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14 Junio 2021, Puebla, México.

Río Sul y su crimen contra el Atoyac: de qué estamos hablando / Primera parte

Naturaleza y sociedad /Ciudad /Sociedad civil organizada | Crónica | 30.MAY.2021

Río Sul y su crimen contra el Atoyac: de qué estamos hablando / Primera parte

Sergio Mastretta

Media mañana del sábado 29 de mayo en las inmediaciones del Estadio Cuauhtémoc. Inspectores del gobierno estatal descubren infraganti al chofer de una pipa tráiler que descarga aguas verdes, espumosas y fétidas sobre un terreno que alberga cuatro campos de beisbol. La noticia corre pronto por las redes sociales con la identificación de un nombre, Río Sul, como la empresa textilera responsable del crimen.

 

 

De qué estamos hablando

 

La pipa que descarga en unos campos de beis aguas residuales de la textilera Río Sul expone, con una nitidez difícil de imaginar si se quiere construir un documental sobre la desgracia del  Atoyac, los procesos que confluyen con la misma fuerza de la corriente putrefacta del río: desgobierno (ausencia de rectoría de Estado), empresarios sin escrúpulos, y procesos de corrupción que involucran a todos los actores. Es necesario entonces identificar a partir de los hechos concretos todas estas dinámicas que dan cuenta del más grave de los problemas que enfrenta la sociedad poblana: el agua.

 

El hecho del sábado 29 de mayo

 

 

A media mañana del sábado 29 de mayo los inspectores del organismo operador del agua en la ciudad de Puebla realizan una nueva inspección a la empresa textil de nombre La Heredera, propiedad de unos empresarios con apellidos González Cobián. No es la primera vez que los inspectores se aparecen en el sitio, pues la empresa, que produce entre otras cosas cubrebocas, tiene deudas fuertes con el organismo operador del sistema de agua en la ciudad de puebla. Los funcionarios terminan por imponer nuevos sellos de clausura en las descargas que la textilera tiene hacia los colectores del organismo:

 

El pipero sorprendido infraganti

 

El video que corre en las redes sociales identifica a una pipa tamaño trailer que arroja sobre un campo baldío su contenido de aguas. El pipero, de nombre Luis Enrique Guevara Tecuapeutla, trabaja para unos señores de apellidos Palacios. Y presenta a los inspectores un oficio con membrete de Río Sul y firmada por un tal Oscar Guillermo Hernández Luna, representante legal,  que lo autoriza a descargar como aguas tratadas en su planta bajo la tecnología Water Next Solutions --que dice cumplir con la norma NOM-003-SEMARNAT-1997--, aguas que para esa textilera el pipero transporta y arroja donde se lo permitan.

 

 

Y se lo permiten los beisboleros, y para ello presenta el pipero sendas cartas de los beisbolistas, la primera firmada por  Roberto Flores González, presidente de la Liga Regional de Beisbol El Tigre, liga que utiliza los campos conocidos como de Pemex, y una más dirigida "a quien corresponda" y firmada por un señor Carlos Palacios Alonso, presidente de una tal Asociación Poblana de Beisbol, cuyo apellido, por cierto, coincide con el del propietario de la pipa.

 

 

Las referidas cartas no le valen mucho al pipero, quien acaba trepado en una patrulla y dirigido a un ministerio público federal que lo dejará en libertad más tarde con el argumento de que la policía presentó como prueba una pipa vacía que no acredita un hecho de contaminación alguno. Esa historia obliga a contarse aparte, y en Mundo Nuestro lo haremos: qué papel juegan aquí las dependencias federales (PROFEPA y Comisión Federal del Agua), jueces también federales, pues a ellos les corresponde atender las denuncias por crímenes ambientales, y las autoridades del estado y municipio.

 

Río Sul y sus descargas de aguas residuales

 

El hecho queda consignado entonces: una empresa textil (Río Sul, S.A. de C.V.) ubicada al otro lado de la autopista, contrata a una empresa de pipas para que se deshaga de sus aguas residuales en donde le venga bien, es decir en el baldío utilizado como campo de beis frente al estadio Cuauhtemoc en su cara oriente. Funcionarios del agua se dan cuenta de casualidad de lo que ocurre y respaldados por patrullas de seguridad pública del estado proceden a detener al pipero que, remitido ante un juez, será dejado en libertad. 

El hecho se consigna en redes sociales y, por tanto, se convierte en un escándalo.

La pregunta, entonces, es simple: ¿por qué los empresarios de Río Sul ocupan a un pipero para deshacerse de sus aguas residuales? Hasta donde Mundo Nuestro ha podido averiguar, Río Sul antes del 2012 descargaba sus aguas en el drenaje municipal, pero ese año construyeron una planta de tratamiento --la que presumen en su carta a la empresa del pipero-- y por lo tanto se desafiliaron del oganismo operador del agua en la ciudad de Puebla. La pregunta es elemental: ¿a dónde echaron sus aguas en todos estos años? Muy probablemente a los mismos ductos municipales a través de conexiones clandestinas. Sin embargo, recientememente, según una información obenida por Mundo Nuestro, estas conexiones fueron clausuradas y a la empresa no le quedó más remedio que ocupar a los piperos del beisbol para ir a tirar sus aguas a los campos cercanos a PEMEX. 

 

Río Sul y los textileros sobrevivientes

 

Esta empresa textilera es un fiel expresión de la reconversión de la industria textil poblana que le siguió a la crisis de la industria textil de Puebla en los años ochenta. Con una fuerte inversión en maquinaria y procesos esta empresa y muchas más encontraron un lugar en el complejo mercado capitalista de la industria de la confecciòn en el siglo XXI. Sus propietarios conocidos --Eddy Abraham y Tito Olvera, involucrado el primero de ellos como propietario del negocio inmobiliario Cola de Lagarto en Atlixco-- representan una generación de empresarios sobrevivientes de la quiebra de la antigua industria poblana plantada en el mercado interno sin competencia extranjera. Pero en ese proceso quedó siempre en entredicho el tema ambiental y la necesidad de cumplir con las leyes y normas contra la contaminación de las aguas residuales desarrolladas en los últios veinticinco años.

Río sul se presenta a sí misma como una empresa moderna y con responsabilidad ambiental:

 

 

El hecho concreto es que esta empresa fue descubierta infraganti en la comisión de un delito ambiental.

El problema es complejo y es obligado estudiarlo con detalle.

 

La industria en la Resurrección y los crímenes ambientales

 

Río Sul está ubicada en un barrio industrial en territorio de La Resurrección, enclavado al norte de la autopista México-Veracruz, frente al estadio Cuauhtemoc. Las empresas ahí instaladas representan ramas industriales y dimensión de capital muy variados: igual Bimbo y Clemente Jaques que Aztlán Textil y Apolo Textil y la emobotelladora Herdomo; muchas tienen años ahí y otras son de creación reciente. Muchas de ellas están identificadas por la Comision Nacional del Agua como detentadoras de títulos de extracción y descarga de agua. Algunas se han hecho acreedoras a multas por parte de esa dependencia federal, como aquí se muestra:


Aquí una vista aérea de esta zona industrial:

 

 

Muchas de estas industrias han cometido delitos ambientales que quedan consignados en procesos y multas en la Comisión Nacional del Agua:

 

Bimbo multada en el 2018 por rebasar los parámetros:

 

 

Apolo Textil multada en el 2017:

 

 

Clement Jacques (Sabormex) multada en 2017:

 

 

Embotelladora Herdomo multada en el 2016:

 

 

La industria y sus descargas en La Resurrección (CONTINUARÁ)