marzo 18, 2026, Puebla, México

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Un recuerdo de Habermas / Juan Carlos Canales

Diario de trabajo, 17 de marzo, 16.30 Hs.

Fue, casi estoy seguro, en 1989. Apenas había leído “ El discurso filosófico de la modernidad”. Asistí a la conferencia del filósofo en san Ildefonso sobre el concepto de democracia en el liberalismo, el republicanismo, el anarquismo, y el socialismo. A la dificultad propia del pensamiento habermasiano se sumó la traducción consecutiva de José María Pérez Gay.*

En esos años leíamos con verdadera atención a Habermas porque, al mismo tiempo que nos ofrecía algún instrumento para discutir la democracia en MÉXICO, era un antídoto contra las últimas oleadas de posmodernismo simplista que nos llegaba a través de los comentarios de los comentarios de los comentarios pseudoacadémicos. Desde luego, en ese momento, mi generación había roto con el marxismo de corte lukacsiano, y, podría decir, nos aferrábamos a Adorno, al mismo tiempo que leíamos a Heidegger, Rorty y Foucault, Lyotard, Kolakovski , y la pléyade de autores que, a través de Del Barco, nos había llegado. Artaud, Bataille, Derrida, Nietzsche. También, debo de reconocer que para ese quiebre tuvo mucho que ver Jorge Juanes y “ Los caprichos de Occidente “.

Me cuenta Paco Gil Villegas que uno de esos días en que Habermas estuvo en MÉXICO, fueron a cenar al Café Tacuba; en una mesa cercana a la del filósofo estaba Tongolele. Los acompañantes del primero, le comentaron de la importancia de la actriz para el cine y la cultura mexicanos. Ni tardo ni perezoso, Habermas fue hasta la mesa de la actriz para hacerle saber de su admiración. Ya que Tongolele hablaba perfectamente inglés, el filósofo y la actriz pudieron intercambiar algunas palabras. Nadie puede imaginar, hasta hoy, qué le habrá podido decir él a ella, cuando es obvio que Habermas nunca vio una de sus películas, pero lo cierto es que, esa mujer, que no solo erotizó el cine mexicano, sino la misma Ciudad de México, estaba atrapada en la breve conversación con el teórico de la acción comunicativa. También, recuerdo que, antes de empezar su conferencia, Habermas se mostró preocupado por la imposibilidad de satisfacer las expectativas de un público tan nutrido como variado.

Hace unos momentos critiqué la apuesta eminentemente racionalista del pensador alemán. Sin embargo, también hay que reconocer la importancia de la Ilustración para construir un mundo distinto. Hay que otorgarle un lugar a la razón para poder salir de los múltiples lodazales en los que nos encontramos : guerras, conflictos tribales, crisis ambientales, el desencanto democrático, etc. Por lo menos, hay que rescatar de la modernidad su condición crítica, como señaló Octavio Paz.

* A la conferencia fuimos juntos Miguel Ángel Rodriguez, Mario García y, si no me equivoco, Jorge Arrazola.