febrero 25, 2026, Puebla, México

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Democracia y libertad de expresión en el siglo XXI / Carlos Figueroa Ibarra

En el momento actual, cuando el fantasma del neofascismo recorre el mundo, la libertad de pensamiento y sus derivados como son la libertad de cátedra, de organización, de reunión, de manifestación deben ser enarbolados

El miércoles 25 de febrero a las 11.30 am en la Casa del Libro “Gilberto Bosques Saldívar”, (6 oriente 203) el Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades “Alfonso Vélez Pliego”, realizará un evento llamado “Democracia y libertad de expresión en el siglo XXI”, moderado por el Dr. Giuseppe Lo Brutto, director de dicho instituto y en el cual participarán Rodolfo Ruiz, director de e-consulta, Sergio Mastretta, director de Mundo Nuestro y Carlos Figueroa Ibarra, profesor investigador del referido ICSyH-AVP. En un momento en que en el planeta está surgiendo una nueva derecha (la neofascista), defender las libertades civiles y políticas se ha vuelto una urgente necesidad.

Empezando por Estados Unidos, país que ha blasonado ser adalid de la defensa de la democracia, lo cierto es que democracia y libertades están corriendo un serio riesgo en el mundo actual. Baste ver cómo el otorgamiento de visas de entradas a dicho país ahora está condicionado a la revisión de las redes sociales del solicitante para determinar si éste ha expresado opiniones contrarias a las políticas de la Casa Blanca. Hoy en Estados Unidos se está observando una persecución política e ideológica que forma parte de la llamada “batalla cultural” que el neofascismo ha enarbolado en el mundo entero. En Estados Unidos están siendo anatematizadas y perseguidas universidades, organizaciones sociales y personalidades que expresan puntos de vista contrarios al racismo, la persecución de migrantes, anticomunismo e intolerancia al feminismo y la diversidad sexual,

Las libertades negativas (lo que no está prohibido ni es obligatorio), los derechos civiles y políticos no son una creación de la izquierda marxista o socialista. Al menos en lo que se refiere a Occidente, son el producto de la Ilustración, la revolución de independencia de los propios Estados Unidos (1776) y de la revolución francesa de 1789. Es muy conocido el aforismo atribuido a Voltaire que dice “No estoy de acuerdo con lo que usted dice, pero defenderé hasta la muerte su derecho a decirlo”. En realidad, Voltaire nunca lo escribió, sino la frase la expresó Evelyn Beatrice Hall en1906, en su libro The Friends of Voltaire, que sintetizó la postura de Voltaire frente a la intolerancia y las restricciones a la libertad de pensamiento expresada en la defensa de Claude Adrien Helvetiu.

Helvetius, cuyo libro De l’esprit (1758) fue condenado por las autoridades eclesiásticas y políticas del momento por considerar a la moral no como un producto divino sino como resultado de apetencias humanas y derivada también de condiciones sociales y educativas. fue defendido por Voltaire no necesariamente por coincidir con su pensamiento sino por el derecho a expresarlo. Aun cuando el aforismo atribuido a Voltaire nunca fue escrito por él, el mismo revela la actitud intelectual del gran pensador plasmado en toda su obra, principalmente en el Ensayo sobre la tolerancia (1763).

La libertad de pensamiento, plasmada en todas las constituciones del mundo occidental, muchas veces ha sido pisoteada. En Europa la pisoteó el fascismo, el franquismo y las dictaduras militares en Grecia y Portugal. En Estados Unidos lo hizo el Macartismo y ahora por el Trumpismo y en América Latina las dictaduras unipersonales del siglo XIX y primera mitad del siglo XX y por supuesto también las dictaduras militares observadas en la segunda mitad de dicho siglo XX. Pero también por gobiernos que no necesariamente fueron fascistas ni militares. En México, el priato y su secuela panista practicó ampliamente la censura y la autocensura fundamentadas en el soborno (chayoteo) y el garrote. No puede negarse que aun en la Cuarta Transformación, aunque esta otorgue suma importancia a la libertad de pensamiento, los resabios prianistas presentes en algunas autoridades locales siguen fomentando estas prácticas autoritarias.

En el momento actual, cuando el fantasma del neofascismo recorre el mundo, la libertad de pensamiento y sus derivados como son la libertad de cátedra, de organización, de reunión, de manifestación deben ser enarbolados. Triste paradoja la que hoy vivimos, el capitalismo neoliberal que se autoproclama “libertario” defiende acérrimamente la libertad de mercado para suprimir a todas las demás libertades.