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12 Junio 2024, Puebla, México.

Cinco historias de niños y niñas / Gerardo Pérez Muñoz

Política /Cultura | Opinión | 3.MAY.2023

Cinco historias de niños y niñas / Gerardo Pérez Muñoz

 

La lucha del hombre contra el poder es la lucha de la memoria contra el olvido.  Milan Kundera

 

Voces de quienes han quedado huérfanos por la desaparición o asesinado de alguno de sus padres

 

En 1939 y en plena guerra civil española, el inolvidable e inmortal poeta y militante comunista Miguel Hernández, desde la cárcel de Torrijos, le escribe una carta su esposa Josefina Manresa en la que le dedica un emotivo poema a su hijo recién nacido, Nana de la cebolla. Carta y poema que los escribió como respuesta a la carta que su esposa le mandó al poeta en la que le contaba de las penurias y pobrezas en que vivía, así mismo le mencionaba que a su pequeño hijo le habían salido primeros dientes y le contaba al poeta que solo tenían pan y cebolla para comer. Con esa gran sensibilidad que caracterizaba a Miguel Hernández, le escribió a su hijo Nana de la cebolla:

En la cuna del hambre/mi niño estaba. Con sangre de cebolla/se amamantaba.

Qué bien se lee y se escucha en boca de las y los políticos y funcionarios públicos o empresarios filantrópicos que dan unas cuantas monedas para paliar su conciencia, que hablen acerca de los niños y niñas, de sus derechos y decir que son el futuro del país y del mundo. Lástima que muchos de estos discursos son sólo una burda demagogia, que la cruel y cruda realidad los desmiente frontalmente. Sobre todo, de aquellos niños que han quedado huérfanos a raíz de que alguno de sus padres fue desaparecido o asesinado. Padres que su único pecado era luchar en contra de las injusticias y querer un mundo mejor para sus hijos y para todos los niños de este país. Peor aún, tenemos casos de niños cobardemente asesinados al acompañar a sus padres o a su pueblo, en alguna lucha o movilización social, como veremos casi al final del texto.

Tomás Pérez Francisco

Tomás fue desaparecido en el municipio de Pantepec, Sierra Norte de Puebla, un 1 de mayo de 1990, hace ya treinta tres años

Su hijo Guadalupe Pérez, integrante del Colectivo Hijos por la Identidad y la Justicia contra el Olvido y el Silencio (H.I.J.O.S.) escribió lo siguiente en el 2021: 

“De la detención de mi padre sabemos que ocurrió alrededor de las 5 de la tarde en las inmediaciones de las comunidades de Ameluca a Ignacio Zaragoza, frente al rancho San Juan; ahí lo esperaban hombres armados… que a bordo de una camioneta roja se lo llevaron con rumbo al rancho Las Palmas, el lugar de operación que el caciquismo priista de la Asociación Ganadera local, sus guardias blancas y la Policía Judicial del Estado, en particular la comandancia de Xicotepec de Juárez, dispusieron para reprimir a la comunidad de La Sabana, hasta hacerla desaparecer. Y denunciaba según el minúsculo expediente de la averiguación previa 172/ 990, de tan sólo 20 fojas, dos de los responsables de aquella matanza participaron en la detención de mi padre… Pero que como el delito de desaparición de persona no estaba tipificado en el Código Penal del Estado mereció el cierre del expediente, así como su archivo definitivo por atipicidad; situación similar corrió la queja presentada ante la naciente Comisión Nacional de los Derechos Humanos, el 2 de mayo de 1991, sólo que ahí nunca conoceremos su contenido, ya que el expediente se perdió”.

Tomás fue secuestrado/desaparecido en un día muy significativo para los trabajadores de la ciudad y el campo, y a 17 años de la brutal represión en contra de los estudiantes y trabajadores de la Universidad Autónoma de Puebla a manos del genocida exgobernador del estado, Gonzalo Bautista O`Farril, con saldo de cinco estudiantes muertos. Regresando al tema de Tomás, considero necesario mencionar que dos años antes y en el trayecto de Puebla-Huauchinango a la altura de la comunidad de Nanacamila, Zacatlán, fue asesinado el también líder totonaco, Melitón Hernández. Años atrás, Melitón tuvo que salir huyendo de Pantepec, su comunidad. 

La matanza de Rancho Nuevo

La desaparición de Francisco no se puede ver de forma aislada; por el contrario, muy ligada a la lucha por la tierra en esa región de la Sierra Norte con sus caciques de horca y cuchillo. El 2 de junio de 1982 fueron brutalmente asesinados 27 campesinos totonacos y tepehuas en la comunidad de Rancho Nuevo, Pantepec. Un informe de la Unión Nacional de Trabajadores Agrícolas (UNTA) suscrito por su exdirigente estatal en aquellos años, Alejandro López Bravo, daba cuenta precisa y denunciaba el despojo histórico de tierras a los campesinos de la región a manos de los caciques y sus solapadas guardias blancas para crear potreros. Transcribo el siguiente párrafo del informe:

Las uniones ganaderas maquinaron y materializaron la matanza de Pantepec con un saldo de 26 campesinos acribillados cobardemente por pistoleros, guardias blancas y ganaderos ampliamente denunciados y a los cuales hasta ahora no se les ha aplicado la ley y al contrario se les ha protegido y siguen actuando impunemente. Este acto de provocación, las invasiones a ejidos y todos los actos de barbarie de estos ganaderos demuestra cómo se trastoca la legalidad constitucional en la Sierra Norte… Se hace urgente la decisión del gobierno del Estado para castigar y aplicar la ley y no para hacerse cómplices de esos ganaderos asesinos.   A cuarenta y un años de la masacre de campesinos en Pantepec y a diecisiete de Tomás Pérez Francisco, continúa la impunidad de los perpetradores de estos crímenes y la falta de justicia, pero no de la memoria histórica. El gobernador del Estado en ese año, era un hijo pródigo del cacicazgo regional con cabecera en Huauchinango: Guillermo Jiménez Morales. 

Tu risa me hace libre/me pone alas.
Soledades me quita/cárcel me arranca.
Boca que vuela/Corazón que en tus labios
Relampaguea

Griselda Tirado Evangelio

Vanessa Vallarta Tirado tenía solamente 2 años 10 meses cuando su mamá, la abogada totonaca, asesora de la Organización Independiente Totonaca (OIT) y también del Ayuntamiento Indígena de Huehuetla y cofundadora del Centro de Estudios Superiores Indígenas Kgoyom (CESIK), fue cobardemente asesinada un 6 de agosto del 2003 durante el gobierno de Melquiades Morales Flores. Griselda tenía 36 años de edad cuando fue asesinada.

Cuenta Vanessa, quién actualmente cursa la carrera de Contaduría Pública en la BUAP, que durante mucho tiempo sintió tristeza y enojo contra el responsable de haberle disparado a su mamá y cierto grado de disgusto hacia su familia por haberle ocultado durante algunos años el hecho. Ella se enteró de la muerte de su madre a los ocho años; hurgando entre algunas de las cosas dio con un CD que tenía en la funda el nombre Griselda y aprovechando que estaba sola, prendió la computadora y vio el contenido del CD. El CD era el documental Griselda que había realizado Byron Lechuga acerca de su vida y asesinato. Al verlo, comenta Vanessa, se sintió en parte culpable y responsable de la muerte de su madre pues pensaba que si ella no hubiese nacido, su madre no hubiera muerto. Al asesinato de Griselda, las autoridades le quisieron dar un giro sentimental y no político.

Vanessa y su familia materna tuvieron que salir de Huehuetla y refugiarse en otra parte ante el cúmulo de amenazas que recibieron desde los primeros días del asesinato de Griselda. No sólo habían matado a una integrante de la familia, sino ahora eran desplazadas. En una de las amenazas les decían que si no se iban, les pasaría lo mismo que a Gris. Comentó igualmente que, en estos veinte años del artero crimen contra su mamá, jamás ha recibido ningún tipo de ayuda o apoyo de ningún nivel de gobierno, institución u organización. Igualmente dice que admira mucho la lucha social que emprendió su mamá, que le parece importante y hermosa el poner en riesgo su propia vida con tal de defender a los demás, a su pueblo y buscar siempre el bien común. Vanessa dice sentirse orgullosa de sus raíces y de que ella y su familia provengan de una comunidad indígena, aunque ella no hable la lengua totonaca.

Finalmente dice que a pesar de lo fuerte que fue quedar huérfana, le agradece mucho a su familia materna por haber estado siempre con ella y en especial a su tía Manuela que la registró como su hija. Menciona que siempre sospechó que el crimen de su mamá fue por temas políticos y no un crimen pasional como lo dijeron las autoridades.  

 

Tu risa me hace libre/me pone alas.
Soledades me quita/cárcel me arranca.
Boca que vuela/Corazón que en tus labios
Relampaguea.

Bonifacio Uribe Téllez

El Profe Boni, como cariñosamente lo conocíamos, desapareció un 29 de abril de hace siete años, en el 2016 en Huauchinango. Bonifacio era Maestro de Educación Indígena, él era de origen nahua. Boni fue siempre militante de la izquierda, desde los tiempos difíciles de la clandestinidad del ex PCM hasta Morena. Bonifacio tenía 62 años de edad cuando lo desaparecen. Él o los sátrapas que los desaparecieron, dejaron en la orfandad a sus siete hijos, el menor de ellos tenía 16 años. Su hija Gabriela estudiaba Psicología y a raíz de la desaparición de su papá, Gaby empezó a estudiar Derecho pensando que esto le serviría para recuperar a su padre. Comenta que terminó asqueada del sistema y su inherente corrupción, de que las leyes no son aplicables para algunos, los más pobres y menos para los que no tiene influencias políticas. 

Gabriela recuerda que de niña, Boni le leía cuentos, ella lo esperaba por las noches sin importar la hora. Relata que en cada cuento que le leía su papá, la hacía la protagonista de la historia y ejemplifica como en el cuento del Diente de Daniela le cambiaba el nombre por el Diente de Gabriela. Cuenta que le gustaba utilizar botas y acompañar a su padre a recorrer los cerros. Otra imagen que tiene grabada de su padre, es que ella le hacía dibujos, mismos que cariñosamente guardaba Bonifacio. Ahora dice, ver a muchos niños y no tan niños con sus padres la entristece, pero lo recuerda con amor y cariño por todo lo que le regaló en su infancia.

Hace justamente dos años y en pandemia, Gabriela conjuntamente con su hermanos, amigos y familiares de víctimas de desaparecidos, llevaron a cabo una ceremonia en memoria del Profe Boni frente al Palacio Municipal de Huauchinango y hace un año organizaron la primera marcha en el Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas. La marcha fue convocada por el colectivo Con Amor y Esperanza hasta encontrarles Puebla, cuya cabeza es Gabriela. Gaby ha llevado a cabo el rastreo y búsqueda de su padre y de otros desaparecidos de la zona y nunca la he visto victimizarse o con actitudes protagónicas y querer ser sola ella, la voz de los desaparecidos en la región.

¿Feliz Día del Niño? Me pregunto, ¿qué sentirán, si es que tienen sentimientos, los asesinos materiales e intelectuales de estos crímenes? ¿Podrán mirar a los ojos a sus hijos o nietos sin tener remordimiento alguno?  ¿Lo podrán hacer los represores y asesinos del niño José Luis Tehuatlie, muerto en el 2014 en Chalchihuapan? ¿Lo podrán hacer los asesinos del niño Omar Herrera Raymundo que contaba con sólo 15 años de edad y fue muerto en la emboscada a los campesinos de Coyomeapan el 9 de mayo del año pasado?  ¿Lo podrán hacer los Ministerios Públicos y Jueces que tuvieron o tienen en sus manos estas investigaciones?

Sigue siendo válida la consigna que dice: ¡Ni perdón ni olvido! Justicia para las víctimas y sus familiares. Sería un buen inicio que se empezaran a poner placas o monumentos que recuerden a las víctimas en los sitios en que fueron asesinados como un gesto de reivindicación de la memoria, como ya lo hicieron las y los compañeros universitarios con las víctimas de la represión de 1973.

Dos últimas historias de niños

Cuba, el Imperialismo Yanqui y los niños: Un 30 de abril de hace 48 años (1975) el ejército invasor del imperio yanqui salía derrotado de Vietnam y con la cola entre las patas, pero no partieron solos. Se llevaron consigo a más de 2500 niños y niñas vietnamitas en la llamada Operación Babylift. Supuestamente todos los niños que hurtaron o se llevaron sin el consentimiento de los padres eran huérfanos. El primer vuelo de la operación chocó y murieron 78 niños, entre otros pasajeros. Muchos niños los acomodaron en cajas de cartón y así los trasladaron. Los aviones hacían vuelos de un poco más de 30 horas de vuelo, con sus cabinas llenas de bebés y niños. Cuando llegaban a Estados Unidos, muchos niños estaban enfermos, sufrían de deshidratación, enfermedades intestinales, infecciones en la piel, neumonía e incluso varicela (Operación Babylift" en la Guerra de Vietnam. ¿Niños salvados o robados?).

Cuba la Solidaria y Humanista. El 26 de abril de 1986 explotó el reactor nuclear en Chernobyl, Ucrania. En 1990 la siempre solidaria Cuba envió médicos a evaluar las secuelas sanitarias de la radiación. Entre 1990 y 2011, Cuba atendió a 22 mil niños, solventando los gastos médicos, de comida, vivienda y recreación para los menores y sus acompañantes. Durante más de dos décadas siguieron llegando niños a la localidad de Tarará, para su rehabilitación. Para Roman Gerus, quien estuvo en este sitio, declaró: “No era como estar en un hospital, hasta los niños más enfermos lo pasaban bien. El equipo médico cubano incluía pediatras, oncólogos, siquiatras y dentistas. Fue sin duda un enorme gesto de solidaridad y humanismo del gobierno, del pueblo y la ciencia médica cubana”. Este gesto solidario se dio en medio del derrumbe del Muro de Berlín, la crisis de la Unión Soviética, el ascenso del neoliberalismo en el mundo y el criminal bloqueo del imperio yanqui que continúa hasta nuestros días (Cuba y los niños de Chernóbil, 37 años después - Prensa Latina (prensa-latina.cu).

Nana de la cebolla: Miguel Hernández
Desperté de ser niño/Nunca despiertes.
Triste llevo la boca/ Ríete siempre