Un documental británico-israelí que expone los mecanismos internos de la ofensiva militar en Gaza donde se revela el exterminio masivo en esa parte del mundo y que busca despertar conciencias y difundir que la tecnología y la inteligencia artificial se emplean para matar.
Entre los aportes del cine al desarrollo del pensamiento crítico está el de la comprensión de múltiples perspectivas a situaciones reales que suceden en el propio contexto o en otros, al presentar realidades diversas y dilemas morales con los que el espectador no necesita estar de acuerdo, pero que propician la conciencia colectiva y los debates que puedan relacionarse. Está en la cartelera cinematográfica NAZA, un largometraje documental británico -israelí dirigido por Yuval Abraham y Rachel Szor, donde se exponen los mecanismos internos de la ofensiva militar en Gaza, en donde los creadores exponen las voces que revelan el exterminio masivo en esa parte del mundo.
Conforme va avanzando la trama, uno como espectador se da cuenta que es el testimonio cruel y despiadado de los mecanismos mediante los cuales Israel lleva a cabo la ofensiva genocida en contra del pueblo palestino. A través de entrevistas a militares israelíes nos vamos aproximando a como estos seres humanos van reconociendo su participación en hechos atroces. Lo más sobrecogedor y que a mí me impactó fue que este término de NAZA, es utilizado por la inteligencia israelí para referirse a las víctimas colaterales, (daños colaterales) víctimas de sus ataques aéreos: niños, niñas, adolescentes, jóvenes, mujeres, hombres, ancianos etc.
Las voces de las entrevistas narran una y otra vez, como dan muerte a todos, bajo el pretexto que deben eliminar a los supuestos terroristas de Hamas. Este documental fue realizado en la azotea de un edificio por las noches, se puede observar la vida cotidiana de los habitantes de Tel Aviv, de pronto es posible observar departamentos donde se ven familias viendo televisión, comen en restaurantes o hacen ejercicio en casa, todos parecen haber normalizado la situación de guerra, porque de vez en cuando, una sirena interrumpe la conversación y se observa un misil a los lejos que impacta en algún lugar cercano.
Lo cierto es que no importa matar a todos los civiles que estén en ese momento en el objetivo de los bombardeos programados, porque así es el sistema y ellos contribuyen para que el sistema siga así. Es escalofriante lo que el documental visibiliza: que muchas muertes de los civiles se han producido con pleno conocimiento y no por error como de pronto quieren hacernos pensar, no solo matan seres humanos, destruyen además el patrimonio palestino y tratan de erradicar su lengua y su identidad cultural.
Los 24 entrevistados hablan de distintos programas de inteligencia que operan mediante programas específicos y que la inteligencia artificial les sirve para calcular las opciones que considera más adecuadas para lograr sus objetivos y ejecutar esos ataques una y otra vez. Imaginé un videojuego de guerra, donde gana quien más objetivos destruya en los alrededores, sin asomo de vergüenza, misericordia o humanidad.
La crítica permanente al actual Estado israelí de quienes construyeron esta investigación, no es de ahora, en la película “No Other Land”, pasaron cinco años junto a Basel Adra y Hamdan Ballal documentando como el ejército destruye hogares palestinos, con el fin de retratar un panorama más amplio de un sistema de ocupación y supremacía étnica orientada a expulsar a los palestinos de Cisjordania. En NAZA se propusieron recopilar testimonios de dos docenas de oficiales retratando los sistemas militares utilizados en lo que se ha calificado como genocidio.
Estamos en una época de la humanidad en la que no solo Nentayahu, otros lideres del mundo muestran a través de sus órdenes, las políticas, las prácticas aceptadas, el lenguaje y la lógica que hacen posible estos actos, las personas que los operan, el sistema y, los engranajes, donde el genocidio es inseparable de la cuestión de la intención y es algo que sigue reproduciéndose en muchas partes de este mundo.
NAZA no es solo un concepto (daño colateral) es también un software algorítmico utilizado por las fuerzas israelíes para calcular de forma automatizada cuantos civiles pueden morir antes de ejecutar algún ataque. Hay que despertar conciencias y difundir que estamos en los tiempos en donde la tecnología y la inteligencia artificial se emplean para matar personas, cual si fueran objetivos de algún videojuego. Desde el 2023, se han asesinado más de 73 000 palestinos, cifra que desgraciadamente, sigue aumentando.















