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29 Septiembre 2022, Puebla, México.

El diablo vestido de Morena / Carlos Figueroa Ibarra

Política | Opinión | 14.JUN.2022

El diablo vestido de Morena / Carlos Figueroa Ibarra

Carlos Figueroa Ibarra

La 4T transita hacia un partido que reproduce la cultura política de la tercera década del siglo XX

 

El diablo vestido de Morena… esta expresión mencionada por Liliana Castro, consejera nacional de Morena y actualmente diputada local en Veracruz, sintetiza la gran preocupación que observé en la fallida sesión del Consejo Nacional de Morena que pretendía realizarse este sábado 11 de junio. La sesión ordinaria se convirtió en sesión informativa porque no hubo quorum al asistir solamente 88 consejeros. El quorum establecido, dadas las bajas por diversos motivos, es de 141 consejeros. En su intervención final, Bertha Luján la presidenta del Consejo, expresó su preocupación por el hecho de que había recibido informaciones de que hubo boicot a la sesión y uno puede inferir que la ausencia de quorum pudo haber sido intencional.

¿Qué significa “el diablo vestido de Morena”?  Se trata del hecho de que en los últimos años han arribado al partido una cantidad significativa de políticos provenientes del PRI y del PAN, los cuales cada vez más están ocupando puestos dirigenciales (no pocos de ellos de facto) y han sido favorecidos con candidaturas tanto en el 2021 como en este proceso electoral de 2022. Hablando de las cuatro gubernaturas que Morena ganó este 4 de junio (acaso de otras más), la consejera nacional por Coahuila e integrante del CEN de Morena Hortencia Sánchez, en su intervención hizo una pregunta que me parece fundamental: ¿Qué harán estos gobernadores cuando Andrés Manuel López Obrador ya no esté?  Esto sucederá a partir del 30 de septiembre de 2022.

Otro aspecto digno de destacar en esta sesión informativa del Consejo Nacional es que el presidente del CEN Mario Delgado, se limitó a rendir un informe verbal sobre el desempeño de Morena y sus aliados en la jornada electoral del 4 de junio. Acto seguido apagó su cámara y no volvió a hacer uso de la palabra. Debería haberlo hecho en tanto que en la orden del día estaba contemplada la discusión del plan de acción para renovar comités ejecutivos estatales, comité ejecutivo nacional, consejos estatales y consejo nacional, es decir la organización de un congreso nacional. Igualmente, la discusión de un reglamento del artículo 6º. Bis que regula el perfil de las candidaturas y dirigencias de Morena, el cual debería haber sido presentado por el Comité Ejecutivo Nacional.

Nada eso ocurrió, por lo que el Consejo Nacional se quedó sin materia de discusión. En su lugar, en el evento realizado el domingo 12 de junio en Toluca, Mario Delgado anunció que en julio y agosto se realizarán asambleas distritales y en septiembre se celebrará un congreso. ¿Por qué no lo anunció en la sesión informativa del Consejo Nacional? ¿Por qué no convocó al Comité Ejecutivo Nacional para tratar la convocatoria a dicho congreso como lo dicta el Estatuto de Morena? Y nuevamente me asalta la duda: ¿Cuál será el padrón que servirá para hacer las asambleas distritales si la afiliación fue suspendida por el propio Delgado desde noviembre de 2021?

He aquí hechos que muestran el irrespeto a la institucionalidad que abunda en Morena. El Comité Ejecutivo Nacional ha sino nominalizado y es convocado a reuniones urgentes (por tanto con órdenes del día inamovibles), con pocas horas de anticipación solamente para poder cumplir las formalidades que requiere el INE. Los temas tratados en dichas reuniones han sido consensuados previamente por el presidente del CEN con los integrantes de dicho órgano que lo apoyan incondicionalmente, por lo que las votaciones son aplanadoras.

No cabe duda, a través del gobierno federal, la 4T está adquiriendo una enorme aceptación popular y las elecciones del 5 de junio lo corroboraron. El gran prestigio (ahora también internacional) que tiene el presidente López Obrador, ha facilitado el cambio político acelerado que estamos observando. El problema que tenemos, es que el partido de la 4T en lugar de caminar en el mismo sentido de esta última, transita hacia el sendero de convertirse en un partido que reproduce la cultura política que se instauró desde la tercera década del siglo XX.