El siguiente texto formó parte de la presentación del libro “El trabajo artístico y artesanal frente al Mercado”, en el marco del mitin “cultural Karuzo se defiende”. Elaborado por Axel Alfredo Morales Cabrera, Doctor en Economía Política del Desarrollo, CEDES-BUAP, actualmente realiza su estancia posdoctoral en la F. de Artes BUAP.
En el Foro Karuzo se habita y propicia la cultura y el arte
Axel Alfredo Morales Cabrera
El sábado 15 de agosto se llevó acabo un mitin cultural en apoyo al Foro Cultural Karuzo, el cual lleva más de 20 años generando cultura, ciencia y arte en Puebla. Actualmente se ve amenazado por el gobierno del municipio de Puebla con cerrar sus puertas. Dentro de las actividades llevadas a cabo, se presentó el libro “El trabajo artístico y artesanal frente al mercado”, donde académicos, ex alumnos (as) y alumnos (as) del Centro de Estudios del Desarrollo Económico y Social (CEDES) de la BUAP, expusieron el libro, el cual trata sobre las condiciones adversas que enfrentan las y los artistas en Puebla.
Esta actividad, en apoyo al Foro Karuzo, constituyó no solo un acto de resistencia, sino un acto de habitar la cultura y el arte, se contó con la presencia de quienes conocen y han vivido la cultura y el arte dentro del Foro, pero también con el público peatonal al que se le invitó a detener el paso y conocer la problemática de un espacio icónico en Puebla, un espacio autogestionado por las y los propios artistas y que pertenece a todo el público.
Respecto de nuestra participación, me gustaría señalar en primera instancia la importancia del Seminario de Economía y Cultura, a partir del cual surge el libro. Es un seminario sin valor curricular, donde amplias redes convergen, estudiantes y profesores de distintas áreas como ciencias sociales y humanidades: sociología, historia del arte, gestión cultural, artistas plásticos, músicos, diseñadoras (es), periodistas, etc. Todos (as) ellos (as) han participado en el seminario, mismo que se ha mantenido vigente y activo durante poco más de 13 años.
Durante ese tiempo se ha invitado a muchas figuras del ambiente artístico y cultural de Puebla, desde artistas plástico (as), músicos (as), escultores (as), teatreros (as), artistas urbanos (as), hasta gestores culturales, galeristas de arte y curadores (as). El Foro Karuzo ha estado presente en diversas ocasiones como invitados (as), brindando, además, sus vínculos con las amplias redes que tienen con las figuras artísticas y culturales en Puebla y del país.
En ese sentido destaca que en el seminario y, por lo tanto, en el libro se tratan las problemáticas que enfrentan las y los artistas en México y particularmente en Puebla. De algún modo se ha evidenciado a partir de los testimonios de las y los propios artistas la falta de políticas culturales en la ciudad, por ello, lo que el libro plantea conceptualmente se aterriza hoy en Puebla, con lo que le sucede al Foro Karuzo -espacio de las y los poblanas, de los artistas: existe una contradicción bien profunda delas políticas culturales de Puebla, pues mientras dice promover la cultura, en realidad limitan los espacios donde efectivamente se produce comunidad cultural, donde sobreviven únicamente debido a la autogestión y que además el día de hoy enfrentan serias amenazas de cierre.
Por ello, quizá no haya mejor lugar para hablar de estas problemáticas que el mismo centro histórico de la ciudad de Puebla, donde se presentó el libro. Cuando discutimos sobre la precariedad del trabajo artístico, no hablamos únicamente de ingresos o de mercado; hablamos también de las condiciones que hacen posible —o imposible— la vida cultural.
En Puebla resulta difícil hablar de una política cultural sólida cuando vemos cerrar espacios y, al mismo tiempo, buena parte de la acción institucional se concentra en festivales y grandes eventos que con frecuencia privilegian la contratación de artistas foráneos, mientras quienes producen cultura cotidianamente en la ciudad encuentran pocos espacios y escasos apoyos. Frente a ello existen lugares como el Foro Karuzo, construidos y sostenidos desde la propia comunidad artística: espacios donde conviven música, teatro, cine, literatura, ciencia e incluso la presentación y discusión de trabajos y tesis universitarias. Es decir, espacios donde la cultura no ocurre como un acontecimiento excepcional programado desde arriba, sino como una práctica cotidiana y comunitaria. Por eso hoy podemos hablar de que desde el Foro Karuzo se habita y propicia la cultura y el arte.
Ante ello, resulta profundamente paradójico que, mientras hablamos de la necesidad de fortalecer el trabajo artístico y cultural, un espacio con estas características se encuentre hoy ante la amenaza de cierre por parte del propio gobierno de Puebla. Por eso, presentar este libro aquí no es solamente circunstancial: de alguna manera, las problemáticas ante las que hoy nos encontramos respecto a la cultura y el arte en Puebla, forma parte de aquello de lo que libro presentado trata.
El libro está compuesto por cuatro bloques, en el primero se abordan los aspectos académicos sobre el arte, el segundo presenta tres temáticas generales, dentro de las cuales se exponen las condiciones de empleo de las y los trabajadores artísticos y culturales. El tercer apartado, titulado los artistas durante la pandemia, se compone por tres textos que dan cuenta de lo acontecido en el ámbito poblano a partir de las industrias creativas en el municipio en los tiempos de pandemia. El cuarto y último apartado, está centrado en el análisis del trabajo artesanal. Este libro considera que en los últimos años han surgido tendencias que señalan la importancia de la derrama económica de las actividades creativas como la cultura y el arte, ejemplo de ello es la llamada economía naranja, que habla de las industrias creativas, pero donde no abordan el aspecto más importante del arte, que son precisamente los artistas y artesanos, y mucho menos hablan de sus condiciones de vida. En ese sentido, esta obra, es un libro único en su tipo, pues convergen distintas disciplinas como la sociología y el arte con el hilo conductor de la crítica de la economía política, centrándose precisamente en las condiciones subjetivas y laborales de las y los artistas. Por ello, si bien el texto es multidisciplinario ello no lo hace un libro académico difícil de digerir, sino al contrario, es un libro que invita a todo el público a conocer una parte de lo que está ocurriendo en Puebla en la cultura y el arte.
La mirada de la economía política significa que si bien son importantes los productos artísticos, es aún más importante quienes los elaboran, las y los artistas, las y los artesanos, como personas cuya subjetividad, pensamientos, emociones y entorno de vida se plasman en sus obras, y más allá de ello es producto de su trabajo, un esfuerzo físico y mental que les da identidad, pero el cual también está sometido a diversas presiones económicas y sociales, las cuales se acentuaron por supuesto durante la pandemia. Menciona uno de los textos “La precariedad se presenta en diferentes formas e intensidades”.
Otra aportación del texto, es que se rompe con el paradigma clasista del arte como algo superior y la artesanía como algo menor. Estas etiquetas son dadas y funcionales para un mercado, pero esta mirada del texto coloca al artista y al artesano al mismo nivel, con sus propias particularidades. A fin de no extendernos e invitando al lector a consultar dicho libro (https://repositorio.buap.mx/rdgp/public/inf_public/2025/1/EL_TRABAJO_ARTI%CC%81STICO_ARTESANAL.pdf), solo mencionaremos algunas ideas que aparecen en el libro, vinculadas con la problemática que hoy atraviesa la cultura y el arte en Puebla.
El capítulo 4, “El NFT y el tiempo postaura” presenta una reflexión muy interesante, a partir del concepto de “Aura”, que según Benjamín, denomina un conjunto de características de las obras de arte antes de la masificación, cuando solo se podían ver en iglesias o museos, una cierta irrepetibilidad de la obra en un momento histórico dado, un cierto carácter de culto y hasta de elemento sagrado, ahora con las réplicas y con copias como las fotos, posters, esculturas impresas en 3d, grabaciones de conciertos y el streaming se debate si en el arte digital aún puede existir el aura o como podría resignificarse.
El capítulo 16, “El trabajo entre artesano, diseñador y artista. Muestra el caso de la Talavera en Puebla, señala las contradicciones del mercado que valoriza la talavera, pero no brinda condiciones laborales dignas a los artesanos. También subraya como existe un control de la subjetividad, pues no se les permite a los artesanos plasmar sus propios diseños.
El capítulo 5, “Trabajo y empleo artesanal, artístico y cultural: problemáticas y tendencias contemporáneas”, es una investigación muy amplia donde uno de los temas centrales es la dominación del trabajo de las y los artesanos y artistas por las ganancias de las empresas, también, como las industrias culturales se han orientado a dichas ganancias, coadyuvando a que artistas y artesanos en una amplia mayoría se encuentren en condiciones laborales de precariedad e informalidad. Los autores nos dan datos muy interesantes del empleo artístico, por ejemplo que en Puebla el índice de feminización en la actividad artística está muy por debajo de la media nacional, siendo caso extremo el de Puebla.
El capítulo 6, “Mujeres artistas visuales en México.”, es un trabajo que expone las condiciones de desigualdad y carencias laborales que existen en el trabajo de las artistas visuales, una invitación a reflexionar sobre la próxima generación de mujeres artistas, galeristas, gestoras de arte, etc. Invita a “romper el paradigma fantasmagórico de que el arte, la creatividad, por el hecho de ser una actividad de disfrute para el artista o artesano”, se acepten condiciones laborales con muchas carencias, con bajos ingresos o incertidumbre laboral, debido al estigma de que deben aceptarse tales condiciones en nombre de la creatividad.
El capítulo 8, “La inteligencia artificial en la reconfiguración de la precariedad económica y estética en la música y las artes.” Expone las condiciones laborales de las y los artistas, de las y los músicos, que en términos generales son de precariedad. Condiciones estructurales ancladas en políticas neoliberales, en la herencia de la dependencia cultural eurocéntrica, y en los imaginarios sociales, que reproducen estereotipos sobre los artistas. Estas condiciones de precariedad y flexibilidad laboral se pueden ejemplificar con el hecho de que gran parte de las y los músicos no gozan de contratos por escrito, no tienen derechos laborales como el acceso a la salud, y sus ingresos son insuficientes, razón por la cual recurren a la estrategia laboral del multiempleo, para con ello solventar la incertidumbre y tener una vida digna. Pero el desempeñar múltiples actividades y empleos conlleva a que se fragmente su identidad y subjetividad, lo cual tiene efectos negativos en su psique, en su desgaste físico y mental, así como en su cohesión social. Sin embargo, el trabajo en comunidad, en colectivos, es lo que mantiene la identidad del artista, fortalece los vínculos con su entorno y permite construir espacios de resistencia frente a las dinámicas de un mercado que tiende a individualizar, a competir y a precarizar el trabajo artístico.
Ahora con la Inteligencia Artificial, aparece un desafío más, los procesos artísticos de la IA pueden remplazar a la creatividad del artista, al menos para el mercado voraz, inmediato y homogenizante, como ejemplo, un compositor que se entrevistó, nos menciona que pertenece a un colectivo de compositores, y que como emprendimiento y medio de sobrevivencia, de manera colectiva iniciaron una cartera abierta para productoras de series de netflix. De modo que ellos juntan sus composiciones y los productores de alguna serie escogen la más adecuada para su producción. Son producciones independientes y no de alto impacto, sin embargo con la irrupción de los primeros meses de la IA generativa, a partir de 2022, vieron como sus ganancias colectivas disminuyeron más del 50%, debido a que las productoras comenzaron a comprar las composiciones generadas por IA, las cuales son mucho más baratas, sin importar que sus características estéticas sean homogéneas.
Para finalizar, el texto en relación con la lucha que está llevando a cabo el Foro Karuzo, no hoy, sino, desde hace más de 20 años, nos permite afirmar que una política cultural no debería medirse solamente por cuántos eventos organiza, sino también por qué ecosistemas culturales permite existir.