Eliseo Zamora es un creador digital en Tzinacapan, Cuetzalan.
En la imagen, don Venancio dando consejos y despidiendo a la danza de santiagos en maseualtajtol (náhuatl) después de haber sido teniente 2025-2026.
Una vez saliendo de UIEP donde trabajaba, durante la parada para viajar de Huehuetla a Cuetzalan me encontré a un señor ya de edad; hablaba totonaco, maseualtajtol (náhuatl) y español. Estaba tomando aguardiente ahí en la misma parada y me dijo, ¿Quieres un traguito?, “bueno”. Me preguntó de dónde era, -De Tzinacapan, Cuetzalan. -¡¡Huy, ahí hay mucha danza!! -Le dije que sí, y él conocía muy bien nuestro pueblo.
Durante la platica me dijo que era de la comunidad de las Chacas, municipio de Huehuetla, que tenía 95 años de edad y que bailó mucho tiempo de la danza de los Santiagos. Primero fue “Santiago Caballero” y después fue pitero de la misma danza. Le pregunté, ¿Cuantos sones tiene la danza? Me dijo que 91 sones, pero que ya se ido perdiendo porque ya no todos lo bailan. Y que tenían que danzar siete días para tocar todos los sones porque se trataba de una guerra.
Me dijo que esa danza venía del municipio de Xochitlan, de ahí llegó desde hace mucho tiempo a San Juan Ozelonacaxtla.
Después del trago de aguardiente y la buena conversación, pasó el autobús y me despedí de él, pensando que algún día lo entrevistaría.
Llegando a mi pueblo, San Miguel Tzinacapan, le comenté a mi papá que ya tenía 82 años, de dónde venia la danza de los Santiagos. Él me contestó que su abuelo le decía que de un pueblo llamado San Juan Ozelonacaxtla, y lo mismo le comentaron que a ellos les enseñaron unos señores de Xochitlan.
Esta misma danza vi bailar desde niño a estos grandes señores a don Mariano Osorio que tocaba el tambor, don Miguel Cruz, don Pedro Gonzáles de pilatos, a don Venancio Arrieta de “ajchereo”. No recuerdo quien tocaba la flauta; después fueron varios, como Antonio Vázquez que tenía todo un estilo, porte y en hacer vibrar la flauta. Por todos los datos, esta danza tiene más de 275 años que llegó a nuestro pueblo.
Ahora mi hijo Estelí, mi hija Tonalxochit y mi nieta bailan en esta danza y le cuento a Estelí varias historias, anécdotas de la danza.