, asociado a ‘El Jaguar’, es levantado del bar Mochomo´s en Plaza Solesta para aparecer muerto al día siguiente en un vehículo estacionado en el Complejo Metropolitano de Seguridad (C5). El asesinato se atribuye también al CJNG.
El 17 de enero del 2025, en la junta auxiliar San Francisco Totimehuacán, un grupo de sicarios acribilla a un comensal de la clamatería San Pancho. No se consigna el nombre de la víctima.
El 23 de marzo del 2025, dos muertos, un hombre y una mujer en el bar Las Muñemiches, en Bosques de San Sebastián, al norte de la ciudad. Arturo Iván ‘El Córdoba’ era el objetivo de los sicarios de la Barredora que balearon el lugar durante la madrugada. Tampoco se consigna el nombre de la mujer.
El 15 de abril del 2025, un muerto en Bar Distrito 29, en la zona de antros de San Andrés Cholula. No se consigna el nombre de la víctima.
El 13 de junio de 2025, sicarios en motocicleta acribillan a un hombre a la salida del Bar Bamaxcorte, sobre la avenida 11 Sur en la colonia San Isidro Castillotla, al sur de la ciudad.
El domingo 22 de junio del 2025 hombres encapuchados y armados irrumpen en un bar clandestino de la colonia Playas del Sur para matar a dos meseros Daniel Yahir, de 32 años, y su primo Eduardo, de 27. “Uno de tus amigos te puso”, gritan los asesinos.
La Barredora CJNG
Los hechos ocurridos en Bar Lacoss y Sala del Despecho, y la cadena de la que forman parte con el involucramiento del Cártel Jalisco Nueva Generación como actor principal de la violencia, confirman el escalamiento de la inseguridad pública por la actividad del crimen organizado en la zona metropolitana de Puebla. Las estadísticas de muertes violentas a la alza dan cuenta llana de sicarios que matan a mansalva, decapitan y embolsan cadáveres por todos los rumbos de la ciudad. “Es un parteaguas –me dice Tadeo Luna–, para el Estado ya es indefendible que no hay presencia del crimen organizado”.
En la perspectiva de la última década, lo que consignamos es el desplazamiento de la violencia desde el llamado Triángulo Rojo del huachicol, en la autopista a Veracruz, hacia la ciudad de Puebla, con la correspondiente disputa por el control del crimen principalmente entre los cárteles CJNG y la llamada Familia Michoacana, cuya presencia se multiplica por la vía del esquema de franquicias o autsorcing con el que se abandera una infinidad de delincuentes locales.
Consigna un reportaje de la revista Proceso: “El 20 de febrero de 2023, en un video que se difundió en redes sociales, la “Operativa Barredora del Cártel Jalisco Nueva Generación” (CJNG) dio a conocer su irrupción en el escenario criminal de Puebla. Un grupo de hombres, vestidos con ropa táctica, encapuchados y con armas largas, anunció en esa grabación que haría una “limpia” de supuestos criminales que se hacían pasar como parte del CJNG para delinquir en el municipio de San Martín Texmelucan.” Pronto dejan su marca el 5 de abril de ese año con los cuerpos de siete personas descuartizadas, con las cabezas expuestas a la vista en un auto abandonado en el Periférico Ecológico al oriente de la ciudad. Entre los desmembrados se encontraba Alejandro N., alias el Tiburón, un expolicía que días antes había aparecido en un video sometido y confesando su participación en el robo al transporte.
Dos de los líderes de La Barredora de Tabasco fueron detenidos en territorio poblano: Carlos Tomas Díaz Rodríguez, alias el Tomasín o el Lic, identificado como el brazo derecho de Hernán Bermúdez Requena, exsecretario de Seguridad Pública de Tabasco en la gubernatura de Adán Augusto López, y quien habría conformado La Barredora en ese estado, fue detenido el 19 de enero de este año en San Martín Texmelucan; Ángel Javier “N”, el “Caiser”, otro de los cabecillas de la organización tabasqueña, fue detenido a finales de julio último cuando circulaba por el bulevar Carlos Camacho Espíritu en la capital poblana.
La Barredora se asienta en Puebla capital y sus municipios conurbados como Amozoc, Coronango, Cuautlancingo, Huejotzingo, Ocoyucan, Xoxtla, San Andrés Cholula, San Pedro Cholula y San Gregorio Atzompa. Igual que la zona del triángulo rojo que abarca Quecholac, Palmar de Bravo, San Martín Texmelucan, Tecamachalco, Tehuacán y Tepeaca.
Ejecuciones y los cárteles
En el 2023 el investigador Mauricio Saldaña identifica un total de 614 ejecuciones. En el 2025, el estado de Puebla registra entre 816 y 898 homicidios dolosos, con más del 16% vinculado a la delincuencia organizada y una creciente violencia estructural, según fuentes periodísticas que citan reportes oficiales. El grupo criminal “La Barredora” ha consolidado el control de la plaza a través de un esquema de franquicias del CJNG, evidenciado por extorsiones en el Mercado Morelos y una estela de más de 70 ejecuciones entre 2023 y 2026. La situación se agrava por un 95% de cifra negra y solo 1% de esclarecimiento de delitos, lo que sugiere la continuidad de la violencia. En Puebla se reportaron 135 homicidios dolosos en 2025 relacionados con actividades de crimen organizado. La entidad registró 149 casos de violencia extrema en los primeros siete meses, sumando 156 víctimas. Puebla se ubicó como el octavo estado con más policías asesinados, con cifras que superaron los quince casos confirmados.
En 2025 y principios de 2026, la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) ha detenido a más de cuarenta miembros de La Barredora y expolicías vinculados a la protección de estas bandas. Es una historia sin fin. La presencia del crimen organizado ha posicionado a Puebla como una zona de disputa, especialmente por la lucha de los grupos locales y nacionales para controlar el robo de combustible y la distribución de droga, las extorsiones y secuestros y el imparable robo a transportistas en la carretera México-Puebla.
Las autoridades identifican la presencia de cárteles en la ZMT de la ciudad de Puebla:
El Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG): Mantiene presencia y controla células como «La Barredora», identificada por las autoridades como responsable de violencia y desmembramientos en Amozoc y Cuautlancingo.
El Cártel de Sinaloa: Con actividad en la zona metropolitana con grupos vinculados a narcomenudeo y la extorsión.
La Familia Michoacana: opera en zonas limítrofes del estado y en mercados locales de la ciudad de Puebla, en particular el mercado Morelos en el que mantienen una red de extorsión que deriva en una movilización popular de locatarios el 3 de marzo pasado para exigir la acción del gobierno en contra de ella, tras la cual son detenidos 16 personas vinculadas a ese cártel.
En ese entorno cartelero pululan los grupos locales: “Los Cuijes”, “Los Tarzanes”, “Los Pelones”, “Los Oaxacos”, “Los Villegas”, “Los Marranos”, “Los Toscano” y células delictivas de “El Loco Téllez”, “El Bucanas”, “El Toñín” y “La Loba”, enfocados en el huachicol, robo de transporte y narcomenudeo a todo lo largo de la autopista México-Puebla-Orizaba.
Las autoridades identifican también los territorios que se disputan:
Triángulo Rojo: Municipios como Acajete, Tecamachalco, Palmar de Bravo, Quecholac y Tepeaca son clave para el robo de hidrocarburos.
Zona Metropolitana: Puebla capital, Amozoc y Cuautlancingo registran alta incidencia por narcomenudeo, extorsión, huachicol, con una serie de ejecuciones que revelan la disputa por la plaza.
La ciudad que sabe
El diagnóstico que realiza sobre lo que ocurre en Puebla Mauricio Saldaña, experto en temas de seguridad pública, es elocuente: “La tendencia es evidente: seguirán creciendo las ejecuciones en el estado de Puebla. No hay elementos objetivos para suponer algo distinto, dado que no hay estímulos para las organizaciones criminales de alto impacto que les sugieran dejar de hacerlo. Si se mantiene el 1 por ciento de esclarecimiento de delitos denunciados; si se preserva una cifra negra superior al 95 por ciento; si el CJNG tiene el control de la plaza mediante docenas de pandillas de alto impacto que franquician un terreno específico y si la autoridad es en el mejor de los casos, indiferente, no hay margen para pensar en un regreso a la paz”.
Regreso a la visión rigurosa de Tadeo Luna: “Cuando nos acostumbramos a los muertos o a los embolsados en el Periférico o a las detenciones y supuestas limpias policiales, o sea, cuando lo tenemos ya normalizado o integrado, yo creo que ahí es cuando empezamos a perder la mal llamada guerra, cuando terminamos por normalizarlo.”
Pensar entonces en la joven cubana Elianis Betsalie. A los centenares de muertos cuyos nombres no van más allá de la letra N. Recordarlos para no normalizar su muerte.