enero 28, 2026, Puebla, México

enero 28, 2026, Puebla, México

Construyendo comunidad: que el pan se comparta y la dignidad crezca / Abelardo Cuéllar Delgado

Que 2026 sea el año en que convertimos la indignación en organización; la necesidad en cooperación; la información en conciencia; y la vida cotidiana en una escuela de socialismo comunitario, democrático y solidario

Compañeras y compañeros, familias, vecinas y vecinos:
En 2026 necesitamos mirar el futuro con serenidad y con firmeza. La injusticia no se combate solo con discursos: se combate organizándonos y construyendo poder popular desde lo cotidiano. La propuesta socialista no empieza en un palacio: empieza en la mesa familiar, en la calle, en el barrio, en la escuela, en el centro de trabajo, en el ejido y en la comunidad.
Y, sobre todo, no podemos ser indiferentes: ni a los problemas de nuestro entorno inmediato, ni a los problemas que se viven en el mundo. La indiferencia es una forma silenciosa de complicidad. Por eso, en 2026 asumimos un compromiso: mirar con pensamiento crítico, preguntar, investigar, contrastar fuentes, dialogar con respeto y actuar colectivamente.


1) Desde la familia: la primera escuela de justicia y conciencia


En la familia se aprende —o se desaprende— la dignidad. Si queremos una sociedad solidaria, hay que practicarla en casa:
Cuidado compartido y corresponsable: que las tareas del hogar, el cuidado de niñas y niños, personas adultas mayores y personas con discapacidad no recaigan en una sola persona. Repartir tiempos, responsabilidades y decisiones.
Economía familiar consciente: comprar lo necesario, evitar la deuda impuesta por la publicidad, preferir lo local y lo comunitario; fortalecer cooperativas y mercados de barrio.
Educación crítica: conversar en casa sobre derechos, historia, noticias y comunidad; enseñar a preguntar “¿a quién beneficia?” cada decisión pública y privada; distinguir información verificable de propaganda.
Salud como derecho colectivo: organizar hábitos de prevención, alimentación sana y apoyo emocional; convertir el cuidado en práctica comunitaria, no en culpa individual.
Meta familiar 2026: pasar del “cada quien” al “nos cuidamos”, sin cerrar los ojos ante lo que ocurre dentro y fuera de nuestra comunidad.


2) Desde el centro de trabajo: dignidad, organización y economía solidaria


El centro de trabajo es un lugar clave para construir justicia social: ahí se produce la riqueza y, muchas veces, también se vive la desigualdad. Si en 2026 queremos una propuesta socialista real, necesitamos que la dignidad laboral sea práctica cotidiana y que la organización sea inteligente, incluyente y firme.
Trabajo digno como base de la vida: salario suficiente, jornada humana, seguridad social, descanso, respeto y condiciones seguras; que ninguna persona trabaje con miedo, humillación o precariedad.
Organización con pensamiento crítico: hablar con compañeras y compañeros, identificar problemas reales, revisar contratos y recibos, documentar irregularidades, conocer derechos y rutas legales; evitar la desinformación y las divisiones sembradas.
Solidaridad cotidiana: acuerdos para no dejar solas a las personas hostigadas, discriminadas o enfermas; acompañamiento a mujeres trabajadoras, personas con discapacidad y personas adultas mayores; redes de apoyo para cuidados.
Democracia sindical y participación: impulsar asambleas, rendición de cuentas, voto libre y secreto cuando corresponda, y representación auténtica; promover comités por área y mecanismos de consulta.
Prevención de riesgos y salud colectiva: comisiones mixtas de seguridad e higiene, protocolos contra violencia y acoso, pausas activas; cuidar el cuerpo y la mente como asunto colectivo.
Economía solidaria desde el trabajo: promover cooperativas de consumo entre trabajadoras y trabajadores, compras en común, cajas de ahorro solidarias y fondos de emergencia; fortalecer cadenas productivas locales.
Meta laboral 2026: pasar del “aguantar” al “organizar”, del miedo a la dignidad, y de la explotación a la cooperación.

3) Desde la comunidad: donde nace el poder popular y la solidaridad activa


La comunidad es el terreno donde la izquierda se vuelve práctica. Organizarse no es un lujo: es una herramienta de sobrevivencia y de dignidad. Y también es una escuela para no ser indiferentes: cuando una comunidad se organiza, aprende a ver, a escuchar y a actuar.
Asamblea y comités comunitarios: agua, seguridad comunitaria, cultura, salud, educación, bienes naturales, consumo, movilidad.
Trabajo digno y economía solidaria: cooperativas de producción y consumo, cajas de ahorro comunitarias, redes de trueque, compras en común, y precios justos.
Soberanía alimentaria: huertos familiares y comunitarios, semillas nativas, bancos de semillas, compostaje, captación de lluvia, producción local para bajar precios y mejorar salud.
Cultura y arte como organización: talleres, música, danza, muralismo, bibliotecas comunitarias; la cultura no es adorno: es identidad y cohesión social.
Contraloría social: revisar obras, servicios, compras públicas; exigir transparencia y sanción a la corrupción.
Meta comunitaria 2026: que el barrio y el pueblo se conviertan en un “nosotras y nosotros” organizado, que no normalice la violencia, la desigualdad ni el despojo.


4) Pensamiento crítico y no indiferencia: del “me da igual” al “me hago cargo


No basta con “tener opinión”. En 2026 necesitamos criterio:
Verificar antes de compartir: contrastar versiones, buscar documentos, ubicar fechas, identificar intereses.
Distinguir causas de síntomas: no quedarnos en el escándalo; entender estructuras: desigualdad, privatización, explotación laboral, racismo, machismo, capacitismo y colonialismo.
Practicar la empatía activa: lo que le pasa a otra comunidad, aquí o en otro país, no es ajeno: se conecta con la economía, la migración, la violencia, el clima y la dignidad humana.
Solidaridad internacionalista: sin fanatismos ni consignas vacías; con análisis y humanidad. Defender la paz con justicia y la autodeterminación de los pueblos, y rechazar la desinformación y el odio.
Meta ética 2026: no ser espectadores. Ser comunidad consciente.


5) En los tres niveles de gobierno: del voto al mandato popular


Una propuesta socialista clara no significa “más gobierno” sin control: significa gobierno al servicio del pueblo, con participación organizada, prioridades públicas y rendición de cuentas.


A) Municipio: lo más cercano a la vida diaria
Presupuesto participativo vinculante (que la asamblea decida obras prioritarias).
Servicios públicos como derechos: agua, alumbrado, recolección, parques, movilidad segura.
Compras públicas locales: que el municipio compre a cooperativas y pequeñas productoras y productores.
Salud y prevención comunitaria: brigadas, campañas, espacios públicos dignos.


B) Estado: justicia social con coordinación territorial
Sistema estatal de cuidados: guarderías, centros de día, apoyos a cuidadoras y cuidadores.
Trabajo digno: inspecciones efectivas, combate a la subcontratación ilegal, formación laboral.
Infraestructura con justicia: caminos, clínicas, escuelas y conectividad donde hay abandono histórico.
Protección de bienes naturales: ordenamiento territorial, defensa del agua, reforestación comunitaria.


C) Federación: soberanía, redistribución y derechos universales
Política fiscal progresiva: que pague más quien más tiene; combate real a la evasión.
Derechos universales garantizados: salud, educación, pensiones dignas, vivienda, agua.
Plan nacional de economía solidaria: financiamiento, capacitación, mercado y compras públicas para cooperativas.
Transición energética justa: sin despojo; con participación comunitaria y beneficios locales.
Meta de gobierno 2026: que el pueblo organizado no “pida favores”, sino que mande con reglas claras, transparencia y participación, y que la política pública no sea indiferente ante el dolor social local y global.

6) Tres tareas prácticas para arrancar este 2026


Convierte un espacio cotidiano en “casa comunitaria” rotativa: una cochera, patio, sala o parque para círculos de estudio, comedor comunitario ocasional, trueque, biblioteca, botiquín solidario o huerto.
En una hoja, escriban dos escenarios:
Si seguimos igual: ¿qué pasa con deuda, salud, violencia, agua, empleo y desinformación?
Si nos organizamos: ¿qué cambia con cooperativa, comité de agua, compras en común, asamblea y contraloría social?
Luego fijen 3 acuerdos medibles (con fecha y responsables).
Haz una lista de 10 alianzas posibles entre sectores:
maestras y maestros + comerciantes
trabajadoras del hogar + jóvenes
campesinas y campesinos + consumidoras y consumidores urbanos
personas adultas mayores + estudiantes
cooperativas + comités vecinales
Elige 1 alianza y realicen una actividad conjunta en enero.


7) Este 2026 no regales tu fuerza: organízala. Y no regales tu conciencia: ejercítala

Frente a los problemas del hogar, del centro de trabajo, del barrio y del mundo, el pensamiento crítico es una forma de cuidado colectivo. La dignidad se defiende con comunidad. La justicia se construye con participación. Y la esperanza se vuelve real cuando la gente común decide actuar en común: desde la familia, en el trabajo, en la comunidad, y exigiendo que los tres niveles de gobierno obedezcan al interés colectivo.


Llamado final


Que 2026 sea el año en que convertimos la indignación en organización; la necesidad en cooperación; la información en conciencia; y la vida cotidiana en una escuela de socialismo comunitario, democrático y solidario.

Atentamente
Construyendo Comunidad.