Diario de trabajo, 25 de Nov., 13.30 Hs.
Ahora resulta que tener una opinión crítica del gobierno de la 4T ya no es producto de una diferencia política o ideológica sino, literalmente, una herejía contra el libro sagrado y sus celadores y una instigación a la violencia cósmica.
Cada vez me convenzo más del carácter religioso que ha adquirido nuestra vida política; de modo que, por solo poner un par de ejemplos, la ocupación del espacio público por un sector social distinto a los sacerdotes de la 4T y MORENA es visto como la “profanación del espacio sagrado, reservado a dichos sacerdotes; las diferencias políticas e, incluso, de clase, son interpretadas como un conflicto entre pureza e impureza y, por eso, al país hay que purificarlo; no es relevante el cambio, sino la transubstanciación. No digamos ya la obvia exaltación de la pobreza o de la ignorancia como valores morales. López Obrador y Claudia Sheinbaum no están ahí para dirigir un país sino para redimirlo, y su designio obedece, según ellos, a la “consagración” de la historia. Su legitimidad proviene de la infalibilidad.
Por eso, le ha sido tan fácil al régimen encontrar “ chivos expiatorios”, fuerzas demoníacas que mueven al mundo. Y, desde las “mañaneras, hasta sus manifestaciones callejeras, se cumple con una liturgia, no con un evento civil, laico. El ingreso de muchos al movimiento es comprendido como una conversión, por la cual todo pecado del pasado y del presente es lavado por el agua bautismal que dispensa el sumo pontífice. Como tal, el pastor exige de ovejas, no de ciudadanos; de acólitos, no de funcionarios. En el imaginario social, ya no hay actos de justicia racional; hay pogromos, quema de brujas. Paralela, corre la reconfiguración imaginaria de la figura del Homo Sacer, por la cual, todo disenso se trastoca en nuda vida, hasta que, tarde o temprano, no haya putabilidad para el crimen político. En el altar de la patria habrá que extraer el corazón del enemigo y devorarlo para hacerse de su fuerza. El improbable cambio político no lo verían los seguidores de la 4T como la simple alternancia en un régimen democrático, sino como el fin de los tiempos en el que la misma continuidad del sol estaría comprometida. Juan Carlos Canales