abril 2, 2026, Puebla, México

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Caminante, el camino y la piedra miliaria. Una alegoría / Pedro F. Hernández

 

Pedro F. Hernández / Profesor Emérito por la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla por decisión del Consejo Universitario.

                   

 *(inspirada en la oda de Horacio” IBAM FORTE VIA SACRA QUA SOLEO…”)**

 **Si mal no recuerdo, desde el Capitolio,  la “Via Sacra Imperii”,  se bifurcaba en las vías imperiales, vía Apia y Cía Galliae: (oriente-poniente), uniendo la capital del imperio a todos sus dominios del mundo mediterráneo.

 

En este cuadro del imaginario poético horaciano, se dibujan tres instancias de la vida de un ser  humano ejemplar. Nuestro homenajeado Paco. Sus pasos siguen el rumbo que su corazón definió y que su andar persigue con dos grandes  pasiones: el orden de vida ciudadana y su verdadero progreso. Un orden del hábitat humano realizado bajo cánones de belleza: ante todo, inspirado por la sed de dignidad y de justicia, condiciones básicas de una vida digna del ser humano y sostenida por su adecuada conservación. Igualmente luminosos, sus pasos revelan más interiormente y con amigable claridad, la pasión enorme por el orden y “el gozo de la creatividad espiritual” (Le Corbussiere): la profunda alegría del  trabajo  cultural  cristalizado en la labor universitaria. En la búsqueda de la verdad, su difusión y avance hacia una sociedad más fraternal y más justa por la que nuestro caminante ha luchado desde su juventud y con inconmovible lealtad.

 

El camino, como ya se habrá podido intuir, ese andar pausado, pero firme y constante, de Paco hacia el destino que él mismo diseñó: hacia una sociedad más hermanable, en un orden de justicia y dignidad heredado de las culturas que han moldeado nuestra patria: las raíces del rico y sabio mundo de los pueblos indígenas mesoamericanos y de la llamada   civilización judeo-cristiana de Occidente a través de Grecia y Roma.

 

La piedra miliaria somos aquellos, los maestros de Paco, en  México y Francia, que hemos tenido el privilegio de observar el ritmo de sus pasos y confirmar, de alguna manera, la dirección del caminante hacia el puerto anhelado: el amor apasionado por un orden humano de justicia y convivencia fraternal. Somos, así, los que podemos dar testimonio de la perseverancia del viajero  en  su andar el rumbo  correcto, y, en ocasiones,  también,  poder alentar al caminante en algunos tramos de ese andar: un camino ejemplar por la vida.

 

Por él, caminante, camino e ideales de lucha social y cívica, y su empeño constante de lograrlos, nuestra gratitud, la de tus colegas, profesores, alumnos y amigos, querido Paco, vivirá contigo hasta que todo se convierta en el silencio del encuentro con el misterio de aquel SER que todos los pueblos han Identificado siempre como AMOR.