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18 Mayo 2024, Puebla, México.

La garza y la sirena / Paulina Mastretta Yanes

Cultura | Ficción | 16.NOV.2023

La garza y la sirena / Paulina Mastretta Yanes

La garza admiraba el estanque...

El estanque estaba solitario, hasta que una garza llegó a posarse sobre una roca. Esa roca no era una cualquiera, en ella una enorme sirena de piedra estaba sentada, mirando el reflejo de la mañana en el agua.

La garza admiraba ese estanque e iba y venía todos los días, excepto cuando llovía, a visitar a la sirena. A la sirena, a diferencia de los humanos, no le temía.

Ella le contaba a la sirena de piedra las maravillas que había visto en sus viajes por el mundo. Esperaba que algún día la sirena le respondiera con una sonrisa o una mirada, pero esta permanecía muda e inmóvil. La garza, sin embargo, no se rendía y seguía visitando a la sirena cada día, ocultando su estanque a las demás garzas.

Un día, en sus sueños, la garza se vio a sí misma bailando con la sirena en medio del estanque, sin que nadie las molestara. Cuando despertó, fue enamorada a visitar a la sirena y le contó su sueño. Y tal vez el viento le jugó una mala broma, pero pudo escuchar una pequeña risa.

Y así, la garza continuó visitando a la sirena, hasta que su propia existencia terminó.. Y la sirena permaneció quieta, esperando la visita de la garza. Ambas anhelaban la compañía de la otra, pese a no poder transmitirlo con palabras.

 

Fotografía:  Paulina Mastretta.