enero 28, 2026, Puebla, México

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Movilizaciones: Campo, abandono y crisis / Daniel Flores Meza

EUA subsidia con un 25 por ciento a su agricultura, la Unión Europea con el 35 por ciento, Japón con el 60 por ciento, México vergonzosamente continúa con el dispendio público a través de dádivas clientelares que perpetúan el abandono y la pobreza rural.

En algunas entidades como el estado de Colima, productores de limón, plátano, mango, papaya, y hortalizas, protestaron pacíficamente por el desplome de los precios de productos del campo, así como por el aumento en insumos y combustibles.  En Sonora, la manifestación se concentró afuera de la Secretaría de Agricultura Estatal donde los agricultores advirtieron que, sin apoyos, dejarán de sembrar miles de hectáreas, a pesar de tener agua para el ciclo actual. En Guanajuato, unos mil doscientos agricultores se manifestaron cerraron simbólicamente las puertas de las oficinas del SAT, enIrapuato, Celaya, León y San Miguel de Allende.En Michoacán, unos 300 tractores bloquearon las carreteras en diversos puntos del estado.

La crónica de la movilización es amplia de lo ocurrido a nivel nacional,  como ejemplo, basta con mencionar lo antes señalado. Las consignas siguen siendo enormes y reiteradas: “Sin precio justo, no hay cosecha”;  “Somos campesinos, no hay comida sin nosotros”;  “Sin agricultura, no hay comida” entre otras.

El campo mexicano lleva al menos seis décadas de abandono iniciado en los años sesenta, y se aceleró desde los ochenta, lo que significó el retiro de subsidios y apoyos que impulsaban a la pequeña y mediana agricultura. Esto limitó el desarrollo tecnológico y la rentabilidad de los pequeños agricultores que conforman el 90 por ciento del padrón nacional. En los años noventa con la firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) en 1994, abrió las fronteras a productos agrícolas de EUA y Canadá, que cuentan con enormes subsidios y ventajas de producción ante la agricultura nacional. En el periodo de los gobiernos panistas, hubo muchos programas de apoyo al campo, quizás atribuido al petróleo con precio superior a los 100 dólares el barril; sin embargo, no se diseñaron políticas que permitieran asentar las bases para un desarrollo. Con Enrique Peña Nieto, la llamada “Estafa Maestra”, también afectó a la agricultura nacional, sin darse cambios favorables al campo, todo fue de paso.

López Obrador como presidente responsabilizo de la crisis agropecuaria a los gobiernos neoliberales entre muchos otros males; sin embargo, la peor crisis que ha vivido el campo mexicano en lo que va del siglo XXI, precisamente ha sido en el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, empezando con una brutal reducción del presupuesto, la desaparición de las Delegaciones de la Secretaria de Agricultura convertidas en minioficinas de representación y adelgazadas en su estructura,  la desaparición de al menos veinte programas de apoyo al campo, el desfalco de SEGALMEX por más de 15 mil MDP, la desaparición de la Financiera Rural, la desaparición del Extensionismo, entre muchos otros agravios al sector.

Como antecedente, el 10 de abril de 2018 en plena campaña por la carrera presidencial, diversas organizaciones agrarias y campesinas integradas en el llamado “Movimiento Campesino, Indígena y Afromexicano Plan de Ayala Siglo XXI” en un evento masivofirmaron un pacto de unidad en apoyo a López Obrador, con el único compromiso en su discurso de que al llegar a la presidencia rescataría al campo de la perpetua crisis; el acuerdo no lo cumplió, por el contrario, le dio la espalda al movimiento que lo apoyo. De ese movimiento solo dos líderes fueron cooptados por el obradorismo: José Narro Céspedes que lo hizo Senador por el estado de Zacatecas, y actualmente Diputado Federal; además,  a Víctor Suárez Carrera lo hizo Subsecretario en la SADER, y actualmente es titular de la Procuraduría Agraria. En cuanto a las organizaciones como la Central Cardenista, la UNORCA, la CNPA, la CCI, la COCYP, y muchas otras, prácticamente las sepulto López Obrador.

La situación actual del campo se ha agravado, al cambio climático y deterioro de los recurso naturales, hay que sumarle el minifundio y desplazamiento de las mejores tierras para desarrollos inmobiliarios, la falta de inversión y financiamiento, la ausencia de capacitación rural, descuido de la sanidad agroalimentaria, mejores canales de comercialización y precios justos a las cosechas, impulso a la agroindustria y valor agregado, falta de infraestructura productiva, ausencia de un sistema de información agroalimentaria para la mejor toma de decisiones, impulso a la investigación agroalimentaria nacional, altos costos de insumos, la falta de mano de obra joven y migración rural masiva que no ve atractiva a la agricultura y la vida rural;  y para rematar,  la violencia, derecho de piso y el crimen organizado.

El pasado 29 de septiembre en el marco del “Día Nacional del Maíz” la presidenta Sheinbaum dijo que habrá impulso a nuevos proyectos del maíz criollo. Alguien tiene que explicarle con mucho respeto a la presidenta en calidad de científica que el maíz es oriundo de Mesoamérica, aquí se domestico hace más de 5 mil años; por lo tanto, su nombre correcto es “Maíz nativo”. Lo criollo es lo europeo nacido y reproducido en América, no darle el nombre correcto, es desacreditar a los pueblos originarios que lo domesticaron y lo dieron como regalo a la humanidad.

México es el sexto productor de maíz a nivel mundial y el importador número uno en el mundo con más de 25 millones de toneladas anuales.  Escuchar a la presidenta Sheinbaum decir que “Sin maíz, no hay país” es una vieja y trillada declaración llena de romanticismo y folcklor, vacía y sin expectativas. No permitir la siembra de maíz transgénico en México pero si permitir su importación y consumo; es como negarse a criar lobos, pero dejar que merodeen libremente en el patio de tu casa.  Equivale a continuar con la narrativa de la soberanía alimentaria como una utopía atrapada en el discurso, la simulación y la realidad del abandono. 

EUA subsidia con un 25 por ciento a su agricultura, la Unión Europea con el 35 por ciento, Japón con el 60 por ciento, México vergonzosamente continúa con el dispendio público a través de dádivas clientelares que perpetúan el abandono y la pobreza rural.   Su abandono y crisis no es asunto de dinero, porque hay suficiente; lo que falta es voluntad, interés genuino e inteligencia de los tomadores de decisión.

México puede llegar a ser autosuficiente en la producción de alimentos, sin negar el intercambio comercial de estos, pero sus políticas deben ser orientadas con ese sublime fin, fuera de simulaciones y opacidad, con la mano de expertos y fuera de la mediocridad, debiendo eliminar las improvisaciones, ideologías y ocurrencias. A los agricultores, no se les debe seguir dorando la píldora con pequeñas cuotas de dinero de corte clientelar que solo le sirven a quien gobierna, eso denigra su dignidad, las agricultores deben ser tratados con derechos no con dádivas.

La agricultura nacional tiene un enorme potencial de crecimiento, pero requiere tecnología, capacitación, infraestructura, precios justos a sus productos, financiamiento democratizado, insumos a precios accesibles, certeza, confianza y seguridad.  México exporta 54 mil millones de dólares en frutas tropicales y hortalizas; en cambio,  en petróleo  29 mil MDD y en turismo 16 mil MDD.  Ahí radica la importancia de verlo como palanca de desarrollo.  Paradójicamente, México importa más del 60 por ciento de los alimentos que consume al ser deficitarios en granos, oleaginosas y productos cárnicos.

Como resultado de las movilizaciones, en próximos días iniciaran mesas de trabajo con la SADER y otras instancias.  El encuentro de agricultores con algunos titulares del ramo, no tuvo frutos significativos, así lo expresaron líderes presentes. De no cumplir las autoridades con las peticiones justas, las movilizaciones se reiniciaran en próximas semanas.

Concluyo diciendo que,  la paz social, la democracia y la soberanía de un pueblo, empieza por asegurar la comida suficiente, nutritiva, inocua, accesible y asequible para toda su población; es un tema de seguridad nacional.  Es inconcebible que quienes producen los alimentos del campo, sigan siendo los que siempre pierden. ¡Entendámoslo! “Sin agricultura, no hay humanidad”.

Daniel Flores Meza