septiembre 20, 2026, Puebla, México

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Educación y dominación política / Víctor Reynoso

El priísmo del siglo XX fue víctima de su éxito: dio lugar a una sociedad crecientemente urbana, educada y de clases medias que le rechazó al sistema político construido pacientemente desde los años veinte de ese siglo. El incremento en distintos indicadores educativos fue clave en este proceso que dio fin al sistema priísta.

Ahora vamos en sentido contrario. Diversos datos muestran que la educación en México se ha deteriorado desde que Morena llegó al poder en 2018. Un sospechosista diría que de eso se trata: de tener un pueblo cada vez menos educado e informado para construir sobre él otra forma de dominación política, similar a la que tuvimos la mayor parte del siglo pasado en México. Un nuevo sistema hegemónico cuyos rasgos ya son evidentes.

Pero dejemos de lado presuntas intenciones maquiavélicas del grupo en el poder. El deterioro educativo que vive el país desde que Morena llegó al poder es preocupante por varias razones. Aurelio Nuño presenta cuatro aspectos de este deterioro. Todos graves.

Primero: disminuyó la cobertura educativa; son menos niños y jóvenes los que ahora asisten a la escuela. Una disminución que no se daba desde antes del gobierno de Álvaro Obregón (1920-1924).

Segundo, se cerraron 25 mil escuelas de tiempo completo. En ellas se mejoraba notablemente el nivel educativo de los alumnos, además de su alimentación. Y una cuestión clave: permitían a las madres y padres de familia trabajar mientras sus hijos pasaban ocho horas en la escuela.

Tercero: Se empobrecieron notablemente los libros de texto. De manera destacada, pero no solo, en tres aspectos cruciales que no por casualidad son medidos por la prueba PISA: habilidades matemáticas, de lectura y de formación científica.

Cuarto: Se terminó con el sistema de profesionalización docente al dejar las plazas y promociones a los intereses sindicales y políticos.

Se dirá que Nuño es “neoliberal” (fue secretario de Educación con Peña Nieto) y “de derecha”. De lo que habría que concluir que mejorar la cobertura educativa, incrementar la calidad de la educación en diversos rubros, tener escuelas que permitan a madres y padres trabajar de tiempo completo mientras sus hijos son educados y otorgar plazas de maestros a quienes demuestren que tienen la capacidad para ejercer esa importante vocación son temas neoliberales y de derecha.

Y entonces, ¿cómo son estas cuestiones para “la izquierda” y desde la crítica al neoliberalismo?

Lo de siempre: hay que juzgar a los políticos no por lo que dicen, sino por lo que hacen. No por lo que prometen, sino por los resultados de sus políticas.

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