Déjame que te cuente
Hoy, Domingo de Ramos, las jacarandas iluminan el zócalo y la Fuente de San Miguel. Los ciclistas disfrutan de la avenida Reforma; una marcha contra el Cablebús se aproxima. En la Iglesia de Santo Domingo, a las once de la mañana, con una misa y la procesión para la bendición de las palmas da inicio a la Semana Santa; los cantos del coro que cortejan la ceremonia son acompañados por las voces de los feligreses y se convierten en uno solo. El sacerdote viste de rojo, simbolizando la sangre que Cristo derramara.

Las palmas del Domingo de Ramos significan la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén, representan la paz, la fe y el reconocimiento de Cristo como rey. Indican el triunfo de Jesús sobre el pecado y la muerte. Su bendición y el color verde significan la renovación de la vida y la esperanza. En los hogares se colocan detrás de las puertas como señal de fe y protección. Las palmas benditas se guardan en las casas durante un año y se queman para utilizar su ceniza justo el Miércoles de Ceniza.

Son las personas artesanas de Puebla y otras regiones del país quienes mantienen viva esta tradición, elaborando palmas tejidas de Elche, palmas rizadas, crucifijos y coronas, adornadas con flores blancas. Y ahí están, afuera de Santo Domingo y la Catedral, familias enteras de los pueblos de Tzicatatlacoyan, Atilixco, Chapulco e Izúcar de Matamoros, ofreciendo con la destreza de sus manos el sustento de la fe cristiana: la esperanza de la resurrección se acompaña del gesto humilde de los creadores populares. Estos ramos y flores adornan también la puerta principal de la Catedral.

A un lado de la Catedral, este domingo está montado un bello altar a la Virgen de los Dolores en la Casa de la Cultura y otro en el Museo Amparo, a solo dos cuadras de ahí. Un circuito devocional, siempre de la mano del arte tradicional. Según la tradición popular, cuando la Virgen María supo que su hijo iba a ser crucificado, se puso muy triste. Por eso en los templos y casas, se indica en la cédula del Museo Amparo, se montan los Altares de Dolores para que le sirvan de consuelo y la distraigan, la imagen central es la propia Virgen, rodeada de objetos, con significados específicos: el papel picado morado, elaborado por artesanos, significa el luto; las doce velas, también artesanales, recuerdan a los apósteles que acompañaron a María; las naranjas con banderillas de colores cerca de las velas, producen un murmullo para consolar a María; las coronistas de espinas hechas de palma o cucharilla simbolizan la Gloria de Dios; las macetas de borregos con brotes de trigo o alpiste significan la esperanza y la renovación de la vida; las lágrimas de la Virgen, también de manufactura artesanal, son de vidrio; los vitroleros con aguas frescas de limón, Jamaica, horchata y tamarindo simbolizan también las lágrimas de María que a pesar de su inmenso dolor son dulces y agradables, después de las oraciones frente al altar, los fieles toman un poco de esa agua; los fruteros invitan a los visitantes al altar para que sean partícipes del acompañamiento a María en su dolor; y las flores multicolores que acompañan el altar simbolizan la alegría con la que los devotos buscan consolar a la Dolorosa.

Un cielo azul, limpio y espléndido para el inicio en Puebla de esta Semana Santa.
