Uno Lluvia avizora desde el risco
el pensamiento del jabalí
cuando el caracol del estío
ilumina la marcha de los mezquites
Comprendió el misterio
de la noche
la razón
del venado
El conjuro de la caverna
un símbolo trazado
en la pared
de la palabra eterna
La manada y el acecho
el cerca y el junto
vereda y brecha
de cielo y flecha
Uno Lluvia
nos observa en silencio
él y su palabra
se han vuelto piedra.
Este poema está inspirado en un cazador-recolector del ´paleolítico del Valle de Tehuacán, plasmado hace 10 mil años aproximadamente en un abrigo rocoso de Santa María Coapan, dentro de las pinturas rupestres aledañas a la “Cueva de las Manitas”.
Los mensajes del pasado están en la lucha por la defensa del patrimonio cultural, ante el racismo municipal y los intentos turísticos de la indebida apropiación de este sagrado vestigio arqueológico. Martín Barrios.