El pueblo no se rinde ni se vende
Diecisiete inviernos de sombra en la tierra, un monstruo de basura en el corazón de la sierra. Ozelonacaxtla sentía el dolor, de un suelo que moría bajo el peso del hedor. Diecisiete años… ¡ya no más! Diecisiete años… ¡ya no más! El pueblo Tutunaku levantó el corazón, con la fuerza del común y de la razón. Se hicieron colectivo, se hicieron comunidad, para echar al basurero y traer la libertad, para darle a la tierra la tan anhelada libertad. Le cerraron la entrada a la basura, le cerraron la entrada al mal, le cerraron la entrada a la muerte, le cerraron la entrada al capital.
¡El agua es la sangre, la tierra es el cuerpo! Ozelonacaxtla está más vivo que muerto. Unidos vencimos al foco de infección, ¡Justicia y territorio es nuestra acción! ¡Justicia y territorio es nuestra determinación! No crean que el gobierno nos va a silenciar, la guardia está puesta, vamos a vigilar. Que el río corra limpio, que el monte sea verde, porque el pueblo que lucha, nunca se vende. Que el río corra limpio, que el monte sea verde, porque el pueblo que lucha ni se rinde ni se vende.
Por nuestros hijos, por el mañana, por el agua, la tierra, la vida y la comunidad. Desde el río hasta la montaña resuena con dignidad Fuera basurero, ¡agua tierra y libertad! Fuera basurero, ¡agua tierra y libertad!