Red Nacional de Comunidades Envenenadas en Resistencia (Renacer)
PRONUNCIAMIENTO
La Red Nacional de Comunidades Envenenadas en Resistencia (Renacer) denunciamos que desde la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio de América del Norte en 1994, no hemos percibido los “supuestos beneficios” que prometieron los gobiernos neoliberales para salir de la pobreza, sino todo lo contrario, hoy padecemos en todo México, sus dañinas consecuencias, como son la violenta devastación de nuestro entorno natural, las graves enfermedades crónico degenerativas y las muertes en nuestras familias, provocadas a partir de la instalación de industrias y empresas transnacionales y nacionales tanto públicas como privadas, sumamente contaminantes, que siguen envenenándonos y destruyendo nuestro medio ambiente sin control, debido a la desregulación en el uso, explotación y protección de la naturaleza.
¿Por qué nos estamos enfermando y muriendo?
Hemos padecido en carne propia, lo que realmente ha causado la instalación por todo el país, de empresas transnacionales y gigantescos parques industriales, bajo la complacencia de los gobiernos neoliberales. Nos han orillado a mal vivir porque han contaminado nuestro territorio, llevamos más de tres décadas expuestas a sustancias tóxicas, peligrosas y contaminantes, que terminan acumulándose nocivamente en nuestros cuerpos, principalmente en las infancias y personas jóvenes, que en la mayoría de los casos sufren injustamente, desarrollan graves enfermedades o están condenados a morir a causa de todo tipo de cánceres, -incluida la leucemia-, enfermedad renal crónica, púrpura trombocitopenia inmunitaria, efectos negativos en los sistemas reproductivos y endócrino, abortos, nacimientos prematuros, malformaciones al nacer, aparición de tumores o neoplasias, trastornos neurológicos, enfermedad pulmonar obstructiva crónica, asma, así como otras enfermedades respiratorias y raras que la ciencia aún no define.
A través de investigaciones y estudios realizados por nosotras y las personas científicas que nos acompañan desde hace varios años, para identificar y comprender las problemáticas socioambientales y de salud que nos aquejan en las comunidades afectadas por los tratados de libre comercio, hemos identificado que en el país existen cientos de Sitios de Emergencia Sanitaria y Ambiental (SESA) por la extrema contaminación que padecemos. Ahí se superponen todo tipo de procesos contaminantes, agentes tóxicos y enfermedades como consecuencia de esta grave situación. Por encima de estos sitios, sobresalen 60 grandes Regiones de Emergencia Sanitaria y Ambiental (RESA) o infiernos ambientales, donde la convergencia de los procesos extractivos y contaminantes sin control, han causado sufrimiento, destrucción y muerte.
¿Por qué hay tanta contaminación en México?
Con el cuento de que el país necesitaba “progresar” para acceder al “exclusivo grupo del primer mundo” se intensificó el proceso salvaje de “modernización” de México con la instalación de empresas transnacionales, lo que ha provocado el envenenamiento crónico de nuestras comunidades. La llegada del neoliberalismo fue particularmente lesiva porque torció la redacción de leyes y normas que debieron de haber protegido la salud y el medio ambiente, volviéndolas permisivas, para que el país resultara atractivo a los negocios estadounidense, canadiense y europeos.
Para lograr todo eso, el Estado mexicano trazó gigantescos corredores, parques urbano-industriales, extractivos y de agronegocios, para que los inversionistas extranjeros dispusieran de agua, materias primas, concesiones mineras y petroleras, así como de mano de obra barata bajo el régimen del outsourcing, que hasta hoy permiten dispersar y ocultar los procesos contaminantes bajo intrincadas cadenas de suministro. Con la promesa de empleo y buenos salarios, para supuestamente salir de la pobreza, las comunidades fuimos engañadas, pues lo que realmente quieren es la explotación de los trabajadores, la sobre utilización de los recursos naturales (aguas superficiales y profundas, aires, bosques, selvas, suelos, minerales, tierras raras, etc.) y la libertad para depredarlos y agotarlos, sin importar la salud, la preservación de la vida y la soberanía nacional.
Además, los poderes económicos transnacionales en contubernio con los gobiernos neoliberales de los distintos partidos políticos fragmentaron, des coordinaron y desmantelaron las competencias e instituciones del Estado mexicano, para impedir que cumpla con sus obligaciones de investigación científica, inspección, regulación, vigilancia y sanción. Así es como se abrió la puerta al despojo y destrucción de nuestro medio ambiente y han intentado desarticular sin éxito nuestro tejido comunitario.
También han pisoteado nuestros derechos constitucionales a vivir en un medio ambiente sano, a tener acceso al agua, a la salud y a la información acerca de los que se pretende hacer en nuestros territorios. Lo que realmente nos han traído son enfermedades y muerte.
El crecimiento desordenado y salvaje de las ciudades causado por la concentración de negocios, la inmigración rural, la especulación inmobiliaria y la promoción del despilfarro consumista, siguen provocando una demanda desbordada de productos y servicios. La super concentración urbana ha sobre explotado el agua, así como la demanda de combustibles fósiles, la producción de energía eléctrica y cemento, aunado a la generación masiva de basura industrial, residuos tóxicos y la dispersión descomunal de millones de litros de aguas negras.
También por el mal manejo de los lodos tóxicos generados por las plantas de tratamiento de aguas residuales (PTARS), el caos se multiplica, porque en lugar de contrarrestar el desorden de fondo que provocan millones de toneladas de desechos sólidos y líquidos, la preocupación es, cómo convertir estos problemas en materia de nuevos negocios lucrativos, que desencadenan más procesos contaminantes, como la importación e incineración de residuos de todo tipo, cuando sabemos que muchos de estos procesos están prohibidos en diversos países, porque que causan graves enfermedades crónico degenerativas.
La tala de bosques y selvas para el acaparamiento de agua y tierras ha provocado el abandono del campesinado mexicano, para favorecer la instalación de miles de empresas agroindustriales, manufactureras y extractivas que despojan a nuestras comunidades del agua y recursos naturales necesarios para subsistir. Además de envenenarnos por el uso intensivo de cientos de sustancias químicas tóxicas y plaguicidas altamente peligrosas, que se importan y producen de forma permisiva, para realizar fumigaciones aéreas de monocultivos transgénicos que causan la contaminación de los alimentos y de nuestras plantas nativas con agroquímicos. A esto se suma el uso de fármacos veterinarios altamente peligrosos para la producción de leche y carne en mega granjas, además de la contaminación que generan los excrementos y orines de los animales criados masivamente. Todo esto aunado a la manipulación de las lluvias, el uso y deshecho masivo de plásticos y botellas de plaguicidas e invernaderos en áreas rurales y una larga lista de procesos contaminantes nocivos.
Otro grave problema que aumenta la contaminación es que las grandes industrias manufactureras, que acaparan y destruyen nuestros territorios acostumbran a descargar sus residuos tóxicos en el mar, lagos, ríos, humedales y redes municipales, usándolas indebidamente como drenajes industriales. Así como los continuos accidentes y derrames tóxicos que suceden frecuentemente en las redes carreteras del país, por el sobreuso del transporte multimodal de carga de las grandes industrias y sus cadenas de suministro, aunado a las explosiones industriales y almacenamiento domestico ilegal de plaguicidas, diversas sustancias químicas y combustibles fósiles que provocan las actividades criminales del huachicol.
Todo esto que hemos denunciado y enumerado brevemente, solo es una muy pequeña muestra de la grave destrucción en la que se encuentra el territorio de México, por eso nos organizamos primero localmente y ahora en la Renacer, para impedir que los procesos de envenenamiento, contaminación y enfermedad sigan multiplicándose por todo el país porque nos están matando.
Hoy demandamos lo siguiente:
• Que las instancias gubernamentales federales, estatales y municipales, no nos sigan excluyendo a las comunidades afectadas en la toma de decisiones y podamos contribuir en la búsqueda de soluciones positivas, colectivas y públicas de los problemas de contaminación y salud que nos afectan, tanto a escala nacional como regional.
• En lugar de que se impongan megaproyectos en nuestro territorio pedimos que se cumpla el Acuerdo de Escazú firmado por México, así como nuestro derecho a la información y a la consulta previa.
• Antes de instalar más corredores y parques industriales exigimos que se solucionen los problemas de salud que padecemos y se remedien los daños provocados al medio ambiente.
• En lugar de que las personas funcionarias públicas de todos los niveles de gobierno simulen que resuelven nuestros problemas construyendo PTARS necesitamos que se revisen y modifiquen a fondo las normatividades de agua, aire y suelo reconociendo las sustancias y dosis que nos enferman y matan, para que se impidan los procesos de contaminación y que cualquier PTAR o filtro de emisiones que se instale esté adecuado a la carga tóxica específica que debe atender.
• Con respecto a la contaminación del aire es urgente que se midan todas las sustancias tóxicas peligrosas que liberan en el ambiente las industrias, porque hoy únicamente se regulan las sustancias relacionadas con el cambio climático. Está comprobado que los tóxicos en el aire son los más dañinos para la salud.
• Finalmente pedimos que se respeten y garanticen nuestros derechos humanos fundamentales a vivir en un medio ambiente sano, a tener acceso al agua, a la salud y a la información oportuna acerca de la contaminación y lo que se pretende hacer en nuestros territorios.
Lo decimos claro y fuerte: a la Renacer nos interesa el desarrollo de la economía e industria nacionales, así como el empleo para las mayorías, pero igualmente se requiere con urgencia de un plan general de justicia ambiental y de salud, para las comunidades afectadas y las personas trabajadoras que laboran y viven en los Sitios y Regiones de Emergencia Sanitaria y Ambiental (SESA y RESA) en México, porque de no hacerlo, la tendencia al incremento de las enfermedades crónico-degenerativas asociables a la contaminación, así como la destrucción de nuestros ecosistemas, se extenderán cada vez más, hasta volverse técnicamente irreversibles, lo que provocará un descomunal colapso socio-ambiental y en el sistema de salud.
Queremos destacar que durante el sexenio del presidente Andrés Manuel López Obrador, a través de los Programas Nacionales Estratégicos (Pronaces) financiados por el entonces Consejo Nacional de Humanidades Ciencias y Tecnologías (Conahcyt) se acumuló una abundante y escandalosa evidencia científica sobre la presencia de todo tipo de procesos de contaminación, de agentes tóxicos y sus efectos, que detonan enfermedades graves dentro de las RESA. No entendemos por qué diferentes instituciones gubernamentales hacen caso omiso de las evidencias de correlación entre la contaminación ambiental y las enfermedades degenerativas. Máxime, cuando se sabe de la ventaja de invertir en la prevención y detección temprana, en contraste con los altos costos en relación con el presupuesto -que cada vez será más insuficiente- dedicado a la atención de enfermedades crónico-degenerativas.
Actualmente en la Renacer hemos identificado los siguientes lugares afectados gravemente por la contaminación: Tula, Atitalaquia, Atotonilco y Apaxco, en el sur del Valle del Mezquital, Hidalgo y Estado de México; el Corredor industrial entre San Pedro Barrientos y Lechería en el Estado de México; el valle de Toluca en el Estado de México; la Cuenca del Alto Atoyac en Tlaxcala y Puebla; el Salto y Juanacatlán en Jalisco; el norte del Istmo de Tehuantepec, Coatzacoalcos y Minatitlán, así como Tierra Blanca en Veracruz; el sur industrial, el norte agroindustrial y el centro de Guanajuato; el área urbana y conurbada de Monterrey; la región de La Laguna en Coahuila; las regiones agroindustriales del Valle del Yaqui y la cuenca del río Sonora, las ciudades fronterizas de Tijuana, Mexicalli, Ciudad Juárez, Piedras Negras, Nuevo Laredo, Reynosa y el rio Bravo; múltiples regiones de Campeche y Yucatán, la cuenca poblana de Libres Oriental, la región que rodea la Planta de la Comisión Federal de Electricidad en Los Azufres, así como el puerto de Lázaro Cárdenas en Michoacán; Los Mochis, Sinaloa y Santiago Ixcuintla, Nayarit, entre otras decenas de lugares más.
La Renacer se fundó el 26 de enero de 2025, la integran compañeras y compañeros de 18 entidades de la República Mexicana y numerosas organizaciones de base comunitaria. Hasta hoy hemos organizado tres encuentros nacionales y nos agrupamos en cinco regiones del país: Región Norte (Coahuila, San Luis Potosí, Sinaloa, Sonora, Tamaulipas y Zacatecas), Región Centro (Ciudad de México, Estado de México, Guerrero, Hidalgo, Morelos, Puebla y Tlaxcala), Región Occidente (Guanajuato y Michoacán), Región Oriente (Veracruz y Tabasco) y Región Sur (Campeche, Chiapas, Oaxaca y Yucatán).