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19 Octubre 2021, Puebla, México.

Ayocuan Cuetzpaltzin / Poemas de Martín Amaru Barrios Hernández

Cultura | Poesía | 13.AGO.2021

Ayocuan Cuetzpaltzin / Poemas de Martín Amaru Barrios Hernández

Martín Barrios

¿Permanecerá para siempre la tierra? ¿Seguirán en pie los montes?

 

Mundo Nuestro. Martín Amaru Barrios Hernández (Tehuacán, 1972) es un activista de la defensa y organización obrera en las maquiladoras; ambientalista y miembro de la resistencia indígena contra mineras y megaproyectos y; baterista de rock, punk, stoner y metal extremo. Esta revista digital ha publicado recientemente crónicas y poemas de Martín que pueden leerse aqui.

Presentamos estos poemas con comentarios del propio autor.

 

Descripción no disponible.

 

Ayocuan Cuetzpaltzin

 

Te pregunto Ayocuan Cuezpaltzin

Ahora que estás a un lado del dador de la vida

Que has escapado del momento fugaz

Y todo lo contemplas desde la cima de las nubes

 

¿Permanecerá para siempre la tierra?

¿Seguirán en pie los montes?

Estoy triste y afligido noble coyote blanco

Estoy triste, me embriago y recuerdo tu preocupación

 

El mundo está desapareciendo Ayocuan Cuetzpaltzin

Los montes están desbaratados

Los cerros están quebrados

Los ríos están represados, contaminados, saqueados

 

Los masehuales están siendo corrompidos

Los gobernantes están vendiendo la tierra sin permiso

El venado y el jaguar son matados por diversión

Los mezquites están siendo derribados

 

Estuvé en tu casa Ayocuan Cuetzpaltzin

Mi corazón está triste

Está enojado

Los cascabeles resuenan en mis pensamientos

 

Tu casa está siendo demolida

Tu morada la están acabando

Las piedras ruedan

El polvo se vuelve una nube de destrucción

 

¿Acaso los cascabeles se alzarán en el polvo nuevamente?

¿Acaso veremos, sin hacer nada, como el mundo se viene abajo?

¿Acaso hemos de estar descarnados desde ahora?

¿Acaso no gozaremos de una lluvia de flores preciosas otro día más?

 

Ayocuan Cuetzpaltzin

El nombre del que está tirando tu casa

El que la está mancillando

El que la está robando

Se llama Cemex-Zambrano.

 

¿Permanecerá para siempre la Madre Tierra?

¿Permanecerán sus hijos de pie, esos colosos de roca que me protegen y albergan?

¿No conoceremos acaso ni siquiera un momento de lo fugaz en la tierra, antes de despintarnos y marchar al agua de los ocho nacimientos?

¿Acaso seremos impasibles Ayocuan Cuetzpaltzin, valiente chichimeca?

 

Lloro, cuando platico con el Dios de la Flores

Pienso, digo y recuerdo:

Si la tierra nunca muriera

Si la casa común nunca desapareciera

Que allá donde mi vista viera

en cada montaña se detuviera

 

Que el momento fugaz no desapareciera

Que las nubes nunca se dispersen

Que las estrellas nunca dejen de verse

Que la lluvia jamás deje de mojar la tierra

 

Si el planeta nunca muriera

Si cada montaña y cada cierro de pie, siempre estuvieran

Si cada río libre siempre navegando siguiera

Y todo viento al Volcán de la Estrella protegiera

 

Para que nada se desvanezca

Todo continué en pie y permanezca

Recuerdo, pienso y digo:

 

Si toda mina desapareciera

Que cada megaproyecto se cancelara

Si el llamado progreso se detuviera

SI toda hidroeléctrica

Se fuera y no volviera

Si el río Coyolapa jamás muriera

Si Minera Autlan desapareciera

 

Las mineras y los megaproyectos

No borrarán nuestros cantos

No callarán nuestra voz

No detendrán nuestros pasos…

 

Este poema está dedicado al poeta Ayocuan Cuetzpaltzin, el gran poeta náhuatl de origen chichimeca y oriundo de Tecamachalco, Puebla.

A él se le conoce como “El sabio, Aguila Blanca”. Vivió a finales del siglo XV y murió a inicios del XVI.

Sus preocupaciones reflejadas en su bella poesía, estaban centradas en la amistad, en la permanencia del planeta y, en la fugacidad de nuestras vidas en el paso por la Tonantzin Tlalli, Madre Tierra o Casa Común.

En estos versos me inspiro - rindiendo homenaje la filosofía, pensamiento, preocupaciones y manera de escribirlas-, en los poetas nahuas del universo azteca.

Al rendir este tributo es evidente que mi preocupación, son los daños ambientales que ha causado la empresa destructiva fabricante de cemento, concreto y otros materiales de construcción, propiedad del magnate Lorenzo Zambrano, protegido por Salinas de Gortari y López Obrador, en los cerros de Tecamachalco, que están a metros de comunidades como Xaltepec entre otras.

Y no solo esa empresa que destruye de manera impune el Area Natural Protegida denominada Reserva de la Biósfera Tehuacán- Cuicatlán, sino todos los megaproyectos energéticos y mineros que jamás serán cancelados por la Cuarta Transformación.

La poesía también es resistencia.

 

Descripción no disponible.

 

  

Atl Tlachinolli

 

En el agua que se quema
El principio de incertidumbre
La ecuación del caos

La serpiente de otra voz
Viento negro de obsidiana

Llaga del planeta
La noche aúlla una muerte infinita
Me revuelco en fuego
El plumaje negro me viste
En el agua que se quema
Rabia, dolor y guerra
Tenamaxtle lo sabía, lo dijo y lo hizo
No sólo lo pensó
La Mujer Serpiente

Visitó tantos lugares
Augurando el principio y el fin

Siempre han hablado
La palabra y la guerra florida
Los escudos ahuman
Espantan a los de horrible rostro
Y los que no lo tenían
Tienen ahora la faz oculta

Entre los maíces
Que el nahual esparce
Entre la lumbre
En el día
Que empezó de noche
Los señores del fuego
Se convirtieron en agoreros
En un día de muertos
Que aún no lo son
Que se niegan a serlo
No quieren copal
No necesitan tus plegarias
No quieren incienso
Quieren un pedernal
Necesitan un corazón
Que después de arrancado
i l u m i n e
La serpiente rompe el cascarón y acecha:
¡Mexica tiahui!

 

Este poema gira en torno a la resistencia indígena prehispánica y actual contra las modernizaciones de nuestro país, que ocurrieron y siguen destruyendo nuestra cultura, identidad, lenguas originarias y la propia personalidad, en vías de imponer el individualismo en detrimento de lo colectivo y comunitario.

Este poema fue publicado hace dos décadas aproximadamente en el fanzine impreso y digital “Tehuacareo”, que mi amigo Jorge Lara publica en Tehuacán, Ciudad de Indios.

 

La Mixteca, pueblo de los habitantes de las nubes

 

Arriba de la iglesia

se levanta el solo como estrella

matizando plumajes que amagan

con desaparecer para siempre

 

Sobre los robustos cactus silvestres

los cazadores de negro

consiguen sustento

en un abril tan cruel como siempre

 

Los caminos escoltan la tarde

que avanza allá arriba

donde después

las estrellas brillan majestuosas

 

Los pies de una urraca

descansan sobre una pata de elefante

cuando la lagartija

abre un resquicio de mediodía

 

Remolinos de polvo

sacuden tranquilos insectos

sibaritas de garambullos

oscilando entre los garabatos

 

De cuando en cuando

adormecidos chapulines salen de su guarida

buscando tréboles y tlalzahuates para contarles

un extraño sueño

 

Allá en un caño

árboles de chicozapotes

resguardan tres pequeños tecolotes

que contemplan una hoguera

 

Pochocuiles que sueñan

no terminar sus días en una tortilla

con tranquilidad pasmosa

caminan por las ramas de su habitación

 

Tempezquiscles viejos y aburridos

vigilan el lento y pesado trabajo de las hormigas

divirtiéndose al aventarles verdes y redondos retoños

sobre la montaña de su refugio

 

Los alacranes fraguan nuevas emponzoñaduras

mientras se pierden en los abismos salados del trilobite

saludando a las alegres cantantes de relucientes cascabeles

deseando ambos un vaso de pulque

 

Es un caluroso día de chicharras en el País de las Nubes

nómadas que en silencio crean a sus animales en lo alto

para regalarnos un poco de sombra entre tantos laberíntos

Que son recados de cerro a cerro.

 

 

Este trabajo salió publicado en mi poemario “Xantilamoxtli” o “Códice Xantil”, publicado por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), el Fondo Editorial “Tierra Adentro” y el Gobierno de Estado de México, hace casi dos décadas, en 2002.

El Códice Xantil fue ganador del premio nacional de poesía  “Acolmitzli Nezahualcoyotl”, y está escrito en náhuatl-español.

Estos versos me fueron inspirados en mis andanzas en las montañas de la Mixteca, en especial en el Valle de Tehuacán y otras partes de la Reserva de la Biósfera Tehuacán-Cuicatlán.

Además de las imágenes, visiones y encantos, traigo a la memoria, parte de mi árbol genealógico y familiar, así como la eterna travesía por el País de las Nubes.

 

Autor Martín Amaru Barrios Hernández. Tehuacán, 1972. Activista de la defensa y organización obrera en las maquiladoras; ambientalista y miembro de la resistencia indígena contra mineras y megaproyectos y; baterista de rock, punk, stoner y metal extremo.