abril 6, 2026, Puebla, México

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La historia completa / Juan Carlos Canales

Diario de trabajo, 5 de abril, 20.00 Hs

El pasado 24 de marzo, con motivo de la conmemoración de los 50 años del golpe de estado en Argentina, el gobierno de Javier Milei lanzó el documental “La historia completa”, con el que pretende restituir una parte de la memoria argentina obnubilada, eminentemente, por los gobiernos democráticos que siguieron a la dictadura y, particularmente, aquellos de corte peronista que, “intencionalmente, y de modo revanchista, han contado , sesgadamente, la historia”. Y en parte es cierto, hasta el día de hoy sigue siendo un tabú la más elemental crítica al papel que tuvo la izquierda durante la dictadura, pero como siempre, el debate se centra en los usos de la verdad histórica y la utilización de esa verdad con fines eminentemente ideológicos.

El objetivo del documental es corresponsabilizar a los grupos subversivos del drama que vivió la sociedad argentina esos años. Para ello, el documental se vale, principalmente, del testimonio de Miriam Fernández, la primera niña nacida en la ESMA , en 1977 , de padres secuestrados y desaparecidos, y cuyo caso es único al reivindicar la familia adoptiva, la de Armando Osvaldo Fernández,( señalado en varios juicios por delitos de lesa humanidad ) y acusar de “ terroristas” a sus padres biológicos, Carlos Poblete y María del Carmen Moyano, ambos montoneros,

Nadie puede exigir, como muchos lo han intentado, una reconfiguración subjetiva distinta de la que ha emprendido Miriam Fernández, desde que, a través de Abuelas de Plaza de Mayo, recuperó su identidad biológica en 2020, como la nieta 127, incluso, colocándose en las antípodas de “desobedientes”. Sin embargo, en su narrativa, Miriam Fernández esquiva reconocer( y ahí está la trampa ) que su caso no fue singular sino una política de estado y que que no está a discusión la calidad de una vida privada, como la de su padre adoptivo, sino su desempeño en una maquinara de terror, y la convivencia del mal con la más aséptica cotidianidad – la “banalidad del mal”(1) -como se escritura en “ La zona de interés”, de Martin Amis.

Tampoco nadie podría cuestionar la obligación intelectual y moral de contar la historia completa” , máxime después de las reflexiones de Oscar del Barco y Silvia Labayru, respectivamente. Hasta es posible que, como lo señaló Jaspers en su libro sobre la culpa para el caso alemán, moralmente la sociedad argentina, en su conjunto, sea responsable del drama que vivió con el golpe del 76. Pero hay algo que no podemos permitir y es equiparar, al menos jurídicamente, la violencia de estado con los delitos en los que incurrieron los grupos armados de la resistencia. Jurídicamente, los crímenes de la “junta” son crímenes de lesa humanidad ; los de los grupos armados, del fuero común.

Es obvio que Milei y un sector de la sociedad no pretenden otra cosa que disminuir la responsabilidad del estado argentino en la desaparición de 30,000 ciudadanos y otros tantos miles de torturados, perseguidos y exiliados. El engaño está en pretender igualar el caso de los milicos y la instrumentación sistemática del terror, con los crímenes singulares, concretos que pudieron haber cometido los grupos terroristas. Hay en este discurso una figura retórica como clave ideológica : la Sinécdoque : explicar el todo por la parte. No, no hay valor de cambio posible. La muerte de un hombre no es una mercancía que se pueda cambiar por otra muerte.

Algo similar, subrayo, similar, estamos viviendo en MÉXICO, luego del señalamiento de la ONU por la desaparición forzada : el estado mexicano no puede esquivar su responsabilidad en este delito de lesa humanidad cuando repetidamente se han señalado los vínculos del estado con el crimen organizado.

Bien decía H. Arendt que donde todos son culpables, no hay culpables.

Otra cosa es exigir a la izquierda argentina y latinoamericana reconozcan su “grado de responsabilidad” en los dramas y descalabros que ha sufrido el continente y así intentar salvarnos de esa melancolía en la que, según Traverso, está atrapada la propia izquierda. Juan Carlos Canales

1. Poco a poco me he ido distanciando del concepto acuñado por H. Arendt por considerar improcedente el uso generalizado del mismo. Sin embargo, me parece un instrumento válido para casos estrictamente singulares.