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17 Enero 2022, Puebla, México.

Después del 6 de junio, nada que celebrar; un llamado a la sociedad

Política /Gobierno /Sociedad | Opinión | 18.JUN.2021

Después del 6 de junio, nada que celebrar; un llamado a la sociedad

Carlos Rodríguez Giacintti

Ilustración: David Peón / Revista Nexos

 

En estos días “postelectorales” he escuchado muchas voces con un tono triunfalista, afirmando que MORENA perdió, que se derrotó a López Obrador y que ahora ya no va a poder hacer casi nada. No quiero ser aguafiestas, pero difiero completamente en este tema. Para explicar esto voy, primero, a citar a Roberta Garza: “Cerca la bala, pero seguimos encañonados… hay mucho por hacer y poco por celebrar… eso no quita que la presente administración vaya a seguir siendo como hasta ahora… Es difícil saber cuál de todas las barbaridades de la 4T por fin inclinó la balanza en la capital. Pero que nadie se llame a engaño… Se votó por ellos porque no había de otra, porque muchos entendimos que esta elección no fue entre derechas o izquierdas sino entre democracia o la ausencia de ésta. Los ganadores de ninguna manera fueron los que queremos en el gobierno, sino los que ya estaban allí, con registro en mano. Quizá sea cierto eso de que entre todos acotamos una catástrofe cívica, pero perdónenme que no brinde por ello.” (ARTÍCULO MORTIS. Cerca la bala. ROBERTA GARZA. Milenio. 08jun2021).

Ahora vamos a poner en perspectiva algunas cifras: Con los datos del del INE, MORENA obtuvo el 35% del total de la votación, fue el partido con mayor porcentaje de votos a nivel nacional, seguido por el PAN con el 19%. MORENA con sus aliados (hasta el momento) PT y Partido Verde suman alrededor del 45% de todos los votos. La oposición PAN, PRI y PRD juntos alcanzan alrededor del 41% de los votos. De las quince gubernaturas en disputa MORENA gana diez, el Partido Verde gana una, el PAN gana dos (y pierde otras dos), Movimiento Ciudadano gana una y la que falta está aún en revisión. El PRI pierde todas las gubernaturas en disputa que tenía y pasa a ser la segunda fuerza opositora en la Cámara. Hasta aquí los datos duros que nos dan las cifras.

Efectivamente la oposición ganó terreno en la Ciudad de México y área conurbada, así como en las ciudades de Monterrey y Puebla, pero perdió terreno en más de diez estados de la República y sus respectivos congresos locales, no es poca cosa.

También podemos decir que MORENA no logró la mayoría calificada (66%) que le da la oportunidad de modificar la Constitución. Pero en 2018 tampoco logró la mayoría calificada, la construyó después mediante alianzas y algunas lagunas a las leyes electorales. Ya López Obrador dijo en su “mañanera” que buscarán obtener los votos para aprobar sus proyectos mediante alianzas con el PRI u otros y que los votos que requiere son pocos (lo cual es muy cierto, bastante pocos). Sin duda, podría convencer a algunos legisladores de la oposición para que voten a favor de MORENA y sus aliados, como ya ha sucedido.

El pasado 6 de junio ¿alguien fue a votar por algún candidato maravilloso o excepcional?, ¿algún líder de la oposición que se distinga por su gran presencia y arrastre? ¡Claro que NO! Salimos a votar para intentar recuperar lo que nos queda de democracia. El mérito es de los ciudadanos que salieron a defender sus derechos. Los partidos de oposición prácticamente no han estado presentes desde las elecciones del 2018 y ha sido, más bien, una parte de la sociedad civil quien se ha llevado el mérito de la alianza opositora. Los partidos, TODOS, se han vuelto una mafia de intereses particulares que lucran con los procesos electorales y desde hace años han jugado un papel deleznable que poco ha favorecido al electorado (digo esto así porque el 48% de la gente NO salió a votar) y a la gente en general; una vergüenza.

Si todavía hay ilusos que creen que los actuales partidos o los tibios empresarios o los Estados Unidos van a venir a salvar a México, déjenme decirles que no. Los partidos políticos, tal como los hemos configurado en los últimos años, son un negocio muy lejano a los ideales cívicos. Los empresarios, que para comenzar no son un gremio sino un grupo económico muy disímbolo, se mueven (en su gran mayoría) por intereses económicos o de negocios y no son políticos, aun cuando algunos lucran de sus relaciones con el gobierno e “influencias” políticas como ya lo vemos (y lo hemos visto siempre). Finalmente, Estados Unidos mira por sus intereses y procura aprovechar las oportunidades de las diferentes coyunturas político-sociales de los países vecinos o que considera socios. Realmente yo no sé si alguien cree que ese país ha beneficiado a Irak, a Irán, Afganistán o Venezuela, como ejemplos y para mencionar aparte, qué me dicen de Cuba que es tan su vecino como lo es México. Siento desilusionarlos, pero, de verdad, seamos serios, no tenemos nada que celebrar. Del gobierno se ha comentado mucho ya; los partidos de oposición nos han quedado a deber y la verdadera opción, si alguna, está en los ciudadanos. Para reflexionar. 

 

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