marzo 15, 2026, Puebla, México

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Temaca y la presa “El Zapotillo”: No se puede luchar por lo que no se ama / Gerardo Pérez Muñoz

                   

Hemos aprendido a luchar y resistir, pero también a construir sueños que se han vuelto realidad. Esta lucha se ha ganado por el pueblo porque nunca perdimos la esperanza en nosotros mismos. María de Jesús García Guzmán

En días pasado y en el marco de las Jornadas Ecológicas convocada por el Departamento de Investigaciones Históricas del Movimiento Obrero (DIHMO-UAP), el Instituto Mexicano de Tecnología del Agua (IMTA) y la Asamblea Social del Agua (ASA), tuve el privilegio de conocer y escuchar a dos grandes seres humanos y mejores luchadores sociales que defendieron junto con su comunidad, su derecho a existir como pueblos. Me refiero a Don Alfonso Íñiguez Pérez, “don Ponchito” y a Doña María de Jesús García Guzmán, “Mary Chuy”. Personajes centrales en defensa de la comunidad de Temacapulín y en contra de la construcción de la presa el Zapotillo.

El pueblo el de Tecamacapulín estuvo a punto de desaparecer bajo el agua, al igual que las comunidades de Acasico y Palmarejo, ubicados en los Altos de Jalisco.  Si bien ambos son personas adultas, nos transmitieron una actitud de fuerza, vigor y energía que muchos jóvenes y adultos mayores quisiéramos, pero fundamentalmente nos transmitieron una gran ética de vida, lucha y resistencia en defensa de su tierra, territorio, su agua, su río, su identidad cultural y el amor por la vida, expresada en un par de frases. Nos dijo don Alfonso que No se puede luchar por lo que no se ama y doña Mary Chuy nos espeta sin anestesia de por medio que Las palabras arrastran, pero los hechos convencen, frase que retumbó en el salón de lecturas de la Casa del Libro Gilberto Bosques.Las palabras y actitudes de ambos nos demuestra que no hay edad para luchar por lo que se quiere y ama. Tanto Don Alfonso como Mary Chuy, hicieron un público reconocimiento a las mujeres de su comunidad en la lucha contra la construcción de la presa. Así mismo, hicieron un llamado a hacer alianzas con científicos, académicos y abogados, pero que la dirección política del movimiento, debe ser de los pueblos, de la comunidad. Con voz clara, firme y con una mirada que ya ha visto muchas cosas, nos señalaron que debemos ser nuestros propios abogados, porque hay muchos que se venden; nos previenende ese tipo de abogados que quieren ser al mismo tiempo abogados, dirigentes del movimiento social y ser el centro del movimiento.

Nos comenta Don Alfonso a los pocos escuchas que estábamos presentes, que el primer Comité en Defensa de Temacapulín, Acasico y Palmarejo se organizó en 2005, cuando por vía del  rumor se enteraron que se iba a construir una presa que inundaría sus pueblos y estos serían reubicados, lo que generó una gran impacto social y psicológico entre la población que empezó a movilizarse, organizarse e informarse para enfrentarse a los intereses privados económicos y políticos, que promovían tal proyecto.

 En esos años, el presidente de la república era Vicente Fox Quezada (PAN), el gobernador de Guanajuato era en ese entonces el Panista, Juan Carlos Romero Hicks y el de Jalisco, pa´ no fallar, otro Panista, Francisco Ramírez Acuña (PAN) y el director de la CONAGUA, Cristóbal Jaime Jáquez, ex director del Grupo Industrial Lala y de la Coca Cola.

En esta lucha, nos comentó la compañera Mary Chuy, jugaron un papel importante los hijos ausentes, pero no indiferentes, refiriéndose a los jóvenes y adultos de esas comunidades que tuvieron que salir en busca de un trabajo y de una vida digna para ellos y sus familias pero que apoyaron el movimiento. Esta región de los altos, ha sido una región con un gran flujo migratorio hacia los Estados Unidos. Paisanos con los que tuvieron siempre contacto durante los años que duró la lucha. No hay pueblos pobres, sino pueblos empobrecidos nos dice Mary Chuy.

Tanto la comunidad de Temacapulín, Acasico y Palmarejo se ubican en los Altos de Jalisco, como ya se mencionó líneas arriba. Temacapulín tomó su nombre de la palabra nahua Temaxcalli que significa baño termal.

A partir del 2008, Temaca fue el epicentro nacional de una resistencia que trascendió sus fronteras municipal, estatal y nacional en defensa de sus tierras, su río (río Verde), su cultura, tradiciones y su medio ambiente. Fue una lucha por no dejar que inundaran a sus pueblos y los reubicaran. Lucharon codo a codo y con sus escasos medios a la mano, para que no se construyera la presa El Zapotillo, una gran y jugoso proyecto hídrico que favorecía las zonas metropolitanas de León, Guanajuato, los Altos y Guadalajara, Jalisco, Era uno de esos megaproyectos que tantos beneficios dejan y les gustan a los políticos y funcionarios al servicio de la hidrocracia en nuestro país.

El inicio del proyecto y la resistencia social contra la presa

En el 2004, Vicente Fox dio la autorización para la construcción de la presa con una cortina de 105 metros que inundaría alrededor de 4,800 hectáreas y contaba con la construcción de un acueducto de 140 kilómetros que conduciría el agua a la ciudad de León, Guanajuato. Lo anterior estaba consignado en el Plan de Desarrollo Urbano del Nuevo Centro de Población Temacapulín (PDUNCPT)  

 A partir del 2008 se constituyó el Comité de Defensa de Temacapulín y contra la Presa El Zapotillo y empezaron a recibir un gran apoyo a su lucha por parte del Instituto Mexicano para el Desarrollo Comunitario (IMDEC), Movimiento Mexicano de Afectados por las Presas y en Defensa de los Ríos (MAPDER), de abogados democráticos, activistas, académicos de la Universidad de Guadalajara (UdeG) y ONU Derechos Humanos. Don Alfonso nos comenta que el IMDEC nos abrió las fronteras porque nos comunicó con luchas internacionales y nacionales. Nos llevó con los yaquis a Sonora, con las luchas de Oaxaca y Chiapas.

Para 2010 y con el lema Los ojos del mundo están puestos en Temaca, llevaron a cabo el Tercer Encuentro Internacional de Afectados por las Presas y sus Aliados. A este encuentro asistieron un poco más de 500 personas de 54 países de los cinco continentes, quienes se solidarizaron con Temaca, Acasico y Palmarejo y contra la construcción de la presa. Los participantes en el Encuentro se comprometieron a hacer un uso ecológico del agua, la justa utilización de la energía, la autodeterminación de los pueblos, la defensa del territorio, la justicia ambiental y climática y el respeto a los derechos humanos. (www.otrosmundoschiapas.org/index.php)

En el 2011, los integrantes de los pueblos de Temacapulín, Acasico y Palmarejo tomaron la presa. Permaneciendo en ese sitio durante una semana con saldo de tres órdenes de aprehensión. Demostrando una vez que ¡No hay triunfos sin lucha.!

Los integrantes del Comité Salvemos Temacapulín, Acasico y Palmarejo, al igual que integrantes del IMDEC y periodistas solidarios, fueron hostigados y amenazados de muerte, particularmente durante el gobierno del muy católico y dice la voz pública de Jalisco, muy alcohólico, Emilio González Márquez, ex gobernador de Jalisco. Uno de los amenazados mencionó durante el Encuentro que les dijeron los cuatro, ya valieron para pura chingada, se van a morir pronto porque están alborotando la gallera.

El inicio de los triunfos del movimiento

En 2013, la Segunda Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) declaró la invalidez del convenio de 2007 entre los gobiernos de Guanajuato y Jalisco, que permitía elevar la cortina de la presa El Zapotillo a 105 metros. Así paso el tiempo, en el estira y afloje entre los pueblos que resistieron y los gobiernos de Jalisco y Guanajuato y sus sectores empresariales que veían que se les iba un jugoso negocio y llegó el cambió en la presidencia de la república y cambió la correlación de fuerzas políticas.

Con la llegada de Andrés Manuel López Obrador a la presidencia de la república en el 2018, el viento empezó a soplar en otra dirección. De entrada, nos comentan don Poncho y Mary Chuy, López Obrador ya los había visitado en 2017 y respaldó la lucha de los pobladores contra la inundación de sus comunidades y se pronunció contra la construcción de la presa. Los integrantes del Comité entregaron a Andrés Manuel de un proyecto denominado Presa El Zapotillo sin inundación de las comunidades, que modificaba el proyecto original de la presa. Este proyecto contó con el invaluable apoyo y colaboración del ingeniero holandés, Teunis op ten Noort. Propuesta que contó con la reticencia de la hasta ahora, muy neoliberal Conagua. De entrada, el proyecto, modificaba la cortina de la presa a la que se le hicieron una especie de ventanas vertedoras para evitar la inundación de Temacapulín, Acasico y Palmarejojo. Fue, nos comentan Mary Chuy y don Alfonso, una alianza muy virtuosa entre el movimiento social con los investigadores, técnicos y académicos comprometidos, como fue caso el apoyo invaluable del ingeniero Holandés y los psicólogos de la UdeG.  

En sintonía con ello, Andrés Manuel y los integrantes del Consejo echaron a andar el Plan de Justicia para Temacapulín, Acasico y Palmarejo, cuyos objetivos eran y son la reparación integral por los daños causados por la presa El Zapotillo, garantizando la no inundación, la devolución de tierras, la recuperación ambiental del río Verde y el desarrollo comunitario. Compromisos que no se han cumplido en su totalidad. Evidentemente, la modificación de la cortina de la presa no fue del agrado del gobierno de Guanajuato y sus empresarios, así como del Partido Acción Nacional, quien abiertamente rechazó el acuerdo.

Se ha mencionado que la obra tenía un presupuesto inicial de 6 mil 788 millones de pesos y terminó con un sobrecosto de 37 mil millones de pesos.

Al estar escuchando a Don Alfonso y a Doña Mary Chuy, fue inevitable no pensar en esas y esos compañeros que nos llevan unos cuantos años y que con su ejemplo de integridad, ética y convicción, nos han puesto el ejemplo y han abierto el camino a la lucha y dignidad de los pueblos. Algunos de ellas y ellos desafortunadamente, ya no se encuentran entre nosotros. Pensaba entre otros y otras en Germán Romero, Antonio Esteban Cruz (qepd), Guillermo Rodríguez (LAVIDA), Conchita Hernández (qepd), Héctor “El Toro” Colío (qepd), Doña Rufi Hernández, Doña Enedina Rosas Vélez, el Padre Tacho, Mateo Sánchez, Doña Amalia Azcatl, Pascual Bermúdez, Don Francisco Morales, entre otras y otros compañeros.

Me despido y los dejo con el testimonio de una persona que fue parte central de la resistencia y lucha durante casi veinte años de las comunidades de Temacapulín, Acasico y Palmarejo, el ex sacerdote Gabriel Espinoza: 

Nunca perdimos la esperanza; porque nos articulamos al movimiento mundial en defensa de los ríos, el agua y el territorio; porque aprendimos a defendernos junto a otras comunidades, luchas y procesos que vivían y algunas todavía viven las mismas amenazas y atropellos. Porque dijimos NO a la pesadilla de desaparecer en nuestro territorio, historia, cultura e identidad.

Don Alfonso Íñiguez Pérez, Doña María de Jesús García Guzmán, compañera Mary Chuy y Dra. Loreto Irene Soto R.