Férrea memoria
*(Texto leído por el autor en la presentación del libro **Mujeres y puque. De las ahuainemes a las chinas y la supresión de las pulqueras en Puebla, de Guadalupe Prieto Sánchez (publicado por la Secretaría de Arte y Cultura de Puebla este año), el domingo 29 de marzo del 2026 en el Foro Carolino de la Fenali 39 de la BUAP.)
Estamos aquí reunidos para que yo los anime a leer el libro de la maestra Guadalupe Prieto Sánchez sobre el puque**, en cuya página 8, aclara ella: se trata de una investigación “un acercamiento a las mujeres, al maguey, al pulque, a las pulquerías y a la Puebla del siglo XIX, con una visión antropológica, literaria, pero también artística debido a nuestro genuino interés y relación con esta área de las humanidades.”
Está muy bien. Esa declaración me invitó a leer este libro.
Pero yo tengo otra teoría: en la página 122, la maestra Guadalupe recuerda que, en el México prehispánico, les era permitido beber pulque, de manera especial, a quienes habían nacido bajo el signo del Ome Tochtli, el año Dos Conejo, porque eso implicaba que su sino sería dedicarse a libar octli, porque de esta manera servían y honraban a su animal de poder, a su nahual, al conejo.
Yo nací en un año Dos Conejo, Ome Tochtli, lo cual implicó que bebiera pulque para honrar a mi nahual, el conejo, al servidor de la diosa Mayahuel, el primero que llega al maguey, rasca y guía al tlachiquero para hacer su trabajo: extraer el octli.
Pues resulta que la maestra Guadalupe Prierto Sánchez, también nació en un año Dos Conejo, Ome Tochtli, y sé que no se ha dedicado a honrar a su nahual, a su animal de poder, bebiendo octli, aunque le estaría permitido hacerlo por el año de su nacimiento. Y como la maestra no se ha dedicado a embriagarse, como otros que sí nacieron en Ome Tochtli, pues ha dedicado su atención a la bebida alcohólica nacional por excelencia, aunque ahora la más promocionada sea el mezcal.
Así que no es casual que, después de sus investigaciones sobre las bibliotecas, sobre la tortilla, sobre la poesía que se leía a principios del siglo XX; sobre las poetas poblanas de la centuria pasada prácticamente desconocidas; sobre el pintor Francisco de Paula de los Reyes Morales Van den Eynden, o sobre la Academia de Bellas Artes, ahora nos entregue este libro, producto de una larga y cuidadosa investigación, sobre el pulcro pulque: porque ella nació en un año Ome Tochtli y así honra a su nahual.
Pues bien, regreso al libro, de cuya investigación nos dice en la página 6 la maestra Guadalupe Prieto: “El interés personal por el tema surgió por el deseo de conocer, reivindicar, valorar la presencia de las mujeres en torno al pulque, la bebida ancestral que ha sobrevivido durante varios siglos en la gastronomía mexicana y que por lo tanto se constituye en parte importante de nuestra cultura y patrimonio nacional” que viene, en escritura de investigación desde el año 2010, continuó en el 2013 y en el 2023 en congresos y encuentros nacionales, que han dado como resultado este libro dividido en dos partes, y cada uno de ellos en tres secciones.
Ya he dicho que en la página 8, la autora nos explica la investigación que dio origen al libro que hoy nos reúne; pero en la página 121 detalla:
Desde la época prehispánica, las mujeres han participado activamente del desarrollo de la sociedad porque han constituido la mitad de la población y, como se ha mencionado en trabajos anteriores, si desconocemos lo que realizan las mujeres, entonces tenemos un conocimiento incompleto, fragmentado de la historia y la complejidad humana. En general, podemos decir que están a medias algunas investigaciones que no consideran el rol de las mujeres y su función histórica, social, cultural, ideológica, política y económica, en las diversas sociedades.
Ya en la página 7 del libro que hoy nos reúne, estamos entrando en el tema de los “aconejados” —que tiene que ver con el Ome Tochtli, el Dos conejo, los bebedores de pulque, hombres y mujeres—, pero más aún, en el por qué, nos explica la investigadora, las mujeres y el pulque como tema: “Para demostrar que las mujeres no han sido pasivas, débiles o indiferentes a los cambios sociales, culturales y políticos, evidenciamos su participación en las luchas armadas y abordamos a las ahuianime que participaron en las guerras y se asociaban con la embriaguez” (pp. 6-7); la embriaguez que no sólo era cosa de ancianos, guerreros o personas próximas a morir en el México prehispánico; y entre las bebedoras, trae la investigadora a las dadoras de placer del mundo mexica o ahuainemes.
En la página 122, al hablarnos propiamente del pulque nos recuerda la autora que, en el México antiguo, mediante discursos morales, se les prohibida el consumo de la bebida a los jóvenes porque “no estaban” en edad de tomarla, pero es aquí que la investigadora desface algunos mitos muy repetidos, y detalla en qué festividades la gente podía ingerir octli y, como he citado ya, la permisividad para quienes habían nacido en un año Ome Tochtli, o Dos Conejo, pues debíanse a su deidad, a su nahual, el conejo, el bebedor de pulque por excelencia; como quien esto escribe.
Mas la autora de este fermentado libro nació en esta antigua Ciudad de los Ángeles, por lo que muy pronto en su investigación nos habla de la Angelópolis: desde el México independiente ¿era la angélica ciudad una de aconejados, de bebedores de pulque? Por ello, nuevamente la investigadora habla en la página 7 de las mujeres, esta vez de las pulqueras, quienes son “…las tomadoras [de pulque], las que atienden o son dueñas del negocio, las productoras y distribuidoras de la bebida.” (p.7)
Nos explica también la autora del incremento del consumo del pulque, y del alcoholismo, especialmente por no haber restricciones morales para el consumo del pulque entre los indígenas, y menos aún entre los mestizos y criollos. Pero, sobre todo por la comercialización, nos explica la autora: al constituirse el pulque en una mercancía
…se incrementaron los magueyales, la producción del néctar, las pulquerías, la reglamentación de la bebida y los establecimientos, los impuestos, los problemas amorosos, de higiene, salud y muchos otros. Cuestión que aprovecharon o provocaron grupos de poder, ya que las ganancias de hombres y mujeres que se dedicaban a la producción y venta de pulque, se transfirieron a otros empresarios de bebidas alcohólicas, sobre todo extranjeros que producían cerveza en México y necesitaban colocarla en el gusto en la población mexicana.” (p. 122)
Pero se buscó, y se logró desprestigiar al pulque como bebida; incluso se inventó que contenía heces fecales humanas (la famosa “muñeca”) con tal de prohibirlo, y con ello las más afectadas fueron las mujeres, como documenta nuestra autora.
Así es que me adelanto un poco al final del libro, porque una de las conclusiones más relevantes (aunque todas son importantes) es la que la investigadora nos da:
…la lucha contra el pulque se vio reflejada en la desigualdad u opresión a la pulquera. Esto se evidenció en Puebla, a inicios del siglo XX, cuando un grupo de empresarias y empleadas que vivían del pulque, fueron suprimidas. Su vulnerabilidad fue patente cuando las autoridades decidieron erradicar su presencia en los establecimientos y no hubo razón o fuerza humana que conmoviera consciencias masculinas en el poder para no dejar indefensas a este grupo (de mujeres). Los oficios que ellas mismas le dirigieron al municipio, fueron letra muerta. (pp. 122 y 123).
Después de las dos secciones con sus respectivas tres partes, el libro concluye con nueve, 9 Anexos, todos ellos interesantes, los cuales debe atender el lector o lectora, pues nos dan un panorama amplio sobre temas relacionados con la bebida sagrada mexica, como las chinas, que no tienen que ver, en absoluto, con la China Poblana, y se refiera más bien a la esposa, amante, compañera del chinaco.
Dejo por ahora la reseña aquí para dirigirme al ometochtlitecómatl, el gran tecomate u olla con dos popotes, donde los nacidos en Ome Tochtli podían beber hasta saciarse. Y más.
Es cuanto.