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25 Julio 2021, Puebla, México.

Política | Opinión | 25.MAR.2021

Qué tiene que suceder... / Enrique Cárdenas

Enrique Cárdenas

¿Cuál es el límite para aquellas personas que creen en un gobierno civil y democrático?

Escribo esta columna a amigos y lectores en general que abrazan los ideales de la izquierda, que atesoran valores democráticos, que creen en la ley y el estado de derecho, y que creyeron que López Obrador transformaría al país y daría soluciones a muchos de nuestros problemas como la corrupción y la inseguridad, que atacaría la pobreza y la desigualdad, que respetaría las leyes y promovería la procuración de la justicia. Les escribo a aquellos que siguen pensando que la trayectoria del país debe seguir como hasta ahora y que lo que vivimos es admisible para continuar así en el futuro. Y al escribir la columna, les pregunto con toda honestidad a todos ellos: ¿Qué tiene que suceder para que ustedes, personas que creen en la democracia como el menos malo de los sistemas políticos que existen, consideren como GRAVE E INADMISIBLES los ataques del presidente a los otros poderes del Estado, en particular a los jueces, al INE y a los demás órganos constitucionales autónomos?,  ¿Qué nivel de ataque al INAI y qué tanta información relevante debe reservarse del escrutinio público argumentando motivos de seguridad nacional, como la relativa a la construcción de la refinería de Dos Bocas, el aeropuerto de Santa Lucía, el Tren Maya, las vacunas, y un largo etcétera?, ¿qué se requiere para que digan HASTA AQUÍ?

¿Cuál es el límite para aquellas personas que creen en un gobierno civil y democrático cuando observan la DESTRUCCIÓN SISTEMÁTICA de la división de poderes y de los contrapesos constitucionales para concentrar el poder en una sola persona, el presidente López Obrador?

Les pregunto a mis amigos también ¿qué tanta discrecionalidad en el gasto público por parte del presidente, sin que pase su aprobación por el Congreso, están dispuestos a aceptar? Pues como saben, tras la reforma a la ley de presupuesto, el presidente puede redireccionar cualquier “sobrante” que haya en alguna secretaría o programa gubernamental sin tener que justificarlo ante nadie.

Me parece que cualquier persona que crea en un país democrático estaría alarmado, no sólo preocupado, por la creciente injerencia de los militares en la vida civil del país, en que el presidente les asigne tareas de toda índole, que les entregue la operación y los recursos de actividades que generan ingresos. Por ejemplo, el tren maya, el tren ítsmico, el manejo del Banco del Bienestar, del aeropuerto de Santa Lucía y de otras actividades, al tiempo que aumenta su presupuesto a niveles récord y coloca a militares en 54 puestos que anteriormente eran civiles, incluyendo al director de finanzas del ISSSTE. Asimismo, los militares se han convertido en una agencia de construcción que lo mismo hacen las sucursales del banco del Bienestar, como los aeropuertos de Santa Lucía, Tulum y Palenque, y manejan los puertos y aduanas. Y desde luego, están encargados de la seguridad pública bajo mando militar, aunque la Constitución señale que debe ser civil. ¿Hasta dónde están dispuestos a tolerar esta situación quienes se consideran demócratas y siguen creyendo en López Obrador?

Es evidente la negligencia, falta de competencia y liderazgo del gobierno de López Obrador para enfrentar tanto los aspectos sanitarios como económicos y sociales de la pandemia. Cada vez hay más evidencia de los impactos de estas fallas para enfrentar la crisis del Covid-19. La pregunta que hago es: ¿cuántas muertes pudieron ser evitadas si el gobierno hubiera tomado las medidas pertinentes, como realizar cientos de miles de pruebas de Covid para ubicar los focos de contagio, o usar cubrebocas obligatoriamente, o redireccionar más dinero al sector salud en lugar de apoyar otros proyectos postergables, o bien facilitar mediante un ingreso vital temporal el confinamiento de millones de personas que no se podían dar el lujo de no salir a trabajar? ¿Cuántas muertes evitables serían para ti INTOLERABLES? 5, 10, 50, 100, 1000, 10000, 100000…

Para un demócrata que cree en el voto universal, libre y secreto, ¿hasta dónde está dispuesto a tolerar la compra descarada de votos mediante vacunas o apoyos monetarios directos, personalizados y sin ningún condicionamiento, utilizando a un ejército de promotores pagados por el erario público?

O bien, ¿cuántas mentiras se le deben tolerar al presidente para mantener la credibilidad pública, o ya ni siquiera, mantener la credibilidad de las personas a quienes está dirigida esta columna? ¿les parece aceptable que nuestro presidente denoste, acuse sin pruebas, utilice el poder público para amedrentar y amenazar a ciudadanos como tú y como yo, por el sólo hecho de disentir?

La pregunta que hago entonces es: ¿cuál es la raya roja que tú mismo pintas como límite a lo que ya no estás dispuesto a tolerar de nuestro presidente ni sus acciones en detrimento de nuestra democracia y de nuestro estado de derecho?

 

Universidad Iberoamericana de Puebla

Puebla contra la Corrupción y la Impunidad

enrique.cardenas@iberopuebla.mx

@ECardenasPuebla