febrero 3, 2026, Puebla, México

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La BUAP ante la inminente generalización de guerras / Carlos Figueroa Ibarra

Tenemos una trayectoria de asertividad con respecto a los grandes problemas mundiales y nacionales

El “Manifiesto Universitario por la humanidad: compromiso de la BUAP ante el quebranto de la paz mundial y defensa de la vida en Palestina y el mundo” emitido por el Consejo Universitario de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla en su sesión del 29 de enero del presente año, es un documento loable aunque tiene para mi gusto una omisión importante. Además el Consejo Universitario evadió asumir un posicionamiento urgente.

Me referiré líneas adelante a ambas situaciones. Hay que decir que se advierte en el manifiesto universitario: preocupación por la situación del pueblo palestino; reivindicación del derecho internacional y el pensamiento crítico; invocación al respeto del marco legal internacional y observancia de la normas humanitarias internacionales; posición institucional de la BUAP en solidaridad con las víctimas y afectaciones derivadas del conflicto; responsabilidad de las universidades como espacios de pensamiento crítico, derechos humanos y construcción de la paz; solución política de todos los conflictos y un compromiso con la cultura de paz.

Me parece loable el contenido del documento. Pero me parece insuficiente. En primer lugar, el posicionamiento universitario evitó llamar por su nombre a lo que está sucediendo desde hace muchos años en Palestina especialmente en la Franja de Gaza, particularmente desde octubre de 2024. Y lo que está sucediendo en Palestina, especialmente en Gaza, tiene un nombre en términos de verdad histórica y en términos de verdad jurídica: genocidio. En términos de verdad histórica genocidio es toda matanza en gran escala, la aniquilación parcial o total de un grupo humano.

En términos de verdad jurídica de acuerdo con la Convención Mundial para la Prevención y Sanción del Delito de Genocidio aprobado por la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas el 9 de diciembre de 1948, genocidio es la aniquilación total o parcial de un grupo nacional, étnico, religioso o racial o bien crear las condiciones de vida y de reproducción que lleven a su aniquilamiento. Exactamente esto es lo que ha estado haciendo Israel contra el pueblo palestino, especialmente desde octubre de 2024. El manifiesto universitario solamente cita en su justificación el número de docentes y estudiantes muertos en Palestina, pero no menciona que cálculos conservadores indican que hay 70,000 personas asesinadas de las cuales aproximadamente más de la mitad son mujeres y niños.

En segundo lugar me parece que el Consejo Universitario ha sido omiso, porque a pesar de ser mencionada la invasión a Venezuela del 3 de enero del presente año en la intervención hecha por Giuseppe Lo Brutto, director del Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades “Alfonso Vélez Pliego”, a pesar de que fue solicitado por el consejero estudiantil de la Facultad de Economía Francisco Aguilar que el Consejo Universitario aprobara una resolución   contra la citada invasión,  el Consejo Universitario desestimó tal solicitud y solamente aprobó el llamamiento a la paz con mención a la situación de Palestina.

Me parece sumamente cuestionable que la BUAP no haya calificado de manera explícita lo que está sucediendo en Palestina y que haya evitado referirse al suceso en Venezuela que remata lo que en el manifiesto deplora la BUAP: la debacle del orden internacional construido después de la Segunda Guerra Mundial.

También es de llamar la atención el contraste que puede observarse entre las posturas expresadas por el Dr. Lo Brutto y el estudiante Aguilar y el pronunciamiento en contra del manifiesto que según los medios periodísticos emitió el Dr. Gabriel Kantun, director de la Facultad de Ciencias Físico Matemáticas. De acuerdo con dichos medios, el Dr. Kantún expresó su postura en contra del manifiesto porque “el deber como institución pública es condenar la violencia en todas sus manifestaciones y defender los derechos humanos de manera universal, no selectiva”.

Agregó el Dr. Kantún que el documento universitario perdía “la neutralidad académica” y más bien respondía a “una agenda ideológica”.  Cabe recordar que el Dr. Kantún usó las instalaciones de la facultad que dirige, para realizar un evento religioso del protestantismo fundamentalista, hecho que dista mucho de ser un acto de neutralidad académica y es también un acto vinculado a una agenda ideológica.

Por lo demás, cabe hacer dos consideraciones sobre el posicionamiento del Dr. Kantun. En primer lugar, el manifiesto universitario reivindica el derecho internacional como marco para “la solución política justa de todos los conflictos abiertos en el panorama internacional”. Es un posicionamiento que menciona el caso palestino, pero también es un posicionamiento general. En segundo lugar, el posicionamiento de la BUAP ocurre cuando el mundo se encuentra ante la inminencia de una guerra que puede convertirse en una conflagración mundial tanto en Medio Oriente, en Ucrania y en Irán, además de la paz amenazada en América Latina.

Estos hechos tienen su causa fundamental en la postura belicista de los Estados Unidos. En Palestina los responsables directos del genocidio son precisamente el soporte estadounidense al gobierno israelí encabezado por Benjamín Netanyahu. En el caso de América Latina el responsable de una eventual guerra es Estados Unidos con la invasión a Venezuela y su escalada agresiva contra Cuba. Estados Unidos también está llevando al planeta a una inminente guerra con un despliegue naval que Irán considera sumamente amenazante y se encuentra listo a responder militarmente. La guerra sin fin en Ucrania que amenaza a la humanidad entera también fue ocasionada por los Estados Unidos.

La humanidad se encuentra en un gravísimo peligro por lo que resulta absurdo demandar condenas abstractas en contra de la violencia como si no hubiera acontecimientos y actores concretos que amenazan a la paz mundial. Estos acontecimientos y actores están mencionados de manera clara en la propuesta que a través del estudiante Francisco Aguilar, un grupo de consejeros estudiantiles de ocho unidades académicas hizo al Consejo Universitario de la BUAP para emitir un posicionamiento por el intervencionismo estadounidense en Venezuela.  Pedir condenas abstractas en nombre de una neutralidad académica e ideológica, es recurrir a la “teoría de los dos demonios” según la cual las condenas a violaciones a derechos humanos y actos belicistas se neutralizan colocando a todos los actores como igualmente responsables.

Nuestra universidad tiene una trayectoria de asertividad con respecto a los grandes problemas mundiales y nacionales. Como bien recuerda la propuesta de resolución presentada por los consejeros estudiantiles, el movimiento de reforma universitaria en la entonces UAP comenzó con una marcha de protesta contra la invasión en Playa Girón en la Cuba de abril de 1961.  

Condenar el genocidio, el intervencionismo, las agresiones militares no responde a una agenda ideológica, a no ser que se considere ideologización el respeto a los derechos humanos, el respeto a las soberanías nacionales, la convivencia pacífica entre los diferentes países y la no intervención. Hechos que por lo demás están consignados en la Constitución de nuestro país.