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3 Marzo 2024, Puebla, México.

La representación de la maternidad en el arte tradicional de México / Emma Yanes Rizo

Cultura /Sociedad civil organizada | Crónica | 9.MAY.2023

La representación de la maternidad en el arte tradicional de México / Emma Yanes Rizo

Déjame que te cuente

                     

Sin duda la representación de la maternidad en el arte tradicional de México tiene su antecedente en el arte prehispánico y la diversidad de piezas que entre otros acontecimientos nos muestran el embarazo y el parto. Ahí están para no ir muy lejos, por ejemplo, las pequeñas esculturas de la zona arqueológica de Tlaxcala, Xochitécatl, homenaje a los nacimientos, las mujeres, la cosecha.

La representación de la madre en el arte tradicional actual nos ofrece instantáneas de la vida cotidiana de los pueblos originarios que pueden ir desde el embarazo hasta la muerte temprana de los hijos, con la belleza y creatividad que cada pieza conlleva.    

 

 

El embarazo

 

 

En su escultura en arcilla decorada en barro policromado Elizabeth Fuentes, de Ocotlán Oaxaca, ilustra una mujer embarazada vestida con su huipil, lleva en un brazo un guajolote y en el otro una canasta, lo que corresponde a una imagen tradicional de su comunidad, pero en un gesto surrealista en el tocado de la cabeza aparece un huevo del que nace una jirafa, lo que rompe con cualquier esquema del indigenismo habitual.

 

 

A su vez Leticia Engracia Martínez García, también oaxaqueña, narra en su pieza de barro, en un relato en tres tiempos, cómo se vive la maternidad en su pueblo: la mujer embarazada carga a un hijo en brazos, mientras observamos en la falda de la misma mujer la escena de su propio parto atendido por una curandera, con la escenografía de la casa de fondo como en una representación teatral.

 

El parto  

 

 

Conocida es la tradición de gran parte de las mujeres indígenas de parir en cuclillas para facilitar la salida del niño, auxiliadas por las curanderas que presionan su cintura con una faja. Así lo representa con todo detalle Zenaida Rafael Julián, de Charapan, Michoacán, en su nacimiento en barro en el que a su vez puede observarse el ritual del parto y la casa como el espacio en el que se acoge al recién nacido.

 

El pecho

 

 

La labor natural de dar el pecho al recién nacido, por desconcertante que nos parezca, ha sido mal vista por la sociedad occidental desde tiempos de la colonia, por lo que criollos y españoles acudían a nodrizas indígenas, que tenían que alimentar también a sus propios hijos. En los años sesenta del siglo XX, a su vez, con la invención de los biberones y la leche en polvo, se buscó limitar la acción de amamantar de las madres, con supuestos beneficios inexistentes. Por fortuna, en los pueblos indígenas esa concepción no permeó. El cuadro elaborado con semillas de maíz y frijol elaborado por Merced Huerta Angoa, de Tlaxcala, ilustra con singular belleza cómo una indígena amamanta a su hijo, mientras lleva en brazos a otro niño, acompañada de una canasta con maíz.

 

El rebozo

 

 

El rebozo, como se sabe, es una prenda fundamental de la vestimenta indígena y mestiza de las mujeres de México. Imprescindible para cargar pegados al cuerpo de la madre, a los niños, chilpayates o escuincles, ya sea en el largo caminar o en las labores del campo o del hogar. Esta pieza de Josefina Isabel Villalobos, de Bocoyna, Chihuahua, muestra a las mujeres tarahumaras, que suelen realizar grandes recorridos, por ejemplo, y que se representan así mismas en sus muñecas de madera, cargando con sus rebozos a sus hijos.    

 

La muerte temprana             

 

 

Desconozco el autor de esta pequeña obra en barro natural, pero recuerdo que es de origen veracruzano, la encontré por casualidad entre las diversas piezas que llegan a Fonart. Mide alrededor de diez centímetros. Elaborada sin mayor destreza me sorprendió por la fuerza de lo que representa: una madre con su hijo muerto entre sus brazos y las lágrimas que salpican su rostro. La muerte infantil es una realidad cotidiana en los pueblos rurales de México.

Sirva este 10 de mayo entonces también para reflexionar en torno a las mujeres que se personifican así mismas con su creatividad y fortaleza en el arte tradicional de México.  

 

Fotografías Ana Mastretta y archivo Fonart.