En Puebla la movilidad debe garantizar: equidad, salud, eficiencia y seguridad vial.
En la entrega anterior analizamos cómo la movilidad urbana global ha dejado atrás la obsesión por el automóvil para adoptar enfoques sistémicos, predictivos y centrados en la preservación de la vida humana. Aplicar esta visión de vanguardia en el Área Metropolitana de la Ciudad de Puebla (AMCP) no es una mera aspiración estética o teórica; es una urgencia de supervivencia urbana. La conurbación integrada por Puebla, San Andrés y San Pedro Cholula, Cuautlancingo y Amozoc padece un crecimiento urbano disperso, desordenado y segregador, donde las deficiencias crónicas del transporte público colectivo y la falta de infraestructura peatonal adecuada se traducen en elevadas tasas de siniestralidad vial que castigan de forma desproporcionada a los usuarios más vulnerables.
Para salir de este estancamiento, se requiere aterrizar los modelos internacionales mediante tres intervenciones estratégicas adaptadas a nuestro contexto sociotécnico y respaldadas por el marco legal vigente.
- El Enfoque de Sistema Seguro y las Auditorías de Seguridad Vial en Puebla
En la metrópoli poblana, la infraestructura existente exhibe fallas geométricas graves y recurrentes: radios de giro excesivos que invitan a la velocidad, falta de visibilidad en intersecciones, ausencia de banquetas continuas y accesibles, alcantarillado deficiente y señalización confusa o inexistente. Esta precariedad perpetúa el mito urbano de que los siniestros viales son “accidentes” inevitables producto de la mala suerte, cuando en realidad son fallas sistémicas del diseño.
- Institucionalización de las Auditorías de Seguridad Vial (ASV): Adoptar el Sistema Seguro en Puebla exige que las ASV dejen de ser un trámite optativo y se conviertan en un requisito legal e institucional obligatorio en las cuatro fases de todo proyecto vial: planeación, diseño geométrico, construcción y operación. Evaluar de forma independiente los riesgos antes de abrir una vialidad al tránsito salva vidas y evita costosas correcciones posteriores.
- Gestión rigurosa de velocidades e intervenciones físicas: En apego a la Ley General de Movilidad y Seguridad Vial y la legislación estatal, Puebla debe establecer y hacer cumplir límites de velocidad de máximo 30 km/h en zonas escolares, residenciales y de alta afluencia peatonal. Sin embargo, el límite legal es inútil si la calle no obliga a moderar la marcha; por ello, la normatividad debe complementarse con pacificación del tránsito (traffic calming), orejas peatonales que reduzcan la distancia de cruce y pasos peatonales elevados a nivel de acera.
2. Superar el espejismo del transporte elevando el servicio de superficie
Ante las crisis de congestión en los grandes corredores metropolitanos, las administraciones públicas recurren frecuentemente a soluciones de oropel, mediáticas y de altísimo costo económico por pasajero atendido, como la propuesta recurrente de construir sistemas de teleféricos o cablebuses urbanos. Si bien estas alternativas resultan atractivas para la foto oficial, técnicamente ignoran la verdadera matriz origen-destino y el volumen real de viajes de los usuarios de la metrópoli.
- Reestructuración y profesionalización del transporte de superficie: La planeación metropolitana no debe evadir el conflicto del transporte colectivo elevándolo por los aires, sino afrontarlo de raíz. La verdadera solución radica en la reorganización técnica de los corredores troncales de superficie (priorizando sistemas tipo BRT o autobuses de alta capacidad en carril exclusivo) y la integración tarifaria y física con rutas alimentadoras bien estructuradas. Es urgente destinar los fondos públicos a la modernización de la flota de superficie y a la profesionalización de los operadores en corredores saturados como la Vía Atlixcáyotl, el Bulevar 5 de Mayo, el Bulevar Forjadores o la Recta a Cholula y muchas más.
- Consolidación de la Jerarquía de Movilidad: Significa redistribuir el espacio vial quitando carriles al vehículo individual para destinarlos a carriles exclusivos de autobús y a una red metropolitana de ciclovías interconectadas, segregadas y seguras, cumpliendo con los estándares del Manual de Calles editado por SEDATU.
3. Dimensión ética y formación sistémica: La cultura vial desde las aulas
El desorden vial que experimentamos a diario en Puebla no se resuelve únicamente con asfalto, semáforos o patrullas. Es el síntoma de una crisis cultural donde prevalecen normas informales, agresividad y una ley implícita del más fuerte. La convivencia en la calle se rige por un pragmatismo individualista que desconoce el impacto de nuestras acciones sobre la vida del otro.
- Educación vial como formación ciudadana transversal: Debe superarse la visión arcaica de la educación vial entendida como la memorización punitiva del reglamento de tránsito o la obtención de una licencia de conducir. La seguridad vial debe integrarse en el sistema educativo formal como un pilar fundamental de la educación ética, moral y ciudadana. La escuela es el espacio privilegiado para desnaturalizar las malas prácticas al volante y reconstruir el sentido del cuidado mutuo en el espacio público.
- Pedagogía urbana y divulgación científica: La academia debe incidir directamente en la transformación social. Un ejemplo de este compromiso es la colaboración desarrollada con el Instituto de Ciencias de Gobierno y Desarrollo Estratégico (ICGDE) de la BUAP mediante la iniciativa divulgativa “Rommyn Ciudadano”, que a través de cápsulas audiovisuales breves educa a la población sobre el uso correcto de dispositivos de control de tránsito y el respeto a la normatividad. La divulgación ágil y la pedagogía urbana son herramientas indispensables para construir una cultura colectiva de prevención.
Consideración final
La transición desde el estado del arte internacional hacia la realidad metropolitana de Puebla no se logrará con discursos o megaproyectos aislados. Requiere una convergencia indispensable entre la ingeniería de tránsito de alto rigor técnico, la inversión pública inteligente, el cumplimiento estricto del marco normativo federal y estatal, y una profunda transformación ética en la manera en que habitamos y compartimos la calle. La seguridad vial es, en esencia, un derecho humano indiscutible; garantizarlo exige la voluntad política de las autoridades y un compromiso ciudadano decidido para transformar el caos en una movilidad digna, eficiente y humana.
Referencias:
- Agencia Nacional de Seguridad Vial [ANSV]. (2008). Convivir en el espacio: Orientaciones para la educación vial. Ministerio del Interior y Transporte de la Nación Argentina.
- Cullen, C. (2001). Autonomía moral, participación ciudadana y cuidado del otro: Bases para la formación ética en la escuela. Novedades Educativas.
- Instituto de Políticas para el Transporte y el Desarrollo [ITDP]. (2020). Estrategia de movilidad urbana sustentable para ciudades mexicanas. ITDP México. https://mexico.itdp.org/
- Libreros López, E. M. (2025). Del desorden vial a una nueva cultura ciudadana. e-consulta. https://www.e-consulta.com
- Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano [SEDATU]. (2021). Manual de calles: Diseño vial para ciudades mexicanas. SEDATU / BID. https://www.gob.mx/sedatu/documentos/manual-de-calles-diseno-vial-para-ciudades-mexicanas
Los invito a ver los videos de 30 seg para conocer los dispositivos para el control de tránsito en calles y carreteras, las leyes y reglamentos de tránsito (municipal, estatal y federal) con base en un proyecto de Educación Vial propuesto por quien esto escribe e impulsado por el Dr. Román Sánchez Zamora del ICGDE de la BUAP con su personaje “Rommyn Ciudadano”; los encontrarán en estas direcciones:
En X: #romynciudadano
26 de septiembre de 2026
















