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2 Marzo 2024, Puebla, México.

Las familias dan voz a los desaparecidos en Puebla

Sociedad civil organizada | Opinión | 8.MAR.2021

Las familias dan voz a los desaparecidos en Puebla

Es el 17 de Noviembre de 2013 que desaparece mi padre Marco Antonio Orgen Maldonado

 

Por Irma V. Orgen Calderón 

Hija de Marco Antonio Orgen Maldonado  y Presidenta fundadora de Uniendo Cristales A.C.

 

La incidencia de familias del estado de Puebla en procesos Nacionales de búsqueda de personas desaparecidas y acompañamiento psicosocial

Las violaciones graves de derechos humanos en México no son un problema reciente, han existido desde hace mucho tiempo, durante la guerra sucia (1968 a 1994) cuando por represión política se realizaban ejecuciones con toda impunidad, continuando con la guerra de baja intensidad (1994 a 2006) en la que existieron ejecuciones masivas y desplazamientos forzados; sin embargo es en 2006 cuando el expresidente Felipe Calderón declara la guerra contra el narcotráfico en México es que dichas VGDH se intensifican como secuestros, homicidios, desapariciones de personas en todo el país.

Es el 17 de Noviembre de 2013 que desaparece mi padre Marco Antonio Orgen Maldonado en el municipio de Huauchinango Puebla. A ese contexto se suma otro fenómeno que facilita las condiciones para que la desaparición ocurra, la extinción de  la compañía de Luz y Fuerza del Centro, lo que deriva en un desempleo masivo para la población y facilita la presencia de grupos delictivos en la zona. (JLV. Conmemoración por los 7 años de la desaparición de MAOM)

En esa temporalidad mi papá y yo trabajábamos en un proyecto de ayuda para  niños en situación vulnerable de la Sierra Norte de Puebla; el día que desapareció, acordamos vernos en su casa para platicar, cita a la que no llegó, algo inusual, su celular apagado, su portafolio no estaba, “nadie vio ni supo nada”. Sin saberlo, mi hermana y yo nos encontrábamos ante un tema desconocido, una desaparición, la peor pesadilla que un ser humano puede vivir.

72 horas después nos acercamos a la fiscalía local de Huauchinango, no fue una experiencia grata: desinforman, no investigan, no buscan, no saben, no quieren trabajar, les faltan recursos, les sobran pretextos, revictimizan; ponen a las famiias a hacer su trabajo. Buscar a mi padre en diciembre del 2013 no fue nada fácil, por primera vez esperaba que navidad pasara pronto para que el personal de las instituciones se activara con mayor eficiencia y no fue así; las primeras labores de investigación las tuvimos que hacer para de ahí establecer las líneas de investigación una vez que logramos federalizar el caso, un derecho al que no fue fácil acceder y que ahora parece algo imposible para las víctimas.

 

Entre tanta desesperación e incertidumbre, lo mejor que nos pudo pasar en Enero del 2014 fue llegar a la plenaria del Movimiento Por la Paz  con Justicia y Dignidad, sentir que a diferencia de las instituciones gubernamentales, había   a quienes si les importaba la vida de las personas desaparecidas. Poco a poco pude identificar y reconocer la lucha de las familias y solidarios, la manera en que visibilizaban la problemática de las desapariciones a pesar de la negación del Estado por reconocer y asumir su responsabilidad; habían logrado tejer alianzas con instancias y comunidades nacionales e internacionales; conocí de cerca la lucha de Javier Sicilia así como la incidencia tan importante dentro del movimiento que el mismo impulsó.

También supe de los históricos Diálogos por la Paz, la Caravana a Estados Unidos para protestar por el tráfico de armas, entendí para qué eran las marchas y empezamos a participar en ellas. Acababa de publicarse la Ley General de Víctimas, mi sorpresa fue saber que detrás de esa ley estaba el trabajo de familias y solidarios, era el reflejo de un arduo trabajo que al día de hoy no ha parado y al que más adelante nos pudimos sumar como parte del Movimiento por Nuestros Desaparecidos y de colectivos del país, en la promulgación de la ley General de Víctimas, La Ley General por Desaparición, Ley de Declaración de Ausencia, Protocolo Homologado de Búsqueda, etc. Actualmente se busca implementar el Mecanismo de Identificación Forense impulsado por el Movimiento Nacional por Nuestros Desaparecidos, pasos importantes que se buscan dar para el acceso a la verdad, justicia y reparación de las familias.

 

En 2014 fuimos parte de procesos organizativos para la conformación de colectivos como “Familiares en búsqueda María Herrera”, cansados de ver la falta de voluntad política, las familias pensábamos en cómo hacer búsquedas de campo de una vez por todas. En este contexto ocurre la desaparición de los 43 Estudiantes de Ayotzinapa, la cual cimbra al país y demuestra que las desapariciones no son casos aisaldos,  contradice el discurso oficial que criminaliza a las personas desaparecidas, se pone en evidencia que cualquiera puede ser víctima de una desaparición; recuerdo ver cómo temblaban de miedo en el templete del zócalo los padres de los 43 estudiantes, cómo eran amedrentados; también la solidaridad de figuras públicas nacionales e internacionales que se pronunciaban en contra de estos hechos de lesa humanidad; justo ahí empiezan las búsquedas de campo con “los otros desaparecidos de Iguala”, posteriormente con la recién consolidada Red de Enlaces Nacionales, surgen las Brigadas Nacionales de Búsqueda.

De manera paralela a e estos procesos organizativos es que empecé a trabajar en el proyecto “Uniendo Cristales” con el objetivo de fortalecer y acompañar a familiares de personas desaparecidas en sus procesos de búsqueda; de la mano EMAAPSI la construcción de un Modelo Mexicano de Atención y Acompañamiento Psicosocial. Otro proceso importante en el que pudimos participar desde Uniendo Cristales fue como equipo psicosocial fue  La 5ª Caravana Internacional de Búsqueda en Vida de Personas Desaparecidas.

Cabe resaltar que la necesidad de encontrar a mi padre nos llevó a incidir en procesos organizativos fuera del Estado de Puebla, mismas  que han contribuido para que hoy existan condiciones de fortalecimiento en beneficio de familias de todo el país.

Como un Proyecto de Uniendo Cristales, en 2018, situamos el primer Centro a Víctimas de la Violencia Huauchinango Puebla, con el objetivo de dar acompañamiento a familias de la Sierra Norte de Puebla.

Los colectivos de víctimas hacen el trabajo que le corresponde al Estado para  responder a la emergencia humanitaria que se vive en el país.

Aunque mi labor ha sido con el objetivo de dignificar la memoria de mi padre, Marco Antonio Orgen Maldonado, también lo es por todas aquellas personas que hoy nos hacen falta.

Quiero reconocer el trabajo de incidencia de las familias del Estado de Puebla que se han unido para darle voz a nuestros desaparecidos. Nos sumamos a esta lucha que es de todas y todos.  

 

Irma V. Orgen Calderón / Hija de Marco Antonio Orgen Maldonado / Presidenta fundadora de Uniendo Cristales A.C.

Febrero 2021

 

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