enero 28, 2026, Puebla, México

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Doce años sin Chely / Samantha Páez

En noviembre de 2013, el exnovio de Araceli Vázquez Barranco la asesinó cuando ella se alistaba para ir a trabajar. Aunque el feminicida fue detenido gracias al esfuerzo de la familia, una sentencia firme aún está lejos debido a que se repondrá el juicio para que tenga perspectiva de género

Han pasado más de doce años desde que Amada Barranco salió de su cama una fría mañana para ver cómo Javier Mauricio huía de su casa y, minutos después, encontrar a su hija Chely tirada en el baño con heridas mortales en la espalda y el cuello. Ese 13 de noviembre en Acajete, Puebla, ocurrió el feminicidio de Araceli Vázquez Barranco e inició el tortuoso camino para obtener justicia.

Este es un recuento de las omisiones por parte de las autoridades, que han llevado a que el responsable del asesinato de Araceli, conocida como Chely, siga sin una condena y a que su familia no tenga reparación ni justicia.

Amada Barranco Barranco y Alma Vázquez Barranco, mamá y hermana de Chely, respectivamente, durante una rueda de prensa para exigir que el caso sea juzgado como feminicidio. Crédito: Samantha Páez.

Dilaciones desde el inicio

Cuando Amada Barranco vio el cuerpo de su hija Chely en un charco de sangre, supo inmediatamente que su exnovio Javier Mauricio le había hecho daño. Gritó entonces pidiendo apoyo, alguien de su familia llamó a la policía municipal y ella corrió hacia la presidencia municipal de Acajete, a siete calles de su casa.

No fue de mucha ayuda que una decena de policías municipales arribaran minutos después, porque no buscaron a Javier Mauricio en las inmediaciones, ni hicieron alguna otra actividad que ayudara en el caso. Fue hasta medio día que elementos estatales buscaron a Javier Mauricio en su domicilio, pero no lo encontraron.

Personal del Ministerio Público llegó a hasta las 12:30 horas y el levantamiento del cadáver se hizo tres horas después. Fue después de las siete de la noche que Amanda Barranco Barranco pudo hacer su declaración, allí narró cómo su hija había terminado seis meses atrás el noviazgo con Javier Mauricio, estaba cansada de los celos, de que intentara controlarla y de las mentiras.

Pero Javier Mauricio la siguió acosando: la esperaba afuera de su trabajo, la llamaba por teléfono y seguía por la calle, incluso, en una ocasión la tomó por la fuerza, pero ella gritó y un vecino fue a ayudarla. Chely fue asesinada antes de denunciarlo.

Araceli Vázquez Barranco era una mujer inteligente, alegre y comprometida, a quien le gustaba el béisbol y jugar con sus hermanos menores, también bailar con sus hermanas más grandes. Su meta en la vida era titularse y trabajar para mantener a su madre, darle lo mejor.

Araceli Vázquez Barranco tuvo una infancia feliz rodeada de sus cuatro hermanas y dos hermanos. Crédito: Cortesía familia Vázquez Barranco.

La orden de aprehensión contra Javier Mauricio fue emitida hasta diciembre de 2013, dándole la oportunidad de huir del estado. Los días posteriores al feminicidio de Chely, su madre recibió llamadas desde Poza Rica, Veracruz, y Ciudad Juárez, Chihuahua, supone que eran del exnovio de su hija.

El caso de Chely fue uno de los primeros clasificados como feminicidio, delito tipificado en el Código Penal del estado de Puebla en enero de 2013. De acuerdo con información entregada vía transparencia, ese año se abrieron 50 carpetas de investigación por el delito.

Denuncian malos tratos

Amada Barranco había entregado evidencias de las llamadas y mensajes que Chely recibió de Javier Mauricio, otros integrantes de la familia rindieron su declaración y aseguraron que Javier Mauricio conocía muy bien la casa, las dinámicas y hasta a los perros porque vivió allí por un tiempo.

Regularmente, Amada iba a la agencia del Ministerio Público para preguntar por avances, muchas veces no encontró a los agentes a cargo del caso y otras le decían que buscara ella misma a Javier Mauricio y cuando lo ubicara les informara para entonces detenerlo. Fue por ello que interpuso varias quejas entre 2014 y 2015 contra la entonces Procuraduría de Justicia de Puebla por omisiones y malos tratos.

Si bien la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH) reconoció la violación a su derecho a la seguridad jurídica, en lugar de abrir una queja inició una conciliación.

Chely junto con su familia el día de su examen profesional para recibirse como Ingeniera Textil. La joven no recibió su título porque fue asesinada antes de que se expidiera. Crédito: Cortesía familia Vázquez Barranco.

La presión de Amada y de la CEDH hicieron que en 2015, dos años después del feminicidio, la Procuraduría pidiera la colaboración de la Interpol para la captura de Javier Mauricio, temían que huyera hacía Estados Unidos, donde residió en su juventud.

Con el transcurrir de los meses la sospecha de que Javier Mauricio estuviera fuera del país se fue disipando, algunas veces cuando la señora Amada visitaba la tumba de Chely encontraba las flores o adornos que habían puesto en el piso o rotos, como si alguien los hubiera arrojado con coraje.

Más tarde se enteró que el responsable vivía en un municipio vecino, incluso se había casado y tenía hijos, aun así, no fue hasta julio de 2023 cuando lo aprehendieron. Amada Barranco y su familia se enteraron dos días después, ya que la noticia había sido compartida por los medios de comunicación.

La señora Amada se presentó entonces en la agencia del Ministerio Público de Tepeaca para que le corroboraran la información, pasaron unas tres horas y media para que lo hicieran.

Justicia está pendiente

Para febrero de 2024 la agente ministerial que llevaba el caso de Chely confirmó a la señora Amanda que Javier Mauricio recibió una sentencia por feminicidio y que la pena sería de 35 años en prisión. Casi de forma inmediata la funcionaria le dijo que se amparara antes de que el acusado lo hiciera.

Después de ese encuentro la Fiscalía General del estado de Puebla cambió dos veces al Ministerio Público a cargo de la investigación del feminicidio de Chely. El último de ellos la citó para darle un documento, allí le notificaban el resultado de la apelación que interpuso Javier Mauricio: la Cuarta Sala Penal rebajó la condena a 27 años y reclasificó el delito a homicidio agravado.

Fueron los magistrados Isaí Rivas López y Abelardo Gil Martínez, así como la magistrada Yrina Janet Sierra Jiménez, quienes determinaron que no había elementos que probaran la violencia previa al feminicidio, ni la violencia psicológica que pasó Chely con el acoso de Javier Mauricio. Estos mismos magistrados anularon la sentencia por violencia familiar interpuesta por la finada activista Cecilia Monzón contra Javier López Zavala.

El ministerio público le dijo que no podía hacer nada al respecto, pero Amada Barranco no se quedó con esa respuesta y buscó a la clínica jurídica Minerva Calderón, de la IBERO Puebla.

“Por el hecho de ser pobre no me han dado la justicia”, dijo Amanda Barranco en la rueda de prensa del 12 de noviembre de este año. A su lado estaba sentada la abogada Fernanda Salas, quien sostuvo que la sentencia de la Cuarta Sala Penal es contraria a los estándares de derechos humanos y perspectiva de género.

Chely y su mamá, la señora Amada Barranco, quien siempre se ha sentido orgullosa de su hija. Crédito: Cortesía familia Vázquez Barranco.

Un día más tarde, en una sesión virtual que duró una hora y media, el Tribunal Colegiado le dio la razón a Amada Barranco: el asesinato de Chely debió ser investigado por la Fiscalía y analizado con perspectiva de género por las instancias judiciales, de tal forma que se sentencie como feminicidio.

En la sesión hubo disenso entre los magistrados. José Luis Moya dijo que hacían falta recabar pruebas y periciales, como un dictamen antropológico y psicosocial o una pericial de informática para acreditar que los mensajes fueron enviados por Javier Mauricio, todo para evitar amparos posteriores por parte del inculpado. Esta propuesta recibió el respaldo de José Gabriel Ortega.

Arturo Gamaliel Ruiz, por su parte, emitió un voto razonado, debido a que desde su punto de vista no se necesitan más elementos para demostrar las causales de género: las 14 heridas en el cuerpo de Chely y el ataque mientras se bañaba demostraban los tratos crueles, degradantes e inhumanos, además de que es un hecho probado que Javier Mauricio fue su pareja y vivió en su casa.

La decisión del tribunal hará que el juicio por el feminicidio de Chely se prolongue una vez más.

Violencia sistemática

Durante los años que transcurrieron desde el feminicidio de Chely hasta hoy, al menos otros 548 feminicidios fueron cometidos en el estado de Puebla, según datos entregados vía transparencia y el Sistema Nacional de Seguridad Pública.

En abril de 2019 se decretó la Alerta por Violencia de Género contra las Mujeres (AVGM) en la entidad, con ello la Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia Contra las Mujeres (Conavim) dictó 45 medidas obligatorias, tanto de prevención como de seguridad y justicia.

La familia de Chely Vázquez Barranco, en compañía de la abogada Fernanda Salas y la activista Natalí Hernández dan a conocer el amparo que se interpuso contra la reducción de la pena de Javier Mauricio. Crédito: Samantha Páez.

La primera medida de acceso a la justicia es “garantizar el derecho de acceso a la justicia y que se investiguen y resuelvan con la debida diligencia y exhaustividad los casos de violencia contra las mujeres”, principalmente el feminicidio, la desaparición y la trata de personas. Otra medida es elaborar un diagnóstico de las capacidades del Tribunal Superior de Justicia para atender y procesar los asuntos en las materias familiar, penal y de justicia.

De acuerdo al dictamen de la Conavim de 2023, ambas medidas están en proceso de cumplimiento, aunque no había evidencia de que las acciones implementadas respaldaran el avance.

Mientras la sentencia definitiva se retrasa y el gobierno estatal incumple con su mandato de reparar el daño, Amanda Barranco sigue alzando la voz: ¡Justicia para Chely!