febrero 5, 2026, Puebla, México

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Recorrido por el que Santo Tomás Chautla dice “Chiltepeque se cierra” / Sergio Mastretta

Al final no lo cerraron. Antes plantaron piedras por dos ocasiones en el camino de acceso al relleno-tiradero de Chiltepeque y los camiones recolectores tuvieron que hacer fila parados desde el Periférico. Dos mil toneladas diarias de basura circulan por un camino de baches. que bien perfila lo que al Ayuntamiento le importa ese sitio infernal. En la primera ocasión lo hicieron por vía de mientras se realizaba el recorrido por todo el perímetro de lo que consideran basurero y que a todas luces lo es por la serie de drenes dispuestos a tolo lo largo de la barda que lo resguarda y que derivan hacia las arroyos y barranquillas que en tiempo de lluvias deslavan los lixiviados que por ellos escurren. En la segunda ocasión lo hicieron cuando a mano y grito alzado se votó por cerrarlo en asamblea improvisada cinco horas después de iniciado el recorrido, por ai de las cinco de la tarde del martes 3 de febrero, en la visita de carácter técnico realizada por dos inspectores federales de PROFEPA acompañados por activistas ambientales y pobladores de Santo Tomás Chautla.

Pero al atardecer prevaleció el ánimo de esperar a que la PROFEPA cumpla con su obligación de realizar una visita de inspección, así que los pobladores se fueron a sus casas. De nada valió que a esa hora llegara un fuerte dispositivo de seguridad pública con la intención de disuadir a los pobladores de la iniciativa de cerrar el llamado relleno sanitario de Chiltepeque, un centro de disposición final de residuos sólidos que sin duda incumple con su obligación de impedir que los lixiviados que producen millones de toneladas acumuladas por más de treinta años vayan a parar desde sus escurrideros que derivan en el río Alseseca, hasta el lago de Valsequillo en un recorrido de quince kilómetros de contaminación.

Esperarán a PROFEPA una vez más. Si los inspectores han aparecido el martes fue por la denuncia popular interpuesta el pasado 16 de enero que documenta tres años de investigación sobre el desatre ambiental provocado por el relleno (y que puedes leer aquí: https://mundonuestro.mx/content/2026-02-02/denuncia-popular-por-la-contaminacion-que-provoca-el-relleno-de-chiltepeque/). De no haber respuesta, en decisión de asamblea popular en Santo Tomás Chautla, cerrarán el basurero.

Mundo Nuesto participó del recorrido ayer martes 3 de febrero por el perimetro de 3.5 kilómetros que bordea las 60 hectáreas del relleno. Los testimonios recabados en video comprueban la existencia de de no menos de diez drenes y un gran tunel de concreto probablemente de unos 500 metros de largo construído hacia la profundidad de los enormes montículos de basura acumulados y que sin duda sirve para desfogar hacia la llamada “barranca del muerto” las aguas de lluvia contaminada provenientes de las cuatro lagunas de lixiviados existentes en ela sección oriente del relleno.

Los testimonios dan cuenta con toda claridad de las dificultades que sufre un movimiento popular que se decide a enfrentar el principal problema que vive la comunidad de Santo Tomás Chautla. La impaciencia y el enojo acumulados por décadas confrontados con la necesidad de actuar con inteligencia y aplomo ante una autoridad estatal que sólo tiene de entrada la represión de este tipo de movimientos. No fácilmente se asumen los tiempos que una batalla legal contempla como mecanismo de solución final, el del cierre definitivo y total de estas montañas de basura construídas febrilmente por una ciudad que no ha contado con políticas públicas serias y que de manera sistemática encuentren soluciones para la gravedad de los problemas ambientales.

Mucho tiene que narrarse de este conflicto. La responsabilidad criminal de la empresa del empresario Abed que por treinta años ha sido concesionaria del relleno. La omisión y colusión de las autoridades municipal, estatal y federal. La insuficiencia y grado permisivo de la propia ley ambiental que permite la operación de estos centros de disposición final de residuos. Lo intentaremos en Mundo Nuestro en los próximos días.

Iniciamos el recorrido con la entrevista a un hombre de 80 años, Manuel Morales, que de manera lúcida reseña lo ocurrido en 1995, el año del origen del sufrimiento del pueblo de Santo Tomás Chautla provocado por la basura de la ciudad de Puebla.