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15 Julio 2024, Puebla, México.

Ixtepec: una mirada totonaca a la crisis del agua / Manuel  Espinosa Sainos

Sociedad /Sociedad /Naturaleza y sociedad | Crónica | 19.MAY.2024

Ixtepec: una mirada totonaca a la crisis del agua / Manuel Espinosa Sainos

Puede ser una imagen de los montes Cotswold
 
Soy de un pueblo donde por décadas la gente padeció la falta de agua. Ubicado en la punta de un cerro no cuenta con manantiales cercanos con suficiente capacidad para dotar de agua a toda la población. Son muchas las historias de gente que aún recuerda cuando caminaba kilómetros para ir por el vital líquido y esperar largas horas hasta llenar la cubeta. Hubo momentos en que en tiempos de mayor sequía la gente se peleaba por la poca agua que aún quedaba en los manantiales, casi siempre porque se quitaban el turno en el lugar donde caía el chorrito para llenar sus recipientes. También hubo autoridades que intentaron sin éxito subir el agua al pueblo desde nacimientos aledaños. Ante la falta de manantiales cercanos y la escases de agua, los antiguos pobladores aprendieron a sobrevivir y buscaron alternativas para aprovechar el agua de lluvia y así aminorar el sufrimiento de los pobladores a causa de la escasez. Construyeron pozos en todas partes del pueblo así como en los montes y potreros para acumular agua, había estanques y jagüeyes donde la gente acudia a lavar y era común ver gente bañandose ahí. Estos jagüeyes, pozos y estanques acumulaban agua y daban sustentabilidad al pueblo en tiempos de sequía y acortaba de alguna manera el periodo de carencia del líquido en el municipio. Todas estas técnicas de captación y almacenamiento de agua de lluvia ayudaron a los habitantes del pueblo a enfrentar la temporada de escasez y sirvieron también para que el ganado no les faltara agua. Había también un estanque enorme en el centro del pueblo que aunque en estos tiempos llegaba poca agua fue de mucha utilidad. Era común ver a la gente juntar agua durante día y noche mientras el agua llegara, pues provenía de un pequeño manantial que después perdía fuerza. En tiempo de lluvias se llenaba. Nunca nos enfermamos por consumir agua de pozo, supongo que nuestro organismo aprendió a ser resistente, pero por diversos motivos esas técnicas de almacenamiento de agua quedaron en el olvido y algunos fueron tapados, otros más fueron destruidos y desviados. Hace pocos años, un presidente municipal, de los pocos que se han conducido con rectitud y transparencia, logró introducir el agua potable mediante gravedad y desde el lejano pueblo de Zacapoaxtla, el problema es que después de ese periodo ningun alcalde posterior ha invertido para dar mantenimiento al sistema de agua potable. Nadie se ha preocupado con seriedad por dar mantenimiento a este vital servicio. Acostumbrados ya a tener agua en sus casas, que además es un derecho humano, el problema ahora es que no sabemos qué hacer cuando el agua se escasea. Valdría la pena retomar el sistema de captación y almacenamiento de agua pluvial que antes se tenía para enfrentar el tiempo de calor o al menos acortar el periodo de sequía. El mundo debería de aprender de la experiencia de estos pueblos y los gobiernos deberían también promover las técnicas antiguas de captación y almacenamiento de agua de lluvia. Eso pienso yo.
Manuel Espinosa Sainos
Comunicador, traductor y poeta tutunakú.