El pasado 22 de septiembre, durante el debate general de la 81.º sesión de la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en Nueva York, Donald Trump arremetió contra Cuba al afirmar ante el pleno de la asamblea que es un “absoluto Estado fallido”¹ y que “está fracasando como nunca antes, y va a caer”². Ante estas palabras, “la delegación cubana, liderada por el canciller Bruno Rodríguez Parrilla, abandonó la sala en señal de protesta”³. Esta delegación no fue la única en retirarse; la delegación de Irán hizo lo mismo cuando el mandatario estadounidense amenazó con aniquilar a su país.
Si bien la reacción de la delegación cubana en los hechos no modifica las acciones del gobierno de Estados Unidos con respecto a la isla, sí impide que la presencia de Cuba sea interpretada como una aceptación sumisa de las amenazas de Washington. Las declaraciones de Trump condicionan el fin de la presión sobre Cuba a un cambio de régimen; dicha exigencia proviene de quien encabeza un bloqueo económico de más de seis décadas, recrudecido en los últimos meses mediante una estrategia de ahogamiento energético que ha vulnerado la soberanía de naciones como México y Venezuela. Tildar de “Estado fallido” a un país económicamente asfixiado ignora deliberadamente que, pese a ello, durante décadas la isla ha mantenido sistemas eficientes de salud, educación y ciencia; lo cual evidencia la viabilidad de su modelo sin la existencia del bloqueo.
En contraste con la reacción de la delegación cubana en la ONU, la conducta mostrada ese mismo día por la presidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, muestra otra forma de reaccionar ante la presión de Washington. Ya que horas después de que Trump defendiera el secuestro de Nicolás Maduro, señalándolo de criminal y dictador, la presidenta interina de Venezuela se reunió con él a puerta cerrada, calificó el encuentro de histórico y difundió una fotografía en la que aparece sonriente junto a un mensaje de agradecimiento: “Expresamos nuestro agradecimiento al presidente Trump y a su gobierno por el decidido apoyo durante la emergencia ocasionada por los terremotos del pasado 24 de junio, así como por su respaldo al proceso de reinserción de nuestro país en los espacios multilaterales”⁴.
Ese acercamiento se produce meses después de un operativo militar ilegal que dejó decenas de muertos (incluidos 32 cubanos) y a pocos días de concretarse un acuerdo leonino que cede las reservas petroleras venezolanas a Estados Unidos. Validar públicamente a Trump con elogios tras estos hechos marca una distancia radical frente a la dignidad mostrada por la delegación cubana. Ambos gobiernos enfrentan una enorme presión de parte de la potencia imperial, pero sus respuestas políticas son opuestas. La fotografía y el texto publicados por Rodríguez han servido a Trump para mostrar a los votantes norteamericanos su victoria sobre Venezuela; la respuesta de la delegación cubana, en cambio, ha dejado claro que la dignidad de la isla no está en venta y que no se le puede someter con amenazas y chantajes; más de sesenta años de resistencia heroica del pueblo cubano respaldan esa posición.
Referencias
¹, ², ³ teleSUR. (2026, 22 de septiembre). Trump amenaza a Cuba durante la Asamblea General de la ONU. https://www.telesurtv.net/trump-amenaza-cuba-asamblea-general-onu/
⁴ Prensa Latina. (2026, 23 de septiembre). Trump y Delcy Rodríguez, reunión a puerta cerrada en Nueva York. CNC TV Granma. https://www.cnctvgranma.cu/23/09/2026/internacionales/trump-y-delcy-rodriguez-reunion-a-puert















