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4 Abril 2025, Puebla, México.

Nuevo viaje a la Sierra de Puebla: el esplendor del plástico y las otras cascadas / Alicia Mastretta Yanes y Sergio Mastretta

Naturaleza y sociedad | Crónica | 8.MAY.2022

Nuevo viaje a la Sierra de Puebla: el esplendor del plástico y las otras cascadas / Alicia Mastretta Yanes y Sergio Mastretta

Tercera parte

 

Mirar la sierra al paso y a dos voces: la de la bióloga y la del periodista que quieren comprender la riqueza socio-ambiental y sus contradicciones, tan profundas como las barrancas por las que se desgaja la tierra hacia el mar. Repiten un viaje realizado también en abril y su semana santa, pero del año 2003. Y uno más en noviembre de 1999, tras la catástrofe provocada por las lluvias de octubre de ese año. Y otros desde 1971 por una Sierra de Puebla que impacta como ningún otro territorio la conciencia crítica. El relato va de la vivencia inmediata a la memoria de experiencias serranas de otros viajes vividos por los cronistas de esta historia.

 

Tercera parte

 

Dejamos atrás los bosques de la explotación forestal para entrar a las cañadas de los ríos Zempoala y Zitlalcuautla, en los municipios de Aquixtla y Tetela de Ocampo. Más allá de ellas, al sur y al oriente, corre el río Apulco, en los municipios de Ixtacamaxtitlán y Zautla. Más profundamente indígenas. La existencia de aprovechamientos forestales sustentables es menor. La amenaza de los proyectos industriales minero e hidroeléctrico es mayor. Toda la región es campesina, con implantaciones de mercado capitalista en los invernaderos y sus jitomates, los frutales y el chile, pero predomina la producción maicera de autoconsumo. Los mapas de la marginación social apuntan al rojo entre más bajan los ríos a la región totonaca. La dispersión de las comunidades se ejemplifica en el pueblo de Tetela, la cabecera municipal, con sus 5,000 habitantes. El gran resto, 22 mil tetelenses, vive en comunidades que no pasan de las 500 personas, con una mayoría en caseríos de no más de doscientas.

Dos acontecimientos históricos han ocurrido en los últimos diez años: la explosión de los invernaderos en Aquixtla y Tonalapa y la rebelión contra la implantación de la minera del magnate Carlos Slim. El primero es irrebatible en su resplandor plástico; el segundo confirma la usanza antigua de los serranos contra la imposición extranjera, la insurgencia.

 

Las cañadas y los ríos

 

Cañadas de Aquixtla, Tetela y Zitlalcuautla.

 

 

Los ríos de Aquixtla, Tetela y Zitlalcuautla

 

La Sierra indígena.

 

Pobreza.

 

Valle de plástico

 

La carretera se descuelga desde los tres mil metros hacia el valle de Aquixtla. Por la dimensión de su cauce, por la profundidad de los cañones, en el oriente de esta cañada de Aquixtla arranca propiamente el río Zempoala.

 

La cañada de Aquixtla. Foto de Mundo Nuestro

 

 Le llaman por aquí primero arroyo Popocaya y después río Ayautolonico, pero también barrancas Cuitititla y Ayocuantla, según se miren los arañones que escurren el agua desde los montes hacia el valle;  ya como un solo cauce y encañonado, más allá de la cabecera municipal de Aquixtla, más allá de los invernaderos de Tonalapa y el puente de la carretera que lo cruza, recibe el afluente del arroyo Papaloteno que baja desde los tres mil metros de altura de los cerros que colindan con el territorio de Ixtacamaxtitlán, al sur del municipio de Tetela, por el pueblo de La Cañada, aquel amenazado por la mina de Carlos Slim, y que tras pasar al lado de la cabecera municipal, contribuye para formar propiamente el cañón del río Zempoala.

 

Los cañones de la Sierra Norte se forman como todos los cañones, con el paso erosivo del agua que en su descenso de las montañas rasca la piedra creando una cicatriz cada vez más profunda. (Foto de Mundo Nuestro)

 

La cañada de Aquixtla, el deslumbrón de los invernaderos. Al dejar atrás el bosque y enfilar por la carretera hacia Tetela, los galerones plásticos se ofrecen a la democracia fulminante del sol. La competencia por la tierra plana ha extirpado toda noticia del maíz. (Foto de Mundo Nuestro).

 

El boom tomatero: decenas de estructuras resplandecen al sol. En las comunidades al paso es visible el movimiento económico en nuevas construcciones de viviendas y comercios de todo tipo. Los pueblos han despertado: Aquixtla, Cuapancingo, Tonalapa, antes adormilados igual en la niebla que en el sol calcinante, hoy se miran activos en la media tarde del sábado.

 

Los invernaderos se construyen en zonas de menor pendiente. Su plástico blanco sirve para concentrar el calor, controlar la humedad y evitar relativamente la entrada de poblaciones de insectos que puedan volverse plaga. (Foto de Mundo Nuestro).

 

El movimiento económico obliga a ir a las estadísticas. Primero las demográficas: Aquixtla suma según INEGI 9,021 habitantes, 14.9 por ciento más que los registrados en 2010, un promedio por encima del crecimiento de las población en el país (12.2%). Ha crecido más del doble de lo alcanzado en Tetela (27,716 habitantes, 5.52% más que en 2010), en abierto contraste con su vecino al sur, Ixtacamaxtitlán, estancado en sus 25,319 habitantes, 0,028% menos que en el 2010, y tan solo equiparable a Chignahuapan (66,464 habitantes, 14.8% más que en el 2010. Allá tal vez el boom económico por las esferas y el turismo. En Aquixtla la explicación posible de esta explosión demográfica la encontramos en los invernaderos.

Puebla no está entre los primeros productores en el país, de hecho, ocupa el décimo lugar, con apenas el 3 por ciento. Un hecho concreto: los invernaderos, más de 700 en el 2020 contra 33 identificados en el 2003, generan 2,500 empleos directos. La ventaja de los invernaderos contra la producción a campo abierto es obvia: el rendimiento es hasta cinco veces mayor. A eso han apostado los campesinos de Aquixtla, y si en el año 2007 contaban con 19 hectáreas, para 2015 ya habían puesto en la sombra del plástico a 38 hectáreas. Y si en el 2004 existían 29 comercios al por menor con ventas de 4.5 millones de pesos, en el 2019 eran 67 con ventas por 30.5 millones. Al similar con los comercios al por mayor, que pasaron de 8 unidades económicas y ventas por 21 millones en el 2009, a 11 unidades y ventas por 34.4 millones en el 2019. (Data México/Aquixtla)

Un boom entonces. Aunque el proceso no es terso. El rendimiento de la producción Kg/m2 está muy lejos del promedio ideal de 46 Kg/m2. Los campesinos que pasaron de la noche a la mañana de sembrar maíz, frijol y chile a la agricultura protegida, y contra todos los planes y programas gubernamentales al respecto, carecen de la capacitación necesaria para una actividad que requiere manejo tecnológico y cultura de pago por la asesoría profesional. No es sencillo aplicar técnicas y tecnologías con el conocimiento de variedades de plantas, sustratos, fertilizantes solubles y nutrición. El resultado es el del uso excesivo de nitratos, contaminación de aguas subterráneas, salinización del suelo, toxicidad y pérdida de fertilidad. A todo ello le suman un mercado local y nacional que no paga la diferencia de precio entre el tomate de invernadero y el del cielo abierto, que no exime de los intermediarios abusivos y los mercados saturados. Todo esto lo exponen estudios como el realizado por investigadores de la BUAP a fines del 2020 y que resume:

“En el ámbito ambiental hay acumulación o incineración de residuos plásticos de las cubiertas y por la operación de los invernaderos, modificación de cauce en diferentes puntos del río Ayacuatolanico y barrancas, así como modificación del paisaje. En el ámbito social existen prácticas de inequidad de género y nula utilización de equipo de seguridad. En el ámbito técnico-tecnológico los productores resuelven el control fitosanitario por medio de técnicos agrícolas y autoconsumo, lo que en algunos casos se convierte en uso excesivo e inadecuado de fertilizantes y agroquímicos. En el ámbito normativo la certificación en inocuidad es voluntaria, no hay regulación para la construcción de nuevos invernaderos, así como el uso y distribución discrecional del agua para riego y potable. En el ámbito económico el rescate de las tierras de labor fue posible y la actividad agrícola del municipio se recupera con el proceso, los salarios aumentaron y la tasa de desempleo disminuyó, la inversión en infraestructura agrícola se incrementó, se posibilitó la inversión en insumos agrícolas, el uso y adquisición de medios de transporte personales se aceleró.” (Caracterización de las prácticas del cultivo de tomate rojo bajo invernadero en Aquixtla, Puebla  Eryka Zamora Islas, Gloria Carola Santiago Aspiazu, Julia Judith Mundo Hernández).

Los acolchados de plástico se utilizan principalmente para el cultivo del chile. El plástico disminuye la evaporación del agua e impide el crecimiento de otras plantas no deseadas. El principal contra del uso de invernaderos y acolchados de plástico es el desecho de grandes cantidades de este material, que muchas veces terminan en las barrancas.

 

Los invernaderos han tomado también el campo político en Tetela. Rubén Barba Mier, nativo de Tonalapa, productor de jitomates y cabeza de la empresa Corporativo La Joya, ganó la presidencia municipal con la casaca del partido Morena.

 

 

Papalotes

 

Viajamos al bosque mesófilo en el cañón del Zempoala. El camino lleva a Xaltetempa sí que es el del viejo paisaje rural. Predomina el caserío de teja y adobe, la vivienda plantada en la loma, aislada y grácil al sol de mediodía.

Observar aquí el hecho geológico de la construcción de la sierra.

 

Al interior de los cañones se crean de vez en vez cascadas, es ahí donde la fuerza erosiva del agua puede entenderse mejor: lenta pero constante pule y perfora las rocas, abriéndose paso en pozas y riachuelos que con las crecidas de las lluvias se vuelven ríos torrenciales.

 

 

Xaltetempa

Aquixtla presume dos cascadas, Tepexcanal y Popocaya. Y sí, son dos maravillas. Tetela deslumbra con sus dos saltos al hilo en Aconco, las ofrece como el principal de sus atractivos turísticos.

 

El Salto de Tepexcanal, en Aquixtla.  Cmo la cascada en Acongo, en Tetela. Al interior de los cañones se crean de vez en vez cascadas, es ahí donde la fuerza erosiva del agua puede entenderse mejor: lenta pero constante pule y perfora las rocas, abriéndose paso en pozas y riachuelos que con las crecidas de las lluvias se vuelven ríos torrenciales.

 

Aconco es el nombre de las dos cascadas de treinta metros que en línea revientan hacia la garganta del Zempoala. Los paredones de al menos doscientos metros de profundidad cortados por el agua milenaria se acercan en este punto a no más de ochenta metros.Contemplamos esta garganta mientras bajamos a las cascadas y no deja de asombrarme la impudicia con la que políticos imaginan el desarrollo económico con proyectos hidroeléctricos como el que pasara por la cabeza de los ingenieros de la Comisión Federal de Electricidad hace unos años para represar el Zempoala. La idea se difuminó por fortuna y esta selva de papalotes y encinos sobrevivió a las intenciones de prosperidad con las que el Estado mexicano ha devastado el país. Es el bosque mesófilo que crece a todo lo largo de las riberas de los ríos serranos.

 

Vale  la descripción más precisa de esta flora sobreviente: Bosque mesófilo de montaña: Tipo de bosque de clima húmedo y gran variedad de especies. Esta forma biológica se establece preferentemente en lugares con relieve accidentado, en laderas escarpadas, y cañadas protegidas contra el viento y la insolación. Generalmente los lugares donde se desarrolla poseen mayor gradiente de humedad que la mayoría de los bosques de pino y encino, y temperaturas más altas que las zonas de bosques de Abies, es por ello que su distribución está limitada a algunos espacios restringidos. Las especies más importantes pertenecen a los géneros Liquidambar, Carpinus, Engelhardtia, Quercus, Clethra, Podocarpus, Magnolia, Oreopanax, Juglans, Persea, Ostria, Chaeptotelea, y gran variedad de Pteridofitas (helechos).

 

Aconco tiene el nombre de la empresa rural a cargo de un grupo de pobladores de Xaltetempa, cultivadores de chile de árbol y que, contra la imposibilidad de fincar estructuras de invernaderos por la carencia de agua, han encontrado en el turismo una alternativa real de trabajo. Impecables las instalaciones plantadas para el recorrido: la oficina-tienda a la entrada, la cerca de madera que te protege del voladero a todo lo largo de la bajada, los baños impecables, la limpieza estricta, el cuidado de su parque. Todo lo demás se te viene encima: la densidad del bosque, la variedad de helechos y bromelias, el desparpajo multicolor de las aves, sus vuelos y sus cantos, la fortaleza del golpe del agua en las fosas cristalinas, la piel chinita al borde de la piedra, la soledad que te abriga.

 

José Antonio tiene quince años y realiza su trabajo con el orgullo de un hombre maduro. Él y su hermano son los responsables del mantenimiento de la cerca de madera que protege a quienes bajan a las casacadas tal vez a mil pasos de escalón. Se suda para bajar y subir. Él lo hace tres o cuatro veces a lo largo del día, igual para revisar la fortaleza de los postes que sostienen la cerca que para asegurar la limpieza de los baños dispuestos en un rincón de la segunda cascada, la más cercana al río.

 

Martín tiene doce años y va en salón de sexto de la primaria Leandro Valle en Xaltetempa. Pero hoy es sábado y lo que ofrece con una sonrisa tan bien plantada como el agua que te baña en las cascadas son unas “ricas y deliciosas limas” y te deja en la mano una papeleta con el menú del restorancito de mariscos que regentea su hermano mayor. Le preguntamos por las banderolas rojas que adornan el chilar. “Para el ojo”, dice. Y se explica: las miradas envidiosas secan la planta. El mal de ojo.

 

Basura: las otras cascadas

 

El boom tomatero. La ausencia de planes de ordenamiento. Lo que sea. Uno tras otros, los pueblos que dejamos guardan el caos arquitectónico que se ha apoderado de México. En Chichicaxtla, El terrero, Aquixtla, Tonalapa, Cuacualachaco, Zoyatitla y la propia Tetela, el caserío de teja y dos aguas ha perdido la batalla. El paisaje arquitectónico es tierra de nadie. El desorden visual se reproduce ahí donde se plante el ánimo constructor. La inclinación de las techumbres pierde terreno miserablemente contra la losa, así que las planchas y las varillas de la esperanza establecen poco a poco su dominio en el antiguo paisaje de la teja y las vigas voladas que rescataban de la lluvia y el sol a los paisanos.

Hay otros contrastes.

Hay otras cascadas.

 

La basura como marca mortal de la modernidad. Al borde de la carretera el desgarrón podrido asomado al barranco del río golpea la nariz y la conciencia. El tiradero municipal sigue ahí para comprobar la ausencia total del Estado.

 

El Diagnóstico de sitios de disposición final de residuos sólidos urbanos publicado en 2021 por el Instituto de Gestión, Administración y Vinculación Municipal (Igavim) pone al tiradero de Cuacualachaco, en Tetela, en el foco de alto riesgo.


Nej Tikiti Ika Tetela: La basura no desaparecerá por sí sola

 

El video habla por sí solo. La resistencia civil se construye desde la acción ciudadana. No basta la denuncia.

 

 

¿La movilización civil en Tetela refiere a la rebeldía antigua de los indígenas liberales del siglo XIX? En el 2012 la insurgencia de Tetela hacia el Futuro frenó todos los ánimos mineros del magnate Carlos Slim. Su movimiento lo seguimos de cerca en Mundo Nuestro. La movilización ciudadana del grupo
Nej Tikiti Ika Tetela no se enfrenta a una fuerza extranjera ni a un patriarca del capitalismo salvaje mexicano. Ahora se combate contra la propia inconciencia ciudadana y la apatía criminal de las autoridades municipales.

 

Tetela

 

El basurero resplandece al sol de la mañana, de reojo al cerro Zotolo, lamole encendida de verdes que se levanta hasta los 2,985 metros sobre el nivel del mar, y 1,200 metros sobre la población. La carretera deja atrás el tiradero de Cuacualachaco para quebrar a la derecha hacia el sur. Como en Chignahuapan, a un paso más lento, las construcciones han dejado atrás el tendido del pueblo antiguo y ganan terreno a lo largo del río que baja desde La Cañada, y que se sigue hacia Cuautempan, al norte. Si en el año 2010 la cabecera municipal ya contaba con más de cuatro mil habitantes del total de 24 mil que tenía el municipio, a simple vista puede decirse que este número ha aumentado significativamente.

Como en Chignahuapan, y cuando la mirada busca el detalle, el paisaje ha perdido la armonía de la arquitectura serrana. Las nuevas construcciones que han aparecido en los últimos treinta años rompen la estética de la teja y las dos aguas. El Caserío es cada vez más informe y feo.

¿En algún momento se ha escurrido en la idea de la planeación municipal el concepto de Ordenamiento Territorial? Basura, caos y degradación de la arquitectura urbana, asentamientos colgados de la barranca dan testimonio de su ausencia.

 

Tetela de Ocampo. Foto de Mundo Nuestro.

 

Valorar a Tetela de Ocampo en sus estadísticas

 

27,216 habitantes en el 2020 contra 25,793 en el 2010, un aumento del cinco por ciento.

La cabecera municipal concentra el 20% de la población. Cuatro comunidades más apenas alcanzan los 1,300 habitantes.El gran resto vive en poco más de 60 localidades con un mayoría de menos de 300 habitantes.

Una de cada tres personas tiene menos de 15 años.

22 de cada cien personas hablan náhuatl.

41 de cada cien viviendas no tenían agua potable en el año 2000.

5 de cada cien viviendas no tienen agua potable en el 2020.

58.6 % de las personas tiene acceso a servicios de salud (SSA); 5.1% tienen Seguro Social.

60 de cada cien casas no tenían sistema de alcantarillado en el 2000.

10 de cada cien casas no tienen sistema de alcantarillado en el 2020.

60 de cada cien personas tienen una ocupación económica activa.

El salario promedio formal es de 5,180 pesos al mes.

El salario promedio informal es de 2,660 pesos mensuales.

397 (54.4%) de las unidades económicas son comercios al por menor. En el año 2004 eran 193.

11.2%, 88 unidades, corresponden a manufacturas.

22 personas de cada cien viven en pobreza extrema. En el año 2015 eran 13 las personas en esa condición.

32.4% de las viviendas tienen a una mujer como jefa de familia.

13 de cada cien personas no sabe leer. 62 por ciento de ellas son mujeres.

Escolaridad de la población mayor de 15 años en el 2020: 44.9% primaria; 26.7% secundaria; 18.6% prepa; 7.15% licenciatura.

72 personas en Tetela tienen nivel de Maestría. Diez tienen nivel de Doctorado.

Matriculados en el 2019 en licenciatura: 239 en la BUAP Y 103 en el Instituto de Educación Digital del Estado de Puebla.

Matriculados en nivel licenciatura en 20019: Enfermería, 130 (38%), Igeniería Agroforestal, 81 (23.7%), Derecho, 63 (18.4%), Psicología, 40 (11.7%), Contaduría, 28 (8.19%).

 

Valorar a Tetela en sus calles. Algo queda del viejo pueblo serrano

 

 

Admiramos los murales que han pintado en las últimas semanas en la calle 7 Sur, la que si la sigues cuesta arriba entronca con la Carretera Interserrana que lleva a Huahuaxtla y Apulco, la que recorreremos mañana.

 

Nej Tikiti Ika Tetela, Tetela hacia el FuturoColectivo Heroica Tetela A.C., la Casa Museo Tlapalcalli. Defensa de la historia, del territorio, del medio ambiente.

 

Tetela hacia el Futuro

 

En los años 2012 y 2013 se produce la más importante movilización civil en defensa del territorio e la historia moderna de Puebla. La rebelión serrana contra el minero Carlos Slim se denomina “Tetela hacia el Futuro. Recuperamos lo escrito en el arranque de una crónica en Mundo Nuestro

 

Busca minera de Slim extraer oro a costa de la ecología de Tetela

Los mineros: sus cascos y su ceguera

Mayo de 2012 en Tetela. “Descapotar el cerro”, dicen los ingenieros de minas, porque sus ojos y sus instrumentos buscan las piedras. Y ahí estarán los buldócer para cumplir su propósito. Y los molinos para convertirlas en polvo, y el cianuro para volverlas escoria. No distinguen un pino de un cedro, ni aprecian los encinos por su follaje, ni los liquidámbares por el reflejo dorado de sus hojas. Tampoco hay tejones ni tlacuaches, ni cenzontles ni carpinteros.  Ellos quieren el oro, apremiados como están por los financieros y los precios a futuro. El grupo CARSO tiene en su minera su crecimiento más explosivo en la bolsa de valores, impulsado por la dinamita que vuela los montes mexicanos. El oro. Veinte toneladas producía México en el 2001; setenta extrajo de las piedras en el 2010. El mundo se mueve por los coches y las computadoras, y nada funciona sin los circuitos metálicos. ¿A quién le importa entonces un cerro menos en la avasalladora historia del progreso humano? Y por si acaso, para eso están las leyes y los abogados.

 

Las concesiones mineras en Tetela e Ixtacamaxtititlán.

Junio del 2012. Han pasado más de tres meses desde que la asociación civil Tetela hacia el futuro hiciera la denuncia contra la compañía minera. A la fecha, las autoridades (SEMARNAT, PROFEPA, CNA, SSAOT), no han informado qué quiere hacer Minera Frisco, pero sí lo saben los vecinos que han recibido la oferta de compra de sus terrenos en La Cañada:

“La empresa está interesada en su propiedad --les ha dicho el abogado Alejandro Martínez--. Minera Espejeras, S.A. de C.V., pertenece a Minera Frisco, SA de CV. El nombre lo adaptamos al lugar (se refiere al término Espejeras). El accionista es Carlos Slim. Es una realidad el proyecto, es un hecho que se va a explotar para el beneficio del mineral bajo el sistema de lixiviación… ¿Qué va a pasar?, cuando empiece el tajo abierto van a empezar a pelar, ¿qué va a quedar? Va a quedar piedra. ¿Qué pasó con los arbolitos, con las ramas, con todo lo que esté ahí? Se acabó…”

Y les confirma lo que los funcionarios gubernamentales no quieren ver: que han encontrado que el cerro de La Espejera puede dar hasta dos gramos de oro por tonelada, que pelarán totalmente la capa vegetal y que dinamitarán la roca y que instalarán “molinos gigantescos” con capacidad de triturar hasta diez mil toneladas de piedra al día. Que utilizarán cianuro como reactivo químico para separar el metal, que desecharán para siempre enormes cantidades de escoria, que depositarán los residuos contaminados en las llamadas “presas de jale”. Y que se irán en diez, quince, veinticinco años, dejando en La Cañada un peladero eterno.

 

Tetela hacia el futuro responde a FRISCO/Mary Larracilla, Marzo 2013

 

En Marzo de 2013 la organización Tetela hacia el Futuro afirmó: “El balance de la Consulta Pública dejo ver las prácticas voraces y el afán subestimante de la empresa FRISCO ante nuestra preocupación por el daño ambiental irreversible que la explotación minera a cielo abierto traería a la región; además de las serias omisiones evidenciadas en su Manifestación de  Impacto Ambiental. En la Reunión Pública de Información los ponentes expusieron con claridad ante el público algunas de los posibles daños que presentaría la exploración en el Cerro Espejeras: Arrastre de nutrientes, erosión hídrica y pérdida de suelo fértil, pérdida de interacciones en diferentes niveles tróficos, posible eutrofización de los cuerpos de agua, fragmentación en el ambiente, perturbación a la flora y fauna por el efecto borde, cambios permanentes en el clima regional, aumento en la temperatura, reducción en la cantidad de lluvia, todo esto con consecuencias adversas, resultando incluso, en catástrofes socioeconómicas. La Manifestación de Impacto Ambiental por exploración no considera daños sociales, como si los seres humanos no fuéramos parte del medio ambiente; pero esto, a la empresa Frisco parece no importarle, porque más que la aceptación por parte de SEMARNAT, es indispensable la Licencia Social, licencia que otorga la sociedad con la que tendrán que convivir y a la que perturban con la contaminación del suelo, aire, agua y que corromperá su tejido social.” Foto de Tetela hacia el Futuro.

 

En estas ligas puedes conocer a fondo los conflictos provocados por los proyectos industriales mineros en la Sierra Norte de Puebla

 

 

 

CONTINUARÁ: CUARTA PARTE