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19 Octubre 2021, Puebla, México.

Nuestro muro - El destructor de los dioses ajenos - Xantil / Poemas de Martín Barrios

Cultura | Poesía | 1.SEP.2021

Nuestro muro - El destructor de los dioses ajenos - Xantil / Poemas de Martín Barrios

Martín Barrios

Versiones en español y náhuatl con notas del autor

Mundo Nuestro. Presentamos en su versión en español y náhuatl tres poemas de Martín amaru Barrios Hernández, poeta, cronista y activista en defensa de los derechos ambientales y humanos en la región de Tehuacán. Los poemas son comentados por el propio autor, quien nos ofrece el contexto histórico y cultural que inspiraron su creación.

 

"El poder hacer una forma de expresión poética en náhuatl - español y viceversa, es una forma de llevar la resistencia de una lengua mexican tan histórica y rebelde, a la palabra escrita y al acto poético, “in xochitl in cuicatl” o “la flor y el canto”, es decir, a la poesía." Martín Amaru Barrios Hernández

 

 

 

 

Nuestro muro

 

Nuestra cerca                              

nuestro muro

mi corazón

o el tuyo

 

los ancestros regresan

de antier de mañana

vienen descalzos

desde Mictlampa

 

Coyote Blanco

entendió

el mensaje

de la brasa

 

los descarnados

están regresando

por Apanihuayo

la vuelta están dando

 

de un mar de aguas negras

están emergiendo

han dejado

el descanso

 

han trascendido

las nueve montañas

del subterráneo

 

vienen con la moruna

en el puño y lo alto

traen un mensaje

fuerte y claro

 

nuestro muro

nuestro amparo

nuestro sueño

¡el relámpago!

 

 

Totzacuile

 

Totenan

totzacuile

axcan quema

tehuatl, nehuatl

 

tococolhua ojpano

itech mostla axtok yala

ohualaziko mictlampa

 

Ixtak Huehuecoyotl

asikamatiaya

in tlitl

ehekatlajtol

 

tlatetenkime

yehua mocuepaske

ipan Apanihuayo

ye nemilitzli mocuepaske

 

in tlillic hueyatl

hualkisa

ihuan tlakaua

mosehuiliztli

 

yehua opanoj

tlallictic

chicnahui tepeme

 

ohuallaziko ihuan tepoztle

tlajpak imaitl

nicualquilia

chicahuak tlajtol

 

totenan

totzacualli

to temictlin:

¡in tlapetlaniliztli!

 

Para escribir este poema me inspiré en una gran frase del mundo chichimeca, en este caso de los nahua caxcanes, quiénes pelearon la primera gran batalla de resistencia indígena, tras la caída de Tenochtitlan.

Me refiero a la Guerra del Mixton, que duró aproximadamente diez años de resistencia, la cual  culmina de manera trágica con la muerte en el exilio de Francisco Tenamaxtle, el líder nahua caxcan deportado a Sevilla, España, en 1556, acusado de rebelión, sedición, motín y actitudes “anti cristianas”.

¡Nuestra cerca, nuestro muro! ¡Ahora bien, mi corazón o el tuyo! eran algunas de sus sabias palabras para combatir la invasión cristiana europea, que traía consigo la enfermedad que seguimos padeciendo y contra la que continuamos resistiendo, es decir, la búsqueda y el saqueo de los minerales por los emisarios de la Colonia en esa época, o por las concesiones aprobadas desde el salinato, el panismo y el gobierno lopezobradorista.

Este poema, en mi manera de entender la poesía y hacerla, es un profundo homenaje a los nahua caxcanes, quienes abrieron la vereda que seguimos transitando hasta esta época, en la defensa de la Tonantzin Tlalli o la Madre Tierra.

Con ellos, los españoles inauguraron una serie de genocidios, saqueos y actos de  brutal y despiadada colonización, que hasta la fecha seguimos padeciendo.

A manera de señas, este poema es para invitarlos a que toquen el fondo de nuestra historia de resistencia indígena, desde la Guerra del Mixton o la Guerra Chichimeca  hasta las diversas historias de  nuestras actuales luchas por la autonomía, la autodeterminación y la defensa del territorio frente al saqueo de megaproyectos mineros, energéticos o de “desarrollo” y “modernización”.

 

 

 

El destructor de los dioses ajenos

Soy el destructor
de los dioses ajenos
400 coyotes
de fuego

el corazón de la montaña
mi lengua es de obsidiana
una serpiente emplumada
una oscura parvada

en la altura
estoy formando
una culebra de nubes
que voy soplando

un zopilote
hechicero
nadie me atrapa
cuando vuelo

he traído a la Tzitzimitl
convoqué a los huachichiles

conjuro tempestades
redoblan mis atabales

camino

con desollados
xantiles y teyotes
mis aliados

soy el corazón de las tinieblas
dejé mi conjuro

en una cueva

de tlacuache son mis piernas

el destructor de los dioses ajenos
emplumado en pleno vuelo
el destructor de los dioses ajenos
tu vida desaparece en mi sueño.

 

 

Tlaixpoloani itech kaltempan teomecayotl

 

Nehuatl ni tlaixpoloani

itech kaltempan teomecayotl

in tlitl cenzontocoyome

 

in tepeyollo

in eztli nonenepil

ce quetzalcoatl

in tlillic totome

 

in hueyic tlakpak

ni tlachihua

in ayahuitl coatl

nitlatlapitza

 

ce zopilotl

tlachihuani

ayac nechtelpiloyan

ikuak nipatlani

 

in tzitzime onitehuilana

in coachichiltic onitecayotia

tecihutlacaloni amamani

ihuan no huehuetl tlapetlani

 

in tlaomiyokixtilli

ne nenemi

teyome ihuan xantillme

noiknime

 

nehuatl in tlilyolotl

notlajtol notlacahuia

ictic ce oztotl

in tlacuatzin no meztlin

 

nehuatl ni tlaixpoloani

itech kaltempan teomecayotl

noketzalli patlani

nehuatl ni tlaixpoloani

itech kaltempan teomecayotl

moyollo polihui ictic notemictlin.

 

 

“El destructor de los dioses ajenos”, es un préstamo que tome de la cultura hopi  para mi personal mapa de ruta de creencias, en algo tan importante para cualquier persona que es el saber tu posición ante las religiones, creencias, dogmas, fanatismos, intransigencias, genocidios y cosas similares y añadidas.

De entrada mi postura ante la religión es que soy una persona atea, si acaso nos ponemos en el plano de cierta ideología de izquierda o anarquista, pero viendo hacia el fondo de nuestra existencia como herederos de los pueblos indígenas, originarios o nativos - en mi caso de la zona del Valle de Tehuacán-, el caminar con los pueblos nahuas en la defensa de los ríos de la Sierra Negra de Tehuacán contra proyectos como el hidroeléctrico que pretende imponer Minera Autlan, ha cambiado mi perspectiva en cuanto a ciertas entidades, espíritus o seres que son los dueños de la naturaleza o protectores, tales como los duendes o chaneques.

Así que tomé prestada esa magnífica y espiritual idea del “destructor de los dioses ajenos”, ya que sin duda, hay dioses ajenos que sólo nos han traído la guerra, la colonización, la esclavitud y la sumisión a gobiernos de cualquier tipo, tal como el “dios del dinero” y la gran mayoría de religiones, de manera especial las tres grandes creencias monoteístas en el planeta: cristianismo, judaísmo y el islam.

En este poema aterrizo la desbordada imaginación y resistencia de pueblos indígenas mexicanos como los Huachichiles de la Guerra Chichimeca, de seres mágicos y femeninos como las Tzitzimil e imágenes que sólo puedes ver claramente, detrás de las perspectivas de nahuales, brujos y hechiceros.

 

 

 

Xantil

 

Soy piedra de fuego
obsidiana caída del cielo
esculpido por el Espejo Humeante
hace tanto que no recuerdo

 

danzo, bebo, toco el tambor

atisbo toda clase de sueños

resguardo la montaña

manantiales, cuevas y veneros

 

soy piedra de fuego
nahual

embustero

 

ocelote
hombre tecolote
ixtlacatero

 

piedra viviente
parlante, chasqueante

soy el xantil.

 

Xantil

 

Nehuatl in tetlitl

iztli mictihuetzqui itech ilhuicatl

Tezcatlipoca onechtlacuicuic

opano mieke xihuime axcan amo niquilnamiqui

 

nimitontia, niconica, nohuehuetl nitlazotzona

nochtin temictlin ni tlachia

tetlacuitlahuia tepeme

oztome, ameyallin

 

nehuatl in tlitetl

zolopiktle

nahualli

 

ocelotl

ixtlakajti

tecolotlakatl

 

tetlchane

popoloni tlajtoani

nehuatl in xantil.

 

“Xantil” es un poema que hice en meses pasados. Está inspirado en los “xantiles” o “ídolos prehispánicos” que aún sobreviven después de tan cristiana destrucción. El término de la palabra “xantil” se deriva de “chane”:  el “dueño” o “habitante”

¿Quién no ha dicho cosas como “Vamos al chante”- o -“Ahí le caen al chante”, que se traduce como “vamos a la casa” o “llegan a la casa”?

Por la colonización, el significado en español de la palabra “chane” o “xantil”, significa, de acuerdo a las conveniencias cristianas, algo así como “pagano”, “idólatra” o peor aún, como “diablo”, “no bautizado” o “satanista”.

Evidentemente son las desviaciones del significado, en palabras clave dentro de la cosmovisión indígena. La creencia en los “xantiles”, no tiene que ver con prácticas “satánicas” o del “mal”, de acuerdo a la concepción europea católica o del cristianismo evangélico no católico, sino con la creencia de que las montañas, los bosques, los árboles o ríos, tienen un “chane”, es decir, “un dueño” o “un habitante”.

En el poema me refiero a que quién lo escribe o lee, es un xantil, es decir, un ser de poder relacionado con  la Madre Tierra, además de que aprovecho para darle un contenido mágico a los dueños de nuestra devastada Casa Común, en aras del “desarrollo”, “el progreso” o la “civilización”.

El poder hacer una forma de expresión poética en náhuatl - español y viceversa, es una forma de llevar la resistencia de una lengua mexican tan histórica y rebelde, a la palabra escrita y al acto poético, “in xochitl in cuicatl” o “la flor y el canto”, es decir, a la poesía.

 

 

Martín Amaru Barrios Hernández

Tehuacán, Ciudad de Indios, Puebla, 1972.