enero 28, 2026, Puebla, México

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Personajes / Xavier Gutiérrez

Es pertinente una revisión de personajes ausentes y presentes para justipreciar sus huellas y obras

Jano, el dios bifronte de la mitología romana, da pie para algunas referencias. Quién mejor que él, el dios de los comienzos, de los finales, las puertas, las transiciones y el tiempo.

Él, con sus dos caras opuestas, una mirando al pasado y la otra al futuro; él, marcando el inicio de un nuevo año, él Ianuarius, nuestro enero que arranca ahora

Los seres humanos se van, nos vamos, sólo quedan vidas que se recuerdan. Huellas que dan constancia del paso por estas tierras. “La vida es humo”, dijo el poeta español José de Espronceda, que tanto recordaba mi padre. Cuánta verdad.

Hablar de huellas nos lleva a recordar, por ejemplo, al doctor Efraín Castro, ese notable historiador poblano que se fue este año. Dejó el bisturí para caminar con pasión por las páginas de la historia. Sus trabajos de investigación minuciosa se convirtieron en valiosos libros que enriquecen el acervo de nuestro país, uno de ellos la historia del Palacio Nacional.

Pero su producción bibliográfica fue extensa: libros, ensayos, folletos, conferencias. Su memoria, archivo vivo de la historia, era fuente de consulta frecuente de estudiantes, catedráticos, funcionarios e investigadores.

Años atrás se fue también Pedro A. Palou,un extraordinario promotor de la cultura. Su vida y trabajo fue una demostración palpable de que no hacen falta grandes testimonios académicos cuando se tiene una vasta cultura, pasión por la lectura y una excepcional vocación para difundir los valores de una ciudad, un país y los trabajos de sus creadores, artistas, intelectuales, artesanos.

Hubo oportunidad de expresarle muchas veces su valía“Don Pedro, tanto hace por la cultura quien la crea cuanto quien la divulga”, le decía yo con un café, una copa de vino de por medio.

En otro plano Mauro González Rivera, ido también hace poco tiempo. Incansable reportero y divulgador. Tampoco dueño de una gran hoja curricular con logros académicos, pero sí poseedor de un notable sentido humanitario y promotor lo mismo de funcionarios que de artistas, cualidades de esas que no se compran en la farmacia.

Otra gran figura local que se recuerda, don Fausto Sáinz, un restaurantero devoto de su trabajo, dueño del restorán más antiguo de Puebla, “El Cazador”, lugar insertado por vida propia en el Patrimonio Cultural de Puebla. Sus dotes culinarias, el celo en el servicio al público, el sentido solidario hacia su personal y sus clientes y amigos, y su enorme gusto por la historia, lo hacían un hombre inspirador y singular.

Don Jorge Carreño, otro enorme valor local con reconocimientos en el país y más allá de nuestras fronteras. Un genio con la pluma y el pincel. Fue durante décadas el portadista de la revista Siempre. Sus caricaturas y retratos eran editoriales y mensajes inconmensurables. Los entendían y asimilaban incluso quienes no sabían leer.

Oriundo de Tehuacán, se convirtió en un artista de magnetismo y reconocimiento admirado por todo mundo en nuestro país. Célebre por sus pinturas de Quijotes, terminó siendo él mismo un Quijote sin par. Un libro que me obsequió mi amigo, su hijo Luis,  otro genio en potencia, recoge parte del tesoro artístico memorable de su señor padre.

Más acá en el tiempo y, para nuestra fortuna, vivo y activo, el doctor Salvador Calva Morales, un polímata poblano. El doctor Calva es artista que ejecuta varios instrumentos y pinta, pero es además reconocido veterinario, amante de los animales, docente, conferenciante, poeta, viajero y creador intelectual sin límites.

Vuelca gran parte de su trabajo en escribir. Aborda con autoridad y solvencia un sinfín de temas, cual más interesante. Acaba de publicar su libro número 53, de una meta que se ha propuesto de cien publicaciones. Cada trabajo de su pluma es una sorpresa.

El más reciente, Figuras de la Educación Moderna y Contemporánea, es una colección de 42 biografías de hombres y mujeres que han sido pilares del mundo en materia educativa. No es sólo un listado de nombres y hechos. No.  Son una especie de cuadros al óleo, con los perfiles de genios del mundo que han sembrado ideas en materia educativa, mostrados desde su infancia hasta su punto culminante, con un repaso de la obra de cada uno y luego un resumen de unos cuántos renglones sobre la personalidad y aportes del biografiado.

Cuando se va un año y empieza otro, vale la pena detenerse un poco en la revisión de vidas y obras, leer los pasos de personajes ausentes o presentes, extraer de ellos ese legado de valores que son trascendentes en el tiempo y nutrirse de ellos.

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